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Autor: Consejo Pontificio para la pormoción de la unidad de los cristianos | Fuente: http://www.vatican.va Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
A todos aquellos que organizan la Oración por la unidad de los cristianos. 19 al 25 de enero
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Materiales
para la SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS
CRISTIANOS y para el resto del año 2009
Estarán unidas
en tu mano (Ez 37, 17)
Preparados conjuntamente por el Consejo
Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos
y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de
Iglesias
Traducción preparada por la Comisión para las relaciones interconfesionales de
la Conferencia Episcopal Española
A todos aquellos que organizan la Oración
por la unidad de los cristianos
Buscar la unidad durante todo
el año
Tradicionalmente, la Semana de oración por la unidad de
los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero.
Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para
cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y
la de san Pablo. Esta elección tiene un significado simbólico.
En el hemisferio Sur, donde el mes de enero es
tiempo de vacaciones de verano, se prefiere adoptar igualmente en
otra fecha, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por
el movimiento Fe y Constitución en 1926) que representa también
otra fecha simbólica para la unidad de la Iglesia.
Guardando esta
flexibilidad de espíritu, os animamos a considerar estos textos como
una invitación para encontrar otras ocasiones, a lo largo del
año, y expresar el grado de comunión que las Iglesias
ya han alcanzado, y orar juntas para llegar a la
plena unidad querida por Cristo.
Adaptar los textos
Estos textos que han
sido propuestos, cada vez que sea posible, se procurará adaptarles
a las realidades de los diferentes lugares y países. Al
hacerlo, se deberá tener en cuenta las prácticas litúrgicas y
devocionales locales así como el contexto social-cultural. Tal adaptación deberá
comportar normalmente una colaboración ecuménica.
En muchos países, las estructuras ecuménicas
existen y permiten este género de colaboración. Esperamos que la
necesidad de adaptar la «Oración» a la realidad local pueda
animar la creación de esas mismas estructuras allí donde éstas
no existen todavía.
Utilizar los textos de la Oración por la
unidad de los cristianos
Para las Iglesias y las Comunidades cristianas
que celebran juntas la «Oración» durante una sola ceremonia, este
folleto propone un modelo de Celebración ecuménica de la Palabra
de Dios.
*
Las Iglesias y las Comunidades cristianas pueden igualmente servirse
para sus celebraciones de las oraciones y de otros textos
de la Celebración ecuménica de la Palabra de Dios, de
los textos propuestos por el Octavario y de las oraciones
presentes en el apéndice de este folleto.
* Las Iglesias y Comunidades
cristianas que celebran la «Oración por la unidad de los
cristianos» cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en
los textos propuestos para el Octavario.
*
Las personas que desean realizar
estudios bíblicos sobre el tema del año 2009, pueden servir
de apoyo igualmente los textos y las reflexiones bíblicas propuestas
para el Octavario. Los comentarios de cada día pueden concluir
con una oración de intercesión.
*
Para las personas que desean orar
en privado, los textos de este folleto pueden animar sus
oraciones y su llamada a la comunión con todos aquellos
que oran en todo el mundo por una mayor unidad
visible de la Iglesia de Cristo.
Texto bíblico
El Señor me
dirigió la palabra:
En cuanto a ti, hijo de hombre, toma
una vara y escribe en ella: “Judá y los israelitas
asociados a él”. Toma otra vara y escribe en ella:
“José, vara de Efraín, y todos los israelitas asociados a
él”. Júntalas después de modo que, cuando las agarres, parezcan
una sola vara. Y, cuando tus compatriotas te digan: “¿No
nos vas a decir qué es eso que tienes ahí?”,
les responderás: “Esto dice el Señor Dios: Voy a tomar
la vara de José, que está en la mano de
Efraín, y a las tribus de Israel asociadas a él,
y pondré encima de ellas la vara de Judá: así
los convertiré en una sola vara; serán una sola cosa
en mi mano”. Sujetarás con la mano las varas en
las que has escrito, de modo que las vean, y
les dirás: Esto dice el Señor Dios: Voy a recoger
a los israelitas de entre las naciones por las que
han vagado, los reuniré de los países limítrofes y los
traeré a su tierra. Los convertiré en una nación en
el país, en los montes de Israel, y seré para
todos un rey único; no volverán a ser dos naciones
ni se escindirán de nuevo en dos reinos. No volverán
a contaminarse con sus ídolos, sus imágenes y sus crímenes;
los pondré a salvo de las infidelidades que cometieron y
los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su
Dios. Mi siervo David será su rey: será un único
pastor para todos ellos; se conducirán según mis leyes y
respetarán y cumplirán mis normas. Se instalarán en la tierra
que di a mi siervo Jacob, donde estuvieron instalados vuestros
antepasados; en ella vivirán siempre ellos, sus hijos y sus
nietos, y mi siervo David será su príncipe para siempre.
Haré con ellos una alianza de paz, que será para
ellos una alianza eterna, y haré que se multipliquen. Pondré
mi santuario en medio de ellos para siempre; mi morada
estará junto a ellos. Yo seré su Dios y ellos
serán mi pueblo. Las naciones reconocerán que yo soy el
Señor, que santifico a Israel, cuando mi santuario esté en
medio de ellos para siempre.
(BTI, Biblia Traducción Interconfesional)
Introducción al
tema del Octavario 2009
El tema bíblico Los textos para
la Semana de oración por la unidad de los cristianos
2009 provienen de la experiencia de las Iglesias en Corea.
Frente a la división de su país, las Iglesias han
buscado la inspiración en el profeta Ezequiel, quien también vivió
en un país trágicamente dividido y que deseaba la unidad
para su pueblo.
Ezequiel, profeta y sacerdote, fue llamado por Dios
a los 30 años de edad. Su actividad que abarcaba
el período que iba de 594 a 571 antes de
Cristo, fue ampliamente influido por las reformas políticas y religiosas
que emprendió el rey Josías en 621 antes de Cristo.
Lanzándose a reformas referidas al restablecimiento de la ley y
del culto verdadero del Dios de Israel, el rey Josías
pensaba eliminar la herencia nefasta dejada por la conquista precedente
de Judá por los asirios. Sin embargo, después de la
muerte de Josías durante una batalla, su hijo el rey
Joaquín rinde homenaje a Egipto y el culto de numerosos
dioses se difundió. Los profetas que se atrevían a criticar
a Joaquín fueron suprimidos brutalmente: Ouriya fue ejecutado y Jeremías
desterrado. Después de la invasión babilónica y la destrucción del
templo en 587 antes de Cristo, los responsables políticos y
los artesanos del país -entre ellos se encontraba el joven
Ezequiel- fueron capturados y deportados en Babilonia. Allí, Ezequiel, como
Jeremías, critica a los "profetas" que suscitaban esperanzas poco realistas
y este hecho endureció la hostilidad y el desprecio de
sus hermanos israelitas en el exilio.
A pesar de tales sufrimientos,
el amor de Ezequiel a su pueblo aumentó. Criticaba a
los jefes que actuaban contra los mandatos de Dios y
procuró devolver a su pueblo a Dios, poniendo de relieve
que sigue fiel a la alianza que concluyó con su
pueblo del que es solidario. Pero sobre todo, en esta
situación aparentemente sin salida, Ezequiel no desesperaba y por el
contrario proclamaba un mensaje de esperanza: la renovación y la
unidad del pueblo de Dios, que por encima de todo
finalmente podría ser realizada. Dos visiones animaron a Ezequiel en
sus esfuerzos, la primera bien conocida era la del valle
donde los huesos secos, por la acción del Espíritu de
Dios, vuelven a la vida (Ez 37,1-14).
Los textos de la
Semana de oración de este año tienen como tema la
segunda visión de Ezequiel, donde dos trozos de madera simbolizan
los dos reinos en que Israel fue dividido. Los nombres
de las tribus de cada uno de los reinos (dos
de las doce tribus en el Norte y diez en
el Sur) son inscritos sobre estos trozos de madera que
luego son unidos para formar uno sólo (Ez 37, 15-23).
Para
Ezequiel, la división de su pueblo era el reflejo y
la consecuencia del pecado y del alejamiento de Dios. Formar
de nuevo un solo pueblo era posible a condición de
renunciar al pecado, de convertirse y de volver hacia Dios.
Pero en definitiva, es Dios quien une a su pueblo
purificándole, renovándole y librándole de sus divisiones. Para Ezequiel esta
unidad no es una reunificación simple de grupos antes separados;
se trata más bien de una creación nueva, del nacimiento
de un pueblo nuevo que deberá ser un signo de
esperanza para otros pueblos y para toda la humanidad.
Encontramos el
tema de la esperanza en otro texto querido por las
Iglesias de Corea. El Apocalipsis (21,3-4) menciona la purificación del
pueblo de Dios que es llamado a encarnar la paz
verdadera, la reconciliación y la unidad que está allí dónde
está Dios: "habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y
Dios mismo estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus
ojos y no habrá ya muerte, ni luto, ni llanto
ni dolor..."
Estos son los temas bíblicos -la unidad como voluntad
de Dios para su pueblo, la unidad como don de
Dios necesitado de la conversión y la renovación, la unidad
como la creación nueva, y la esperanza para que el
pueblo de Dios pueda ser finalmente uno- que han inspirado
a las Iglesias de Corea en la preparación de este
folleto para la Semana de oración 2009.
El tema teológico
Los cristianos
del mundo entero rezarán por la unidad en 2009 "con
el fin de que estén unidos en tu mano" (cf.
Ez 37,17). Ezequiel -cuyo nombre significa "Dios lo hace fuerte"-
fue llamado a devolver la esperanza a su pueblo en
la situación política y religiosa desesperada que siguió a la
caída y la ocupación de Israel y al exilio de
una gran parte de su pueblo.
Los miembros del grupo local
de Corea han encontrado que el texto de Ezequiel presentaba
similitudes sorprendentes con la situación que conocen en su país
dividido y la de los cristianos desunidos. Las palabras de
Ezequiel les dan la esperanza de que Dios reunirá de
nuevo su pueblo para hacerlo uno sólo, al que pertenecerán
y que les bendecirá para hacerles un pueblo poderoso. Una
nueva y gran esperanza nació: Dios creará un mundo nuevo.
Como en el texto de Ezequiel donde el pecado es
considerado bajo sus formas más diversas, el pueblo se mancha
a través de los ídolos y la trasgresión, así ocurre
con el pecado de la división de los cristianos, que
es causa de escándalo en el mundo de hoy.
Leyendo este
texto del Antiguo Testamento, los cristianos pueden reflexionar sobre la
manera en la que puede aplicarse nuestra situación de división.
