La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: familia@yoinfluyo.com | Fuente: familia@yoinfluyo.com Nada Con Exceso, Todo Con Medida
En el día a día, nos enfrentamos a diferentes retos, a diversas circunstancias… ¿Y de qué manera tomamos esos retos y circunstancias? Depende de que tan desarrollados tengamos los hábitos buenos o virtudes.
Nada Con Exceso, Todo Con Medida
La Templanza
Nada Con Exceso,Todo Con Medida: la templanza.
Seguramente
tu y tus hijos han tenido la ocasión de ver
“Los Simpson”, una familia donde Homero (el papá) come donas
sin medida, devora tarros de cerveza, vive con una pereza
indescriptible frente a la televisión o durmiendo en su trabajo.
Su hijo Bart sigue sus pasos, hace trampas y se
burla de todos sus compañeros. Liza, la hermana vive frustrada
pensando en la vergüenza de formar parte de esa familia,
ella tiene la aspiración de ser diferente.
Todos tenemos potencialidades, todos
podemos llegar a ser alguien grande, somos como semillas a
las que hay que echarles agua, regarlas, cuidarlas para dar
frutos, así son tus hijos, asi eres tu, asi somos
todos y cada uno de los seres humanos.
En hechos concretos,
en las pequeñas cosas de la vida nosotros vamos marcando
nuestro propio camino. Liza no tiene que ser forzosamente como
su familia, aun cuando ésta sea tan patética que pareciera
que ella no puede seguir otro camino. Ella hará su
camino al andar, con sus decisiones, con sus propias fuerzas,
con metas claras y definidas… pero ¿Cómo poder lograrlo?
La templanza,
es un hábito bueno, una virtud cardinal. Con todos los
avances y comodidades a los que tenemos acceso en el
mundo moderno, es constante nuestra necesidad de “medirnos”. Una sociedad
del bienestar como la nuestra, requiere de especial énfasis en
la templanza.
Los excesos sólo se dan en el hombre. Un
animal una vez que satisface su necesidad está contento. El
hombre sin embargo, puede sobrepasarse, y ser un Homero Simpson
constante. Por eso es tan importante estar alertas.
La templanza se
puede entender de dos maneras:
1. Se refiere a todas las
virtudes, la templanza tiene que ver con la moderación.
Aristóteles
decía que la virtud es el justo medio, es decir,
entre dos extremos que son viciosos, se encuentra una virtud.
Si una persona es “tan valiente, tan valiente” que corre
riesgos innecesarios, en realidad es temeraria. Si es tan precavida
tan precavida, que siempre encuentra motivos para no actuar, más
bien es miedosa. El valiente es el que no se
retrae por los peligros que se presentan cuando tiene que
cumplir su deber, pero que no es tan “menso” como
para andar “peligrando de a gratis”.
2. En sentido específico, la
templanza se refiere al control de nuestros deseos.
Se refiere a
todos en general pero las dos fuentes más grandes de
placer sensible son: · a. Comer y beber: Una de las inclinaciones
más importantes de las personas es la conservación de la
vida, por eso nos alimentamos y lo disfrutamos. · b. Placer sexual:
Una de las necesidades de la especie humana es su
conservación, que siga habiendo hombres y mujeres sobre la tierra,
por eso el acto sexual que conlleva la procreación es
tan placentero.
El placer no es malo. Si alimentarnos y
el sexo no dieran placer, seguramente moriríamos porque no dedicaríamos
tiempo suficiente a esas actividades. Lo importante aquí es poner
medida cuantitativa (de cantidad) y cualitativa (de calidad).
Hay quien trata
de hacer creer que las pasiones son incontrolables por el
hombre, que hay que hacer lo que tenemos ganas, que
debemos satisfacer nuestros impulsos, también sexuales, y que de no
hacerlo podemos enloquecer. Como dice Gandhi, esa es la manera
de hacernos esclavos.
Hay una película de Steven Spielberg que gustó
en su época muchísimo. Se trataba del pequeño extraterrestre E.T.
que llega a la tierra y visita a una familia
en donde hay una dulce y linda niñita de 7
años. La actriz que la representaba era Drew Barrimore. Esta
niñita tan tierna creció, tuvo acceso a fiestas, bebida, comida,
drogas, hombres… probó todo, hizo todo en exceso y tocó
fondo. Enferma, adicta, sin ánimos, al borde de la muerte
fue ayudada para salir de ese estado. Su recuperación fue
muy difícil y después de muchos años pudo volver a
actuar, pero pudo haber muerto por no ejercer la virtud
de la templanza.
