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Autor: P Antonio Rivero LC | Fuente: Catholic.net 3a. sesión. Disposiciones para leer la Biblia
Las disposiciones o actitudes para la lectura y comprensión de la Biblia.
I. INTRODUCCIÓN
La Biblia no es un libro como cualquier otro.
No se puede leer así, de corrido, como una novela,
o un periódico. La Biblia, siendo Palabra misma de Dios,
deberá ser leída y meditada como un encuentro vivo con
Dios. Nos dice el documento del Concilio Vaticano II: “Los
cristianos deben recibir los libros sagrados con devoción, porque expresan
un vivo sentido de Dios, contienen enseñanzas sublimes sobre Dios
y una sabiduría salvadora acerca del hombre, encierran tesoros de
oración y esconden el misterio de nuestra salvación” (Dei Verbum,
n. 15).
Por lo mismo debemos leer la Biblia con el
mismo espíritu con que fue escrito. Ya pasaron aquellos tiempos
del jansenismo bíblico, en los que la Biblia era considerada
por algunos sectores católicos de opinión como un libro poco
menos que prohibido, sospechoso, peligroso.
Gracias al uso del misal,
a la participación activa de los fieles en la liturgia,
a la propaganda de los sacerdotes y a los comentarios
que sobre pasajes bíblicos se hacen en las reuniones y
círculos bíblicos, innumerables fieles van tomando contacto directo con los
textos sagrados. Siguiendo los deseos de la Iglesia, el movimiento
bíblico se va extendiendo cada vez más entre el mundo
cristiano. Numerosos cristianos tienen su Biblia, su Nuevo Testamento o
sus Evangelios.
Pero no se puede uno adentrar en la
Biblia sin un guía, pues se pierde. La Biblia no
puede leerse ni entenderse provechosamente si no es explicada. Es
esto lo que haremos a lo largo de estas explicaciones.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Ver cuáles son las disposiciones o actitudes
para la lectura y comprensión de la Biblia.
III. OBJETIVO VIVENCIAL:
Tratar de hacer vida las enseñanzas de la Biblia.
IV.
TESIS: A la Biblia hay que acercarse con los pies
descalzos, con el corazón abierto y con la voluntad disponible
para escuchar a Dios y encontrarnos con Él. Su Palabra
es luz para nuestros pasos, Alimento para nuestra alma y
Camino de salvación.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Diversas
actitudes para la lectura de la Biblia
a) Actitud
literaria
La Biblia es un monumento literario de gran belleza; sobre
todo, algunos libros son de un encanto particular, p.e. Génesis,
Éxodo, Rut, Job, Salmos, Cantar de los Cantares, Evangelios. Por
tanto, podemos leer la Biblia como obra literaria. Baste recordar
cómo los temas bíblicos se han inmortalizado en literatura, escultura,
pintura, mosaicos, vidriería, orfebrería, arquitectura, música, teatro. Pero no basta
esta lectura literaria de la Biblia, pues así no sacaremos
todo el fruto espiritual que Dios quiere para nosotros “aquí
y ahora”. Esta actitud literaria nos llevaría sólo a ser
diletantes y literatos de la Biblia.
b) Actitud crítica
Dado que la Biblia es colección de libros antiguos, muchos
especialistas la leen con espíritu crítico, en el sentido científico
de la palabra, es decir, ven la Biblia desde el
punto de vista de las ciencias: Filología, etnografía, historiografía, arqueología,
etc. Es buena esta actitud, pero tampoco basta, pues saldríamos
eruditos de la Biblia, pero no tocaría todavía el centro
de nuestra persona.
c) Actitud histórica
En la Biblia se
narran episodios del Pueblo de Dios y de sus personajes,
sus relaciones con otros pueblos y culturas del Oriente Medio.
Esto hace que podamos acercarnos a la Biblia con ojo
de historiador. No obstante, tampoco esta actitud sola es la
correcta. Seríamos unos historiógrafos, nada más.
d) Actitud religiosa
Capta en la Biblia el mensaje de Dios para llevarlo
a la vida. Esta debería ser la actitud más importante
a la hora de acercarnos a la Biblia. No debemos
olvidar que es un libro religioso. “Todo lo que en
ellas se contiene ha sido escrito para nuestra enseñanza” (Rm
15,4). Y esta actitud requiere de profunda fe, de humildad
sincera y de apertura total. Es Dios mismo quien nos
habla, porque quiere entrar en comunión con nosotros y hacernos
partícipes de su amor.
