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Autor: Son tus hijos | Fuente: Son tus hijos La Motivación Se Transmite, Se Aprende.
El alumno motivado tratará de esforzarse en los estudios para obtener resultados satisfactorios.
La Motivación Se Transmite, Se Aprende.
La motivación en el estudiante no suele aparecer
por “arte de magia”. Podemos definirla como una fuerza
interna que forma parte de la personalidad y que impulsa
al ser humano a superar con esfuerzo cualquier situación un
tanto complicada. El alumno motivado tratará de esforzarse en los
estudios para obtener resultados satisfactorios. El objetivo será en los
más pequeños alegrar a los adultos más queridos de su
entorno. Más tarde, la recompensa es más natural y preciada:
los buenos resultados le satisfacen a él mismo como estudiante
y como persona.
Ahora bien, es difícil que el alumno se
sienta motivado si su día a día no trascurre en
un ambiente que incite al esfuerzo y lo recompense por
ello. Son los padres los principales protagonistas de tal enseñanza
que debe empezar desde el inicio de la escolaridad. Ahora
que todavía estamos a comienzos del nuevo curso, podemos fomentar
desde casa los rasgos que definen al alumno motivado.
1.- Valorar
su esfuerzo, no tanto el resultado.
2.- Educar con el ejemplo
mostrando una actitud de interés e ilusión, no sólo
por lo que aprende, sino también por adquirir nosotros mismos
nuevos conocimientos: leer, buscar en el diccionario palabras que reconocemos
desconocer, buscar información complementaria en enciclopedias, internet, ...
3.- Ser ejemplo
de superación diaria y responsabilidad, con alegría y esfuerzo. Estar
cansados por el trabajo no es excusa para no dedicarles
tiempo a la noche: leer cuentos, ayudar en los deberes,
escuchar música, comentar las noticias o jugar.
La falta de tiempo,
característica de la sociedad moderna, debe compensarse con calidad educativa
en el poco tiempo que nos queda para atenderles a
ellos.
4.- Mostrar confianza para trasmitirles seguridad. Unos padres temerosos de
tomar decisiones, no son guía adecuada para sus hijos porque
trasmiten desconfianza y desconcierto.
5.- Manifestar interés y curiosidad hacia todo
tipo de informaciones. Analizarlas, explicarlas y comentarlas.
6.- Cuando llegue un
pequeño fracaso, no atribuirlo a su falta de capacidad, sino
a la falta de dedicación y esfuerzo. La falta de
capacidad es inherente a uno mismo y por tanto, ellos
entenderán que no la pueden modificar. Sin embargo, la falta
de dedicación y esfuerzo tiene fácil solución: más tiempo pero
realizando tareas de calidad.
El mejor modelo de valores y conductas
se ofrece desde casa, ya que la familia es el
primer y más importante espacio educativo donde deben crearse oportunidades
para desarrollar personas auténticas.
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