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Autor: Victoria Barnett | Fuente: www.jcrelations.net Reflexiones sobre el nuevo documento judío sobre el cristianismo
Históricamente, las relaciones judeo-cristianas han sido de adversarios, y muchos judíos y cristianos en realidad no saben demasiado sobre la otra tradición
Reflexiones sobre el nuevo documento judío sobre el cristianismo
Asegurando que ha llegado el momento "de que los judíos
reconozcan los esfuerzos que hacen los cristianos por valorar al
judaísmo", más de 170 líderes judíos de todas las ramas
del judaísmo han firmado una Declaración con ocho puntos de
bases comunes y propuestas compartidas entre cristianos y judíos. La
Declaración, titulada Dabru Emet ("decid la verdad"), aparecida el 7
de septiembre pasado, se refiere a "un cambio sin precedentes
en las relaciones entre judíos y cristianos" desde el Holocausto,
y llama a una "respuesta meditada por parte de los
judíos" a los recientes cambios de la enseñanza cristiana sobre
el judaísmo. Afirma las raíces comunes de ambas religiones, al
tiempo que reconoce también "diferencias inconciliables".
En el párrafo más controvertido,
Dabru Emet considera el papel de los cristianos en el
Holocausto. Si bien menciona la larga historia de antijudaísmo y
violencia de los cristianos contra los judíos, así como la
participación activa o la complicidad pasiva de muchos cristianos en
los crímenes nazis, la Declaración dice sin embargo que "el
nazismo no fue un fenómeno cristiano", ni tampoco "una consecuencia
inevitable del cristianismo". Si el nazismo hubiera continuado, "su furia
asesina se habría vuelto más directamente contra los cristianos". Los
autores manifiestan su gratitud a los cristianos que salvaron judíos
y a aquellos cristianos que actualmente "rechazan la enseñanza del
desprecio", y concluyen: "no los culpamos por los pecados que
cometieron sus antecesores."
Dabru Emet despertó inmediatamente tanto apoyos apasionados como
vehementes oposiciones, especialmente por sus observaciones sobre el Holocausto. Uno
de los autores del documento, el rabino Michael Signer, profesor
de Notre Dame, aseguró que mucha gente le escribió diciendo
que se trataba de un mensaje muy positivo y esperanzado.
Por otro lado, dice Signer, muchos "piensan que hemos traicionado
la historia judía y que fuimos demasiado lejos. Creen que
‘sacamos a los cristianos de apuros’. Esas personas están convencidas
de que cualquier acto tendiente a la reconciliación con los
cristianos que replantearon su teología sobre el judaísmo, es ridículo.
Siguen convencidos de que, en su mayoría, los cristianos no
abjuraron de su triunfalismo, y apuntan al proselitismo que ejercen
sobre los judíos los Bautistas del Sur y los ‘Judíos
por Jesús’."
Dentro de la comunidad cristiana, a algunos les resulta
novedoso y molesto enterarse de que muchos judíos ven efectivamente
al nazismo como una consecuencia lógica de la cultura europea
cristiana; a otros les preocupa que los cristianos puedan sentirse
completamente exonerados por la Declaración judía.
En algunas discusiones de Internet,
hay cristianos que interpretan el párrafo del Holocausto como una
declaración de perdón. Pero Signer dice: "Yo no usaría el
término perdón, sino reconciliación. Para reconciliarse, los cristianos deben hacer
un balance de lo que hicieron mal y de las
actitudes suyas que dañaron a los judíos. A medida que
se internen en estas discusiones, irán encontrando el camino hacia
una comprensión más profunda de su propia fe. Sólo Dios
puede perdonar los pecados del pasado. Los judíos necesitan más
tiempo para ver si la teshuvah cristiana es real."
El padre
John Pawlikowski, un precursor del diálogo judeo-cristiano y presidente del
Comité de Relaciones con la Iglesia en el Holocaust Museum
Memorial de los Estados Unidos, advierte acerca de la dificultad
de expresar la compleja verdad sobre el cristianismo y el
Holocausto en una breve declaración. "La gente tiende a quedarse
con las primeras frases. Estoy de acuerdo en que no
existe absolutamente ninguna línea recta entre el antisemitismo cristiano y
el Holocausto, pero también es cierto que los ideólogos nazis
utilizaron gran parte del antisemitismo cristiano para promover sus valores,
y aunque esto en cierto modo aparece en la continuación
del párrafo, queda un poco perdido."
