La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Pedro Luis Llera | Fuente: Catholic.net Educación para la Ciudadanía: la lucha por la libertad continúa
Soy objetor de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
Educación para la Ciudadanía: la lucha por la libertad continúa
Soy objetor de conciencia a la asignatura de Educación para
la Ciudadanía. ¿Por qué? Estos son mis argumentos:
1.- El adoctrinamiento
ideológico. Dicen que Educación para la Ciudadanía pretende educar a
nuestros hijos en el conocimiento y respeto a los Derechos
Humanos y a la Constitución Española. Si así fuera, yo
no tendría problema alguno. Siempre he defendido la dignidad inviolable
del ser humano y los principios democráticos. Cientos de alumnos
que han pasado por mis clases así lo podrán atestiguar.
La democracia implica respeto a quienes piensan distinto, a quienes
no están de acuerdo contigo. Pero es que Educación para
la Ciudadanía pretende todo lo contrario: imponer una ideología, unos
principios, una moral obligatoria y una determinada visión del hombre
y del mundo. Y cuando se impone una ideología como
obligatoria, ya no hay democracia, sino dictadura; ya no hay
libertad, sino imposición y tiranía.
Esto lo hizo Franco (ya
que últimamente está tan de moda recordarlo) cuando se empeñó
en imponer el catolicismo a todos los españoles. Yo soy
católico y me avergüenzo de esa parte de nuestra historia.
Incluso los obispos han pedido perdón por la connivencia de
buena parte de la Iglesia española con la dictadura franquista.
Yo jamás estaría de acuerdo con alguien que quisiera imponer
la religión católica a todo el mundo. En España, la
asignatura de religión es optativa. La escogen los padres que,
desde sus principios y desde su fe, quieren que sus
hijos sean educados en los valores de la moral católica.
Pero respeto a quien profese otra religión o a quien
no profese ninguna (faltaría más). Sin respeto a la libertad
y al pluralismo, no hay democracia. Si Educación para la
Ciudadanía fuera optativa, yo no tendría ningún problema. El conflicto
surge cuando el Estado se empeña en imponerles a mis
hijos una manera de pensar que es contraria a la
mía y, encima, pretende evaluarlos por ello. Los contenidos de
Educación para la Ciudadanía recuerdan sospechosamente a los mítines del
PSOE o de Izquierda Unida. Y seguramente para sus votantes,
esas ideas serán el no va más. Pero no lo
son para mí. Si los “progresistas” pretenden que todos comulguemos
con sus ideas y que en España ya no haya
sitio para conservadores o liberales o para cualquier otra opción
distinta a la suya, a esto ya no se le
puede llamar “democracia”. A eso se le llama dictadura.
2.-
Relativismo moral. Lo que pretenden imponer es el llamado “relativismo
moral”. Esto consiste en afirmar que lo que está bien
y lo que está mal lo determinan las mayorías a
través de las leyes aprobadas en el parlamento. Sería el
consenso de las mayorías el que determinaría la moral. Por
lo tanto ya no cabría hablar de principios inmutables ni
de ley natural. El bien y el mal dependerían de
la mayoría que gobernara en cada momento. Esto es peligrosísimo.
Si así fuera, lo que hicieron los nazis con los
judíos sería perfectamente moral (habría sido bueno), porque la mayoría
de los alemanes votaron a Hitler y aceptaron y respaldaron
las leyes nacionalsocialistas de discriminación de los judíos que terminaron
con el Holocausto. Miren ustedes: las mayorías, en lo que
a moral se refiere, nunca han tenido la razón. La
moral siempre ha sido asunto de personas especialmente virtuosas: los
maestros en asuntos morales han sido siempre los santos y
los sabios. Y santos y sabios auténticos siempre ha habido
pocos. Pero han sido esos pocos los que nos han
enseñado a los que no somos tan santos ni tan
sabios la diferencia entre el bien y el mal.
Si
el parlamento dictamina que matar indiscriminadamente a los niños no
nacidos está bien o que matar a los enfermos y
a los viejos es bueno y lo hace con el
respaldo de la mayoría de los ciudadanos, eso no significa
que el aborto o la eutanasia sean moralmente aceptables. El
aborto y la eutanasia, para un católico como yo, siempre
serán crímenes moralmente reprobables, por muy legalmente que sean perpetrados
y por mucha gente que piense lo contrario que yo.
