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Respetan la Ley, las oraciones en la sinagoga, la liturgia
hebraica, la circuncisión; llevan el «tallit», el «kipah» y los
«tefillim»; guardan el Sabath y observan el ayuno prescrito en
la Escritura, pero celebran Pentecostés y rezan el Padrenuestro en
hebreo. Nacidos de judíos o descendientes de judíos, a su
observancia se añade la fe en las Sagradas Escrituras del
Nuevo Testamento y una fe personal en Jesucristo como Mesías
y Salvador. Son los «judíos mesiánicos», una corriente mal vista
entre los judíos ortodoxos, pero que cada día cobra más
fuerza en todo el mundo.
La corriente mesiánica en España es
apenas un movimiento incipiente, muy minoritario, pero en proceso de
expansión. Así lo explica el rabino Mijael Sofer–Miguel Ángel Escrivá,
según el censo– de la congregación de judíos mesiánicos Shema
Israel Sefarad. «Somos una comunidad incipiente, pequeña y joven, pero
en crecimiento: en Madrid somos 20 personas; nos reunimos en
casa privadas, o en pequeños locales, como se hacía al
principio», sostiene. «A corto plazo la intención es registrarnos como
asociación religiosa, pero somos demasiado pequeños como para que el
Gobierno nos tenga en cuenta para la financiación», explica. A mitad
de camino entre el judaísmo ortodoxo y el cristianismo, la
corriente judeomesiánica tiene en EE UU e Hispanoamérica sus principales
viveros. «Es lógico: se trata de una corriente madura», explica
un miembro de una congregación española: «En EE UU nos
llevan bastante adelanto en términos de libertad religiosa; en España
hemos vivido con muchísimas restricciones durante años, por no decir
siglos», asegura. «En todo el mundo somos más de 500.000.
Y en España contamos ya con comunidades en Canarias, Zaragoza,
Asturias, Estepona, Sevilla, Granada y Madrid», afirma. Antisemitismo
y Shoah Para el rabino Mijael Sofer, el fantasma del
antisemitismo no ha desaparecido en España: «Después de siglos de
antisemitismo patente, encubierto o subliminal, seguimos sufriéndolo; las amenazas son
constantes», se lamenta. El hecho de creer en el Mesías
no les salvó tampoco en el Holocausto: «Hubo comunidades judías
que objetaron a las autoridades nazis que ellos creían en
el Jesús de los cristianos, pero evidentemente la creencia religiosa
no era la cuestión, sino el hecho de pertenecer a
una raza, a una etnia, fueras cristiano, como Edith Stein,
mesiánico o agnóstico. La cúpula de judíos mesiánicos, al completo,
murió también en el Holocausto», explica el rabino.
Diálogo con los católicos En cuanto al interés del
nuevo Papa Benedicto XVI por el encuentro ecuménico con los
«hermanos mayores», se muestran algo reticentes: «En cierto sentido nos
alerta como creyentes el hecho de que nos intenten “convertir”».
«Yo considero que alguien es mi hermano en la fe
cuando compartimos las mismas bases, pero la única a autoridad
a la que yo me someto es la Palabra de
Dios. Cuando ya hay otras cuestiones –sacramentos, intercesiones, autoridad–, el
acercamiento se complica». El rabino Sofer aclara: «Lo que quieren
es tenernos bajo la cobertura de la Iglesia católica y
reconocer al Papa, pero eso es imposible, hay grandes abismos
en cuanto a doctrinas, prácticas, modos de entender la vida...
Por desgracia, todavía está muy lejos el sueño de la
paz, hay mucho resentimiento por superar. Pero no cabe duda
de que la certeza de que Yeshua es el Mesías
es el mayor lazo de unión. Nos reconforta cualquier paso
que se dé en este sentido, todos debemos estar abiertos
a la hermandad. ¿Sabe? En la pasada Pascua acudimos a
una comunidad católica para explicarles nuestros ritos, que de algún
modo son la raíz del rito católico. Fue enriquecedor, creo
que lo deberíamos repetir», concluye El cumplimiento de la profecía
Según
relata la Sagrada Escritura, antes de la segunda venida de
Cristo (parusía), «cuando todo ojo le verá», como dice la
profecía en Apocalipsis 1,7, es necesario que se cumpla una
de las profecías previas, como lo han hecho todas las
anteriores: «Que los judíos en su gran mayoría se conviertan
al Señor Jesús de Nazaret; que reciban y proclamen a
Jesús el Cristo como el Mesías judío que había de
venir, que ya vino y que vendrá, como el salvador
de sus almas y de las de todas las naciones
por su sacrificio en la Cruz, fuera del templo de
Jerusalén hace unos 2000 años, cumpliendo de este modo la
profecía de Daniel 9, 26». La comunidad de creyentes, tuvo, en
origen, raíz hebrea, provenían del judaísmo, Dios lleva a su
Iglesia, entendiendo por Iglesia a la comunidad de creyentes y
temerosos de Dios, hacia donde quiere: hoy, los siervos de
Dios están siendo restaurados en su verdadera raíz, la raíz
judía.
Judíos eran los doce discípulos de Yeshuah, ellos fueron los
primeros judíos mesiánicos. Sus ritos eran semejantes al rito judío.
Fue Lucas de Antioquía, el evangelista, el que dio por
primera vez el nombre de “cristianos” a los seguidores de
Yeshuah. Pero no hay que olvidar que todos ellos eran
judíos».
Los judíos mesiánicos es la más antigua de las corrientes
judaicas, pero hasta el siglo XIX no se unieron como
entidad en la Alianza Internacional de Judíos Mesiánicos, el organismo
más antiguo que cobija a todos los judíos mesiánicos alrededor
del mundo. Su origen se encuentra en la primera Alianza
hebreo-cristiana de Gran Bretaña, fundada en el año 1866. A
finales del siglo pasado ya se habían establecido ramas nacionales
en casi todos los países de Europa, y en 1915
se estableció la alianza en los EE UU y Canadá.
Finalmente, en 1925, se dio forma a la Alianza Internacional
de Hebreos Cristianos, precursora de la actual Alianza Internacional. |