La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Conoce tu fe | sección
Los Sacramentos, lo que la Iglesia celebra | categoría
El Sacramento de la Reconciliación | tema
Autor: P. Antonio Rivero LC | Fuente: Catholic.net
Diversos nombres y evolución del Sacramento
Penitencia pública, tarifada y privada.
 
Por los sacramentos de iniciación hemos recibido la vida nueva de Cristo. Ahora bien, esta vida la llevaremos en “vasos de barro” (2 Cor 4, 7). Y esta vida nueva puede ser debilitada e incluso perdida por el pecado.

Por eso, Jesús, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación. Y nos regaló dos sacramentos de curación: la penitencia y la Unción de enfermos.

Lo que es la enfermedad al cuerpo, es el pecado al alma y a la vida de amistad con Dios y con los hermanos: una anomalía que hay que curar, si es que queremos ser sanos y “normales”

Sí, con el bautismo Dios imprimió en nuestra alma su imagen y semejanza, pero con cada pecado nosotros borroneamos esa imagen. Cada pecado es un ir rompiendo pedazo a pedazo esa imagen de Dios, esa amistad a la que Dios nos llama.

Por eso, Cristo “inventó” un nuevo signo de su amor: la penitencia o confesión o reconciliación, para que pudiéramos ponernos de pie después de las caídas y, así, retomar el camino que nos lleva al Reino de Dios.

“Llevamos un tesoro en vasijas de barro”. El tesoro es Cristo y su gracia; la vasija de barro somos cada uno de nosotros.


A lo largo de la historia se le han dado diversos nombres a este sacramento:

Sacramento de conversión: pues Cristo nos llama a la conversión y vuelta al Padre.

Sacramento de la penitencia: porque se sigue todo un proceso de conversión, arrepentimiento y de reparación.

Sacramento de la confesión: porque declaramos y confesamos los pecados ante el sacerdote.

Sacramento del perdón: porque quedamos absueltos.

Sacramento de la reconciliación: porque hay una verdadera reconciliación con Dios, con la Iglesia, con los hermanos y con nosotros mismos.

Lo importante de este sacramento es lo siguiente: Cristo ofrece a todo bautizado la oportunidad de volver a Dios de reconciliarse con Dios, si se hubiera extraviado. Es como la segunda tabla de salvación después del naufragio al perder la gracia. La primera tabla fue el bautismo.


Evolución de este sacramento

Durante los primeros siglos, la reconciliación de los cristianos que habían cometido pecados particularmente graves después del bautismo (por ejemplo: idolatría, homicidio, adulterio) estaba vinculada a una disciplina muy rigurosa, según la cual los penitentes debían hacer penitencia pública por sus pecados, a menudo durante largos años, antes de recibir la reconciliación o perdón de los pecados. Y se admitía raramente y, en ciertas regiones, una sola vez en la vida.

Durante el siglo VII, los monjes irlandeses, inspirados en la tradición monástica de Oriente, trajeron a Europa la práctica “privada” de la penitencia, que no exigía la realización pública y prolongada de obras de penitencia antes de recibir la reconciliación con la Iglesia. El sacramento desde entonces es de una manera más secreta entre el penitente y el sacerdote. Esta nueva práctica preveía la posibilidad de la reiteración del sacramento y abría así el camino a una recepción regular del mismo. Permitía integrar en una sola celebración sacramental el perdón de los pecados graves y veniales.


Hasta hoy sigue la Iglesia esta segunda forma: en privado y en secreto.

A pesar de este proceso, sin embargo la estructura fundamental del sacramento sigue siendo la misma:

Primero: el penitente viene arrepentido, contrito y con el propósito de cambiar.

Segundo: Dios le perdona, mediante el sacerdote, es decir, mediante el ministerio de la Iglesia, en nombre de Cristo, que concede el perdón de los pecados, determina la satisfacción, ora por el pecador y hace penitencia con él.

Así el pecador es curado y restablecido en la comunión eclesial, además de renovar la paz del alma.


En resumen:

Al inicio era penitencia pública y tenía estos pasos: el pecador confesaba sus pecados, el confesor le amonestaba y le imponía la penitencia durante meses o años.

Más tarde vino la penitencia tarifada, fines del siglo VI, cuyos pasos eran: el pecador confesaba sus pecados, el confesor le corregía, le daba una penitencia tarifada, es decir, “para tal pecado, tal penitencia”, y al final le daba la absolución.

Finalmente, penitencia privada, desde el siglo XI hasta nuestros días donde el pecador confiesa sus pecados, el confesor le da los consejos, le impone la penitencia, le da inmediatamente la absolución. Y el pecador ya absuelto cumple la penitencia.




Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Escribir un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email Formato invalido. (no será publicado)

 País

Comentario




* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foros de discusión
Mapas Mapa de Conoce tu fe
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Conoce tu fe
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
El Credo, lo que la Iglesia profesa
Los Sacramentos, lo que la Iglesia celebra
Los Sacramentos en general
El Sacramento del Bautismo
El Sacramento de la Confirmación
El Sacramento de la Reconciliación
El Sacramento de la Eucaristía
El Sacramento del Matrimonio
El Sacramento del Orden Sacerdotal
La unción de los enfermos
Moral y Mandamientos, lo que la Iglesia vive
La Oración, lo que la Iglesia reza y profundiza
Biblia y Tradición
Escatología
Eclesiología
Liturgia
Teología
Filosofía
La Palabra del Papa
Curso de Biblia on-line
Curso de Los Diez Mandamientos on-line
Curso on line: Historia de la Iglesia siglo a siglo
Curso de Patrología en audio
 
Lista de correo


Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores de la sección
Consulta cualquier duda acerca de las principales verdades de la fe católica, su congruencia con la razón y las normas para vivirlas. Cuestiones apologéticas para saber defender tu fe ante el ataque de las sectas y de doctrinas y corrientes contrarias a la misma
Ver todos los consultores
Apoyan a la sección
Aciprensa
Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María
Buscadores del Reino
ARVO NET
Instituto del Verbo Encarnado, Medio Oriente

Ver todas las alianzas que apoyan a la sección

Eventos
La pedagogía de la fe
Autor: Salvador Hernández

Curso que presenta las bases teóricas para ser un buen evangelizador, enriquecidas con un muy amplio repertorio de sugerencias prácticas.
Ver todos los eventos

Encuesta
Noviembre es el mes de la Esjatología. ¿Has aprovechado para pensar en el más allá?
Sí, creo que es importante pensar en el "después de la muerte" para vivir mejor.
No, no me gusta pensar en la muerte ni en lo que vendrá después
Suelo meditar acerca del Cielo, pero no en el Purgatorio ni el Infierno
No creo en la vida eterna, así que no medito en nada de eso
No sabía que Noviembre es el mes de la Esjatología
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foros de discusión
¡Participa!
 |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2009 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red