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Autor: José Luis Martín Descalzo | Fuente: Catholic.net ¿Qué decía Jesús de sí mismo?
Jesús quiere ser conocido por su mensaje, como mensajero del Reino. Así estará para siempre dentro de nuestro corazón.
¿Qué decía Jesús de sí mismo?
¿Qué decía Jesús de sí mismo? ¿Qué conciencia tenía de
su personalidad? ¿Cómo se definió con sus palabras y con
su modo de vivir y de obrar? En rigor sólo
él podía dar la explicación clara y definitiva a la
gran pregunta de quién era Jesús.
El mensajero del Reino
Jesús
no parece tener gran interés en explicarnos quién es. Su
predicación no se centra en la revelación acerca de su
propia persona, sino en el anuncio de la buena nueva
de la proximidad del reino de Dios. En ningún momento
tuvo -como otros taumaturgos- la angustia de explicarse a si
mismo y de demostrar quién era. Si algo dice y
si algo demuestra, será sobre la marcha, con la más
soberana naturalidad, como si en realidad no necesitase demostrar nada.
¿Por qué no se preocupó Jesús de darnos por anticipado
respuesta a las preguntas que nosotros juzgamos hoy importantes? ¿Por
qué no nos dejó unos profundos razonamientos sobre la Trinidad,
la encarnación, la infalibilidad pontificia, la colegialidad de los obispos
o muchas otras importantes cuestiones teológicas? Las cosas nos hubieran
resultado así mucho más fáciles, o al menos así lo
creemos nosotros.
Pero a Jesús no parece preocuparle el facilitar las
cosas, casi se diría que, por el contrario, ama el
dejarlas claras a medias. Quizá porque la adhesión que él
pide no es la misma que damos al matemático que
demuestra que dos y dos son cuatro; quizá porque pide
un amor y una fe que cuentan con unas bases
racionales, pero en ningún modo son la simple consecuencia de
un simple silogismo. Jesús enfrenta a los hombres con su
persona y se siente tan seguro de si mismo que
parece molestarle el hecho de tener que ofrecer, además, signos
probatorios. Y esto desde el primer momento en que llama
a los primeros apóstoles. Este no centrar su predicación en
su persona y el no esforzarse especialmente en mostrar su
poder son ya dos datos absolutamente nuevos en el mundo
de los grandes líderes de la humanidad.
Sin embargo, al
exponer su mensaje, Jesús hablará inevitablemente de si mismo, especialmente
cuando tanta relación pone entre la entrada en el Reino
y la adhesión a él. Pero, aun cuando hable de
sí mismo, lo hará no como una autodefinición personalista, sino
como algo que forma parte -y la sustancial- de su
mensaje del reino de Dios que llega, que ya ha
llegado.
Jesús quiere ser conocido por su mensaje, como mensajero del
Reino. Así estará para siempre dentro de nuestro corazón.
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