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Autor: P. Jorge Loring La autenticidad de la Sábana Santa.
La Sábana Santa está exhaustivamente estudiada y todas las investigaciones son a favor de su autenticidad...
La autenticidad de la Sábana Santa.
(Conferencia pronunciada en la Facultad de Ciencias
de la Universidad Autónoma de Madrid . Antes de la
prueba del carbono-14)
Os voy a proyectar unas diapositivas
sobre la Sábana Santa de Turín. El lienzo que cubrió
el cadáver de Cristo en el sepulcro, y donde ha
quedado grabada su imagen. Estas diapositivas son interesantísimas y emocionantes
al mismo tiempo. Primero, interesantísimas, porque la Sábana Santa es
la reliquia que tiene la Iglesia más estudiada científicamente.
Las reliquias
hay que estudiarlas. Bueno, algunas no hay que estudiarlas, porque
son falsas ciertamente. No sé dónde te enseñan una pluma
del Arcángel San Miguel. Esto no hay que estudiarlo, porque
los ángeles no tienen plumas. Los pintan con alas, pero
no tienen alas. Por tanto, esas plumas que me enseñan,
ya sé que son falsas. Pero en otros sitios te
enseñan un clavo de la cruz de Cristo. Hay que
estudiarlo. Porque si hay por el mundo cincuenta clavos, los
cincuenta no pueden ser verdaderos. Ahora, de estos cincuenta, pueden
haber tres, dos o uno, que sean verdaderos. Hay que
estudiar. Hay que ver qué garantías tiene de autenticidad este
clavo o esta espina de la corona.
Por lo tanto, las
reliquias que hay por el mundo hay que estudiarlas. No
puedes aceptarlas «a priori» sin estudio previo. Ni puedes rechazarlas
tontamente. Tan necio es el que rechaza una cosa sin
haberla estudiado, como el que la acepta sin más. La
Sábana Santa está exhaustivamente estudiada y todas las investigaciones son
a favor de su autenticidad. No sé si oísteis hablar
en el programa «La Clave» al Dr. Lynn de la
NASA americana y Premio Nobel de Física.
Yo tengo grabada
la entrevista, y dijo en «La Clave»: «Todas las investigaciones
científicas realizadas sobre la Sábana Santa de Turín, garantizan su
autenticidad; y no ha habido ningún descubrimiento científico que ponga
en duda su autenticidad». Por lo tanto, hasta hoy tenemos
unas garantías plenas de la autenticidad de la Sábana Santa
de Turín. Por eso es muy interesante lo que vamos
a ver. Segundo: Esto es emocionante. Parece mentira que sea
verdad lo que voy a decir. Hace dos mil años
que murió Cristo, y hoy vamos a contemplar su fotografía.
Vamos
a ver su estructura atlética, su armonía de proporciones y
sobre todo su rostro. Vamos a ver la cara que
tuvo Jesús. Voy a presentar varios rostros de Jesús. Uno
deforme. La cara de Jesús en la Pasión estaba deforme.
Le habían pegado un estacazo en la cara. Tenía un
pómulo hinchado. Y deforme porque es la mancha que deja
en el lienzo el rostro de Cristo. Está deforme: no
como una fotografía sacada con cámara fotográfica.
Pero aunque deforme,
es emocionante estar viendo la huella que dejó en el
lienzo el rostro de Cristo, sin que mano de hombre
la haya tocado. Después os voy a presentar una foto
tridimensional de la NASA americana, obra de los doctores en
Ciencias Físicas, Jackson y Jumper, Técnicos en Fotografía Aeroespacial de
la NASA, que manejan un complicado aparato, que se llama
Analizador de Imagen VP-8. Se hizo para estudiar la orografía
del planeta Marte. Esta máquina tiene la particularidad de que
reproduce en relieve lo que fotografía.
Yo tuve la dicha de
estar en Turín en un Congreso Científico Internacional, donde se
reunieron lo que más saben en el mundo de la
Sábana Santa. Estaban por supuesto éstos de la NASA. Y
allí en el Congreso nos presentaron un escultura de Cristo,
una cabeza de Cristo, sacada electrónicamente de la Sábana Santa.
¡Impresionante! La vamos a ver. Pero muy deforme. Es lógico,
porque si lo que hay en el lienzo es deforme,
al ponerlo en relieve, pues también sale deforme. Pero interesantísimo.
Ya lo veréis.
