La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Cristología, todo acerca de Jesús | sección
Autor: P. Fintan Kelly | Fuente: Catholic.net
Él tiene la obediencia de un hijo.
Cristo siempre cumplió la Voluntad de Su Padre por amor.
 
Él tiene la obediencia de un hijo.
Él tiene la obediencia de un hijo.
Contemplar Belén como misterio de obediencia. El autor de la carta a los Hebreos pone en labios de Cristo, al momento de su encarnación, esas palabras que debieron conmover el corazón del Padre: Heme aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad´. Y así fue: por obediencia María tuvo que emprender aquel penoso viaje de Nazaret a Belén, por obediencia no hubo para ellos lugar en el mesón, por obediencia la atmósfera de Belén fue la humildad y la pobreza.

En el monte Calvario había tres cruces aquel día. Sin embargo, sólo una de ellas fue redentora, la de Cristo. Los tres condenados sufrieron muchísimo, pero sólo uno fue el Redentor del mundo. Lo esencial en la obra de redención obrada por Jesús no fue la cantidad o la calidad de los sufrimientos a los cuales fue sometido, sino el hecho de que Él los aceptó como un acto de obediencia al Padre.

El primer Adán nos causó un gran daño por medio de su desobediencia. Los Santos Padres hicieron notar que así como el primer Adán nos arrojó a un abismo de miseria por medio de un pecado, relacionado con un árbol, así el segundo Adán, Cristo, nos abrió las puertas de la salvación por medio de su consentimiento a una muerte en un árbol, la cruz.

La obediencia de Cristo no fue sólo el último gran acto redentor de su vida. Más bien fue un estilo de vida para Él. Él se sometió a su Padre, viniendo a este mundo y haciéndose uno de nosotros. Durante su infancia, adolescencia y juventud fue obediente a sus padres en Nazaret. Este hecho de por sí mismo es suficiente para maravillarnos cuando consideramos quién estaba obedeciendo y a quiénes.

Cristo obedeció la Ley de Moisés. Él cumplía con sus obligaciones religiosas: cada semana iba a la sinagoga y tres veces al año al Templo en Jerusalén. Ciertamente Cristo fue superior a Moisés, pero de todos modos Él obedeció a los dictámenes de éste.

Fue en la pasión cuando Cristo mostró en un grado supremo y heroico su obediencia porque dejó a los hombres hacer con Él lo que querían. Parece ser tratado como una pelota de ping-pong pues fue botado de un lado a otro: de Anás a Caifás, de Caifás a Pilato, de Pilato a Herodes y de nuevo de vuelta a Pilato, de Pilato a la chusma y a los soldados romanos. Ellos pensaban que estaban obligándolo a hacer lo que querían, pero en realidad fue Él quien se había entregado libremente a ellos, pues sabía de antemano todo lo que iban a hacerle. Cristo describió con bastante detalle su futura pasión y muerte.

Esta lección de obediencia de Cristo no puede pasar inadvertida para el hombre moderno. En este mundo prevalece el individualismo. El hombre no quiere someterse a nada y a nadie. Se proclama la libertad del hombre. Así la mujer dice que “puede hacer con su cuerpo lo que quiere”, aunque sea abortar; el hombre dice que “puede usar su cuerpo como desea porque es de él”.

Cristo pone en crisis la manera de pensar del hombre moderno sobre la libertad, que es más bien libertinaje. Le dice que la obediencia no destruye la personalidad humana cuando se trata de una obediencia filial a Dios. La obediencia de Cristo no fue la del esclavo que obedece por miedo, o del mercenario que lo hace por una remuneración económica, sino de un hijo que ama a su Padre. La obediencia que nos pide Cristo nos lleva a buscar la raíz última de toda autoridad legítima: viene de Dios. Por eso los hijos deben obedecer a sus padres, porque éstos representan a Dios; los ciudadanos deben obedecer los dictados moralmente correctos del gobierno legítimo porque éste también representa a Dios; sobre todo se debe aceptar la doctrina y la disciplina de la Iglesia y obedecer al Papa.

Cuando la obediencia no es motivada es muy pesada. La vemos como una especie de “robo” de nuestro tiempo y capacidades. La obediencia que eleva es la de Cristo, una obediencia motivada por el amor filial a Dios Padre.





Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Escribir un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email Formato invalido. (no será publicado)

 País

Comentario




* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foros de discusión
Mapas Mapa de Cristología, todo acerca de Jesús
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Cristología, todo acerca de Jesús
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
Jesús, Hijo de Dios
¿Cómo era Jesús, como hombre?
¿Realmente existió Jesús?
Jesús: su vida
Jesús: sus obras y su mensaje
Jesús y las personas
Reflexiones
 
Lista de correo


Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores en línea
Consulta a nuestro grupo de consultores, son más de 300 disponibles para responder todas tus dudas
Ver todos los consultores
Encuesta
Noviembre es el mes de la Esjatología. ¿Has aprovechado para pensar en el más allá?
Sí, creo que es importante pensar en el "después de la muerte" para vivir mejor.
No, no me gusta pensar en la muerte ni en lo que vendrá después
Suelo meditar acerca del Cielo, pero no en el Purgatorio ni el Infierno
No creo en la vida eterna, así que no medito en nada de eso
No sabía que Noviembre es el mes de la Esjatología
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foros de discusión
¡Participa!
 |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2009 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red