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Autor: . | Fuente: VEmultimedios El pensamiento de Joseph Card. Ratzinger acerca de las sectas
Lo que ha dicho el Card. Ratzinger acerca de cristianos y musulmanes, oración, New Age, sectas, clonación y otros temas de actualidad
El pensamiento de Joseph Card. Ratzinger acerca de las sectas
New Age
·«La reedición de religiones y cultos precristianos, que
hoy se intenta con frecuencia, tiene muchas explicaciones. Si no
existe la verdad común, vigente precisamente porque es verdadera, el
cristianismo es sólo algo importado de fuera, un imperialismo espiritual
que se debe sacudir con no menos fuerza que el
político. Si en los sacramentos no tiene lugar el contacto
con el Dios vivo de todos los hombres, entonces son
rituales vacíos que no nos dicen nada ni nos dan
nada; que, a lo sumo, nos permiten percibir lo numinoso,
que reina en todas las religiones. Aún entonces, parece más
sensato buscar lo originalmente propio, en lugar de dejarse imponer
algo ajeno y anticuado. Pero, ante todo, si la ‘sobria
ebriedad’ del misterio cristiano no puede embriagarnos de Dios, entonces
hay que invocar la embriaguez real de éxtasis eficaces, cuya
pasión arrebata y nos convierte -al menos por un instante-
en dioses, y nos deja percibir por un momento el
placer de lo infinito y olvidar la miseria de lo
finito. Cuanto más manifiesta sea la inutilidad de los absolutismos
políticos, tanto más fuerte será la atracción del irracionalismo, la
renuncia a la realidad de lo cotidiano». Conferencia en el
encuentro de presidentes de comisiones episcopales de América Latina para
la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre
1996.
Clonación
· «El hombre es capaz de producir
en laboratorio otro hombre que por tanto no es ya
don de Dios o de la naturaleza. Se puede fabricar
y, lo mismo que se fabrica, se puede destruir». Si
este es el poder del hombre, entonces «se está convirtiendo
en una amenaza más peligrosa que las armas de destrucción
masiva». Debate en el Centro de Orientación Política de Roma.
Octubre 2004. Cristianos y Musulmanes:
· «Se ha dicho
que la Constitución europea no podía hablar de las raíces
judeocristianas para no ofender al Islam. Pero lo que ofende
al Islam es el desprecio de Dios, la arrogancia de
la razón que provoca el fundamentalismo». Debate en el Centro
de Orientación Política de Roma. Octubre 2004. Laicismo y
Razón:
· «El laicismo es una ideología parcial, que no
puede responder a los desafíos decisivos para el hombre. Baste
pensar en los daños producidos por el comunismo o por
el desarraigo del tejido moral de los antepasados en los
pueblos africanos, víctimas de la guerra y del SIDA». · «La
razón no es enemiga de la fe, al contrario. El
problema es cuando hay desprecio de Dios y de lo
sacro». Debate en el Centro de Orientación Política de Roma.
Octubre 2004. Marxismo
· «La doctrina de salvación marxista, en
definitiva, había nacido en sus numerosas versiones articuladas de diferentes
maneras, como una visión única y científica del mundo, acompañada
por una motivación ética y capaz de acompañar a la
humanidad en el futuro. Así se explica su difícil adiós,
incluso después del trauma de 1989». · «Basta pensar en lo
discreta que ha sido la discusión sobre los horrores de
los "gulags" comunistas, y en lo poco que se ha
escuchado la voz de Alexander Solzjenitsin: de todo esto no
se habla». · «El silencio ha sido impuesto por una especie
de pudor. Incluso se menciona sólo de vez en cuando
al sanguinario régimen de Pol Pot, de pasada. Pero ha
quedado el desengaño, junto a una profunda confusión. Ya nadie
cree hoy en las grandes promesas morales». · «El marxismo se
había concebido en estos términos: una corriente que auspiciaba justicia
para todos, la llegada de la paz, la abolición de
las injustificadas relaciones de predominio del hombre sobre el hombre,
etc.», afirmó. · «Para alcanzar estos nobles objetivos se pensó en
que había que renunciar a los principios éticos y que
se podía utilizar el terror como instrumento del bien. En
el momento en el que todos pudieron ver, aunque sólo
fuera en su superficie, las ruinas provocadas en la humanidad
por esta idea, la gente prefirió refugiarse en la vida
pragmática y profesar públicamente el desprecio por la ética». Extracto de
«Introducción al cristianismo». Este libro presenta algunas de las clases
que ofreció cuando era profesor de Teología en Tubinga (Alemania)
en 1967. Control poblacional
· «Hay un miedo a la maternidad
que se apodera de una gran parte de nuestros contemporáneos.
