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Autor: Mujer Nueva, 2005-06-03 | Fuente: Mujer Nueva, 2005-06-03 La sexualidad: dimensión fundamental de la personalidad humana (III)
La sexualidad en si misma encierra un valor incalculable por el hecho de pertenecer a la intimidad de lo humano y abre la expresión al verdadero amor.
La sexualidad: dimensión fundamental de la personalidad humana (III)
F. Argumento que explica la relación entre sexualidad y
cultura
Como ya se ha explicado en el Principio de identidad,
el ser humano es el único que puede elegir sus
propios fines, es decir es un ser libre e inteligente.
Su conducta no está condicionada de forma instintiva, ni obligatoria
como sucede en el mundo animal. Lo natural es que
el comportamiento de un hombre o de una mujer, se
ajuste a la sexualidad masculina o femenina, que viene dada
por los factores genéticos, hormonales, gonádicos, morfológicos, psíquicos, etc. de
los que ya se ha hablado. Puede elegir entre en
el ejercicio de actos sexuales, pero no puede elegir acerca
de su identidad sexual.
El ser humano en un ser
cultural. La creación de cultura corresponde a su forma de
ser. Es normal que haya influencias culturales que afecten en
el proceso de identificación con la propia sexualidad que viven
el niño y el adolescente. Pero el constatar que haya
una cierta influencia no supone que el sujeto quede determinado
por ella. Además esta influencia se da en un ser
que ya está definido como hombre o mujer.(8)
La sexualidad
humana sí es “plástica” o moldeable por las elecciones libres
que el individuo puede tomar y por los procesos culturales
que forman la afectividad, aunque esta plasticidad tiene dos rasgos
que se destacan siempre: la sexualidad biológica y la tendencia
hacia la complementariedad sexual.(9)
En resumen, se puede decir que,
en la identificación sexual y la vivencia de la propia
sexualidad, intervienen como en un puzzle, cinco piezas importantes:
1.
Unas tendencias instintivas de origen biológico que hay que respetar. 2.
Una afectividad. 3. Unos factores socioculturales. 4. La realidad de la fundamentación
ética natural del ser humano. 5. La libertad de cada sujeto.
Aunque los cuatro elementos son importantes para tener la visión
completa de esta realidad, la fundamentación ética natural, la afectividad
y el elemento biológico habrán de ser definitivos para que
la elección humana sea de realización. G. Argumento desde la comparación
de varias antropologías
El concepto de ser humano varía según el
concepto de sexualidad que se tiene. Cambia por entero la
definición antropológica y la concepción ética, lo que demuestra que
no es un dato accidental, sino que se enclava en
el corazón de la identidad del ser humano.
Como uno entiende
la sexualidad humana, así entiende al ser humano. Algunos ejemplos
de esta afirmación:
1. Freud consideró que la sexualidad humana era
la explicación de todo comportamiento humano, siendo su única motivación.
Describió unas clasificaciones fijas donde encajaría toda experiencia humana: la
libido, el ego, el superego y el complejo de Edipo.
Para
Freud, el ser humano se reduce a sus actos sexuales.
Cualquier ser humano es igual a cualquier otro. Descontó la
experiencia de felicidad fuera de sus categorías (por ejemplo, en
su breve diagnosis de San Francisco de Asís, Freud dice
que éste había “subvertido” su instinto sexual a un amor
debilitado hacia sus hermanos).
Su antropología explica al ser humano
polarizado por el elemento sexual, como única explicación de sus
actos. Su “ética” no podría explicar actos desinteresados como la
piedad, la ayuda al desvalido, el cuidado de un enfermo,
etc.
2. Reich, partiendo de la teoría freudiana y del marxismo,
predicó que al liberalizar la sexualidad de las normas de
la sociedad, se alcanzaría también la liberación de la persona.
La liberación implicaría que el ser humano pudiese actuar según
sus instintos sexuales incontrolables.
Para Reich, el ser humano es
una máquina que responde a ciertas estimulaciones. Marcuse siguió esta
línea, y dijo que la libertad humana se alcanzaba cuando
la plasticidad de la sexualidad se hacía total. Sus experimentos
con niños en edad de kinder dejaron tristemente a muchas
personas con serios problemas de adaptación social y esquizofrenias incurables.
3.
M. Foucault en su Historia de la Sexualidad I habla
de la sexualidad como una fuerza de poder. Interpreta la
historia moderna como un intento del Estado de gobernar la
sexualidad, pero este intento ha ido enfatizando y “creando” la
sociedad. Según él, el ser humano no tiene identidad. Como
la sexualidad es algo “plástico”(cambiante), también el ser humano lo
es. H. Argumentos desde la perspectiva psicológica.
1. El rechazo de la
sexualidad es también rechazo del cuerpo. La no-identificación con su
sexualidad es también búsqueda de no-identificarse con la sociedad. Por
ejemplo, las personas que sufren tendencias homosexuales suelen dañarse a
sí mismos con mucha más frecuencia que las personas que
no sufren las mismas tendencias.(10) La homosexualidad suele iniciar en
un rechazo de otra persona-modelo o rechazo de un grupo
social, que afecta a la persona que sufre la tendencia
a la homosexualidad y le lleva al rechazo de su
propio ser.
