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Autor: P Antonio Rivero LC | Fuente: Catholic.net 4a. sesión. El Canon de la Biblia
Una regla de fe para determinar si una cosa es verdadera o falsa.
I. INTRODUCCIÓN
La palabra “canon” viene de la lengua griega y
corresponde a la expresión “una caña recta que sirve para
sostener derecha alguna cosa”. Para nosotros, es como una regla
de fe para determinar si una cosa es verdadera o
falsa; es el criterio de la verdad de una afirmación,
es la medida, la norma o regla de algo.
Hay
cuatro cánones o listas oficiales de libros de la Biblia:
El canon de los judíos: ellos sólo aceptan 39 libros
del Antiguo Testamento. No aceptan ningún libro del Nuevo
Testamento.
El canon de los protestantes: ellos aceptan 39 libros
del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo. Total: 66 libros.
El canon de los católicos: aceptamos los 46 libros del
Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento. En
total: 73.
El canon de los ortodoxos (o sea
los 200 millones de cristianos del Oriente Medio): aceptan, como
los católicos, todos los 73 libros de la Biblia.
Cabe preguntarnos: ¿por qué las iglesias cristianas evangélicas no aceptan
todos los libros que están en la Biblia católica?
La
fijación del canon bíblico constituyó una necesidad para la Iglesia.
Era necesario hacerlo por la universalidad de la única Iglesia.
Para mantener una misma regla de fe en todas las
iglesias esparcidas por la tierra era indispensable disponer de un
mismo canon. Frente a los herejes que recurrían con frecuencia
a libros “secretos” (apócrifos) era de todo punto necesario delimitar
claramente los libros normativos de la fe, distinguiéndolos de cualquier
otro, fuera apócrifo o no.
II. OBJETIVO DOCTRINAL Comprender
el significado de Canonicidad.
III. OBJETIVO VIVENCIAL Valorar el magisterio
autorizado de la Iglesia.
IV. TESIS El Canon de la
Biblia es el catálogo o lista de los libros que
la Iglesia considera inspirados por Dios, llamados, por lo mismo,
libros canónicos. Son 73 libros; 46 del Antiguo Testamento y
27 del Nuevo Testamento. El canon se aplica a toda
la Sagrada Escritura, no sólo a unas partes. Es competencia
de la Iglesia determinar cuáles son los libros inspirados y
cuáles no, porque tiene la autoridad recibida de Cristo con
la asistencia del Espíritu Santo. Además determina cuáles son, porque
es ella quien los ha escrito a lo largo de
los años. La Iglesia no lleva a cabo esta operación
de modo arbitrario, sino mediante la aplicación de unos criterios
tanto internos como externos, a través de los cuales le
es permitido discernir y descubrir la regla de la fe
y de la verdad en un determinado libro, como en
un espejo.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS
1. La Iglesia y
el Canon
Es interesante saber que los 73 libros de la
Biblia que tenemos entre manos son fruto de un discernimiento,
inspirado por Dios, que hizo la Iglesia, declarando cuáles libros
son canónicos y cuáles apócrifos (secretos, no inspirados).
La pregunta que
salta a la vista es saber quién tiene la autoridad
o la capacidad para decidir si un libro pertenece o
no a la Biblia. La Iglesia lo único que hace
es atestiguar que ese libro existente ha sido inspirado por
Dios; no es la Iglesia quien inventa los libros.
¿Por
qué corresponde a la Iglesia discernir que ese libro es
inspirado por Dios? Por dos motivos:
a) Porque la Biblia, Palabra
de Dios escrita, es fruto de la predicación de la
Iglesia misma: fue la primera comunidad cristiana quien empezó a
poner por escrito su predicación sobre la vida y doctrina
de Jesús. Entonces sólo a ella pertenece la justa interpretación
de lo que escribió; como pertenece sólo al autor de
un libro interpretar rectamente lo que escribió en su libro.
b) Porque Jesús entregó a Pedro “las llaves” de su
Reino, es decir de su Iglesia, y sólo él, unido
a los apóstoles, por mandato de Jesús, tiene el poder
del Espíritu Santo de discernir la verdad. También los obispos
(siempre en comunión con el Papa) son sujetos de magisterio
auténtico y son asistidos por el Espíritu de Cristo para
explicar y aplicar la Escritura (LG 25). Todo cristiano tiene,
sin duda, este Espíritu de Dios al recibir el bautismo;
pero el cristiano, como individuo y particular, no tiene la
función el interpretar la Biblia. Nos dice el concilio Vaticano
II: “El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios,
oral o escrita, ha sido encomendado únicamente al Magisterio de
la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo.