En este miedo a la maternidad hay algo profundo: el
otro se convierte en la competencia que quita una parte
de mi vida, una amenaza para mi ser y para
mi libre desarrollo. Hoy no hay una filosofía del amor
sino sólo una filosofía del egoísmo». · «Se rechaza como visión
idealista la posibilidad de poderme enriquecer simplemente en la entrega,
de reencontrarme a partir del otro y a través de
mi ser para el otro. Justamente aquí se engaña al
hombre. Se le desaconseja amar. En definitiva, se le desaconseja
ser hombre». Diario Avvennire. Septiembre 2000 Oración
· «Pensamos que
la oración es algo intimista. Ya no creemos tanto, según
me parece, en el efecto real, histórico de la oración».
· «En cambio debemos convencernos y aprender que este compromiso espiritual,
que une el cielo y la tierra, tiene una fuerza
interior. Y un medio para llegar a la afirmación de
la justicia es comprometerse a orar, porque de esta manera
se transforma en una educación mía y del otro para
la justicia. Debemos, en resumen, reaprender el sentido social de
la oración». Belluno, Italia. Octubre 2004 Relativismo
«El relativismo
se ha convertido en el problema central de la fe
en la hora actual. Sin duda, ya no se presenta
tan sólo con su vestido de resignación ante la inmensidad
de la verdad, sino también como una posición definida positivamente
por los conceptos de tolerancia, conocimiento dialógico y libertad, conceptos
que quedarían limitados si se afirmara la existencia de una
verdad válida para todos. A su vez, el relativismo aparece
como fundamentación filosófica de la democracia. Ésta, en efecto, se
edificaría sobre la base de que nadie puede tener la
pretensión de conocer la vía verdadera, y se nutriría del
hecho de que todos los caminos se reconocen mutuamente como
fragmentos del esfuerzo hacia lo mejor; por eso, buscan en
diálogo algo común y compiten también sobre conocimientos que no
pueden hacerse compatibles en una forma común. Un sistema de
libertad debería ser, en esencia, un sistema de posiciones que
se relacionan entre sí como relativas, dependientes, además, de situaciones
históricas abiertas a nuevos desarrollos. Una sociedad liberal sería, pues,
una sociedad relativista; sólo con esta condición podría permanecer libre
y abierta al futuro». Conferencia en el encuentro de presidentes
de comisiones episcopales de América Latina para la doctrina de
la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996.)
Liturgia
· «Las diversas fases de la reforma litúrgica han dejado que
se introduzca la opinión de que la liturgia puede cambiarse
arbitrariamente. De haber algo invariable, en todo caso se trataría
de las palabras de la consagración; todo lo demás se
podría cambiar. El siguiente pensamiento es lógico: si una autoridad
central puede hacer esto, ¿por qué no también una instancia
local? Y si lo pueden hacer las instancias locales, ¿por
qué no en realidad la comunidad misma? Ésta se debería
poder expresar y encontrar en la liturgia. Tras la tendencia
racionalista y puritana de los años setenta e incluso de
los ochenta, hoy se siente el cansancio de la pura
liturgia hablada y se desea una liturgia vivencial que no
tarda en acercarse a las tendencias del New Age: se
busca lo embriagador y extático, y no la «logikè latreia»,
la «rationabilis oblatio» de que habla Pablo y con él
la liturgia romana (Rom 12,1). Admito que exagero; lo que digo
no describe la situación normal de nuestras comunidades. Pero las
tendencias están ahí. Y por eso se nos ha pedido
estar en vela, para que no se nos introduzca subrepticiamente
un Evangelio distinto del que nos ha entregado el Señor
-la piedra en lugar del pan». Conferencia en el encuentro
de presidentes de comisiones episcopales de América Latina para la
doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996.