No hay una moral universal. Ni tiene por qué haberla.
En un país democrático deben convivir pacíficamente y respetarse las
distintas concepciones del mundo y del hombre sin que nadie
pretenda imponer sus principios a nadie.
3.- La ideología de
género. El relativismo moral que pretenden imponer a nuestros hijos
se corresponde con los planteamientos de la llamada “ideología de
género”. ¿Qué es? Pues una nueva versión del materialismo marxista.
Una ideología atea que propugna una visión del hombre absolutamente
antagónica a la cristiana; una ideología que propugna el hedonismo
más burdo y el nihilismo más asqueroso que uno se
pueda echar a la cara. Se trata de una ideología
que no busca otra cosa que acabar con la familia;
una ideología que menosprecia la vida humana y que supone
una carga de profundidad contra los fundamentos de la cultura
occidental. La ideología de género, en definitiva, representa mejor que
ninguna otra una manera de pensar que ha venido en
llamarse “cultura de la muerte” ¿Que alguien quiere que a
sus hijos los eduquen en esa ideología? Allá ellos. Pero
no a los míos.
Los obispos españoles han manifestado reiteradamente su
oposición a Educación para la Ciudadanía tal y como está
planteada. Hace poco, el obispo de Tarazona, Monseñor Demetrio Fernández,
escribía lo siguiente en una carta pastoral:
“Un colegio católico no
puede impartir la asignatura ´´Educación para la ciudadanía y los
derechos humanos´´, tal como está planteada en los reales decretos
(7 de diciembre de 2006 y 29 de diciembre de
2006), que amplían la LOE (3 de mayo de 2006).
En esto no caben componendas. Ni tampoco cabe que los
religiosos apelaran a la exención canónica. La exención canónica afecta
al régimen interno de su comunidad. Los niños y niñas
del Colegio, así como sus padres, primeros responsables de su
educación, están sometidos al régimen pastoral ordinario, que en el
Obispo diocesano tiene su moderador nato. La postura de la
FERE en neto contraste con la Conferencia Episcopal Española y
en oculta connivencia con los programas del Gobierno en el
tema de ´´Educación para la ciudadanía´´ es del todo reprobable.
Por ese camino, nuestros colegios de la Iglesia pierden todo
su valor y su credibilidad ante los padres católicos, ante
la comunidad cristiana y ante la misma sociedad´´. No lo
digo yo, sino un obispo con toda la autoridad que
- para un católico - el cargo confiere a sus
palabras.
Por su parte, desde el Vaticano, el Prefecto de
la Congregación Pontificia para la Educación Católica, Cardenal Zenon Grocholewski,
declaraba recientemente, refiriéndose a Educación para la Ciudadanía, que la
objeción de conciencia de los padres y alumnos ante una
educación cívica contraria a sus convicciones "no sólo es oportuna
sino necesaria”. Grocholewski sostenía que "no debe ser el Estado
el que dicte qué contenidos éticos se deben enseñar a
todos: el Estado, siguiendo los sanos principios de la democracia,
debe, sobre todo, respetar el derecho de los padres a
determinar la educación ético-religiosa que quieren para sus propios hijos;
es más, debe ayudar a los padres a educar a
sus hijos según su conciencia".
¿Por qué se trata de
silenciar todo esto? ¿Por qué no dejan que se informe
a los padres de estas cosas en los colegios? ¿Por
qué se empeñan en dar gato por liebre en tantos
centros educativos católicos? ¿Por qué engañan a la gente y
mienten de manera tan descarada los políticos que se han
empeñado en imponer esta asignatura? Defender la libertad no es
asunto que afecte sólo a los católicos, sino a cualquier
demócrata que siga creyendo en la dignidad de las personas.
Si quieren contribuir a ello, objeten a Educación para la
Ciudadanía.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Preguntas acerca del perfil y la formación de educadores católicos, de los criterios de enseñanza que deben regir en una escuela católica y de los modelos pedagógicos a seguir para una mejor asimilación de la doctrina cristiana
Ver todos los consultores