Pero también voy a presentar otra fotografía tridimensional
del Dr. Tamburelli, Catedrático de Electrónica de la Universidad de
Turín, que es mejor que la de la NASA, ¿Por
qué? Porque Tamburelli ha suavizado las protuberancias. La de la
NASA, como dije antes, es tremendamente deforme, porque tiene las
cejas muy abultadas, y el bigote también muy abultado.
Porque con
la corona de espinas, que no tenía forma de anillo,
como ponen los artistas, sino forma de casquete, sangró tremendamente.
Aquella sangre se le acumula en las cejas y en
el bigote, y tiene unas cejas prominentes y un bigote
abultado. Aquello es muy deforme. Pero viene Tamburelli, suaviza las
protuberancias, y me da un rostro de Cristo, también tridimensional,
pero mucho más natural, mucho más suave que el de
la NASA.
Después voy a poner otra foto, también de Tamburelli,
apasionante y curiosísima. Ha hecho una foto-robot electrónica. Eliminando del
rostro de Cristo todo lo que sea dolor, me da
una foto-robot electrónica, sin mano de hombre. Todo lo ha
hecho la computadora. Una foto que vais a ver después.
Una cosa notabilísima. Para hacer esta foto-robot electrónica, dice Tamburelli
en un artículo que leí de él en una revista
científica italiana: «Para hacer esta foto-robot electrónica, he tenido que
realizar mil millones de operaciones matemáticas, Con computadora he tardado
quince horas, sin computadora hubiera necesitado doscientos años».
Las últimas fotos
que pongo, para dejar buen sabor de boca, son dos
foto-robot artísticas. Una de Bruner y otra de Aggemian. Lo
mismo que hace la policía cuando busca a un individuo
que no ha visto nunca Con los datos que recoge,
reconstruye el rostro de enorme parecido. Esto han hecho Bruner
y Aggemian. Han reconstruido el rostro de Cristo basándose en
la Sábana Santa. Han hecho una foto normal, natural, Como
debió de ser. Es decir, al estar viendo esta foto-robot
artística, podemos pensar: así debió de ser el rostro de
Jesús que vio María Santísima.
Esto es emocionante, No ha habido
pintor en la Historia del Arte que haya pintado una
cara mejor que la que Él tuvo. Ni Velázquez, ni
el Greco, ni nadie. Es un rostro de una majestad,
de una belleza, de una grandeza, de una bondad, de
una paz; de una serenidad, de una unción, de una
dulzura, y de una virilidad al mismo tiempo. Dice el
Dr. Marañón, especialista en Sexología, como todo el mundo sabe:
«Así debió de ser el rostro del varón perfecto».
***
Como dije antes, yo tuve la dicha de asistir en
Turín a un Congreso Científico Internacional, donde se han reunido
los que más saben en el mundo del tema. Había
gente de lo más variado. Estaba por supuesto el equipo
de la NASA. Estaban también médicos de talla internacional como
el Dr. Bucklin, norteamericano: Wedenisow, inglés; Rodante y Morano, italianos;
etc. Había un criminólogo suizo de la Interpol, Max Frei,
que se distinguió cuando aquella misteriosa muerte de Dag Hammarsjold,
Secretario de las Naciones Unidas. Max Frei es palinólogo. Después
aludiré a él porque ha encontrado cosas muy bonitas.
Por supuesto,
había también teólogos. Entre otros, uno de los que más
llamó la atención, porque es uno de los que más
saben en el mundo de la Sábana Santa, fue Mons.
Ricci, italiano. Por cierto, que hace poco he estado yo
con él en Roma. Yo fui a Roma a hacer
un vídeo de la tumba de San Pedro.
Mis conferencias las
pongo en vídeo. Tengo diez vídeos de distintos temas de
ciencia y fe. El último que he hecho ha sido
el de la tumba de San Pedro. Lo que dicen
los arqueólogos. Cómo han identificado científicamente la tumba de San
Pedro y los huesos de San Pedro. Están en una
necrópolis bajo la Basílica Vaticana. Esto es apasionante. Ése es
San Pedro, y el que está encima su legítimo sucesor.
El Papa de Roma es el 265 legítimo sucesor de
San Pedro, que está enterrado bajo la Basílica Vaticana. El
que quiera estar en la Iglesia que Cristo fundó en
Pedro tiene que estar en la Iglesia del Papa de
Roma, el único legítimo sucesor de San Pedro.