Teología de la Liberación
· «Nos encontramos, en resumidas cuentas, en
una situación singular: la teología de la liberación había intentado
dar al cristianismo, cansado de los dogmas, una nueva praxis
mediante la cual finalmente tendría lugar la redención. Pero esa
praxis ha dejado tras de sí ruina en lugar de
libertad. Queda el relativismo y el intento de conformarnos con
él. Pero lo que así se nos ofrece es tan
vacío que las teorías relativistas buscan ayuda en la teología
de la liberación, para, desde ella, poder ser llevadas a
la práctica». Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones
episcopales de América Latina para la doctrina de la fe,
celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996. · «No se puede tampoco
localizar el mal principal y únicamente en las ‘estructuras’ económicas,
sociales o políticas malas, como si todos los otros males
se derivasen, como de su causa, de estas estructuras, de
suerte que la creación de un ‘hombre nuevo’ dependiera de
la instauración de estructuras económicas y sociopolíticas diferentes. Ciertamente hay
estructuras inicuas y generadoras de iniquidades, que es preciso tener
la valentía de cambiar. Frutos de la acción del hombre,
las estructuras, buenas o malas, son consecuencias antes de ser
causas. La raíz del mal reside, pues, en las personas
libres y responsables, que deben ser convertidas por la gracia
de Jesucristo, para vivir y actuar como criaturas nuevas, en
el amor al prójimo, la búsqueda eficaz de la justicia,
del dominio de sí y del ejercicio de las virtudes».
· «Cuando se pone como primer imperativo la revolución radical de
las relaciones sociales y se cuestiona, a partir de aquí,
la búsqueda de la perfección personal, se entra en el
camino de la negación del sentido de la persona y
de su trascendencia, y se arruina la ética y su
fundamento que es el carácter absoluto de la distinción entre
el bien y el mal. Por otra parte, siendo la
caridad el principio de la auténtica perfección, esta última no
puede concebirse sin apertura a los otros y sin espíritu
de servicio». · «Recordemos que el ateísmo y la negación de
la persona humana, de su libertad y de sus derechos,
están en el centro de la concepción marxista. Esta contiene
pues errores que amenazan directamente las verdades de la fe
sobre el destino eterno de las personas. Aún más, querer
integrar en la teología un ‘análisis’ cuyos criterios de interpretación
dependen de esta concepción atea, es encerrarse en ruinosas contradicciones.
El desconocimiento de la naturaleza espiritual de la persona conduce
a subordinarla totalmente a la colectividad y, por tanto, a
negar los principios de una vida social y política conforme
con la dignidad humana». «Esta concepción totalizante impone su lógica
y arrastra las ‘teologías de la liberación’ a aceptar un
conjunto de posiciones incompatibles con la visión cristiana del hombre.
En efecto, el núcleo ideológico, tomado del marxismo , al
cual hace referencia, ejerce la función de un principio determinante.
Esta función se le ha dado en virtud de la
calificación de científico, es decir, de necesariamente verdadero, que se
le ha atribuido». · «Las «teologías de la liberación», que tienen
el mérito de haber valorado los grandes textos de los
Profetas y del Evangelio sobre la defensa de los pobres,
conducen a un amalgama ruinosa entre el pobre de la
Escritura y el proletariado de Marx . Por ello el
sentido cristiano del pobre se pervierte y el combate por
los derechos de los pobres se transforma en combate de
clase en la perspectiva ideológica de la lucha de clases.
La Iglesia de los pobres significa así una Iglesia de
clase, que ha tomado conciencia de las necesidades de la
lucha revolucionaria como etapa hacia la liberación y que celebra
esta liberación en su liturgia». Instrucción sobre algunos aspectos de
la Teología de la Liberación LIBERTATIS NUNTIUS. Agosto de 1984.
Políticos abortistas y Eucaristía
· «No todos los asuntos morales
tienen el mismo peso moral que el aborto y la
eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo
Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o
en la decisión de hacer la guerra, éste no sería
considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la
Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles
a buscar la paz, y no la guerra, y a
ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería
lícito tomar las armas para repeler a un agresor o
recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad
de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra
y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo,
respecto del aborto y la eutanasia». · «Respecto del grave pecado
del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de
una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un
político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes
permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con
él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole
que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que
termine con la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que
de otra manera se le negará la Eucaristía». Carta a los
Obispos de EEUU. Julio de 2004. Matrimonio y uniones
homosexuales
· «No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías,
ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio
de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio
es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la
ley moral natural». Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal
de las uniones entre personas homosexuales. Junio de 2003.
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