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Autor: Antonio Orozco | Fuente: Arvo.net Distinción entre materia y forma
Materia, para él, es simplemente aquello con lo que está hecho algo.
Distinción entre materia y forma
¿A qué llama Aristóteles materia?
Aristóteles llama materia a
algo que no tiene nada que ver con lo que
en física llamamos hoy materia. Materia, para él, es simplemente
aquello con lo que está hecho algo. "Aquello con que
está hecho algo" puede ser eso que nuestros físicos hoy
llaman materia; pero puede ser también otra cosa que no
sea eso que los físicos hoy llaman materia. Así, una
tragedia es una cosa que ha hecho Esquilo o que
ha hecho Eurípides, y esa cosa está hecha con palabras,
con "logoi", con razones, con dichos de los hombres, con
sentimientos humanos; y no está hecha con materia en el
sentido que dan a la palabra materia los físicos de
hoy. Materia, es, para Aristóteles aquello —sea lo que fuere—
con que algo está hecho.
¿Y forma? ¿Qué significa
forma para Aristóteles? Esta es una de las palabras que
más ha dado que hacer a los filósofos e historiadores
de la filosofía. No hay una sola de las interpretaciones
que se han dada de la "forma" en Aristóteles que
no esté expuesta a toda suerte de críticas. Lo cierto
es que la palabra "forma" la toma Aristóteles de la
geometría. Sócrates y sobre Platón fueron grandes admiradores de la
geometría; al extremo de que Platón inscribió en la puerta
de su escuela, que se llamaba la "Academia", un letrero
que decía "Nadie entre aquí si no es geómetra". Consideraba
que el estudio de la geometría era la propedéutica fundamental
y necesaria del estudio de la filosofía.
Pues bien, Aristóteles
entendió por «forma», primero y principalmente, la figura de los
cuerpos, es decir, lo que significa «forma» en el sentido
más vulgar de la palabra: la forma que tiene un
cuerpo, la forma como terminación o límite de la realidad
corpórea vista desde todas las perspectivas.
Pero sobre esa acepción y
sentido de la palabra forma, Aristóteles entendió también —y sin
contradicción alguna— aquello que hace que la cosa sea lo
que es, aquello que reúne los elementos materiales, en el
sentido amplio que se ha dicho, que no excluye lo
inmaterial. Aquello que hace entrar a los elementos materiales en
un conjunto, lo que les confiere unidad y sentido, eso
es lo que llama Aristóteles forma. El principio o causa
que hace que la cosa sea lo que es. La
forma, pues, se identifica con la esencia.
Ahora bien: esas
formas de las cosas no son para Aristóteles casuales o
azarosas; no aparecen como resultado de una serie de causas
puramente físicas, eficientes, mecánicas, que sucediéndose unas a otras han
venido a producir lo que una cosa en este momento
es. Nada hay más lejos del pensamiento aristotélico que eso;
para Aristóteles cada cosa tiene la forma que debe tener,
es decir la forma define la cosa. La forma de
algo es lo que confiere un sentido a ese algo;
y ese sentido es la finalidad, es el «telos», palabra
griega que significa fin: de ahí viene una palabra que
se usa mucho en filosofía: teleología; teoría de los fines,
el punto de vista desde el cual apreciamos y definimos
las cosas, no en cuanto que son causadas mecánicamente, sino
en cuanto que están dispuestas para la realización de un
fin. Pues bien: para Aristóteles la definición de una cosa
contiene su finalidad, y la forma o conjunto de las
notas esenciales imprime en esa cosa un sentido que es
aquello para lo que sirve.
De esta manera está ya
armado Aristóteles para contestar a la pregunta acerca de la
génesis o producción de las cosas. Si la materia y
la forma son los ingredientes necesarios para el advenimiento de
la cosa, entonces ese advenimiento, ¿en qué consiste? Consiste en
que a la materia informe sin forma, se añade, se
agrega, se sintetiza con ella, la forma. Y la forma,
¿qué es? la forma es el principio causal esencial, que
hace ser a la cosa lo que es y le
da sentido, "telos", finalidad. La forma logra el advenimiento
de la cosa. La cosa llega a ser lo que
es porque su materia es informada, plasmada, recibe forma.
Pues
bien, si la forma confiere sentido y fin a la
cosa, es igualmente cierto que es aquello por lo cual
la cosa es inteligible. Y si es inteligible es porque
ha sido hecha inteligentemente. Cada cosa ha sido hecha del
mismo modo como el escultor hace la estatua, como el
carpintero hace la mesa, como el herrero hace la herradura.
Todas las cosas en el universo, todo lo que existe,
ha tenido que ser hecho por una causa inteligente que
ha pensado el "telos", la forma, y la ha impreso
en la materia.
Está claro, pues, que la metafísica de
Aristóteles desemboca inevitablemente en una teología, en una teoría sobre
Dios.
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