La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Congregación para el Clero | Fuente: www.clerus.org La Gran Revelación: el Mesías
Cristo, el hombre histórico, es verdaderamente el Hijo de Dios, el Mesías prometido a los judíos
La Gran Revelación: el Mesías
En el tiempo en que vivió Jesús, más que
nunca, se esperaba la venida del Mesías, pero se había
falseado el concepto que de El habían dado los profetas.
En su gran mayoría, los judíos contemporáneos de Jesús, esperaban
un Mesías que les traería bonanza, un gran jefe político.
Las
tres concepciones erróneas sobre el Mesías eran:
1) El reino mesiánico
sería un período de prosperidad material obtenida sin cansancio ni
molestias y en la liberación del dominio extranjero. Los mismos
apóstoles no concibían que Jesús hablara de muerte en la
cruz para atraer a sí todas las cosas.
2) Los rabinos
concebían el Mesías futuro como un jefe político, el restaurador
de la dinastía davídica.
3) La tercera corriente hacía coincidir la
venida del Mesías con el fin del mundo. El reino
mesiánico se realizaría en la otra vida (visión escatológica).
A pesar
de estas concepciones falsas, había un "pequeño resto" de personas
que tenían una idea exacta del Mesías: El Mesías, sacerdote
y víctima al mismo tiempo, sacrificaría su vida para liberarnos
del pecado y para restaurar la amistad entre Dios y
los hombres. En este grupo encontramos con María a su
prima Isabel (Lc. 1, 41-46), el viejo Simeón (Lc. 2,
30-32), la profetisa Ana (2, 38) y sobre todo Juan
el Bautista (Mt. 3, 2-12) y a los esenios, secta
que los recientes descubrimientos del Mar Muerto nos han permitido
conocer mejor y a la que pertenecía Juan el Bautista.
A
causa de estas deformaciones Jesús usó una táctica prudente para
no despertar demasiado escándalo para demostrar su mesianidad. Toma el
título de "Hijo del Hombre" (Dan. 7, 13-14).
Acepta en primer
lugar el testimonio de Juan Bautista (Jn. 1, 29-30). Declara
abiertamente su mesianidad ante la samaritana Jn.4.25-26), ante Nicodemo (Jn.
3, 13-18) y de una manera contundente ante Caifás, durante
su propio juicio (Mt. 26, 63-64).
Al mismo tiempo, también se
presenta ante el mundo como el Hijo de Dios: "Nadie
conoce al Padre sino el Hijo" (Mt. 11, 27). Nos
revela su íntima unión con el Padre con el cual
se identifica. Esta afirmación, completamente original, no se encuentra en
ningún otro fundador de religiones. La apreciamos en la profesión
de fe de Pedro (Mt. 16,18). La manifestación más clara
de la divinidad de Jesús que tenemos en los sinópticos
está en la respuesta que El dio ante el sumo
sacerdote Caifás en el Sanedrín:
"Te conjuro por el Dios vivo
que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo
de Dios" (Mt. 26, 63). Jesús respondió: "Tú lo has
dicho. Y os declaro que desde ahora veréis al Hijo
del hombre sentado a la diestra del Padre, y venir
sobre las nubes del cielo" (Mt.26,64).
Aún es más clara la
divinidad de Jesús en el evangelio de San Juan. Citaremos
algunos textos:
"Y el Verbo era Dios" (1,1)
"Yo y el
Padre somos una sola cosa" (10-30)
"Os lo dije y no
creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi
Padre
testifican de mí. Pero vosotros no creéis porque no sois
ovejas mías" (10, 25-26).
Nos queda además como testimonio la misma
actuación de Jesús durante su vida pública. En primer lugar
habla de perfeccionar la Ley que Dios le dio al
pueblo judío, y solamente El, que esos, puede apropiarse un
dominio sobre las cosas de Dios (Mt. 34-36, Juicio Final).
También se proclama el fin mismo de la ley moral,
cosa que únicamente Dios puede pretender. Por otro lado se
proclama más digno de amor que todos los seres queridos,
más aún que de nuestra propia vida (Mt.10, 37; y
Mt.16, 25). Por consiguiente: JESUS SE PRESENTA COMO DIOS.
El lenguaje
de algunas expresiones evangélicas sólo se comprende si se tiene
esta perspectiva de la divinidad de Cristo:
"Yo soy la
resurrección y la vida" (Jn.11, 25).
"Yo soy la luz del
mundo" (Jn.8, 12).
"Yo soy el camino y la verdad y
la vida" (Jn. 14, 6).
"El que no recoge conmigo, desparrama"
(Mt. 12, 30).
Cuando cura a los enfermos, etc., obra directamente
por propia virtud: "Quiero, queda limpio" (Mt. 8,3). Asume también
el derecho a perdonar los pecados que es algo que
solamente compete a Dios:
"Confía, hijo, tus pecados te son
perdonados" (Mt.9,2).
Actúa como Dios cuando la tempestad sacude la barca
y amenaza con hundirla y Jesús despierta ordenando al mar:
"¡Calla! ¡Cálmate!" (Mc.4,39).
Por último, durante toda su vida Jesús nunca
tiene una duda, ni titubea. Pronuncia los juicios más decisivos
y comprometidos sobre los problemas humanos más graves sin que
nunca su inteligencia acuse el mínimo esfuerzo, sin verse obligado
a reflexionar antes de responder, ya que lo que sabe
no es en virtud del estudio o del razonamiento.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Un espacio para dialogar con nuestros hermanos de las iglesias cristianas, descubriendo los tesoros que tenemos en común, para crecer juntos en el conocimiento y la alabanza de Nuestro Señor Jesucristo, único Nombre dado a los hombres para nuestra salvación
Ver todos los consultores