Pues cuando yo
estuve en Roma para hacer este vídeo, me fui a
ver a Mons. Ricci a quien conocí en el Congreso
de Turín. Me dio datos de última hora que van
a ser primicia hoy aquí. Creo que en España nadie
dice esto que voy a decir ahora mismo. En adelante
los que hablamos de la Sábana Santa terminaremos por decirlo,
pero de momento creo que soy el primero que lo
dice. Os voy a comunicar las últimas investigaciones de Mons.
Ricci.
Lo que ha descubierto Ricci no es exactamente de la
Sábana Santa, sino del pañuelo complementario de la Sábana Santa.
El Evangelio dice que en la tumba vacía, donde había
sido sepultado Cristo, apareció la sábana en el suelo y
un pañolón doblado aparte. Este pañolón, decíamos antes, se lo
habían puesto al Señor alrededor de la cara para mantener
la mandíbula cerrada. Esta era la opinión de Robinson, que
es Catedrático de Historia de Cambridge, que también estuvo en
el Congreso de Turín. Robinson opinó esto, y todos seguíamos
la opinión de él.
Pero llega Ricci y ha descubierto que
este pañolón no estuvo enrollado alrededor de la cara, sino
que estuvo sobre la cara. ¿Por qué? Porque cuando
vio el pañolón se dijo: «Las manchas de sangre coinciden
con las de la cara de la Sábana Santa, por
tanto este pañolón estuvo sobre la cara y se empapó
con la misma sangre de la cara que empapó la
sábana. En el sepulcro lo cubren con la sábana y
retiran el pañolón. Pero en el traslado de la cruz
al sepulcro le ponen el pañolón sobre la cara. Era
un rito funerario judío que cuando la cara del difunto
estaba desagradable a la vista, se la cubría con un
velo.
La cara de Cristo en la Pasión estaba espeluznante.
La vais a ver. Porque Tamburelli, informa a la computadora
qué es sangre humana y le pide que muestre todo
lo que sea sangre en el rostro de Cristo. Y
la computadora contesta con una cara que vais a ver
después: espeluznante. Totalmente roja de sangre. Porque como dije antes,
la corona de espinas tuvo forma de casquete, y al
encasquetarle la corona sangró tantísimo que la cara está totalmente
roja. Vais a verla después.
Este descubrimiento de Mons. Ricci,
nos hace descartar la teoría de Robinson de que el
pañolón estuvo alrededor de la cara para mantener la boca
cerrada.
Otro de los grandes investigadores de la Sábana Santa es
un padre jesuita de Chicago. Se llama Filas. Este hombre
ha logrado fotografiar una moneda en el ojo de Cristo.
Cuando la NASA publica su foto tridimensional, a todo el
mundo llama la atención los ojos muy abultados. Pero, ¿qué
pasa? ¿Cristo tenía los ojos saltones? No pega. El varón
perfecto, la cara de hombre más maravillosa que nadie ha
podido imaginarse, ¿con unos ojos saltones? No pega. ¿Qué pasa?
Se ponen a estudiar: es que los hebreos tenían la
costumbre de poner en los párpados unas monedas para mantener
los ojos cerrados. Pues ya está.
Las monedas que había
en los párpados dan unos ojos abultados. Bien. Pero viene
el Padre Filas, fotografía el ojo, aumenta descomunalmente el ojo,
y vemos la moneda. Maravilla. Esa moneda que hoy descubrimos
en el ojo de Cristo, está en los catálogos de
los numismáticos, y resulta ser un leptón, la moneda más
pequeña en tamaño y en valor que usaban los hebreos
en tiempos de Jesús. Un leptón acuñado por Poncio Pilatos
y que circuló en Palestina entre los años 26 y
36 de nuestra Era. Esta moneda está en los catálogos
de los numismáticos, y esta misma moneda aparece hoy en
el ojo de Cristo. impresionante.
Vais a ver la moneda
después. Veréis un bastón de mando y una inscripción griega.
En la moneda siempre se pone una cara. Antes en
España poníamos la cara de Franco. Ahora ponemos la cara
del Rey. En el tiempo de Pilatos, la cara del
Emperador.
Pero los hebreos no querían caras, no querían efigies, no
querían imágenes. Y Pilatos para no herir los sentimientos judíos,
en lugar de una cara pone un bastón de mando.
Se ve perfectamente. Y una inscripción griega. Se lee: «UCAI».