2. Verdaderas disposiciones para la
lectura de la Biblia
a) Con fe y con amor
Como
si estuvieras oyendo a Dios mismo, o leyendo una carta
que Él te ha mandado. El Concilio Vaticano II dice
estas bellas palabras:
“En la Biblia el Padre sale amorosamente al
encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Y es
tan grande el poder y la fuerza de la Palabra
de Dios, que constituye el sustento y vigor de la
Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma,
fuente límpida y perenne de vida espiritual. Por eso se
aplican a la Biblia de modo especial aquellas palabras: la
Palabra de Dios es viva y enérgica (Hb 4, 12);
puede edificar y dar la herencia a todos los consagrados”
(Hech 20, 32) (Concilio Vaticano II, Dei Verbum 21).
Ten
la seguridad de que la Palabra de Dios bien recibida,
te irá limpiando por dentro y te podrá salvar. Jesús
dijo a sus discípulos: “Ustedes están limpios por la
Palabra que han oído” (Jn 15,3). Y el apóstol Santiago:
“Reciban la Palabra de Dios plantada en ustedes. Ella es
poderosa para salvar sus almas” (1, 21).
b) Con
respeto y veneración
Los personajes del Antiguo Testamento oían la divina
Palabra descalzos y rostro en tierra (cf. Éxodo 3, 5-6).
Si el valor de un cuadro o de un libro
se aprecia por la firma de su autor, ¿qué estimación
no ha de tener el cristiano de la Biblia, sabiendo
que su autor es el mismo Dios?
Los primeros cristianos tenían
una gran veneración a la Biblia. Por eso, copiaban capítulos
enteros de su puño y letra, y los llevaban consigo,
y, al morir, los familiares los depositaban sobre su pecho.
En el Concilio Vaticano II se entronizaba la Biblia solemnemente
todos los días, antes de dar comienzo a las sesiones.
En muchas parroquias y en hogares cristianos la Biblia está
entronizada en un lugar importante y destacado. Y antes de
salir de casa, la besan. Y al volver a casa,
vuelven a besarla.
c) Con espíritu de humildad
Hay que
acercarse a la Palabra de Dios con humildad y sumisión
a la Iglesia, pues fue ella la que recibió este
sagrado depósito. “Yo te glorifico, Padre, porque has ocultado estas
cosas a sabios y grandes y se las has revelado
a los sencillos” (Mt 11, 25). Y es la Iglesia
la que nos interpreta la Biblia, con la iluminación del
Espíritu Santo, que guía a la Iglesia.
d) Con espíritu
de oración
La Biblia hay que leerla de rodillas. ¡Cuántos libros
de la Biblia se prestan para orar y meditar, por
ejemplo, el libro de los Salmos2 ! El
Concilio Vaticano II nos dice: “Recuerden que a la lectura
de la Biblia deben acompañar la oración para que se
realice el diálogo de Dios con el hombre, pues a
Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus
Palabras” (Dei Verbum, 25).
Y en otro lugar dice:
“La necesidad de que los cristianos tengan pleno acceso a
las Sagradas Escrituras” (Dei Verbum 22). E insiste en la
necesidad de que los cristianos encuentren en la Biblia la
fuente principal de su oración y de su vida religiosa
(cf. Dei Verbum n. 25).
3. Antes de comenzar
la lectura de la Biblia: Recógete con los ojos cerrados,
por algunos momentos
Dios va a hablarte personalmente. Dile sencillamente: “Habla,
Señor, que tu siervo escucha”. O también: “Señor, creo que
en las Sagradas Escrituras que voy a leer se contiene
tu santa Palabra. Haz que la escuche con todo respeto
y amor. Ilumina mi mente para que por medio de
ella yo conozca tu santa voluntad, y mueve mi corazón
para que yo cumpla con fidelidad lo que Tú quieres
de mí”.
Pídele al Espíritu Santo que te ayude a
entender y aceptar la Palabra del Señor: “Espíritu Santo, ilumina
con tu luz mi cabeza y enciende mi corazón para
que la Palabra de Dios pueda entrar y quedarse siempre
en mí”.
4. Durante la Lectura de la
Sagrada Escritura:
No debes leerla de corrido, sino despacio,
procurando entender lo que Dios quiere decirte, meditando lo que
lees; si no entiendes a la primera lectura, vuelve a
leer el párrafo.
Procura un ambiente de silencio, para
que deje su fruto.
No debes leer muchas páginas de
la Biblia, todas de un “trago”.