En particular, comprendemos que Dios solo puede restablecer la unidad,
reconciliar a los hombres y originar una situación nueva. Israel
unido, perdonado y purificado viene a ser un símbolo de
esperanza para el mundo entero.
Como hemos subrayado más arriba, la
segunda profecía sobre los dos trozos de madera unidos para
formar uno sólo se encuentra en Ezequiel 37. La primera,
que probablemente es más familiar a las Iglesias, es la
de los huesos secos que vuelven a la vida por
la acción del Espíritu de Dios. En una y otra,
Dios es el que da la vida, el que es
la fuente de un nuevo comienzo. En la primera profecía,
el Espíritu de Dios es el espíritu de vida. En
la segunda, es Dios mismo quien aporta la unidad, la
reconciliación y la paz en una nación dividida. En otros
términos, es la unión de las dos partes divididas la
que da la vida nueva.
Los cristianos pueden ver el anticipo
de la vida nueva que Cristo nos ofrece y a
la que accedemos por la victoria sobre la muerte conforme
a la voluntad de salvación de Dios. A través de
ambos trozos de madera que forman su cruz, Jesús nos
reconcilia con Dios; la humanidad es también llena de una
esperanza nueva. A pesar de nuestros pecados, a pesar de
la violencia y las guerras, a pesar de la disparidad
entre ricos y pobres, a pesar de nuestra falta de
respeto hacia la creación, a pesar de la enfermedad y
los sufrimientos, a pesar de las discriminaciones y a pesar
de nuestra desunión y nuestras divisiones, Jesucristo -con los brazos
abiertos sobre la cruz- abraza a toda la creación y
nos da el shalom de Dios. En sus manos, somos
uno y somos atraídos hacia el mismo que está en
la cruz.
Tomando como punto de partida la situación del país
dividido pero que quiere superar las fracturas en las que
sufre no sólo en el plano político sino también a
nivel de las Iglesias cristianas desunidas, las Iglesias coreanas proponen
el tema que sigue para la Semana de oración 2009:
"estarán unidas en tu mano". Perciben que una nueva esperanza
ha nacido de esta reflexión sobre la acción de Dios
que reconcilia y trae el shalom al pueblo de Dios.
El
octavario
A partir del texto central de Ezequiel, nuestra reflexión a
lo largo del "octavario" de la Semana de oración por
la unidad de los cristianos nos hace tomar conciencia de
que la unidad de la Iglesia también contribuye a la
renovación de toda la comunidad humana. Esto entraña para nosotros
una responsabilidad importante: todos los que confiesan a Cristo como
Señor deben esforzarse por cumplir su oración "para que ellos
sean uno... y el mundo crea que tú me has
enviado" (Jn 17, 21).
Por eso el Octavario comienza con una
reflexión sobre la unidad de los cristianos. Frente a nuestras
divisiones doctrinales y frente a nuestro pasado escandaloso hecho de
divisiones -y a veces de odio- entre cristianos, rezamos para
que Dios, que hace venir el Espíritu de vida a
huesos secos y que modela entre sus manos nuestra unidad
en la diversidad, haga soplar un viento de vida y
de reconciliación sobre la aridez de nuestros corazones y sobre
nuestras divisiones actuales. En este primer día y durante todo
el Octavario, somos invitados a rezar por las situaciones del
mundo donde la reconciliación es necesaria, y estar atento en
particular al papel que la unidad de los cristianos puede
jugar en su favor.
En el segundo día, las Iglesias oran
para que la paz triunfe sobre las guerras y la
violencia, para que, como discípulos del Príncipe de la Paz,
los cristianos puedan aportar, a pesar de los conflictos, esta
reconciliación que está arraigada en la esperanza. El tercer día
nos ofrece una meditación sobre la fuerte disparidad entre ricos
y pobres. Nuestra relación con el dinero, nuestra actitud hacia
los pobres son un lugar de comprobación de nuestra vida
de discípulos seguidores de Cristo, que vino para liberarnos y
anunciarnos la buena noticia a los pobres, la libertad a
los esclavos y la justicia para todos ellos.
La intención del
cuarto día es rezar con el fin de que los
cristianos comprendamos que juntos podemos proteger las maravillas de la
creación que Dios nos confió, el aire que respiramos, la
tierra que nos ofrece sus frutos y la creación que
glorifica a su autor.
En el quinto día rezamos para que
cesen los prejuicios y las discriminaciones en nuestras sociedades de
hoy. Reconociendo que nuestra dignidad nos viene de Dios, nuestra
unidad como cristianos testimonia la unidad del que, por su
amor, hace de cada uno de nosotros un ser único.
Somos llamados a edificar un reino de justicia y de
amor, en el que las diferencias son respetadas porque somos
uno en Cristo.
En el sexto día nos acordaremos en la
oración de los que sufren y de todos los que
les asisten. Los Salmos nos ayudan a comprender que los
gritos de sufrimiento o de dolor que lanzamos hacia Dios
pueden ser la expresión de un lazo profundo y fiel
con él. La compasión de los cristianos frente a la
desesperación de los que sufren es un signo del Reino.
Unidas, las Iglesias cristianas pueden hacer cambiar las cosas tratando
de obtener para los enfermos la ayuda material y espiritual
que necesitan.
El séptimo día trata de los cristianos frente al
pluralismo y rezando por su unidad en Dios. Sin esta
unidad, nos será difícil construir un reino de paz con
todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Con las
intenciones de la oración para el día octavo, volvemos a
nuestro punto de partida porque rezamos con el fin de
que las bienaventuranzas aporten su espíritu a este mundo. Los
cristianos llevan en ellos la esperanza que todo se renueva
según el orden nuevo que Cristo estableció. Así es como
pueden ser portadores de esperanza y artesanos de la reconciliación
frente a las guerras, la pobreza, las discriminaciones y todas
las demás situaciones donde seres humanos sufren y donde gime
la creación.
Preparación de los textos para la Semana de
oración por la unidad de los cristianos 2009
Origen de los
textos El proyecto de base ha sido preparado por un
grupo de representantes de la Conferencia de los Obispos Católicos
de Corea (CBCK) y del Consejo Nacional de las Iglesias
en Corea (NCCK) compuesto por las personas siguientes: Rev. Dr.
Chai Soo-il, profesor en la Han Shin University (PROK/NCCK); Rev.
Dr. Kim Woong-Tae, presidente de Dong-Sung High School (CBCK); Rev.
Dr. Shim Kwang-Sup, profesor del Seminario teológico metodista, KMC (NCCK);
Sra Jung Hae-Sun, secretaria general del NCCK; Rev. Padre Kang
Diego, misionero de la Consolata en Corea (CBCK); Sra Han
Mi-Sook, miembro del Movimiento de los Focolares de Corea (CBCK).
Agradecemos muy sinceramente la seriedad y el empeño con que
han cumplido su tarea.
El encuentro preparatorio internacional en Marsella (Francia)
Desde
hace algunos años, uno de los miembros del grupo preparatorio
internacional de la Semana de oración propuso organizar una reunión
en Marsella. En efecto, un movimiento social muy interesante nació
en esta ciudad: jefes religiosos de diversas confesiones, religiones y
culturas se reagruparon alrededor del alcalde con el fin de
asegurar la comunicación entre los grupos religiosos, mejorar sus relaciones
mutuas y prevenir toda polarización entre partes diversas de la
población de esta ciudad.
Esta organización se llama Esperanza Marsella. Conjuntamente,
sus miembros superaron ciertos hechos a nivel local e internacional
(profanación de tumbas, ataques terroristas del 11 de septiembre de
2001 en Nueva York, etc.) que manifestaban la intolerancia religiosa
y el odio y consideraban que su empeño común en
favor de la tolerancia contribuyó a evitar ciertos disturbios de
carácter interreligioso o intercultural que marcaron otras ciudades europeas. Independientes
de todo partido político, observan un silencio total durante los
períodos electorales. (La laicidad es un principio fundamental de la
vida pública francesa). Su preocupación principal es la conservación de
la paz en la ciudad, dejando voluntariamente a otros grupos
ocuparse del diálogo teológico.
El grupo preparatorio internacional que comprendía a
miembros protestantes, ortodoxos y católicos, así como dos miembros del
grupo coreano que habían trabajado en el proyecto inicial (y
sus dos consejeros) se reunió del 24 al 29 de
septiembre 2007, en el Centro Nuestra Señora de Roucas, confiado
al Camino Nuevo, una acogedora comunidad católica con vocación ecuménica:
esta casa soleada que domina el mar está situada no
lejos de la Basílica Nuestra Señora de la Guardia. El
trabajo de adaptación de todo el texto, redactado en coreano,
luego traducido al inglés y revisado para su difusión internacional,
se celebró en una atmósfera alegre y confiada, fruto de
un respeto mutuo entre todos los miembros del grupo. Al
final del encuentro, los representantes del Consejo Pontificio para la
Promoción de la Unidad de los Cristianos agradecieron sinceramente a
Tom Best y Carolyn McComish antes de su próxima jubilación
sus numerosos años de colaboración en el seno del grupo
preparatorio internacional.
Durante esta semana, el grupo ha sido recibido por
los miembros de Esperanza Marsella (ME) que le presentaron sus
actividades, visitando lugares diversos particularmente significativos de Marsella para ME
-entre otros la iglesia de la Abadía Saint-Victor y la
mezquita de la ciudad. Agradecemos a Esperanza Marsella la acogida
y la hospitalidad que nos han ofrecido, todas las informaciones
detalladas sobre sus actividades así como el interés mostrado con
respecto al trabajo del grupo preparatorio internacional. El grupo internacional
ora con el fin de que la obra de Esperanza
Marsella continúe no sólo garantizando la paz en la ciudad
sino también siendo un enriquecimiento en la vida de los
habitantes de Marsella, por el ejemplo de tolerancia religiosa que
ofrece a todos.
Celebración ecuménica “Estarán unidas en tu mano” (Ez 37,17)
Presentación
En
Ezequiel (37,15-19; 22-24a) descubrimos el deseo ardiente de unidad que
Dios quiere para las tribus divididas de Israel. El gesto
profético inspirado a Ezequiel, de juntar dos trozos de madera,
es la imagen de la reunificación de los reinos del
Norte y del Sur de Israel: "Junta estos trozos uno
contra otro para formar uno sólo, y estarán unidos en
tu mano" (Ez 37,17).
Dios cuenta con su profeta para realizar
esta obra de renovación en la unidad. Ezequiel recibe la
misión de anunciar a Israel que esta restauración es una
iniciativa y una obra de Dios. Acercar unas tribus a
otras y “tenerlas unidas en su mano” es voluntad de
Dios.
