La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. John Flynn | Fuente: Zenit.org La desilusión atea
El aumento de los ataques contra Dios y contra la religión no han quedado sin respuesta
La desilusión atea
El aumento de los ataques contra Dios y contra la
religión no han quedado sin respuesta. Entre las respuestas al
libro del año pasado «The God Delusion» (La Desilusión de
Dios), del profesor de Oxford Richard Dawkins está el libro
recientemente publicado por Alister McGrath, «The Dawkins Delusion?» (¿La Desilusión
de Dawkins?). McGrath es profesor de teología histórica en Oxford.
En
la introducción al libro del que es coautor, McGrath admite
que, como lo es actualmente Dawkins, en los años sesenta
era ateo. Dawkins es un experto en biología evolutiva; de
igual forma, McGrath comenzó en la ciencia, logrando un doctorado
en biofísica molecular.
Pero luego cambió a la teología y, cómo
él explica: «Me persuadí en consecuencia de que el cristianismo
era una visión del mundo mucho más interesante e intelectualmente
excitante que el ateísmo».
McGrath declara que se sintió decepcionado por
el nivel de la argumentación del libro de Dawkins, que
describe como «el equivalente ateo de la predicación sobre los
fuegos del infierno, que sustituye el pensamiento cuidadoso y basado
en la evidencia por la retórica turbo cargada y gran
manipulación selectiva de los hechos». Y añade: «Las prédicas de
Dawkins a sus coros de odio a Dios», se basan
en especulación pseudocientífica y en sucesos agregados convenientemente.
¿Una desilusión?
McGrath
dedica un capítulo a explicar porqué Dios no es una
desilusión, como mantenía Dawkins. Observa que las definiciones usadas por
Dawkins para describir la fe, tales como «proceso de no
pensamiento», son extrañas a la definición cristiana de la fe.
Dawkins
argumenta correctamente que necesitamos examinar nuestras creencias, reconoce McGrath. A
este fin, es necesario que los niños reciban una instrucción
verdadera y cuidadosa del cristianismo. Sería con mucho más perjudicial
para ellos, afirma, llenar sus cabezas con los argumentos superficiales
y erróneos que Dawkins utiliza.
La mayoría de nosotros, apunta McGrath,
tenemos muchas creencias que no podemos probar que sean verdad,
pero son, no obstante, razonables de sostener. Así, estas creencias
son justificables, sin estar absolutamente probadas en un sentido empírico.
Esta situación tiene lugar no sólo en el área de
la religión, sino también en la ciencia, donde hay muchas
teorías que no han alcanzado el estatus de ser probadas
de modo concluyente.
McGrath también cita lo que algunos eminentes científicos,
como Stephen Jay Gould, un biólogo de Estados Unidos, y
sir Martin Rees, presidente de la British Royal Society, han
dicho sobre la religión. Ambos admitían los límites de la
ciencia y aceptaban que la ciencia y la religión no
son por naturaleza mutuamente exclusivas.
Por otra parte, muchas de las
grandes cuestiones sobre la vida, precisa McGrath, se pueden explicar
por varias teorías y no ha una prueba científica absoluta
que esté disponible. Además, hay cuestiones que van más allá
del objeto del método científico, tales como decidir si hay
un propósito dentro de la naturaleza.
Otro eminente científico, sir Peter
Medawar, que logró el premio Nobel en medicina en 1960
por su trabajo en inmunología, se ocupó de este tema
en su libro «The Limits of Science» (Los Límites de
la Ciencia). McGrath explica que Medawar distinguía entre las cuestiones
trascendentes, que se dejan mejor a la religión y a
la metafísica, y las investigaciones sobre la organización y estructura
del universo material.
Una demostración más de que Dawkins no es
un representante del pensamiento científico es el hecho de que
en el 2006, el año en que apareció «The God
Delusion», tres científicos de investigación de primer orden publicaron libros
que admitían la validez de un espacio para lo divino
en el universo. Estos eran: Owen Gingerich, «God’s Universe»; Francis
Collins, «The Language of God»; y Paul Davies «The Goldilocks
Enigma».
«Dawkins se ve forzado», concluye McGrath, «a luchar contra el
hecho altamente contradictorio de que su opinión de que las
ciencias naturales son una autopista intelectual hacia el ateísmo es
rechazado es rechazada por la mayoría de los científicos, independientemente
de sus puntos de vista religiosos».