¿Qué es UCAI? U, es la última letra de Tiberiu;
y CAI las tres primeras de Caisaros. La inscripción total
es Tiberiu Caisaros: de Tiberio César. Pero como es de
cobre, y es blanda, y está gastada por el uso,
de Tiberiu Caisaros se lee UCAI. Lo vais a ver
después.Aunque Caisaros se escribe en griego con K y no
con C, como aparece en la moneda, pudo ser una
equivocación del grabador, por influjo del latín, que se escribe
con C.
Según el numismático Michael Marx, de Oak Lawn, estas
equivocaciones en las grabaciones de las monedas no eran raras,
pues las monedas se grababan una a una. Estos datos
están tomados del Chicago Sun-Times Monday, November, 12, 1979.
Todos los
descubrimientos vienen en cadena. Cada descubrimiento me trae otro mejor.
Esta moneda ha tenido el enorme valor de que me
data la fecha de la Sábana Santa con precisión de
diez años. Porque si sabemos que esta moneda circuló en
Palestina entre el 26 y el 36, pues ésa es
la fecha de la Sábana Santa. Porque lo normal es
que a Cristo le ponen la moneda que circulaba, la
que llevaban en el bolsillo. Le dijo José de Arimatea
a Nicodemo:
-Oye Nicodemo, que me he dejado el monedero en
casa, ¿tienes suelto? Y Nicodemo se mete la mano en el
bolsillo y dice: -Sí, oye, aquí tengo un leptón. Él saca el
leptón y se lo pone en el ojo. La moneda
que lleva en el bolsillo. Le ponen en el ojo
la moneda que circula. Si nosotros sabemos que esa moneda
circuló entre los años 26 y 36, ésa es la
fecha de la Sábana Santa. Con un margen de diez
años.
***
Vamos a pasar a la parte histórica. Sabemos
que de Jerusalén pasó a Edesa, hoy Urfa, en Armenia,
Turquía Meridional. De Edesa pasó a Constantinopla. El Emperador quiso
reunir en Constantinopla todas las reliquias importantes de la Pasión
de Cristo, y entre otras estaba esta Sábana Santa. Se
exponía los viernes a la veneración de los fieles en
la iglesia de Blanquerna, mandada construir para ello por Santa
Pulqueria, Emperatriz de Bizancio. Estaba en Constantinopla desde el año
944 de nuestra Era.
Pero, a veces, Dios escribe derecho con
renglones torcidos. Fue necesario un latrocinio, el saqueo de Constantinopla
por los Caballeros de la lV Cruzada, para salvar este
lienzo de la destrucción. Otto de la Roche, un jefe
de la IV Cruzada, robó este lienzo en el saqueo
de Constantinopla, y se lo trajo a Europa, a Besançon.
Después estuvo en Lirey, Chambery, y hoy está en Turín.
Digo
que Dios escribe derecho con renglones torcidos, porque cuando aquellos
cristianos de Constantinopla descubrieron que los cruzados les habían robado
la Sábana Santa, es lógico que montaran en cólera. pero
fue providencial, porque muy pocos años después de aquel saqueo
por los cruzados, Constantinopla fue saqueada por los musulmanes, que
arrasaron todo rastro de cristianismo, Si los cruzados no se
traen a Europa la Sábana Santa, la hubieran destruido los
musulmanes, y hoy no la tendríamos.
De esta trayectoria por Europa
hay abundante documentación en los archivos, y de esto no
hay problemas. Pero sin embargo, no hay documentación de los
mil primeros años. Por cierto, voy a contar una anécdota
que me pasó aquí en Madrid, en la Universidad Complutense.
Después contaré otra anécdota, también aquí en Madrid, en esta
Universidad Autónoma. Pero esta anécdota es de la Complutense. En
el Salón de Biológicas. Estaba también abarrotado de chicos, como
está también ahora este espléndido salón. Gracias a los organizadores
que lo han hecho muy bien y se han movido
mucho. Hay que agradecerles el trabajo que se han tomado
para que vosotros podáis asistir llenando este enorme salón.
Cuando hablé
en el Salón de Biológicas, al final, en el coloquio,
me dice un chico:
-Bueno, Padre, usted ha citado documentación de
distintos archivos, en la trayectoria histórica europea, pero nada nos
ha dicho de los primeros mil años, de la primera
trayectoria en el Oriente Medio. De eso no nos ha
dicho nada. Y le digo:
-Pues es verdad. Tienes razón. Y es
que de los primeros mil años no hay documentación. Pero
mira, muchacho, no me seas ridículo. Si eres hipercrítico, haces
el ridículo. Mira, si en la tumba vacía aparece la
sábana que envolvió el cadáver de Cristo, es lógico que
esa sábana se la lleve María Santísima, que es su
Madre. Si María Santísima vive con San Juan, es lógico
que al final de su vida, la sábana pase a
San Juan. Lo que no es lógico, es que María
Santísima vaya a un notario a hacer un acta notarial
de que deja la Sábana a San Juan. A María
Santísima ni se le pasa por la cabeza hacer un
documento.