Ezequiel debe también llamar al pueblo a la conversión para
preparar los caminos de este futuro nuevo de reconciliación. Este
futuro mejor de unidad y de paz para Israel pasa
en efecto por una conversión sincera de su parte. Proclamar
la urgencia en el nombre del Señor es tarea de
los profetas. El que quiere la unidad según la Alianza
debe comprometerse a dejar los ídolos y dejarse purificar por
Dios: "los libraré de todas las iniquidades de las que
fueron culpables, los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo
seré su Dios". La renovación de la esperanza pasa por
la renovación de la fidelidad a Dios.
Israel en tiempo de
Ezequiel aspiraba a su unidad nacional. Esperamos, como cristianos enviados
a todas las "naciones", la comunión plena en Cristo por
la cual rezamos. Esta celebración elaborada a partir de Ezequiel
(Ez 37) nos llama por consiguiente a interpretar, en la
luz de Cristo, la llamada del profeta a la unidad
del pueblo de Dios. He aquí el desarrollo.
Desarrollo de la
celebración
La celebración comienza al sonido del gong, evocación de nuestra
comunión de oración con los cristianos de Corea. En el
espíritu de Ezequiel llamando a la conversión de su pueblo,
el acto penitencial nos empuja, como buenos servidores de Dios
y de la unidad cristiana, a tomar también el camino
de las necesarias conversiones personales y eclesiales para alcanzar la
comunión plena.
La liturgia de la Palabra comienza por suscitar el
arranque de nuestra fe en la iniciativa del Padre que
quiere la unidad de sus hijos (Ez 37,15-19; 22-24a). La
carta a los Romanos (Rom 8, 18-25) nos asegura que
con la creación misma, estamos en la mano de Dios
y que el Espíritu Santo intercede y actúa en favor
nuestro. El Evangelio (Jn 17,8-11) atestigua que el don de
nuestra comunión es adquirido en Jesucristo por su muerte y
resurrección.
Por las intercesiones nos unimos a la oración de Jesús
por nuestra unidad, a la esperanza de nuestra unidad perfecta,
a la impaciencia de vernos actuar por la renovación del
mundo en la unidad del amor, en la justicia y
la paz.
Al término de la celebración proclamamos con Rom 8,38
que nada puede separarnos del amor de Cristo, porque Dios
nuestro Padre hizo en Él nuevas todas las cosas. Nos
envía como testimonio de esta creación nueva. Es un estímulo
para todos los cristianos que participan también a través de
su empeño ecuménico en este orden nuevo de la Comunión
en Cristo resucitado.
Celebración
O Oficiante L Lector A Asamblea
Entrada
Se hace sonar el gong
tres veces para señalar a los participantes el comienzo de
la celebración.
Saludo
O : Que la gracia y la paz de
Dios nuestro Padre y de nuestro Señor Jesucristo y el
Espíritu Santo estén siempre con vosotros. A : Y con tu
espíritu.
Canto: Salmo 146 (145) (otro himno o cántico relacionado con este
salmo cantado)
Procesión de los oficiantes, de las personas que llevan
la Biblia y de los encargados de los palos/palitos a
reunir como símbolo de unidad inspirado en el texto de
Ezequiel. Los portadores de los palitos se quedan delante de
la cruz o en el espacio litúrgico del coro de
la iglesia.
O : Acercaos a Dios. Acerquémonos a Dios, que
está lleno de misericordia hacia nosotros, al que esperamos y
al que buscamos.
Silencio
Rito penitencial
O : La oración de este año
es propuesta por cristianos de Corea, pueblo dividido en dos
países. Vamos a escuchar al profeta Ezequiel que nos cuenta
su visión de los dos trozos de madera que Dios
reúne. Cristianos de comunidades divididas, nos reunimos para rezar con
el fin de que nos sea perdonado el escándalo de
nuestra desunión y nuestra incapacidad por ser unos embajadores de
reconciliación en el mundo. ¿Qué caminos de conversión personal y
eclesial debemos recorrer para alcanzar la comunión plena en Cristo?
Silencio
Durante
este silencio las personas que llevan los palos y que
se sentaron en los primeros puestos de la asamblea o
con los celebrantes, van a dispersarse por la asamblea como
signo de nuestras divisiones y de nuestro pecado contra la
unidad en Cristo.
O: Desde lo hondo a ti grito, Señor.
Señor, escucha mi voz. A : Señor, a menudo te llamamos,
pero no te llamamos a una sola voz. O : Estén
tus oídos atentos a la voz de mi súplica. A :
Imploramos la unidad pero no valoramos el precio de la
reconciliación. O : Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién
podrá resistir? A : ¿Quién resistirá? Nos presentamos incapaces de responder
a los sufrimientos y a las divisiones del mundo. O :
Pero de ti procede el perdón y así infundes respeto. A
: Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison. O : Mi alma
espera en el Señor, espera en su palabra. A : Mi
alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. O:
Ezequiel pronuncia esta palabra del Señor: les libraré de todos
sus pecados, les purificaré. Entonces serán mi pueblo y yo
seré su Dios. Serán uno en mi mano. Señor, tu
eres nuestra única esperanza. A : Ayúdanos a ser instrumentos de
tu reconciliación.
Celebración de la Palabra de Dios Primera lectura: Ez 37,15-19;
22-24a Himno Segunda lectura: Rom 8,18-25
¡ Aleluya!
Evangelio: Jn 17,8-11 Predicación
Silencio
Intercesiones
O : Con fe,
oremos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A: Señor,
escucha nuestra oración.
L1: Oremos por nuestras comunidades cristianas locales, nuestras
Iglesias y nuestros grupos ecuménicos, por los que están presentes
y los que hoy están ausentes de nuestra asamblea. Señor,
perdónanos cuando somos indiferentes a los demás y cúranos las
heridas y las divisiones que todavía nos separan. L2 : Oremos
para que aprendamos a reconocer mejor nuestro bautismo común que
nos une en el único cuerpo de Cristo. Señor, apoya
a cada uno de nosotros y cada una de nuestras
comunidades en el camino de la unidad que deseas para
todos tus discípulos. A : Señor, escucha nuestra oración.
L1 : Oremos
por nuestros guías espirituales y por los responsables de nuestra
Iglesia; que el Espíritu los ilumine y les empuje a
trabajar en la concordia, la alegría y el amor. L2 :
Oremos por todas las autoridades civiles. Señor, recuérdales trabajar por
la justicia y la paz y dales la sabiduría para
atender las necesidades de todos, particularmente de los más despojados. A
: Señor, escucha nuestra oración.
L1 : Oremos por todas las
naciones y las comunidades que conocen divisiones profundas y conflictos
internos. Señor, pensamos en particular en el pueblo de Corea
del Norte y del Sur; que su búsqueda de la
unidad, a pesar de las divisiones políticas y la separación
que viven, sea fecunda; que sean signo de esperanza para
todos los que buscan la reconciliación en un mundo dividido. L2
: Oremos y demos gracias por los que, inspirados por
ti, Señor, desempeñaron un papel importante en nuestra vida de
cristianos, y por todos los que hemos reconocido tu perdón,
tu compasión y tu amor. Que sus dones y su
generosidad alimenten nuestro propio deseo de dar y de poner
nuestra vida en el servicio de los demás. A : Señor,
escucha nuestra oración.
L1 : Oremos por todos los que dejan
oír el mensaje del Evangelio en los grandes desafíos éticos
que hoy nos interpelan. Señor, haz que cada uno de
nosotros aprenda a ejercer su propio papel para limitar los
efectos nefastos de la globalización y la destrucción del medio
ambiente que son fuente de sufrimientos para el hombre y
que ponen en peligro tu creación. L2 : Oremos por todas
las Iglesias cristianas. Señor, ayúdalas a fin de que un
día todas ellas puedan reunirse alrededor de la misma mesa
y participar juntos en la comunión santa. A : Señor, escucha
nuestra oración.
Padre Nuestro
L : Cada uno en su propia lengua
y como nos ha mandado el Salvador, nos atrevemos a
decir: A : Padre Nuestro… L : Como signo de nuestro empeño
en buscar la reconciliación, intercambiemos ahora un signo de paz.
El
signo de la paz es acompañado por un canto.
Gesto simbólico
Los
portadores de los palos de madera los unen ahora de
dos en dos como signo de nuestra reconciliación, y como
iniciativa y obra de Dios que nos tiene unidos en
su mano. Durante la proclamación de la confesión de fe,
se puede presentar la cruz acercándola simbólicamente a los palos
unidos de dos en dos. El baptisterio será en ciertos
casos el lugar más adecuado para significar este gesto simbólico
en memoria del bautismo que ya nos tiene "unidos en
la mano de Dios".
Símbolo Niceno-Constantinopolitano L : Juntos profesemos nuestra fe
con el Símbolo Niceno-Constantinopolitano. A : Creo en un solo Dios
…
Oraciones finales y envío Preferentemente un joven) L: “Estoy seguro de
que ni muerte ni vida, ni ángeles ni otras fuerzas
sobrenaturales, ni lo presente ni lo futuro, ni poderes de
cualquier clase, ni lo de arriba ni lo de abajo,
ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios
manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Rom 8,38).
O : Vamos
a dejar este lugar de oración y encontrar las diversas
circunstancias de nuestra vida. Nos dispersamos fuertes en nuestra fe
y en nuestra esperanza, porque Dios nuestro Padre hizo en
Jesucristo nuevas todas las cosas. Nos envía como testigos de
su amor y actores de la nueva creación. Que Dios,
que conoce nuestras alegrías, nuestras angustias y nuestros sufrimientos, nos
guíe siempre. Que tengamos coraje para permanecer fieles y llevar
una vida digna de nuestra fe cristiana.
A : Señor, quédate
con nosotros.
Himno Si posible un canto que celebre a Dios,
que por su cruz nos da la reconciliación. Durante el
canto, los portadores de los palos los vuelven a tomar
y se los dan a miembros de la asamblea que
representan a diversas comunidades cristianas como signo de comunión.
Bendición final
O
: Cristianos de esta asamblea, hermanos y hermanas en la
fe, nosotros que deseamos ser un signo de reconciliación por
la fuerza de la cruz: Que el Señor os bendiga y
os guarde. Que el Señor haga brillar su rostro sobre vosotros
y os conceda su favor. Que el Señor vuelva su
mirada a vosotros y os conceda la paz.
Textos bíblicos,
meditaciones y oraciones para el Octavario
Día primero:
Las comunidades cristianas ante sus
viejas y nuevas divisiones Estarán unidas en tu mano
Ez
37, 15-19.22-24a Uno en tu mano Sal 103,
8-13 o 18 El Señor es misericordioso, benévolo y lleno
de fidelidad 1 Co 3, 3-7.21-23 Hay entre vosotros celos y
disputas ...vosotros sois de Cristo Jn 17, 17-21 Que todos
sean uno... para que el mundo crea
Comentario
Los cristianos son llamados
a ser los instrumentos del amor fiel y reconciliador de
Dios en un mundo marcado por tantas separaciones y alienaciones.