Pero el Magisterio no está por encima de la palabra
de Dios, sino a su servicio, para enseñar puramente lo
transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del
Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica
fielmente; y de este depósito de la fe saca todo
lo que propone como revelado por Dios para ser creído”
(Dei Verbum, 10).
De aquí concluimos lo siguiente: la Biblia
tiene que considerarse una expresión de la fe de la
Iglesia apostólica. San Agustín afirmaba: “No creería en el Evangelio,
si no fuera por la autoridad de la Iglesia católica
que me lo ordena...”. Y los primeros obispos de
la Iglesia llamaban a la Biblia: “El libro de la
Iglesia”.
Otra conclusión: todo libro inspirado es canónico y
no al revés, es decir, la canonicidad es efecto de
la inspiración. La Iglesia no causa la inspiración, sino que
la reconoce al hacerlo canónico. Es necesario fijar el Canon
para que la fe en toda la Iglesia universal sea
“una” y tenga un único criterio. De lo contrario, en
vez de Pentecostés, tendríamos una torre de Babel (como pasa
entre algunos protestantes).
Una cita del concilio Vaticano II aclara el
papel de la Iglesia: “La Iglesia, guiada por el Espíritu
Santo y por el magisterio de sus Pastores, es la
depositaria y guardiana del tesoro de la revelación y la
única intérprete de la Biblia. El Papa y los demás
obispos son maestros auténticos del Evangelio” (LG 25); es
decir, lo explican, lo interpretan y lo aplican a la
vida de los hombres con la autoridad de Cristo Cabeza.
2. ¿Cuándo fue establecido el Canon de la Biblia?
Desde
los primeros tiempos del cristianismo la Iglesia católica consideraba algunos
escritos como “canónicos” (o inspirados) y otros los rechazó. A
éstos últimos los llamó apócrifos.
La palabra canónico se utilizó
por primera vez en el concilio de Laodicea de Frigia
(360). En el canon 59 se establece que “en la
asamblea no se deben recitar salmos privados o libros no
canónicos, sino solamente los libros canónicos del Nuevo y del
Antiguo Testamento”. Libros canónicos, por consiguiente, vendría a equivaler al
conjunto de libros que norman la fe de la Iglesia.
Las primeras decisiones de la Iglesia en relación al Canon
de la Biblia se dieron en el Concilio de Hipona
(África) en el año 393. La última definición fue en
el Concilio de Trento en 1546.
3. ¿Cuáles son los criterios
de Canonicidad?
Responderemos a esta pregunta: ¿Qué criterios tuvo la
Iglesia para saber que un libro es inspirado?
Podemos establecer
los siguientes criterios:
Primero, criterios para el Antiguo Testamento:
a) La Biblia
de los Sesenta (LXX). Es innegable que, al abrirse el
cristianismo a la gentilidad y a la cultura helenística, la
Escritura judía utilizada por los primeros cristianos fue el texto
de los LXX. Pues bien, en la Biblia de los
LXX están incluidos tanto los libros protocanónicos y los deúterocanónicos
del Antiguo Testamento.
b) Uso en el culto: Parece ser
que en la liturgia sinagogal se leían cíclicamente, cada tres
años, los libros de la Torah y de los Profetas.
Con el tiempo la lectura se extendió también a los
Escritos. El uso cúltico de un libro significa un reconocimiento
al menos implícito de su carácter sagrado. Por otra parte
la iglesia primitiva utilizó la Biblia judía en el propio
culto dominical. Aun colocándonos en un terreno hipotético, es de
suponer que los judíos en diáspora usarían para su culto
todos los libros incluidos como sagrados en la Biblia de
los LXX.
c) Uso en los escritos del Nuevo Testamento. Es
verdad que no todos los libros del Antiguo Testamento se
encuentran citados en el Nuevo, aunque del hecho de no
estar expresamente citados no se deduce que no hayan sido
usados y tenidos en cuenta en la redacción neotestamentaria
Segundo, para
el Nuevo Testamento, tenemos estos criterios:
a) El origen apostólico es
decir, que un libro tenga como autor seguro a un
apóstol o alguno de sus discípulos. Los apóstoles, considerados depositarios
de la revelación histórica de Jesús, eran el canon vivo,
intérpretes autorizados del mensaje y del acontecimiento salvífico de Jesús.