Hoy tenemos la costumbre de la documentación, pero a
María, en aquel tiempo, de documento cero. Nada. Ni se
le ocurre. Ella se queda con la sábana de su
Hijo. Se la deja a San Juan, y punto. No
hay documentos. No me busques en los archivos lo que
no existe. No seas hipercrítico.
Sin embargo, tenemos un documento infalsificable,
¿Cual? Los granos microscópicos de polen que el viento incrustó
en el tejido. Obra del criminólogo suizo de la Interpol,
Max Frei, Palinólogo. Este hombre estudia el polen pegado al
tejido. El polen se pega al tejido y no hay
quien lo despegue, hasta que este tejido se quema o
se entierra. El polen no se despega del tejido. Lo
mismo que las semillas del campo que se pegan al
tejido. Tiras de la semilla y te llevas la lana
del jersey.
El polen de cada planta tiene formas muy diferenciadas
y fácilmente catalogables. Y el especialista sabe de qué planta
es cada grano de polen. Por otra parte, sabe el
área de difusión del polen, porque el viento no se
lleva el polen más allá de ciertos límites. Porque el
viento amaina y el polen cae. Entonces el especialista que
sabe las zonas donde está cada planta y el área
de difusión del polen de cada planta, al examinar la
corbata, la chaqueta o el jersey del presunto criminal, dice:
«Este hombre pasó por aquel bosque o estuvo en aquel
jardín».
Yo pronuncié esta conferencia en Nueva York, en Boston
y en Washington; pero sólo en Nueva York la repetí
veinticinco veces. Nueva York es tan grande, que no puedes
contentarte con tener la conferencia en un solo sitio. Aquello
es inmenso. Y yo la repetí por distintos distritos: en
Manhattan, en Brooklyn, en el Bronx, en Queens, en New
Jersey, etc. Y yo les decía a los neoyorquinos:
«Como ustedes
comprenderán, aquí en Nueva York no llega el polen de
Palestina. Esto es evidente. Imagino que ninguno de ustedes puede
pretender encontrar en su tejido polen de plantas exclusivas de
Palestina. Aquí no llega el polen de Palestina. Bien, esto
es evidente para nosotros». Pues Max Frei, estudiando el polen
de la Sábana Santa, afirma que este lienzo estuvo en
Palestina en el siglo I, porque ha encontrado granos de
polen de plantas, que sólo se dan en Palestina.
Es
más, ha encontrado en la Sábana granos de polen de
plantas hoy desaparecidas. Plantas de Palestina que hoy no existen,
pero que esos granos de polen aparecen en estratos sedimentarios
de Palestina del siglo I. Por eso afirma Max Frei:
«Es indiscutible que este lienzo estuvo en Palestina en el
siglo I». Ésta es una de las pruebas irreversibles de
la autenticidad de la Sábana Santa.
***
Vamos a pasar a
la parte científica. La parte científica empieza en 1898, cuando
un abogado italiano llamado Segundo Pía, pide permiso y es
el primero que fotografía el lienzo. Fotos muy malas, porque
la fotografía estaba en sus comienzos. Yo he visto la
máquina que utilizó Segundo Pía. Es un armatoste primitivo, Además
tuvo contratiempos con la iluminación.
Fotos muy malas; pero aunque
muy malas, tuvieron el valor de descubrir que aquellas manchas
que a simple vista no se veían gran cosa, al
ser fotografiadas, tomaban enorme relieve y se veía perfectamente un
hombre de cuerpo entero. Como todo el mundo sabía que
aquella sábana había cubierto el cadáver de Cristo, corre por
el mundo la gran noticia: hemos logrado la fotografía de
Jesucristo. Se despierta en el mundo un interés apasionante para
estudiar la Sábana Santa.
El Papa encarga a la Academia de
Ciencias de París que haga un estudio científico de la
Sábana Santa. La Academia de Ciencias de París hace el
estudio y llega a la conclusión afirmativa: El lienzo que
se conserva hoy en Turín es el mismo que cubrió
el cadáver de Jesús de Nazaret.