Bautizados en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, y profesando nuestra fe en Cristo crucificado y resucitado,
somos un pueblo que pertenece a Cristo, pueblo llamado a
ser el cuerpo de Cristo en y para el mundo.
Por ello, Cristo oró por sus discípulos: que sean uno,
para que el mundo crea.
Las divisiones entre los cristianos sobre
cuestiones fundamentales de la fe y de la vida como
discípulos de Cristo atentan gravemente contra nuestra capacidad de dar
testimonio ante el mundo. En Corea, como en otros numerosos
países, el Evangelio del Cristo ha sido anunciado por voces
contradictorias que proclaman la Buena Noticia de maneras discordantes. A
veces estamos tentados de considerar las divisiones actuales, y todos
conflictos subyacentes que implican, como la herencia natural de nuestra
historia cristiana más que ver allí una contradicción interna en
el anuncio de que Dios reconcilió el mundo con Cristo.
La
visión de Ezequiel de ambos trozos de madera sobre los
cuales son inscritos los nombres de los reinos divididos del
antiguo Israel y que vienen a estar en la mano
de Dios, es una imagen muy fuerte del poder reconciliador
de Dios para con su pueblo, sumergido en sus divisiones
y que no puede hacer por sí mismo. Esta metáfora
evoca muy bien la división de los cristianos y prefigura
la fuente de toda reconciliación que está en el corazón
de la proclamación cristiana. Sobre ambos trozos de madera que
forman su cruz, el Señor de la historia repara las
heridas y las divisiones de la humanidad. En el don
total de sí mismo en la cruz, Jesús une el
pecado del hombre con el amor fiel y redentor de
Dios. Ser cristianos significa estar bautizados en esta muerte por
la cual el Señor, en su misericordia infinita, graba los
nombres de una humanidad herida en la madera de su
cruz, uniéndonos a él y restableciendo así nuestra relación con
Dios y con nuestro prójimo.
La unidad cristiana es una comunión
que se funda en nuestra pertenencia a Cristo y a
Dios. Convirtiéndonos más a Cristo, nos descubrimos reconciliados por la
fuerza del Espíritu Santo. Orar por la unidad cristiana, es
reconocer nuestra confianza en Dios, es abrirnos totalmente al Espíritu.
Junto a otros esfuerzos que cumplimos para promover la unidad
de los cristianos -el diálogo, el testimonio común y la
misión-, la oración por la unidad es un instrumento privilegiado
por el cual el Espíritu Santo manifiesta al mundo nuestra
reconciliación en Cristo, este mundo que vino a salvar.
Oración
Dios compasivo,
tú nos amas y nos perdonas en Cristo, tú has
querido reconciliar a todo el género humano en tu amor
redentor. Mira con bondad a todos los que trabajan y
oran por la unidad de las comunidades cristianas divididas. Danos
ser hermanos y hermanas en tu amor. Que podamos ser
uno, uno en tu mano. Amén.
*** Día segundo:
Los cristianos ante la
guerra y la violencia Estarán unidas en tu mano
s 2, 1-4
No se adiestrarán para la guerra Sal 74,
18-23 No olvides sin fin la vida de tus pobres 1
Pe 2, 21-25 Sus cicatrices nos curaron Mt 5, 38-48 Orad
por los que os persiguen
Comentario
La guerra y la violencia son
los mayores obstáculos para la unidad de la humanidad dada
por Dios. La guerra y la violencia provienen de la
división que existe en el interior de nosotros mismos y
que no es sanada, y de la arrogancia humana que
es incapaz de volver al verdadero fundamento de nuestra existencia.
Los
cristianos en Corea aspiran a poner fin a más de
cincuenta años de separación entre Corea del Sur y Corea
del Norte, y a ver establecerse la paz en otros
lugares del mundo. La inestabilidad que reina en la península
de Corea no significa solamente el dolor de una nación
en un mundo todavía dividido, sino que simboliza los mecanismos
de división, de paradoja, de hostilidad y de venganza que
viven en la humanidad.
¿Quién pondrá término a esta espiral de
guerra y de violencia?
Jesús nos muestra, en las situaciones de
violencia y de injusticia más brutales, el poder que puede
poner fin al círculo vicioso de la guerra y de
la violencia. A sus discípulos, que reaccionan a la violencia
y al furor según la lógica del mundo, enseña de
modo paradójico la renuncia a toda violencia (Mt 26, 51-52).
Jesús
revela la verdad de la violencia humana. Fiel al Padre,
murió sobre la cruz para salvarnos del pecado y de
la muerte. La cruz revela la paradoja y el conflicto
inherentes a la naturaleza humana. La muerte violenta de Jesús
marca la instauración de una nueva creación que clava en
esta cruz los pecados de los humanos, la violencia y
la guerra.
Jesucristo no enseña una no-violencia fundada solamente sobre el
humanismo. Enseña la restauración de la creación de Dios y
la esperanza y la fe que lleva, al fin, a
los cielos nuevos y la tierra nueva. La esperanza fundada
sobre la última victoria de Jesucristo sobre la cruz nos
permite perseverar en la búsqueda de la unidad de los
cristianos y en la lucha contra toda forma de guerra
y de violencia.
Oración
Señor, tú que te eres sacrificado sobre la
cruz por la unidad de los hombres, te ofrecemos nuestra
humanidad herida por el egoísmo, la arrogancia, la vanidad y
la ira. Señor, no abandones a tu pueblo oprimido que
sufre toda forma de violencia, de ira y de odio,
víctima de creencias erróneas y de divergencias ideológicas. Señor, extiende
hacia nosotros tus manos compasivas y ocúpate de tu pueblo,
para que gocemos de la paz y de la alegría
que forman parte del orden de tu creación. Señor, haz
que nosotros, cristianos, trabajemos juntos para que se cumpla tu
justicia, más que la nuestra.
Concédenos el coraje de ayudar a
otros a llevar su cruz, en lugar de poner la
nuestra sobre sus espaldas.
Señor, enséñanos la sabiduría de tratar a
nuestros enemigos con amor en lugar de odiarlos. Amén.
*
* *
Día tercero:
Los cristianos ante la injusticia económica y la pobreza Estarán
unidas en tu mano
Lv 25, 8-14 El jubileo como liberación Sal
146 (145) El Señor hace justicia a los oprimidos 1 Tim
6, 9-10 El amor al dinero, la raíz de todos
los males Lc 4, 16-21 Jesús y el jubileo como liberación
Comentario
Oramos para que venga el Reino de Dios. Aspiramos a
un mundo donde la gente, en particular los más pobres,
no mueran antes de hora. No obstante, el orden económico
del mundo actual agrava la situación de los pobres y
acentúa las desigualdades sociales.
La comunidad mundial está enfrentada hoy a
la debilidad creciente del trabajo humano y a sus consecuencias.
La idolatría del mercado, como el amor del dinero según
el autor de la carta a Timoteo, aparece como "la
raíz de todos los males".
¿Qué pueden y deben hacer las
Iglesias cristianas en este contexto? Volvamos juntos hacia el tema
bíblico del jubileo, que Jesús evocó para definir su ministerio.
Según
el texto de Levítico, en el momento del jubileo, se
anuncia la liberación; los inmigrantes podían regresar a su propiedad
y a su familia; si alguien había perdido todos sus
bienes, podía también vivir con el pueblo como residente extranjero;
no se prestaba más dinero exigiendo un interés y no
se abastecía de alimento para sacar provecho de eso.
El jubileo
implicaba una ética colectiva, la liberación de los esclavos y
su retorno, la restauración de los impuestos territoriales, y la
abolición de las deudas. Esto significa, para las víctimas de
estructuras sociales injustas, el restablecimiento del derecho y la restitución
de sus medios de existencia.
El fin del mundo actual que
considera "lo primero el dinero" como el valor y lo
más absoluto de la vida no puede ser más que
la muerte. Como Iglesias, al contrario, somos llamados a vivir
juntos en el espíritu del jubileo y, siguiendo a Cristo,
difundir juntos esta buena noticia. Como experiencia de la curación
de su división, los cristianos son más sensibles a otras
divisiones que hieren a la humanidad y a la creación.
Oración
Dios
de justicia, en nuestro mundo hay lugares que rebosan alimento,
pero en otros no hay bastante, donde los hambrientos y
los enfermos son multitud.
Dios de paz, hay en el mundo
gente que saca provecho de la violencia y de la
guerra, mientras que otros, a causa de la guerra y
de la violencia, son forzados a abandonar sus casas y
a encontrar refugio en otro lugar.
Dios de compasión, ayúdanos a
comprender que no podemos vivir solamente de dinero, sino que
podemos vivir de la Palabra de Dios. Ayúdanos a comprender
que no podemos llegar a la vida y a la
prosperidad verdadera sino amando a Dios y obedeciendo su voluntad
y sus enseñanzas.
Te lo pedimos en nombre de Jesucristo, nuestro
Señor. Amén.
* * *
Día cuarto:
Los cristianos ante la crisis
ecológica Estarán unidas en tu mano
Gn 1, 31 - 2, 3
Dios vio todo lo que había hecho. Y era muy
bueno Sal 148, 1-5 Sobre su orden, fueron creados Rom 8, 18-23
La creación liberada del poder de la nada Mt 13, 31-32
La más pequeña de todas las semillas
Comentario
Dios creó nuestro
mundo con sabiduría y amor. Cuando hubo terminado la obra
de la creación, Dios vio que todo era bueno.
Pero hoy,
el mundo está enfrentado a una crisis grave y ecológica.
Nuestra tierra sufre el recalentamiento climático debido a nuestro consumo
excesivo de energía. La superficie de los bosques en nuestro
planeta disminuyó el 50 % en el curso de los
últimos cuarenta años mientras que la desertización no deja de
extenderse. Los coreanos, que aman tanto la pesca, se inquietan:
las tres cuartas partes de la pesca ha desaparecido actualmente.
Cada día, son más de cien especies vivas que desaparecen
y esta pérdida de la biodiversidad es una amenaza seria
para la humanidad misma. Con el apóstol Pablo, podemos afirmar:
la creación ha sido liberada del poder de la nada,
y gime, como en los dolores de parto.
No ocultemos la
vista: los seres humanos tienen una responsabilidad pesada en esta
destrucción del medio ambiente. Su deseo incontrolado arroja la sombra
de la muerte sobre el conjunto de la creación.
