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¿Quién se ha preocupado de analizar las dificultades que entraña poner en marcha las "brillantes" ideas de los que hace tiempo que no cogen una tiza ni deben enfrentarse día a día con aulas que parecen un cajón-de-sastre?
Querido Maestro
Hace días que rastreo en publicaciones, en extractos de la
reforma de la enseñanza... No encuentro nada digno de mención.
Asignaturas viejas y nuevas, más atención a la diversidad; ...la
contrarreforma de una reforma que no tuvo la oportunidad de
existir. Opiniones encontradas ... crispación.
¿Y los profesores?. ¿Quién
se ha preocupado de analizar las dificultades que entraña poner
en marcha las "brillantes" ideas de los que hace tiempo
que no cogen una tiza ni deben enfrentarse día a
día con aulas que parecen un cajón-de-sastre?. El largo periodo
en el que ha estado vigente la promoción automática ya
no es una semilla; todas las escuelas están recogiendo sus
frutos. Las consecuencias están ahí y ahora vamos a ver
quién lo remedia... cómo se les hace entender a los
alumnos que lo que ha habido hasta ahora es lo
mismo que cruzar la calle con el semáforo en rojo.
El porcentaje de los "no hay ganas" y "éste a
mí no me dice lo que tengo que hacer" aumenta
de forma vertiginosa. Y la causa hay que buscarla en
las lagunas que muchos de ellos arrastran desde hace años
y les impide avanzar en la comprensión de las materias
del curso siguiente. ¿Qué hace un alumno que no se
entera?. No hay demasiadas opciones. O se limita a calentar
la silla como espectador pasivo de un "rollo" que no
va con él... o, a poco "movidito" que sea, revienta
la clase. Y los que se enteran ... peor; se
quedan a medias porque es imposible seguir una explicación con
interrupciones constantes y ruido de fondo.
Y ahora, sin
abandonar el escenario del aula, nos situamos en el lugar
del profesor. Se da por supuesto que con este panorama
ha de conseguir que los alumnos aprendan y lograr que
alcancen los mínimos marcados en el currículo de su asignatura.
Además, debe batallar con conductas que tienen mucho en común
con las peleas callejeras: los insultos entre compañeros, las bromas
de mal gusto, las faltas graves de respeto.
A
los profesores les pedimos que sean competentes en su materia,
que -además de pedagogos- hagan las veces de policías, psicólogos,
animadores culturales y lo que se tercie. Reivindicamos, como si
se tratara de un derecho adquirido, que todos los alumnos
aprueben... pero sólo nos interesamos por sus estudios cuando ya
tenemos las notas en nuestras manos. Pretendemos que nos suplan
en aspectos educativos que son competencia exclusiva e inexcusable de
los padres. Les exigimos que se saquen de la manga
una autoridad que nosotros mismos les arrebatamos cuando los desacreditamos
en presencia nuestros hijos –sus alumnos-. Sí, ¡claro que lo
hacemos!. Les robamos el prestigio cuando en casa juzgamos su
labor sin tener los datos necesarios, saltándonos a la torera
la presunción de inocencia. Y nos convertimos en unos déspotas
cuando les reclamamos que sean comprensivos con las limitaciones de
los alumnos, pero a ellos no le permitimos un solo
error. Por lo visto, no hemos caído en la cuenta
que ellos también son humanos.
Cualquier trabajador necesita motivaciones positivas
y que reconozcan la valía de su trabajo. ¿Pensamos, quizá,
que los profesores son de otra especie? Y si no,
intentemos recordar cuántas veces hemos pensado en el maestro cuando
las cosas van bien. ¿Suman los dedos de una mano?
Este concepto de la figura del profesor está tipificada; tiene
un nombre: la del "padre-cliente", que entiende la entrega del
educador como un pozo sin fondo de obligaciones, "para eso
cobran" ... y no merece nuestro agradecimiento.
Todos estamos
de acuerdo en que el docente es el que ha
de vertebrar los conocimientos, aptitudes y valores de los alumnos.
Y los alumnos de hoy son los ciudadanos de la
sociedad del mañana. Entonces, ¿qué medidas contempla la nueva ley
para que los enseñantes dispongan de los medios necesarios y
puedan desarrollar una de las tareas más importantes y peor
reconocidas? ¿Cuál es nuestra actitud –la de los padres- ante
los hombres y mujeres que un día decidieron que querían
trabajar, implicarse en lo que es la base de todas
las empresas, la de formar personas?
No quisiera terminar
sin hacer una referencia explícita a mi padre ... profesor...
profesor de profesores, Juan Estil-les Llurba, de quien he aprendido
lo que significa ser MAESTRO.
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