Ser malvado
Otro argumento utilizado por
Dawkins es que Dios y la religión son malvados, siendo
responsables de toda suerte de violencias y abusos en la
historia de la humanidad. McGrath admite que la violencia que
se inspira en la religión es algo que hay que
rechazar.
McGrath, que creció en Irlanda del Norte, tiene mucha experiencia
de la violencia religiosa. Sin embargo, apunta que es una
proposición enteramente diferente sostener que la violencia es un elemento
inherente a la religión. Dawkins también yerra al convertir el
ateísmo en una influencia universalmente benigna. Un vistazo a la
historia del siglo XX proporciona con facilidad abundantes ejemplos de
la violencia motivada políticamente, mucha de la cual fue cometida
por el régimen ateo de la Unión Soviética.
McGraith precisa que,
claramente, la gente es capaz tanto de la violencia como
de la excelencia moral, y ambas cualidades pueden ser provocadas
por visiones del mundo diferentes, religiosas o no. Al mismo
tiempo, una sociedad que rechaza a Dios tiende luego a
tomar por absolutos otras realidades o conceptos. Así, la Revolución
Francesa en su esfuerzo por reemplazar al cristianismo con ideales
laicos llevó a cabo una violenta represión para lograr imponer
sus principios.
Otro libro, del 2006, también trataba la cuestión de
la violencia y contestaba a las críticas hechas contra la
religión. Keith Ward, profesor de teología en el Gresham Collage,
de Londres, en su «Is Religión Dangerous?» (¿Es la Religión
Peligrosa?) sostiene que el mundo estaría mucho peor sin la
religión.
Ward admite que hay ejemplos de violencia inspirada en la
religión, pero que una falta de fe puede también llevar
a impulsos destructivos y al mal. Es verdad que los
textos religiosos como la Biblia pueden emplearse para fines inapropiados.
Pero esto sólo puede ocurrir cuando se ignoran preceptos vitales
como el amor a Dios y al prójimo, y cuando
los textos se sacan fuera de su contexto.
Buscar el bien
Todos
los seres humanos, sostiene Ward, son susceptibles a la tentación
del mal, sea religioso o no. ¿Cómo guardarse contra esto?
Una de las mejores formas, sugiere, es un sistema de
creencias que enseñe los principios del bien y del mal
y nos motive al arrepentimiento y a buscar el bien.
En
lugar de hacer acusaciones genéricas sobre «que la religión es
peligrosa», debemos preguntarnos si una religión en particular en su
contexto específico puede ser peligrosa, sostiene Ward. La respuesta a
esta cuestión variará según las circunstancias. En general, continúa, la
mayoría de la actual religión es una de las fuerzas
que actúan por la estabilidad social y por el debate
y la reforma moral serios.
Es cierto que la amenaza del
terrorismo islámico ha traído consigo la preocupación por la violencia
inspirada en la religión. Pero esta es sólo una de
las formas que interpretan el Islam. Una serie de otros
factores sociales y políticos, no de naturaleza religiosa, han jugado
también un papel en la promoción de esta violencia. Y
aunque los medios prestan más atención a la violencia religiosa,
existen un montón de conflictos en el mundo de hoy
que tienen poco que ver con la religión. Además, cuando
la religión promueve la violencia es en ocasiones en una
situación donde la religión se ha mezclado con las instituciones
políticas, y es usada como un instrumento para justificar el
uso de la fuerza.
Debemos recordar también todas las aportaciones positivas
hechas por la religión, explica Ward en un capítulo. El
ejemplo de caridad que nos ha dejado Jesús ha inspirado
a personas durante siglos a seguir una vida de amor
a los demás. El cristianismo ha inspirado también incontables hospitales,
colegios y universidades, así como grades obras de arte, literatura
y música.
La fe cristiana también ha animado a la investigación
racional en el mundo material y dio lugar a la
ciencia moderna. La creencia cristiana en la dignidad de la
vida humana jugó un papel crucial en el desarrollo de
los ideales de los derechos humanos. La religión, concluye Ward,
puede ser una de las fuerzas más positivas para el
bien en la vida humana.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Un espacio para dialogar con nuestros hermanos de las iglesias cristianas, descubriendo los tesoros que tenemos en común, para crecer juntos en el conocimiento y la alabanza de Nuestro Señor Jesucristo, único Nombre dado a los hombres para nuestra salvación
Ver todos los consultores