Esta afirmación tiene un doble
valor; primero, por la categoría de la Academia de Ciencias
de París, y segundo porque algunos miembros de esta Academia
no eran creyentes: un Delage, un Berthelot. Eran descreídos, librepensadores,
racionalistas. Ellos prescinden de si Cristo es Dios o no
es Dios. Pero aceptan a Cristo como un personaje de
la Historia. Y afirman que el lienzo que hoy está
en Turín es el mismo que cubrió el cadáver de
Jesús de Nazaret.
¿Por qué llegan a esta conclusión? Voy a
decir un par de cosas fáciles de exponer.
Primero: esta imagen
no es obra de un artista. ¿Por qué? Porque es
un negativo. Es absurdo pensar que en la Edad Media
un pintor pintara en negativo. Hoy, después de inventada la
fotografía, cuando todos hemos tenido en nuestras manos un cliché
fotográfico, sabemos interpretar la inversión del blanco y el negro,
Y la técnica del negativo se emplea continuamente en tipografía.
Pero en la Edad Media no había fotografía, ¿cómo un
medieval iba a pintar al revés el blanco y el
negro?
Es absurdo. El medieval pinta al derecho. Lo blanco,
blanco; y lo negro, negro. Pero la inversión del blanco
y el negro antes de inventarse la fotografía, es absurdo,
es imposible. Un medieval que pinta un ojo, pinta la
pupila negra y el globo blanco; pero, ¿un medieval va
a pintar la pupila blanca y el globo negro? Es
ridículo, es absurdo. Imposible.
Miren ustedes, en mi opinión, el
hombre más entendido en la Sábana Santa en España, es
el padre José Luis Carreño, salesiano, sabe mucho más que
yo. Yo he escrito un libro de la Sábana Santa,
y él ha escrito cinco. Yo le copio a él,
y él no me copia a mí. Está claro que
él es el maestro y yo soy el discípulo.
Voy a
contar una anécdota en honor del P.Carreño, que estará escuchando
desde el cielo. Ha muerto hace poco. Cuando fui al
Congreso de Turín, Luis del Olmo me hizo una entrevista
en «Protagonistas». Y me dice: «AI volver del Congreso hablaremos
otra vez». Vuelvo del Congreso, y Luis del Olmo me
hace otra entrevista en «Protagonistas». Y me dice:
-Oiga usted, cuéntenos
alguna anécdota. Estás en directo y no puede haber silencios, y
le digo: -Pues no sé... Y de pronto se me ocurrió. -Mire, una
anécdota. El mayor aplauso del Congreso fue para un español. -Hombre;
eso sí que es noticia: que en un Congreso Científico Internacional
el mayor aplauso se lo lleve un español. Y le digo: -Sí
señor. El padre salesiano José Luis Carreño. Ni la NASA,
ni nadie; se llevó el aplauso que se llevó él. -¿Por
qué? -Porque el P.Carreño, que era navarro de nacimiento, tenía
un salero que parecía andaluz. Y se llevó el mayor
aplauso del Congreso con una salida genial que tuvo.
Pues voy
a leer otra salida genial del P. Carreño. Se le
ocurre a él decir: -Es imposible que un medieval pinte en
negativo. Pintar al revés el blanco y el negro es
imposible. Lo mismo que nosotros no leemos al revés, porque
no nos enteramos de nada. Un medieval no pinta al
revés, porque no se entera de nada.Y dice:
-Voy a leer
en español, voy a leer castellano, pero al revés: «Sanirdnolog
sarucso sal narevlov ragloc a sodin sus noclab ut ed»
Esto
parece ruso. Es Bécquer. He leído a Bécquer. He leído:
«Volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a
colgar».
Al derecho suena a Bécquer, pero al revés suena ruso.
Esto no lo conoce ni Bécquer. Lo mismo que nosotros
no leemos al revés, porque no nos enteramos de nada,
un medieval no pinta al revés, porque no se entera
de nada. Esto es un negativo, aquí están invertidos el
blanco y el negro, esto desde luego no es obra
de un artista medieval. Pero, además, con el analizador de
imagen, se captan matices de contraste que no capta el
ojo humano. Por eso no ha podido ser obra de
un artista medieval.
Segundo. Esto no es pintura. ¿Por qué? Porque
en el lienzo están coloreados los hilos, pero entre hilo
e hilo no hay grumo de pintura. Si yo doy
con un pincel un trazo en un lienzo, coloreo los
hilos, pero dejo grumos de pintura entre hilo e hilo.
En la Sábana Santa están coloreados los hilos, pero no
hay grumos de pintura entre hilo e hilo. Esto no
es pintura.
