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Autor: Ecclesia Digital | Fuente: www.revistaecclesia.com La Misa en la Olimpiadas
Las autoridades chinas consienten la celebración de la Santa Misa durante los Juegos Olímpicos en Pekín
La Misa en la Olimpiadas
Del 8 al 24 de agosto se están celebrando los
Juegos Olímpicos en Pekín. En ocasión de este importante evento,
las autoridades chinas han consentido la celebración de la Santa
Misa, por parte de sacerdote extranjeros, en dos iglesias de
la capital. La liturgia tendrá lugar cada domingo, en la
catedral de Dongtan, en el centro de Pekín, y en
la de Bei Tan.
Con tal ocasión, hoy recordamos la carta
que el Papa Benedicto XVI envió a los católicos en
China, firmada el 27 de mayo de 2007, solemnidad de
Pentecostés. El objetivo de la misiva fue expresar la cercanía
del Pontífice a los católicos del país, y ofrecer algunas
orientaciones sobre la vida de la Iglesia y la obra
de evangelización en China, para ayudar a descubrir lo que
el Señor y Maestro, Jesucristo, “la clave, el centro y
el fin de toda la historia humana”, quiere de cada
cristiano.
La carta del Santo Padre daba inicio con un análisis
de la situación actual del país, para después enfatizar sobre
la importancia de la necesidad de un diálogo respetuoso y
constructivo. Al respecto el Papa evocaba su Encíclica “Deus caritas
est”, por la que señalaba que “la Iglesia no puede
ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de
realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe
sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al
margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en
ella a través de la argumentación racional y debe despertar
las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre
exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad
justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de
la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la
justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a
las exigencias del bien”.
A la luz de estos principios irrenunciables,
no puede buscarse la solución de los problemas existentes a
través de un conflicto permanente con las Autoridades civiles legítimas;
al mismo tiempo, sin embargo, no es aceptable una docilidad
a las mismas cuando interfieran indebidamente en materias que conciernen
a la fe y la disciplina de la Iglesia. Las
Autoridades civiles son muy conscientes de que la Iglesia, en
su enseñanza, invita a los fieles a ser buenos ciudadanos,
colaboradores respetuosos y activos del bien común en su País,
pero también está claro que ella pide al Estado que
garantice a los mismos ciudadanos católicos el pleno ejercicio de
su fe, en el respeto de una auténtica libertad religiosa.
Con esta energía Benedicto XVI expresó su cercanía por la
situación que atraviesan los católicos del país.
El siguiente argumento tratado
fue la comunión entre las Iglesias particulares en la Iglesia
universal, porque en la Iglesia católica en China se hace
presente la Iglesia universal, la Iglesia de Cristo, que en
el Credo confesamos una, santa, católica y apostólica, es decir,
la comunidad universal de los discípulos del Señor. Asimismo el
Papa enumeró las tensiones y divisiones dentro de la Iglesia,
llamando al perdón y a la reconciliación, e invitando a
vivir en la verdad y en la caridad las relaciones
con las comunidades eclesiales y con los organismos estatales.
Por su
parte al Episcopado Chino, el Papa instaba a seguir trabajando
en el anuncio del Evangelio, pasando después a dar algunas
orientaciones de vida pastoral. En este sentido, considerando en primer
lugar algunas transformaciones positivas de la situación de la Iglesia
en China; en segundo lugar las mayores oportunidades y facilidades
en las comunicaciones y, por último, las peticiones que varios
Obispos y sacerdotes han dirigido al Papa, con esta Carta
Benedicto XVI revocaba todas las facultades que fueron concedidas para
afrontar exigencias pastorales particulares, surgidas en tiempos realmente difíciles. Por
último el Papa invitó a todo el mundo a unirse
a la fiesta de oración por la Iglesia en China,
que cada año se conmemora el 24 de mayo.
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