Decía Théophile Gautier, escritor del romanticismo francés, que
de todas las ruinas del mundo, la ruina del hombre
es sin duda alguna el más triste espectáculo. Y tiene
razón y aún peor para los padres que pusieron sus
esperanzas en sus hijos.
Virtudes asociadas a la templanza:
1. Pudor (cuidado
de la intimidad). 2. Abstinencia (moderación en la comida). 3. Sobriedad (moderación
en la bebida). 4. Castidad (moderación en el sexo). 5. Pureza (moderación
en besos, abrazos y caricias).
Todas estas virtudes son complejas de
entender, porque constituyen un entramado. Es como una tela con
estampado, en la que es difícil determinar cuales hilos son
de cada color poque todos están entrelazados. Para vivir la
templanza hay que tratar de vivir la moderación: no dejarnos
llevar por las marcas, no dejarnos llevar por el exceso,
por los melindres, no perder el tiempo etc.
El psicoanalista Erich
Fromm dice que vivimos en un mundo de placeres sin
alegría ya que los placeres de la sociedad contemporánea producen
distintos grados de excitación pero no de alegría. De hecho,
la falta de gozo obliga a buscar placeres siempre nuevos,
cada vez más excitantes.
Vivir la templanza significa:
· 1. Esforzarse diariamente por
ser mejor. · 2. No ceder ante los gustos, deseos o
caprichos que pueden dañar mis convicciones o mi conciencia. · 3.
Estar alegre al saber que puedo dominarme y ser mejor.
· 4. Ser dueño de sí mismo, del propio actuar. · 5.
Congruente con lo que pienso, digo y hago. · 6. No
justificarse ni dar falsos pretextos. · 7. Conocer las propias debilidades
y evitar caer en circunstancias que pongan en peligro mi
voluntad. · 8. Es vencerse al deseo del placer y la
comodidad por amor y con inteligencia. · 9. La persona moderada
orienta y ordena hacia el bien sus apetitos sensibles, no
se deja arrastrar por sus pasiones
Tips para facilitar que vivamos
la virtud de la templanza
· 1. La humildad que le ayuda
a reconocer sus propias insuficiencias y cualidades, y aprovecharlas sin
llamar la atención. · 2. La sobriedad que le ayuda a
distinguir entre lo que es razonable y lo que es
inmoderado y le ayuda a utilizar adecuadamente sus sentidos, sus
esfuerzos, su dinero, etc. de acuerdo a criterios rectos y
verdaderos. · 3. La castidad que le ayuda a reconocer el
valor de su intimidad y a respetarse a sí mismo
y a los demás. · 4. La mansedumbre que le ayuda
a vencer la ira y a soportar molestias con serenidad.
· 5. El conocimiento de las propias debilidades. · 6. La formación
de una conciencia recta y delicada. · 7. El avance de
la capacidad moral que ayuda a distinguir entre lo realmente
necesario y los caprichos. · 8. El diálogo en familia que
le ayude a comprender mejor la forma en que se
debe actuar ante las diferentes situaciones. · 9. El conocimiento de
los propios dones y capacidades. · 10. Negarnos cosas lícitas para
fortalecer la voluntad. · 11. Carácter reflexivo que le invita a
pensar antes de dejarse llevar pos sus emociones, deseos o
pasiones.
¿Qué evita que vivamos la templanza?
· 1. La
sociedad materialista y utilitaria que nos lleva a conseguir todo
lo que deseamos. · 2. El egoísmo. · 3. El permisivismo que
nos deja actuar pasando sobre los derechos de los demás. · 4.
El deseo de comodidad que nos lleva a buscar una
vida fácil y sin compromiso. · 5. Falta de conocimiento de
las propias debilidades. · 6. No encontrar a Dios como fin
ultimo de nuestra vida. · 7. No contar con la virtud
de la fortaleza. Fuerza de voluntad. · 8. Egoísmo que lleva
a querer tener y hacer de todo, sin pensar que
eso no es lo mejor para la propia naturaleza. · 9.
El desorden que me impide distinguir entre lo realmente necesario
y lo superficial, y evita que ordenemos rectamente las pasiones
a la voluntad. · 10. Clima de nerviosismo que lleva a
desahogar la tensión a través del exceso en ciertos aspectos.
· 11. Conciencia laxa, permisiva, o mal formada
Sugerencias, comentarios, propuestas,
envíalas a Mtra. Mayra Novelo, anfitrión de la comunidad.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Preguntas acerca del perfil y la formación de educadores católicos, de los criterios de enseñanza que deben regir en una escuela católica y de los modelos pedagógicos a seguir para una mejor asimilación de la doctrina cristiana
Ver todos los consultores