Durante la segunda mitad del primer siglo, las iglesias destinatarias
de algún escrito apostólico lo conservaron celosamente y lo fueron
difundiendo e intercambiando con escritos apostólicos de otras iglesias. Poco
a poco el canon vivo se convirtió en canon escrito.
b) El uso litúrgico que hizo la Iglesia primitiva de
ciertos libros; es decir, los libros que fueron usados por
los apóstoles y las primeras comunidades cristianas, seguramente son Canónicos.
c) La coherencia, es decir, que la enseñanza de un
libro sea coherente con el resto de la Escritura.
d) La ortodoxia:
Ningún libro podía ser auténtico se contenía una interpretación del
misterio de Jesús contraria a la ortodoxa, que se había
formados con la tradición viva de los apóstoles.
e) Listas antiguas del
canon: La formación de una lista implica la aceptación de
los libros enlistados como libros de carácter peculiar. En la
carta escrita por Atanasio para la pascua del 367 ya
se enumeran sin vacilación todos los libros del Nuevo Testamento.
Este catálogo, dieciocho años más tarde, el año 385, será
aceptado por san Jerónimo y divulgado por él en occidente
a través de su traducción oficial latina, llamada Vulgata.
Una
vez presentados los criterios, está claro que ninguno aisladamente ha
bastado a la Iglesia para determinar la canonicidad o no
de un escrito. Ha sido la conjunción de algunos de
ellos o de todos la que ha dado a la
Iglesia la certeza, bajo la asistencia y guía del Espíritu
Santo, de estar ante un libro sagrado y por lo
tanto de deber reconocerlo como tal.
4. ¿Cómo se dividen
los libros canónicos?
Los 73 libros inspirados o canónicos de
la Biblia se dividen en:
a) Protocanónicos: son aquellos libros que
fueron y son considerados inspirados, sea por la religión judía,
sea por la católica, como también por las Iglesias protestantes.
Es decir, que su inspiración no ha sido puesta en
duda por ninguna Iglesia.
b) Deuterocanónicos: son aquellos libros de la Biblia
de cuya inspiración se dudó algún tiempo o por alguna
Iglesia en particular.
Son siete libros deuterocanónicos del Antiguo
Testamento:
Tobías
Judit
Sabiduría
Eclesiastés
Baruc
1 y 2 Macabeos
algunos fragmentos de Daniel y Esther.
Los protestantes no
aceptan estos libros .
También son siete deuterocanónicos del Nuevo
Testamento:
Carta a los Hebreos,
Carta de Santiago
2 de Pedro,
2 y 3 de Juan;
Apocalipsis;
más algunos versículos de los evangelios: Mc 16,
9-20; Lc 22, 43; Jn 8, 1-11. 3
5. ¿Cómo se formó el Canon del Nuevo Testamento?
Todos, católicos y protestantes, aceptan como inspirados los 27 libros
del Nuevo Testamento. Pero, ¿cómo se formó este Canon?
Podemos
decir que fue gradualmente:
a) Los apóstoles, después de la ascensión
de Jesús, cumplieron su mandato de “Id a todo el
mundo” (Mc 16, 19). Entonces no había nada escrito de
la vida y doctrina de Jesús. Todo era predicación oral,
según el recuerdo de los apóstoles.
b) Los primeros escritos
sobre la doctrina de Jesús son algunas cartas de san
Pablo. Estamos en los años 40.
c) Luego se hizo necesario
poner por escrito la predicación de los apóstoles, para conservar
el tesoro de la buena nueva de Jesús. Nacieron así,
poco a poco, todos los escritos del Nuevo Testamento. Se
escribieron también otros escritos piadosos sobre Jesús, poniendo falsas firmas.
La Iglesia entonces definió el Canon: como hemos dicho el
primer canon del Nuevo Testamento fue aprobado en el Concilio
de Hipona (393) y fue definido en el Concilio de
Trento (1546).
6. ¿Qué son los libros apócrifos?
Se llaman
apócrifos ciertos libros religiosos, que la Iglesia no ha aceptado
como inspirados, a pesar de que su contenido sea a
veces semejante al de la Biblia. La palabra apócrifo es
griega y quiere decir “oculto, escondido”.
Tradicionalmente se les ha
negado la inspiración y la canonicidad, porque la mayor parte
de las iglesias no aceptaron su origen apostólico, porque contenían
hechos exagerados e imaginarios, y porque en algunos puntos no
concordaban con la regla de la fe.