Si bien el párrafo sobre
el Holocausto provocó las respuestas más emocionales, otros puntos también
despertaron críticas. La afirmación de Dabru Emet en el sentido
de que los judíos y los cristianos adoran al mismo
Dios es problemática para muchos judíos, dice Christopher Leighton, director
del Instituto de Estudios Cristianos y Judíos (ICJS). Leighton señala
que las doctrinas de la Trinidad y la Encarnación "suenan
para muchos judíos como un galimatías teológico que compromete la
integridad del monoteísmo."
Por su parte, algunos cristianos están conmocionados por
la reflexión de su propia tradición que encuentran en el
documento. "La idea de que los judíos ven a los
cristianos como idólatras llega como una ruda revelación", observa Leighton.
"Pero invita a los cristianos a analizar qué significan realmente
sus conceptos teológicos. Muchos cristianos dejaron de pensar teológicamente... La
tarea de volver a examinar las doctrinas cristianas esenciales, como
la Trinidad y la Encarnación, a la luz de los
planteos judíos, puede ayudar a los cristianos a recuperar el
lenguaje de su propia tradición, y simultáneamente alertarnos sobre nuestra
sensibilidad hacia ciertas idolatrías familiares y persistentes."
El aspecto más notable
de Dabru Emet es, pues, que alienta la reflexión teológica
dentro de cada una de las tradiciones, en nombre del
diálogo entre ellas. Pawlikowski expresó la esperanza de que éste
sea "el comienzo de una nueva fase de reflexión teológica
y religiosa seria entre cristianos y judíos." En cierto sentido,
la Declaración Dabru Emet es una mano tendida, que resulta
aún más conmovedora por la dolorosa historia que la precede.
Históricamente, las relaciones judeo-cristianas han sido de adversarios, y muchos
judíos y cristianos (quizá la mayoría) en realidad no saben
demasiado sobre la otra tradición.
Signer confía en que la Declaración
ayude a los judíos "a pensar sobre ellos mismos y
su mundo en términos religiosos... Como parte de esta reflexión,
esperamos que reconozcan que otras comunidades religiosas —especialmente la comunidad
cristiana— también atravesaron un período de reflexión y cambio." Al
mismo tiempo, espera que los cristianos "inicien discusiones con judíos.
Esperamos que lo hagan sin ningún otro propósito que entender
al otro y entenderse a sí mismos... Queremos que los
cristianos entiendan al judaísmo como una Alianza independiente y continua
que vive junto a los cristianos y se cruza con
ellos en la historia posterior a la encarnación."
Cualquiera sea su
legado, Dabru Emet muestra que un foro institucional puede producir
algo totalmente no-institucional. La Declaración fue elaborada por unos 30
estudiosos judíos que empezaron a reunirse hace seis años bajo
los auspicios del ICJS. Según Leighton, el objetivo original era
"analizar la formación de la identidad judía y los patrones
de adaptación y resistencia a la cultura cristiana." El proyecto
comenzó con ponencias académicas, pero el formato cambió cuando los
estudiosos advirtieron que estaban encarando cuestiones que los tocaban en
forma personal en su calidad de judíos y ciudadanos.
Para Leighton,
el proyecto demostró las posibilidades creativas de un conflicto. "No
creo que ninguno de esos estudiosos pensara que podían afirmar
definitivamente la verdad del judaísmo en toda su complejidad, sino
que existía la convicción de que el discernimiento y la
sabiduría sólo nacen del choque entre interpretaciones divergentes. Nosotros, los
cristianos, necesitamos aprender a discutir con pasión sin renunciar ante
el otro. En mi experiencia presbiteriana he visto que muchas
veces la gente se retira disgustada cuando surgen serias diferencias
de opinión. Los miembros de este grupo consideraban su diversidad
como un gran don, un tesoro. Existía la sensación de
que la conversación se habría visto empobrecida si alguno de
ellos no hubiese estado presente."
-------------------------------------------------------------------------------- Victoria Barnett. Tomado con permiso de
la edición de Christian Century del 27 de septiembre– 4
de octubre de 2000. (Traducción del inglés: Silvia Kot)
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