Los cristianos
juntos deben poner todo en práctica para la salvaguardia de
la creación. Ante la inmensidad de la tarea, los bautizados
no pueden actuar aisladamente. Deben conjugar sus esfuerzos: juntos podrán
proteger la obra del creador.
Se puede observar el puesto central
que ocupan los elementos de la naturaleza en las parábolas
y la enseñanza de Jesús. Para la más pequeña de
todas las semillas, Cristo manifiesta un gran respeto. Con el
apoyo de la visión bíblica de la creación, los cristianos
pueden contribuir con una misma voz a la reflexión actual
sobre el futuro de nuestro planeta.
Oración
Dios creador, tú has creado
el mundo con tu Palabra y has visto que todo
era bueno. Pero hoy hacemos obras de muerte y destruimos
irremediablemente nuestro medio ambiente. Danos el arrepentimiento de nuestras avaricias,
ayúdanos a tener cuidado de tus criaturas. Juntos, queremos salvaguardar
la creación. Amén.
* * *
Día quinto:
Los cristianos ante las discriminaciones y
prejuicios sociales Estarán unidas en tu mano
Is 58, 6-12 No te
cierres a tu propia carne Sal 133 La dulzura de los
hermanos es vivir juntos Gal 3, 26-29 Todos vosotros sois uno
en Cristo Lc 18, 9-14 A los que se tenían
por justos
Comentario
Al comienzo del mundo, los seres humanos creados a
imagen de Dios no eran más que uno en su
mano.
Y sin embargo el pecado se metió en el corazón
del hombre y no hemos dejado de construir categorías discriminatorias:
aquí sobre la raza o la etnia se hace la
selección; en este lugar es la identidad sexual o el
simple hecho de ser hombre o mujer lo que alimenta
los perjuicios; en otro lugar es la religión el factor
de exclusión. Todas estas discriminaciones son deshumanizadoras. Son fuentes de
conflictos y de grandes sufrimientos.
En su ministerio terrestre, Jesús se
mostró particularmente sensible a toda la humanidad, a todos los
hombres y mujeres. No dejó de denunciar las discriminaciones de
toda clase y el orgullo que algunos de sus contemporáneos
podían revelar. Los justos no son siempre aquellos a los
que se cree, y el desprecio no tiene su sitio
en el corazón de los creyentes.
Como los beneficios del aceite
precioso o del rocío de Hermón, el salmo 133 canta
la felicidad de la vida fraternal compartida. Es una alegría
vivir juntos como hermanos y hermanas a los que nos
es dado gustar de corazón los encuentros ecuménicos, cada vez
que renunciamos a las discriminaciones confesionales.
La unidad recuperada de la
familia humana, es la misión común de todos los cristianos:
juntos, se debe trabajar contra toda discriminación. Es también su
esperanza compartida: porque todos no son más que uno en
Cristo, y no hay más judío ni griego, ni esclavo
ni libre, ni hombre ni mujer.
Oración
Señor, haznos discernir las discriminaciones
y las exclusiones que marcan nuestras sociedades. Dirige nuestra mirada
y ayúdanos a reconocer los prejuicios que habitan en nosotros.
Que aprendamos a desterrar todo desprecio y a gustar la
alegría de vivir juntos en la unidad. Amén.
*** Día sexto:
Los cristianos
ante la enfermedad y el sufrimiento Estarán unidas en tu mano
2 Re
20, 1-6 ¡Oh Señor!, acuérdate de mí Sal 22 (21), 1-11
¿Por qué me has abandonado? Sant 5, 13-15 La oración de
la fe salvará al enfermo Mc 10, 46-52 ¿Qué quieres que
haga por ti?
Comentario
¡Cuántas veces Jesús no encuentra más que enfermos
y no sólo desea curarlos! Nuestras Iglesias, aunque todavía separadas,
son todas conscientes de la compasión del Señor hacia los
que sufren. Los cristianos siempre han seguido su ejemplo cuidando
enfermos, construyendo hospitales, dispensarios, organizando consultorios médicos y preocupándose no
sólo del alma sino también del cuerpo de los hijos
de Dios.
Sin embargo, esto no es tan evidente. Las personas
con buena salud tienden a considerar que la salud es
suya y a olvidar a los que no pueden participar
plenamente en la vida de la comunidad debido a su
enfermedad. En cuanto a los enfermos, se sienten a menudo
apoyados por Dios, por su presencia, por su gracia y
por su fuerza de salvación.
La fe profunda de Ezequías lo
sostiene en su enfermedad. En este momento de dolor, encuentra
palabras para recordar a Dios su promesa misericordiosa. Sí, los
que sufren repiten a veces las palabras de la Biblia
para gritar su dolor a Dios: ¿por qué me has
abandonado? Si nuestra relación con Dios es sincera y profunda
y se expresa a través de palabras de fe y
de reconocimiento, también se podrá expresar en la oración nuestra
pena, nuestro dolor o nuestra ira cuando es necesario.
Los enfermos
no saben ser más que objeto de cuidados; por el
contrario, son sujetos vivos como les descubren los discípulos en
la historia que nos narra el Evangelio de Marcos. Los
discípulos quieren proseguir su camino con Jesús, ignorando al hombre
enfermo al borde de la muchedumbre. Cuando los llama, los
desvía de su fin. Estamos acostumbrados a ocuparnos de enfermos
pero no para que abiertamente se quejen y nos molesten.
Hoy son a menudo los enfermos de los países pobres
quienes nos gritan para pedir medicinas, lo que nos hace
reflexionar sobre la cuestión de los desafíos y el provecho.
Los discípulos que querían impedir al ciego acercarse a Jesús
son llamados a llevarle el mensaje del Señor, un mensaje
de amor que tiene un sonido nuevo: levántate, que te
llama.
Solamente cuando los discípulos llevan al enfermo a Jesús, comprenden
por fin lo que quiere el Señor: tener tiempo para
encontrar al enfermo y hablarle, para pedirle lo que desea
y lo que necesita. Una comunidad de reconciliación puede nacer
sólo cuando los enfermos tienen experiencia de la presencia de
Dios en sus relaciones con sus hermanas y hermanos en
Cristo.
Oración
Señor, escucha a tu pueblo cuando te grita, afligido por
la enfermedad y el dolor. Que los que están bien de
salud te den gracias por su bienestar. Que puedan servir a
los que sufren con un corazón cariñoso y manos abiertas. Señor,
danos a todos vivir en tu gracia y tu providencia,
para llegar a ser una comunidad de reconciliación donde todos
juntos te alaben. Amén.
* * *
Día séptimo:
Los cristianos ante al
pluralismo religioso Estarán unidas en tu mano
Is 25, 6-9 Es el
Señor en quien confiamos Sal 117 (116), 1-2 Alabad al Señor
todas las naciones Rom 2, 12-16 Los que ponen en práctica
la ley serán justificados Mc 7, 24-30 A causa de esta
palabra, el demonio salió de tu hija
Comentario
Cada día o casi
siempre, hablamos de violencias que, en muchas regiones del mundo,
son provocadas por fieles de diversas religiones. En cambio, Corea
se presenta como un país donde religiones diferentes -budistas, cristianos,
confucianos - consiguen la mayoría de las veces coexistir en
paz.
¡En un gran himno de alabanza, el profeta Isaías anuncia
que Dios secará toda lágrima y preparará un rico festín
para todos los pueblos y todas las naciones! Un día
-dice el profeta- todos los pueblos de la tierra glorificarán
a Dios y exultarán porque los habrá salvado. El Señor
en quien confiamos es el huésped del festín eterno del
que habla Isaías en su acción de gracias.
Cuando Jesús encuentra
a una mujer no judía que le pide curar a
su hija, le responde de manera sorprendente y se niega
primero a ayudarla. La mujer insiste en el mismo tono
que él: "pero los pequeños perros, bajo la mesa, comen
las migajas de los niños". Jesús reconoce la sagacidad de
esta mujer que comprendió que la misión de Cristo se
dirigiera a los judíos y a los no judíos, y
le invita a regresar a su casa prometiéndole curar a
su hija.
Las Iglesias se comprometieron a dialogar para promover la
unidad de los cristianos. En el curso de los últimos
años, el diálogo se afirmó también para los fieles de
otras religiones, en particular las religiones de "Libro" (judaísmo, islamismo).
Se trata de encuentros que son solo enriquecedores sino que
contribuyen a promover el respeto y las buenas relaciones de
unos con otros, construyendo la paz en zonas de conflictos.
Si nosotros, cristianos, estamos unidos en nuestro testimonio contra los
prejuicios y la violencia, todo será más eficaz. Y si
atentamente escuchamos a nuestros hermanos de otras religiones, ¿no podremos
aprender más sobre la universalidad del amor de Dios y
de su reino?
El diálogo con otros cristianos no deberá significar
una pérdida de nuestra respectiva identidad cristiana; por el contrario,
debemos alegrarnos de obedecer a la oración de Jesús, para
que ellos sean uno, como Él es uno con el
Padre. La unidad no se hará de la noche a
la mañana. Se trata más bien de una peregrinación que
hacemos con otros fieles y que nos lleva hacia un
destino común de amor y de salvación.
Oración
Señor Dios, te agradecemos
la sabiduría que nos transmiten tus escrituras. Danos el coraje
de abrir nuestro corazón y nuestro espíritu a nuestro prójimo,
sea de una confesión cristiana o de otra religión. Concédenos
la gracia de superar las barreras de la indiferencia, de
los prejuicios y del odio. Refuerza nuestra visión de los
últimos días, cuando todos los cristianos caminen juntos hacia el
festín final y cuando toda lágrima y todo desacuerdo sean
vencidos por el amor. Amén.
* * *
Día octavo:
Los cristianos proclaman
la esperanza en un mundo dividido Estarán unidas en tu mano
Ez 37, 1-14 Voy a abrir sus tumbas Sal 104, 24-34
Renuevas la faz de la tierra Ap 21, 1-5a He aquí
que hago nuevas todas las cosas Mt 5, 1-12 Dichosos los
que …
Comentario
Os infundiré espíritu para que viváis. La fe
bíblica se funda sobre la esperanza fundamental que la última
palabra de la historia pertenece a Dios, y que la
última palabra de Dios no es un juicio sino una
palabra de vida que establece una creación nueva. Así como
lo hemos visto en el curso de las meditaciones de
los días precedentes, los cristianos viven en un mundo marcado
por diferentes formas de división y de separación. Sin embargo,
la Iglesia conserva una actitud de esperanza, anclada no en
lo que el ser humano puede hacer, sino en el
poder y el deseo fiel de Dios de transformar la
división en unidad, el odio mortífero en amor generador de
vida. Los coreanos todavía deben soportar las consecuencias trágicas de
la división de su país, pero también en esta situación,
la esperanza cristiana es muy fuerte.