Tercero. Esta imagen está grabada a fuego, La tela
está chamuscada. La coloración se debe a que la tela
está quemada. Esto es apasionante. ¿Por qué un cadáver ha
grabado a fuego su imagen el en lienzo que lo
cubre? Esto jamás ha ocurrido con ningún cadáver. ¿Por qué
el cadáver de Cristo grabó a fuego su imagen en
el lienzo que lo cubre?
Explican los doctores en Ciencia
Físicas de la NASA americana: esto sólo ha podido ocurrir
por una radiación en el momento de la resurrección. No
hay otra explicación. La energía que desprendió el cuerpo de
Cristo al resucitar, grabó a fuego su imagen en el
lienzo; y no hay otra explicación. Por eso la Sábana
Santa es un documento científico que está ahí, para que
lo estudie el que quiera, que no se puede discutir
porque está ahí, que confirma un dogma de fe: que
Cristo resucitó.
Esta radiación también grabó a fuego en la tela
las manchas de sangre. Fue un proceso parecido al que
utilizan en el Corte Inglés para grabar a fuego en
una camiseta un nombre o un dibujo. Por el otro
lado de la tela se transparentan las manchas de sangre,
pero no la imagen grabada a fuego. El primero que
expuso que las manchas de sangre estaban grabadas a fuego
en la Sábana Santa, fue el inglés Dr. David Willis,
en el semanario londinense «Tablet».
El Dr. Willis fue uno de
los científicos que tuvo acceso a la Sábana Santa en
noviembre de 1973, cuya viuda yo conocí en el Congreso
Internacional de Turín, y que un día me invitó a
comer con ella y con el alemán Dr. Karl-Eimar Federer,
que nos presentó. Ahora viene bien la anécdota que me
pasó la otra vez que hablé aquí en la Universidad
Autónoma. Al final del coloquio me dice un chico:
-Oiga, Padre,
a mí eso de la NASA no me convence. -¿Qué dices,
muchacho? ¿Que no te convence? Pero, ¿tú has estudiado la
Sábana Santa? ¿Tú sabes más que los de la NASA?
Pues dilo muchacho. Que te haces famoso. Ahora, si tú
no has estudiado la Sábana Santa, y le discutes a
los científicos que la han estudiado, eso es de necio.
Si tú sabes más, dilo; pero si no sabes más,
cállate muchacho. No se lo discutas a los que la
han estudiado.
Y se me ocurrió una cosa, que se quedó
callado. Le digo: -Mira, yo soy aficionado a la Astronomía, doy
conferencias de Astronomía, me he leído más de cien libros
de Astronomía. En todos los libros de Astronomía te dicen
que la distancia de la Tierra a la Luna es
de 384.000 kms. Es más, los americanos han dejado en
la Luna una pantalla de rayos láser, y con el
rayo láser se mide la distancia en cada momento, porque
varía, según las posiciones. En cada momento medimos la distancia
de la Tierra a la Luna, con error de centímetros,
en una distancia de 384.000 kms. Y ahora vienes tú
y dices:
-¿ 384.000 kms? No será tanto. -Oye, chico, ¿lo has
medido? -No, no. Yo no lo he medido, pero es que
me parece mucho. -Eres idiota, muchacho. Si lo has medido, di
lo que tú has investigado.
Si tienes datos objetivos de investigación,
dilos; pero si no lo has medido, lo más elemental,
lo más prudente, lo más sensato, es que aceptes lo
que dicen los que lo han estudiado.
Por lo tanto, la
Sábana Santa, según los técnicos de la NASA americana, tiene
una imagen grabada a fuego. Y también otra cosa: el
hilo no está carbonizado, está superficialmente chamuscado, y por la
penetración de la quemadura, se mide la duración de la
radiación, la fracción de segundo que duró la radiación. Todo
esto te lo dicen los técnicos de la NASA americana.
Ahora bien, la Sábana Santa es un documento que
confirma un dogma de fe, que Cristo resucitó; pero los
católicos creemos que Cristo resucitó, no por la Sábana Santa,
sino por la Biblia. Nuestros abuelos no sabían de la
Sábana Santa lo que nosotros sabemos, y creían que Cristo
resucitó, porque es dogma de fe, porque es verdad revelada
por Dios y nosotros aceptamos las verdades reveladas como verdaderas.
Mi fe en Cristo resucitado no se basa en la
Sábana Santa, sino en la Biblia, en el Nuevo Testamento.