Te propongo estos pasos para
la lectura y comprensión de la Biblia:
a) Lee un pequeño
texto. b) Haz una síntesis de las ideas principales. Para esto
es útil subrayar con un lápiz las frases que te
parecen más significativas y que te hayan impactado. c) Saca una
enseñanza: ¿Qué enseñanza quiere dar el Señor al hombre de
hoy con esto que he leído? ¿Qué dice Dios a
la sociedad de hoy con estas palabras? ¿Cómo responde a
esta enseñanza la realidad que me rodea y el mundo?
d) Saca una aplicación personal: ¿qué mensaje me da a mí
el Señor con estas palabras? ¿Qué me quiere decir con
esto el Señor a mí, hoy, en esta situación personal,
familiar, espiritual en que me encuentro? e) Formula un compromiso o
propósito: piensa delante del Señor cómo podrás cumplir hoy lo
que Él te enseña en lo que has leído. f) Conversa
con Dios y pídele la fuerza de ser fiel a
lo que has prometido. Termina tu lectura agradeciendo al Señor,
con una oración.
5. ¿En qué orden conviene leer la
Biblia?
a) San Jerónimo: escribiendo a una madre llamada Lea
para que aconseje a su nieta le dice: “Cerciórate de
que cada día estudie algún pasaje de la Escritura...Deberás primero
aprender el libro de losSalmos, que son fáciles para
orar y reflexionar con Dios. Luego puede buscar una regla
de vida en losProverbios.ElEclesiastésle enseñará a
despreciar los bienes de este mundo.Joble dará un
modelo de fuerza y paciencia. Pasará enseguida a los Evangelios,
que deberá tener siempre entre sus manos. Luego leerá losHechos y las Epístolas de Pablo y de los otros
apóstoles. Después aprenderá los Profetas, el Pentateuco, y los libros
históricos, acabando con elApocalipsis y el Cantar de los
Cantares”.
b) Otros autores proponen este orden:Evangelios, por
ser el centro y el corazón de la Biblia; los
Hechos, que nos narran los primeros años de la Iglesia;
algunas cartas de san Pablo, las más cortas y fáciles
(primera y segunda corintios, efesios, filipenses, colosenses...); los libros históricos;
los libros poéticos, especialmente los salmos, para intensificar nuestro espíritu
de oración y gratitud; las otras cartas de san Pablo,
como Romanos y Hebreos; los libros proféticos; y, por
último, el apocalipsis.
VI. CONCLUSIÓN
La Iglesia nos va
educando para que entendamos mejor la Biblia. Y lo hace
a través de la liturgia o acciones sagradas donde se
celebran los misterios de nuestra fe. Por eso, la liturgia
nos llevará a la Biblia. Prácticamente todos los símbolos que
emplea la Iglesia los toma de la Biblia: el fuego,
el agua, el pan. Conozcamos la Biblia para vivir mejor
la Liturgia.
VII. ORACIÓN
Señor, aquí tienes mi corazón abierto,
dispuesto a escuchar tu palabra con corazón sencillo y con
la voluntad decidida para obedecerte. En Ti está la luz
y la salvación. Amén.
___________________________
En los
salmos encontramos materia para la oración: a) Oración de adoración: 8,
33, 68, 92, 100, 104, 145, 147, 148, 150 b) Oración
de acción de gracias: 9,30, 65, 103, 107, 118 c) Oración
de arrepentimiento: 6, 32, 51, 143 d) Oración de petición y
confianza: 3, 4, 5, 7, 42, 54, 70, 102
Encontramos además
varias plegarias: La de Salomón (1 Re 8, 22-53; la
de Ezequías (Is 38, 10-20); la de Jeremías (Lam 5,
1-22; la de los tres jóvenes hebreos (Dan 3, 52-90)
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TEMA DE DISCUSIÓN EN EL FORO
¿Qué actitud o disposición
de las que describimos para leer la Biblia, consideras la
más importante para ti, no para los demás, piensa en
la tuya?
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este articulo esmuy bueno dejeme agradecerle al que lo envio
Publicado por: Fermina
Fecha: 2009-10-26 08:59:22
Es muy interesante. Sobre todo porque nos acerca al conocimento de la Biblia a los que no podemos ir a una facultad.
Muchas gracias. Si pudiera les ayudaría economicamente; pero ahora me es imposible.
Gracias por este esfuerzo que hacen. Dios se lo tendrá en cuenta. Gracias.
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