La esperanza cristiana consigue sobrevivir
en medio de grandes sufrimientos, porque nace del amor fiel
de Dios que nos es revelado por la cruz de
Cristo. La esperanza resucita de la tumba con Jesús, mientras
que la muerte y las fuerzas de la muerte son
vencidas; se difunde el día de Pentecostés por el envío
del Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra.
Cristo resucitado es el comienzo de una vida nueva y
auténtica. Su resurrección anuncia el fin del orden antiguo y
pone las semillas de una nueva creación que será eterna,
donde todos serán reconciliados en Él y Dios será todo
en todos.
He aquí que hago nuevas todas las cosas. La
esperanza cristiana comienza con la renovación de la creación, que
lleva la intención original de Dios a su cumplimiento. En
Apocalipsis 21, Dios no dice "hago nuevas cosas" sino "hago
nuevas todas las cosas". La esperanza cristiana no significa una
espera larga y pasiva del fin del mundo, sino el
deseo de esta renovación que salió a la luz con
la resurrección y Pentecostés. No se trata de la esperanza
en una terminación apocalíptica de la historia que arrastra al
hundimiento de nuestro mundo, sino de la esperanza en un
cambio fundamental y radical del mundo que conocemos. El nuevo
comienzo instaurado por Dios pone fin al pecado, a las
divisiones y al finitud del mundo, y transforma la creación
para que pueda participar en la gloria eterna de Dios.
Cuando
los cristianos se reúnen para orar por la unidad, es
la esperanza lo que les motiva y les sostiene. La
oración para la unidad tiene una fuerza: la que brota
de la renovación de la creación engendrada por Dios; su
sabiduría es la del Espíritu Santo que sopla una vida
nueva sobre los huesos secos y les devuelve vida; su
autenticidad está en nuestra disponibilidad a abrirnos totalmente a la
voluntad de Dios dejándonos transformar en instrumentos de la unidad
querida por Cristo para sus discípulos.
Oración
Dios misericordioso, tú que siempre
estás con nosotros en medio de nuestros sufrimientos y de
nuestros tormentos, y que estarás hasta el fin de los
tiempos. Ayúdanos a ser un pueblo profundamente lleno de esperanza,
un pueblo que vive las bienaventuranzas y se pone al
servicio de la unidad que tú deseas. Amén.
Oraciones suplementarias e himnos
de Corea
Woo-Ri Gi-Do (Escucha nuestra oración –
Canto coreano) Señor, escucha nuestra oración, Tú que sabes lo que necesitamos
y nos escuchas. Danos tu paz.
Oración por la paz y la
reunificación de la Península coreana (2006) Confiamos en una reunificación
fuerte y armoniosa. Esperamos que se ponga fin a un pasado
de desesperación y de sufrimientos. Que pueda llegar la unidad a
nuestra nación y ser un signo de esperanza para el
mundo entero. …
Señor, por ti, nos atrevemos de nuevo a tener
un sueño inmenso. El sueño que tuviste sobre la cruz en
los tiempos remotos, el sueño inmenso de todos los hombres y
de toda historia que viven y están ante ti, es también
nuestro sueño.
Oración de Pascua de las Iglesias de Corea del
Sur y del Norte (abril de 2007)
¡Oh Señor, tú que
has vencido a la muerte y que has resucitado! ("Yo
he vencido al mundo": Jn 16,33)
Alabanza al Señor resucitado que
ha vencido a la cruz, que dejó detrás de él la
tumba vacía y que está resucitado, todo vestido de blanco.
Señor resucitado, Tú
que de las lágrimas en Getsemaní hiciste nacer las flores
de la primavera, Tú que del sufrimiento en el Gólgota hiciste
brotar la luz después de la oscuridad, Tú que transformas fuera
de la tumba la angustia en alegría, Tú que eres la
fuente de la esperanza eterna para toda la humanidad.
Nosotros que
estamos cansados de la oscuridad de la división, nosotros que, llevando
la cruz, erramos sobre esta tierra como por un desierto, nosotros
que marchamos sobre el camino bordeado de espinas hasta la
nueva aurora, aquí, hoy, en todos los valles que surcan nuestro
país, las iglesias del norte y del sur se reúnen en
una sola Iglesia, los cristianos del sur y del norte unen
sus corazones llenos de alegría y cantan la alabanza de Dios
en esta mañana nueva de Pascua.
Señor Dios, para que seamos testigos
vivos de tu resurrección, haz que nuestras manos ensangrentadas, por plantar clavos
de odio y lanzar flechas de condena, sean manos que vendan
las heridas, manos tendidas como signo de reconciliación. Sobre los caminos
del sufrimiento, ayúdanos a encontrar nuestra voz para consolar y volver
al camino de la paz. Finalmente, ayúdanos a comprender que somos
capaces de transformar el pasado de muerte que hemos conocido.
Entonces, como
la cruz y la resurrección no son más que uno, como
el río Daedong en el norte y el río Han en
el sur se echan en el mismo mar, del monte Halla
en el sur hasta el monte Baekdu al norte, del monte
Kaesong al oeste hasta el monte Keumgang al este, pueda nuestra
incompleta liberación llegar a ser una reunificación perfecta.
Por fin, que el
saludo de nuestro Señor el día de Pascua: "la paz
sea contigo" (Jn 20,19), sobrepase las fronteras de nuestro país,
alcance Asia y el mundo entero y nos una a todos
en la paz, los gritos de alegría, las risas y
los abrazos fraternos. Que los días de incertidumbre que nos ofrece
el pueblo planetario lleguen a ser más bien el Tercer
Día de la esperanza.
Oramos en nombre de Cristo resucitado que
guía nuestro país hacia la unidad, con el fin de
que llegue a ser una nueva creación.
Esta oración ha sido
compuesta por el Consejo nacional de las Iglesias de Corea
y la Federación cristiana de Corea.
La Cruz Yun Dongju (Poeta y mártir
que ha luchado por la independencia de Corea bajo el
régimen colonial japonés. Fue muerto en 1945).
Los rayos del sol, que
están detrás de mí todavía tienen algunos minutos, iluminan ahora la cruz en
la cumbre de la iglesia.
Me pregunto cómo han podido llegar a
una cumbre tan elevada. Yo nerviosamente daba cien pasos, murmurando, ninguna campana
de la iglesia sonaba.
Si nunca una cruz me fue dada, como
aquella sobre la que agoniza el hombre, el Cristo de la
alegría dejará vaciar en silencio. Mi sangre que se abriría como
una flor, y me vaciaría por el cuello bajo el cielo hasta
el atardecer.
Seamos uno
Padre santísimo, protégelos por la fuerza de tu
nombre -el nombre que tú me has dado- para que
sean uno como nosotros somos uno. Como tú me has enviado
al mundo, yo les he enviado al mundo. Y por ellos
me consagro yo, para que ellos también estén consagrados. Yo en
ellos y tú en mí. Que puedan alcanzar la unidad plena
para que el mundo sepa que tú me has enviado
y que tú les has amado como me has amado
a mí.
Situación ecuménica en Corea [1]
1. El pueblo coreano:
una nación unida durante 5000 años
Para comprender la actual
situación ecuménica de Corea, es necesario conocer la historia muy
particular de la nación y del pueblo coreanos.
Desde una óptica
racial, Corea, fundada en 2333 antes de Cristo por Dankun,
fue durante 5000 años una nación homogénea. Aunque gravemente fue
amenazada por China en el curso de los 2000 primeros
años de su existencia, Corea conservó su dignidad y permaneció
como nación libre (Período Chosŏn). Desde el siglo I antes
de Cristo hasta el siglo VII después de Cristo, Corea
vivió bajo dinastías diversas. Desde el año 57 antes de
Cristo hasta el 935 después de Cristo, las dinastías Kokuryeo
(37 a.C.-668 p.C), Paikje (18 a.C.-660 p.C.) y Shilla (57
a.C.-935 p.C.) reinaron durante este período los llamados hoy comúnmente
Tres Reinos de Corea (Samkuk). Al norte del país, en
el curso del siglo X, sucede a la dinastía Balhae
(698- 926 después de Cristo) la dinastía Koryo (918-1392). Después
de este período fue fundada en el siglo XIV la
dinastía Chosun (1392-1910). A lo largo de estos siglos, Corea
no sólo permaneció como nación homogénea sino también conoció importantes
desarrollos culturales.
En 1897 fue fundada la Corea Imperial (Daehan Jeguk)
que debía marcar el principio de la era moderna en
la historia de Corea. Desde 1910 a 1945, Corea fue
ocupada por las tropas japonesas, pero los coreanos jamás perdieron
la esperanza y nunca dejaron de luchar para reconquistar su
libertad. Sus esfuerzos y su combate finalmente llevaron finalmente al
fin de la ocupación japonesa en 1945 al término de
la Segunda guerra mundial. La historia refleja bien la suerte
de Corea: por su posición extremadamente interesante desde el punto
de vista geopolítico, sufrió numerosas invasiones y ocupaciones por parte
de las grandes potencias mundiales.
Corea también debió enfrentarse a sus
propios conflictos internos, fruto de la oposición de ideologías diversas.
Estos años de lucha ideológica acabaron con la fundación de
la República popular democrática de Corea (RPDC) en Corea del
Norte, basada en ideales comunistas, y de la República de
Corea (RC) al sur de Corea que escogió la democracia
y la libertad. El conflicto y el enfrentamiento de estas
dos ideologías condujeron a la dramática Guerra de Corea (1950-1953)
que costó la vida a numerosas personas. En 1953, el
armisticio fue firmado y la frontera entre Corea del Norte
y Corea del Sur, con su zona desmilitarizada (ZDM), fue
el símbolo más evidente de la historia trágica de Corea.
Se
habla de 10 millones de familias divididas por la guerra
y sus consecuencias. Recientemente, estas familias tuvieron algunas posibilidades de
encontrarse; pero la inmensa mayoría de ellas hasta no saben
si los miembros de su familia que vive al otro
lado de la línea que divide el Norte y el
Sur viven todavía. Todos los coreanos sienten el dolor de
estas familias; el orgullo y la misma identidad del país
están profundamente dañados. 2. Norte y Meridional: reconciliación y colaboración
El
4 de julio de 1972 es considerado como una fecha
decisiva en la historia de la Península de Corea. La
Declaración conjunta firmada aquel día contribuyó a modificar sensiblemente la
atmósfera conflictiva y hostil que reinaba antes, a reducir las
injusticias recíprocas y a permitir un intercambio y esfuerzos concretos
con el fin de alcanzar juntos la reunificación del país.