Si la Sábana Santa fuera falsa no pasa nada, pues
nuestra fe en Cristo resucitado no se basa en ella,
sino en el Evangelio.
La Iglesia no me manda creer en
las verdades científicas y en las verdades históricas. La Sábana
Santa es un documento científico, un documento histórico. Es la
ciencia, es la historia la que me impone la Sábana
Santa, no la Iglesia. La Iglesia prescinde. La Iglesia no
necesita la Sábana Santa. Si la Sábana Santa me apoya
en mi fe, muy bien. Pero la Iglesia no me
manda creer una verdad científica, ni una verdad histórica.
El
teorema de Pitágoras será verdad, pero la Iglesia no me
lo impone. El principio de Arquímedes será verdad, pero la
Iglesia no me lo impone. Son las Matemáticas y la
Física. La Iglesia sólo me impone las verdades reveladas por
Dios. Si Dios lo ha dicho, eso sí. ¿Quién soy
yo para discutir a Dios lo que Él afirma? La
existencia del infierno, es dogma de fe, verdad revelada por
Dios.«Es que a mí no me cabe en la cabeza».
Lo siento muchacho.
Aunque no te quepa en tu cabeza, es
así porque lo ha dicho Dios. Y si no cabe
en tu cabeza, es que tienes una cabecita muy pequeñita.
Pero hay muchas cosas que son verdad, aunque no quepan
en tu cabeza. El infierno es verdad lo entendamos o
no lo entendamos. Es verdad porque Cristo-Dios lo afirma. Si
Cristo-Dios lo afirma, ¿quién soy para discutirle a Dios lo
que Él afirma? ¿Por quién me he tomado? ¿Qué me
he creído yo? Por tanto, las verdades dogmáticas son verdades
afirmadas por Dios. Que yo las entienda o las deje
de entender, está de más. No son verdad porque yo
las entienda, son verdad porque Dios las revela.
La Sábana Santa
no es una verdad revelada, es un documento científico, es
un documento histórico. Es la Ciencia, es la Historia, quien
me impone la Sábana Santa, Y el que no crea
en la Sábana Santa, no comete ningún pecado contra la
fe, lo comete contra la ciencia, contra la historia y
contra la cultura.
***
Finalmente, voy a terminar ya, quiero
deciros que para que entendamos bien lo que vamos a
ver, tenemos que independizarnos de dos líneas negras de tela
carbonizada, que llaman mucho la atención. La Sábana Santa estaba
doblada en una urna de plata, en la iglesia de
Chambery. Hubo un incendio y la plata recalentada carbonizó los
bordes de la tela; es más, parte de la plata
recalentada se fundió y unas gotas de plata fundida atravesaron
el lienzo, y dejaron dieciséis agujeritos que después fueron remendados
por las religiosas clarisas de Chambery.
Pero si nos independizamos
de las dos líneas negras de tela carbonizada y de
los dieciséis triangulitos de remiendos, veremos perfectamente en medio la
figura de un hombre de cuerpo entero en sus dos
proyecciones frontal y dorsal.
La Sábana Santa le cubre por delante
y por detrás. Las imágenes frontal y dorsal están yuxtapuestas
por la cabeza. La primera vez que sale, quizás nos
hagamos un lío con tantas manchas y tantos remiendos. Pero
enseguida os acostumbraréis a prescindir de las quemaduras y de
los remiendos, y veréis perfectamente a Cristo de cuerpo entero
en sus proyecciones frontal y dorsal.
Providencialmente las quemaduras enmarcan el
cuerpo de Cristo. Si las quemaduras hubieran sido por el
medio, nos quedamos sin imagen; pero las quemaduras no dañan
la imagen. Rozan un poco los hombros, pero nada más.
*** Pero además de estas quemaduras hay una porción de manchas.
Por ejemplo, de las sales del agua con que apagaron
el incendio, que al evaporarse, quedaron las sales. Hay manchas
de sangre, que en concreto han sido estudiadas por el
científico americano John Heller, del Instituto de Nueva Inglaterra (U.S.A.),
como se expone en un artículo de esta revista de
fama internacional «National Geographic». Pues este científico ha estudiado las
manchas de sangre con análisis espectral y ha confirmado los
componentes de la sangre humana que hay en el lienzo:
cristales de hemoglobina y proporción correcta de hierro.
Traduzco de la
revista: «Ninguna de las pruebas hechas hasta ahora demuestran que
las manchas de sangre no sean de sangre. Al contrario..."
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