Fueron escritos entre
finales del siglo II y el IV, aunque algunos de
tales escritos tuvieron muchísima difusión durante la Edad Media.
¿Cuáles son estos libros apócrifos?
Del Antiguo Testamento tenemos:
Libros
de Enoc 4, libro de los Jubileos o
“Pequeño génesis”5 , 3 y 4 de los
Macabeos6 , oración de Manasés o salmo penitencial,
3 y 4 libro de Esdras7 , Salmos
de Salomón.
Del Nuevo Testamento tenemos: Evangelio de Tomás, Evangelio de
los Hebreos, Evangelio de Pedro, Protoevangelio de Santiago8
, La Asunción de María, Carta de Nuestro Señor a
Abgar, cartas apostólicas, 3 carta de san Pablo a los
Corintios.
7. ¿Cómo saber si una Biblia es católica?
Es bastante
fácil distinguir una edición católica de la Biblia. Hay dos
señales:
a) Por el número de libros. Si el Antiguo Testamento
consta de al menos 46 libros y están incluidos los
deuterocanónicos (Tobías, Judit, 1 y 2 de Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico
y Baruc), esa Biblia es casi seguro católica. Digo “casi”
ya que algunas Biblias protestantes incluyen estos libros al final
del Antiguo Testamento.
b) La aprobación eclesiástica. Sólo en la Biblia de
edición católica se encuentra en las primeras páginas la autorización
de la Iglesia, a través de un obispo, que permite
la impresión y garantiza la buena traducción de la edición.
El “No hay dificultad” (Nihil Obstat) y la autorización de
un obispo para imprimirla (Imprimatur).
VI. CONCLUSIÓN
Compete a la Iglesia,
como asistida que está por el mismo Espíritu Santo, el
cual inspiró a los autores sagrados, el distinguir aquellos libros
en que está consignada canónicamente la revelación traída por los
profetas y los apóstoles.
VII. ORACIÓN
Señor, dame fe para aceptar
tu Palabra y jamás poner en duda ningún libro de
tu Sagrada Palabra. Cada libro lo quisiste tú para nuestra
salvación. Aceptar tu palabra es aceptar la salvación que nos
ofreces. Amén.
_________________________
¿Por qué? En
el tiempo de la Iglesia primitiva existían entre los hebreos
dos cánones, o listas de libros inspirados: un canon palestinense,
que constaba sólo de los libros protocanónicos: 39 libros. Y
un canon alejandrino, que contenía todos los 46 libros. Los
protestantes en el siglo XVI quisieron volver al canon palestinense.
La Iglesia cristiana primitiva, por el contrario, haciendo uso del
poder que le dejó Jesús, como depositaria de la verdad,
adoptó el Canon alejandrino, desde los primeros siglos. Entre los
motivos de esta elección están los siguientes:
· Jesús, de las
37 veces que cita la Escritura, 33 veces lo hace
usando la versión del Canon alejandrino. Además, en el N.T.
hay 350 citas del A.T. De éstas, 300 corresponden al
Canon alejandrino. · Los apóstoles nombraban a menudo los libros
deuterocanónicos, como Sabiduría, Judit, etc. · La traducción de los
setenta fue en base al Canon alejandrino. La traducción
de los setenta fue la realizada por 70 sabios de
Israel, entre el año 300 y 100 a.C., destinada a
los judíos de la Diáspora, es decir, a los que
vivían fuera de su patria. · Los primeros Padres de
la Iglesia usaron el Canon alejandrino. regresar Enoc es padre de Matusalén. Y de la frase
“Enoc caminó con Dios y luego desapareció” (Gn 5, 24)
se pasó a varios cuentos y mitos sobre él regresar Donde se cuenta más ampliamente
la historia del Génesis, dándole colorido y enseñanza. regresar Contiene leyendas de los tiempos
anteriores a los Macabeos y argumentos filosóficos sobre la razón.
regresar Escritos de la época
cristiana, con interpretaciones bíblicas y exhortaciones apocalípticas. regresar Es quizás uno de los escritos más
conocidos y fascinantes sobre la infancia de Jesús y de
los apóstoles. Ejerció gran influencia en la piedad popular. regresar
TEMA DE DISCUSIÓN EN EL FORO
1. ¿Por qué solo la
Iglesia puede establecer el canon de los libros de la
Biblia?
2. ¿Por qué la Iglesia no acepta los libros
apócrifos?
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