El
Consejo ecuménico de las Iglesias y la Iglesia católica manifestaron
su deseo profundo de contribuir a la paz y a
la flexibilidad de las relaciones hasta aquí mantenidas. En 1988,
La Asamblea general del Consejo nacional de las Iglesias de
Corea (CNEC) anunció la publicación de la "Declaración de las
Iglesias de Corea sobre la reunificación y la paz" y
la Conferencia de los Obispos católicos de Corea (CECC) creó
un Comité para la reconciliación nacional. Más tarde, diversas iglesias
(tales como la iglesia católica de Changchungdang y la iglesia
de Chilkok) han sido edificadas en Corea del Norte y
el culto se celebra desde entonces.
Es en este contexto cuando
el Premio Nobel de la Paz, Kim Dae-Jung -ex presidente
de la RC- se encuentra en una conferencia al líder
norcoreano Kim Jong-Il. Como respuesta a este encuentro, el 15
de junio de 2000 fue publicada una Declaración común, que
reforzaba la "política del rayo de sol" de Corea del
Sur junto a la Corea del Norte. No obstante, en
el ZDM las tensiones vivas entre el Norte y el
Sur quedaban manifiestas. Los esfuerzos a favor de la paz
en Corea realizados por las negociaciones diplomáticas que están en
proceso entre seis Estados dieron como resultado la colaboración y
la cooperación en diversos sectores: citamos, por ejemplo, el apoyo
material ofrecido a ambos gobiernos y, respecto a la sociedad
civil, los intercambios en los campos de la cultura, del
deporte, de la religión y del arte así como de
la educación y de la economía.
3. Superar los conflictos y
la división que son un obstáculo a la unidad y
a la unificación
A pesar de los numerosos esfuerzos realizados para
alcanzar la paz y la reconciliación en Corea, los desacuerdos,
la división y los enfrentamientos son difíciles de erradicar. Para
alcanzar una reunificación pacífica, el Norte y el Sur deben
afrontar temas comunes: el antagonismo entre liberalismo y socialismo, el
foso que divide ricos y pobres y la represión de
la fe y de la religión.
El muro que separa las
poblaciones del Norte y del Sur parece difícil de abatir.
Pero desde ambas partes, se espera y se desea la
reunificación como testimonio del célebre canto en el Norte y
el Sur de Corea que expresa esta esperanza (Uri Ui
Sowon Eun Tongil). A pesar de las diferencias y de
los conflictos, todos los coreanos confían en una reunificación pacífica
y en una reconciliación de la península coreana. Como cristianos,
esperamos que venga el día en que Dios reunirá las
partes divididas; entonces alabaremos y daremos gracias a Dios por
este acto de reconciliación y de creación nueva.
4. La Semana
de oración por la unidad de los cristianos 2009 en
el contexto del movimiento ecuménico coreano
La comunidad católica fue fundada
en Corea en 1784 por el primer católico bautizado, Lee
Sung-Hun, que difundió la doctrina católica entre sus compatriotas. El
protestantismo fue introducido en Corea en 1880. En 1919, con
la llegada de otras religiones, entre otros los responsables del
Budismo, del Taoísmo Chon y de otras tradiciones religiosas, los
cristianos coreanos organizaron la resistencia contra la fuerza japonesa para
mantener la independencia de Corea.
El nacimiento del movimiento ecuménico en
Corea aumenta con las recomendaciones y el espíritu del Concilio
Vaticano II (1962-1965) y en particular el Decreto sobre el
ecumenismo que subrayaba la importancia de los esfuerzos de todos
los cristianos con vistas a la unidad cristiana. Las Iglesias
comprometidas en el diálogo interconfesional en Corea son Metropolía ortodoxa
de Corea, la Conferencia de los obispos católicos de Corea,
el Consejo nacional de las Iglesias de Corea (y sus
Iglesias miembros: la Iglesia presbiteriana en Corea, la Iglesia metodista
coreana, la Iglesia presbiteriana en la República de Corea, el
Ejército de Salvación en el Territorio coreano, la Iglesia anglicana
de Corea, la Iglesia evangélica de Corea, las Asambleas de
Dios del Pleno Evangelio en Corea), y finalmente la Iglesia
luterana en Corea. Las Iglesias miembros del Consejo nacional de
las Iglesias de Corea, que representa el protestantismo y la
Iglesia católica en Corea, organizan alternativamente desde principios de los
años 1970 una celebración común para la Semana de oración
por la unidad de los cristianos. Esta oración común les
ofrece a los cristianos un espacio para orar y contribuir
juntos al movimiento ecuménico en Corea. En 1977, biblistas de
las Iglesias protestantes y católica han terminado una traducción común
de la Biblia por lo que, por primera vez, todas
las Iglesias de Corea pudieron utilizar la misma versión de
la Biblia en coreano.
La actividad del movimiento ecuménico coreano propone
actualmente programas conjuntos a grupos de personas, tales como el
personal al servicio de las confesiones diversas, los teólogos, los
estudiantes de los seminarios y los moderadores de diferentes confesiones.
Desde el 2000, un grupo de estudio formado por teólogos
organiza regularmente un Foro ecuménico en el curso del cual
son estudiados diversos temas teológicos, con el fin de animar
la comprensión mutua entre las Iglesias protestantes y la Iglesia
católica. Por otro lado, un grupo nacido de la iniciativa
de seminaristas propone diversas actividades, tales como visitas a seminarios
y la organización de competiciones deportivas con el fin de
animar la amistad entre los miembros de las diferentes Iglesias.
Los Moderadores de las diversas confesiones se encuentran y regularmente
comen juntos, lo que es para ellos ocasión de conocerse
mejor, de apreciarse y de cambiar sus puntos de vista.
Un
seminario sobre la unidad de los cristianos en Asia se
ha celebrado del 24 al 28 de julio 2006 en
la Aaron´s House; constituyó un acontecimiento memorable en la historia
del movimiento ecuménico coreano. Esta iniciativa tuvo como principal ponente
al Cardenal Walter Kasper, Presidente del Consejo Pontificio para la
promoción de la unidad de los cristianos, y reunió a
responsables ecuménicos de diversos países asiáticos venidos para debatir e
intercambiar sus ideas y puntos de vista sobre la unidad
cristiana. El 23 de julio de 2006, en la XIX
Conferencia metodista mundial que se celebró en Seúl, Corea, la
Iglesia metodista "se adhirió" a la Declaración común sobre la
doctrina de la justificación firmada en 1999 por la Iglesia
católica y la Federación luterana mundial. Es en Asia donde
tuvo lugar este acontecimiento importante e internacional para la unidad
de los cristianos.
La fuerte experiencia y la confianza mutua adquiridas
en el marco de sus programas comunes de actividades, responsables
de las Iglesias protestantes y católica en Corea organizaron una
peregrinación ecuménica desde el 8 al 16 de diciembre 2006.
El grupo visitó al Papa Benedicto XVI en el Vaticano,
al Secretario general del Consejo ecuménico de las Iglesias en
Ginebra, Suiza, y a Su Santidad el Patriarca ecuménico de
Estambul, Turquía. En Roma, también han sido recibidos por el
Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los
cristianos y en Ginebra por el equipo de la Comisión
Fe y Constitución del Consejo ecuménico de las Iglesias. En
el curso de estas visitas el grupo sugirió confiarles la
realización del proyecto de textos para la Semana de oración
para la unidad de los cristianos 2009 a los cristianos
de Corea. Ambos organismos ecuménicos acogieron positivamente esta propuesta y
aceptaron la idea de preparar las Iglesias de Corea un
proyecto de textos.
El 23 de enero de 2007, las Iglesias
de Corea han organizado los servicios de oración en la
Semana de oración por la unidad de los cristianos en
la iglesia anglicana Chongju, así como un encuentro al que
fueron invitados teólogos protestantes y católicos. En esta ocasión, dos
miembros protestantes y tres católicos han sido nombrados para formar
el grupo preparatorio encargado de elaborar juntos los textos destinados
a la celebración de la Semana por la unidad 2009.
Este comité se reunió por primera vez el 8 de
febrero de 2007 y escogió como tema el pasaje de
Ezequiel 37,15-23 donde se encuentra la profecía del reino reunificado
de Israel. Para las Iglesias en Corea, este pasaje de
Ezequiel es particularmente evocador de la situación vivida en la
península coreana que queda como el único país dividido en
el mundo. Se ha decidido que cada confesión se encargue
de la redacción de una meditación bíblica y de una
oración para cada día del "octavario". Así empezó la tarea
que finalmente llevó a la redacción final de los textos
distribuidos en el mundo entero para la Semana de oración
2009.
Conclusión
La situación actual de Corea -donde los coreanos de una
parte de la península están en la imposibilidad de comunicar
con sus padres, niños, hermanos y hermanas, familias y amigos
que viven en la otra parte- es inaceptable y debe
terminarse absolutamente. El sistema político norcoreano que prohíbe a sus
habitantes pertenecer en la tradición religiosa de su elección es
un régimen autoritario que limita la libertad de conciencia. Tales
antagonismos, conflictos, violencias y guerras que nacen de hostilidades religiosas,
raciales y étnicas no existen únicamente en la Península coreana
sino que actualmente existen en numerosas regiones del mundo. Por
esto, la situación de división y los sufrimientos que viven
los coreanos interpelan ciertamente a los cristianos y las sociedades
del mundo entero. Los cristianos de Corea (católicos, protestantes y
ortodoxos) trabajan juntos por el bien común -para llevar una
paz auténtica a la Península coreana- con sus hermanos de
otras religiones (Budismo, Confucianismo y otras religiones tradicionales incluido el
Budismo Won y el Taoísmo Chon - Chon Do Gyo).
Durante
la Semana de oración por la unidad de los cristianos
2009, los cristianos están invitados a rezar por la promoción
de la unidad y por la construcción de la paz,
que son importantes responsabilidades en las que los cristianos del
mundo entero deben comprometerse. La esperanza sobre la que se
funda esta oración es que todos los habitantes de la
tierra se hagan pueblo de Dios; que Dios sea su
Dios; y que se dé a la humanidad la gracia
de conocer la alegría y la prosperidad de una vez,
los enfrentamientos, los conflictos y las divisiones superadas y la
unidad consumada. Los cristianos deben orar con paciencia hasta la
llegada "de un cielo nuevo y de una tierra nueva":
"ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios" (Ez
37,23).
Semana de oración por la unidad de los cristianos Temas
(1968-2009)
Elaborados desde 1968 por la Comisión "Fe y Constitución" del
Consejo Ecuménico de las Iglesias y por el Pontificio Consejo
para la Unidad de los Cristianos.
1968
"Para alabanza de su gloria" (Ef 1,14)
1969
"Llamados a la
libertad" (Gal 5,13) Reunión preparatoria en Roma, Italia)
1970
"Somos colaboradores de
Dios" (1 Cor 3,9) (Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich,
República Federal de Alemania)
1971
"... y la comunión del
Espíritu Santo" (2 Cor 13,13) (Reunión preparatoria en Bari, Italia)
1972
Os
doy un mandamiento nuevo" (Jn 13,34) (Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza) 1973
"Señor, enséñanos a orar" (Lc 11,1) (Reunión preparatoria en la Abadía
de Montserrat, España)
1974
"Que todos confiesen: Jesucristo es el
Señor" (Flp 2,1-13) (Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza. En abril de
1974 se dirigió una carta a las Iglesias miembros, así
como a otras partes que estuvieran interesadas en crear grupos
locales que pudiesen participar en la preparación del folleto de
la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue el
grupo australiano, que en concreto preparó en 1975 el proyecto
inicial del folleto de la Semana de Oración)
1975
La voluntad
del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las
cosas" (Ef 1,3-10 (Proyecto de texto elaborado por un grupo australiano.
Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1976
"Ahora somos hijos de Dios"
(1 Jn 3,2) (Proyecto de texto elaborado por la Conferencia de
Iglesias del Caribe. Reunión preparatoria en Roma, Italia)
1977
"La esperanza
no defrauda" (Rom 5,1-5) (Proyecto de testo elaborado en el Líbano,
en plena guerra civil. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1978
"Ya no sois extranjeros" (Ef 2,13-22) (Proyecto de texto elaborado por
un grupo ecuménico de Manchester, Inglaterra)
1979
"Poneos unos al servicio
de los otros para gloria de Dios" (1 Pe 4,7-11) (Proyecto
de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)
1980
"Venga a nosotros tu reino" (Mt 6,10) (Proyecto de texto elaborado
por un grupo ecuménico de Berlín, República Democrática de Alemania.
Reunión preparatoria en Milán, Italia)
1981
"Un solo Espíritu, distintos carismas,
un solo cuerpo" (1 Cor 12, 3b-13) (Proyecto de texto elaborado
por los Padres de Graymoor, USA. Reunión preparatoria en Ginebra,
Suiza)
1982
"¡Qué amables son tus moradas, Señor!" (Sal 84) (Proyecto
de texto elaborado en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia) 1983
"Jesucristo, vida del mundo" (1 Jn 1,1-4) (Proyecto de texto elaborado
por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión preparatoria en Celigny-Bossey,
Suiza)
1984
"Llamados a la unidad por la cruz de
nuestro Señor" (1 Cor 2,2 y Col 1,20) (Reunión preparatoria en
Venecia, Italia)
1985
"De la muerte a la vida con
Cristo" (Ef 2,4-7) (Proyecto de texto elaborado en Jamaica. Reunión preparatoria
en Grandchamp, Suiza)
1986
"Seréis mis testigos" (Hch 1,6-8) (Textos propuestos en
Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en Yugoslavia)
1987
"Unidos en Cristo, una
nueva creación" (2 Cor 5,17-6,4a) (Proyecto de texto elaborado en Inglaterra.
Reunión preparatoria en Taizé, Francia)
1988
"El amor de Dios elimina
el temor" (1 Jn 4,18) (Proyecto de texto elaborado en Italia.
Reunión preparatoria en Pinerolo, Italia) 1989
"Edificar la comunidad: un
solo cuerpo en Cristo" (Rom 12,5-6a) (Proyecto de texto elaborado en
Canadá. Reunión preparatoria en Whaley, Bridge, Inglaterra)
1990
"Que todos sean
uno, para que el mundo crea" (Jn 17) (Proyecto de texto
elaborado en España. Reunión preparatoria en Madrid, España)
1991
"Alabad al
Señor todas las naciones" (Sal 117; Rom 15,5-13) (Proyecto de texto
elaborado en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg an der Fulda,
República Federal de Alemania)
1992
"Yo estoy con vosotros... por tanto,
id" (Mt 28,16-20) (Proyecto de texto elaborado en Bélgica. Reunión preparatoria
en Brujas, Bélgica)
1993
"Llevad los frutos del Espíritu para la
unidad de los cristianos (Gal 2,22-23) (Proyecto de texto elaborado en
Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich, Suiza)
1994
"La casa
de Dios: llamados a tener un solo corazón y una
sola alma" (Hch 4,32) (Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión
preparatoria en Dublín, Irlanda)
1995
"Koinonía: comunión en Dios y
entre nosotros" (Jn 15,1-17) (Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)
1996
"Mira que
estoy a la puerta y llamo" (Ap 3,14-22) (Proyecto de texto
elaborado en Portugal. Reunión preparatoria en Lisboa, Portugal)
1997
"En nombre
de Cristo... dejaos reconciliar con Dios" (2 Cor 5,20) (Proyecto de
texto elaborado en Escandinavia. Reunión preparatoria en Estocolmo, Suecia)
1998
"El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" (Rom 8,14-27) (Proyecto
de texto elaborado en Francia. Reunión preparatoria en París, Francia)
1999
"Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el
mismo Dios estará con ellos" (Ap 21,1-7) (Proyecto de texto elaborado
en Malasia. Reunión preparatoria en el Monasterio de Bose, Italia)
2000
"Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo" (Ef
1,3-14) (Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Iglesias del
Medio Oriente. Reunión preparatoria en el Monasterio de La Verna,
Italia)
2001
"Yo soy el camino, la verdad y la vida"
(Jn 14,1-6) (Proyecto de texto elaborado en Rumania. Reunión preparatoria en
la "Casa de Odihna", Rumania)
2002
"En ti está la fuente
de la vida" (Sal 36 [35], 10) (Proyecto de texto elaborado
por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y
la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC). Reunión preparatoria en
el Centro ecuménico de Ottmaring (Augsburgo, República Federal de Alemania)
2003
"Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro" (2
Cor 4, 3-18) (Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria
en el Centro ecuménico "Los Rubios" cerca de Málaga (España)
2004
“Mi paz os doy” (Jn 14,27) (Proyecto de texto elaborado en
Alepo, Siria. Reunión preparatoria en Palermo, Sicilia, Italia)
2005
“Cristo, fundamento
único de la Iglesia” (1 Cor 3, 1-23) (Proyecto de texto
elaborado en Eslovaquia. Reunión preparatoria en Piestany, Eslovaquia)
2006
“Donde dos
o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo
en medio de ellos” (Mt 18,20) (Proyecto de texto elaborado en
Irlanda. Reunión preparatoria en Prosperous, County Kildare, Irlanda)
2007
“Hace oír
a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7,37) (Proyecto
de texto elaborado en Sudáfrica. Reunión preparatoria en el Castillo
de Faverges, Alta Saboya, Francia)
2008 “No ceséis de orar” (1
Tes 5,17) (Proyecto de texto elaborado en USA. Reunión preparatoria en
Graymoor, Garrison en USA).
2009
“Estarán unidas en tu mano”
(Ez 37,17) (Proyecto de texto elaborado en Corea. Reunión preparatoria en
Marsella, Francia).
Algunas fechas importantes en la historia del Octavario
por la unidad de los cristianos
1740 aprox. Escocia. Nacimiento en
Escocia del movimiento pentecostal con vinculaciones en América del Norte,
cuyo mensaje por la renovación de la fe llamaba a
la oración por todas las Iglesias y con ellas.
1820 El
Rvdo. James Haldane Stewart publica "Consejos para la unión general
de los cristianos con vistas a una efusión del Espíritu"
(Hins for the outpouring of the Spirit).
1840 El Rvdo.
Ignatius Spencer, un convertido al catolicismo, sugiere una "Unión de
oración por la unidad".
1867 La primera asamblea de obispos anglicanos
en Lambeth insiste en la oración por la unidad, en
la introducción a sus resoluciones.
1894 El Papa León XIII anima
a la práctica del Octavario de oración por la unidad
en el contexto de Pentecostés. 1908 Celebración del "Octavario por la
unidad de la Iglesia" bajo la iniciativa del Rvdo. Paul
Wattson.
1926 El Movimiento "Fe y Constitución" inicia la publicación de
"Sugerencias para un Octavario de oración por la unidad de
los cristianos".
1935 En Francia, el abad Paul Couturier se convierte
en el abogado de la "Semana universal para un Octavario
de oración por la unidad de los cristianos sobre la
base de una oración concebida por la unidad que Cristo
quiere, por los medios que El quiera".
1958 El Centro "Unidad
cristiana" de Lyon (Francia) comienza a preparar el tema para
la semana de oración en colaboración con la Comisión "Fe
y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias.
1964 En Jerusalén
el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I recitan
juntos la oración de Cristo "que todos sean uno" (Jn
17).
1964 El Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II
subraya que la oración es el alma del movimiento ecuménico,
y anima a la práctica de la semana de oración.
1966
La Comisión "Fe y Constitución" y el Secretariado para la
Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción
de la Unidad de los Cristianos) de la Iglesia católica
deciden preparar un texto para la Semana de oración de
cada año. Por primera vez, la “Oración por la unidad”
se celebra con los textos elaborados en colaboración entre “Fe
y Constitución” y el Secretariado para la unidad de los
cristianos.
1968 Por primera vez, la “Oración por la unidad” se
celebra con los textos elaborados en colaboración entre “Fe y
Constitución” y el Secretariado para la unidad de los cristianos.
1975
Por primera vez, el folleto de la Semana de Oración
se realiza con base en un texto preparado por un
grupo ecuménico local. Un grupo australiano es el primero a
realizarlo.
1988 Los materiales de la
Semana de oración vienen utilizados durante la oración inaugural de
la Federación Cristiana de Malasia, organismo que reúne a los
mayores grupos cristianos del país.
1994 El texto de la Semana
1996 es preparado en colaboración con ACJ’s.
2004 “Fe y Constitución”
(Consejo Ecuménico de las Iglesias) y el Consejo Pontificio para
la Promoción de la Unidad de los Cristianos (Iglesia Católica)
deciden que en lo sucesivo los textos en francés y
en inglés de la Semana de oración por la unidad
de los cristianos sean publicados conjuntamente y presentados en un
mismo formato.
2008 Celebración del centenario de la Semana de oración
por la unidad de los cristianos (su predecesor, el Octavario
por la unidad de la Iglesia, fue celebrado por primera
vez en 1908).
´´´´´´´´´´´´´´´´´´
[1] Este texto se publica bajo la
responsabilidad del grupo ecuménico de Corea, constituido especialmente para la
redacción del proyecto de textos para la Semana de oración
por la unidad 2009.
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