2. Uno de los abusos más serios que puede
sufrir un ser humano es la violencia sexual o el
uso de su cuerpo como si fuera un objeto. Por
ejemplo, está demostrado que la mayoría de las prostitutas [98%]
sufren un trastorno psicológico originado por su “profesión”.
3. La
sexualidad, vivida desde el amor, ayuda a la integración de
la persona. Maslow, fundador de la escuela de Psicología personalista,
considera la sexualidad como un aspecto intrínseco de la maduración.
Maslow descubre que el amor en las personas que él
llama “autorrealizadas” (maduras) es un acto de donación al otro,
un abandono al compañero sin reservas y sin intereses personales.
El fenómeno comporta la esfera genital, aunque sin agotarse en
ella, puesto que entre dos individuos puede existir una intimidad
aunque sólo sea psicológica. Quienes se realizan, manifiestan la inclinación
a amar y ser amados y lo hacen en su
manera de vivir su sexualidad. Pueden vivir como célibes, cuya
sexualidad se canaliza hacia un amor sin la unión sexual
o pueden poner su sexualidad al servicio de amor de
otro de sexo complementario. En tal caso, experimentan mayor gozo
en el sexo, que postula una profunda estima del otro,
el deseo de que alcance su plenitud y una aceptación
de su personalidad. Según él, “el placer sexual de las
personas que se autorrealizan puede ser muy intenso o pueden
prescindir de él.”(11)
4. Un estudio hecho en la Universidad
John Hopkins demuestra que no es la cultura, ni la
forma externa que uno tiene lo que determina la sexualidad,
e incluso que es dañino “cambiar el sexo” (o cambiar
las características biológicas de un sexo para hacer la persona
aparecer como otro) pues provoca falta de identificación en el
sujeto.(12) I. Otros argumentos varios desde el sentido común:
1. Un
río se define como un torrente de agua que fluye
dentro de un cauce. Se necesitan dos orillas, para que
el río exista. Esto es como la sexualidad: una fuerza
tremenda, pero que corre dentro de unos cauces: el amor
libre e inteligente y la apertura a la vida.
2. No
se entiende lo que es un hombre sin conocer qué
es una mujer. Para poder decir “yo” uno tiene la
necesidad de tomar en cuenta al otro de sexo complementario.
La diferencia es para la unidad, no para la separación.
3. Un acto de violencia sexual es mucho más grave
que un acto de violencia de otro tipo, y las
secuelas psicológicas que deja son más serias, porque se ha
dañado algo esencial de la persona humana, no sólo una
parte de su cuerpo.
4. El cuerpo revela el ser
humano y le revela siempre como hombre o como mujer.
Conclusiones
1. Definición de sexualidad: La sexualidad humana es el conjunto
de características que abarcan y expresan a todo el ser
humano, en la unidad de su cuerpo y de su
espíritu, y que le configuran como hombre o como mujer.
No existe el ser humano “neutro”, sólo se es ser
humano, como hombre o como mujer, es decir como un
ser sexuado El ser humano se define como la unidad
personal sexuada de espíritu y cuerpo. La sexualidad humana es
una dimensión fundamental del ser humano porque es necesaria para
identificar al ser humano como tal. La sexualidad es una
dimensión fundamental de toda la personalidad humana y por ello
está íntimamente relacionada con la afectividad, la capacidad de amar
y la aptitud para relacionarse con los demás.
2. El ser
humano es, pues, un ser sexuado y tal sexualidad no
es unívoca en su expresión, sino tiene dos nombres: masculina
o femenina. La sexualidad “diferencia” a seres humanos con igual
dignidad (valor), que experimenten la vida humana de modos diferentes.
Tal diferencia no es sólo material, sino que toda la
experiencia y la autoconciencia del sujeto pasan a través de
la realidad de ser hombre o de ser mujer. La
sexualidad es pues la capacidad de vivir según el propio
sexo.
3. Los actos así llamados “sexuales” son algunas expresiones, particularmente
significativas, de la sexualidad pero la sexualidad humana no se
puede reducir a la mera “actividad sexual”: es una dimensión
que abarca a todo el ser humano, íntimamente ligada a
su libertad y a su capacidad de amar.
4. La voluntad
humana no puede “recrear” la sexualidad humana, porque tendría que
recrear al ser humano. Por ejemplo: las operaciones de cambios
de sexo no cambian la sexualidad de esa persona, solamente
se opera un cambio en el nivel gonádico, pero cada
una de las células de su cuerpo sigue teniendo otra
información genética diferente. La libertad humana no es absoluta, porque
no “puede” decidir sobre aquello que nos viene dado, es
decir que nos hace precisamente ser lo que somos: seres
humanos sexuados.
5. La sexualidad es una realidad de por si
valiosa por el hecho de pertenecer a la intimidad de
lo humano. Evidentemente no tiene solamente valor por cumplir la
finalidad biológica reproductiva, sino que vale por sí misma, como
es expresión del amor humano, es por sí misma buena.
Esa integración de las diferentes dimensiones es característica de todo
lo propiamente humano. Ocurre también así, por ejemplo, con la
sonrisa. Definir la sonrisa como podrían hacerlo la fisiología o
la psicología (una determinada contracción de los músculos de la
cara, o un tipo de respuesta a determinados estímulos positivos)
es claramente verdadero, pero insuficiente. Sonreír también es afirmación, alegría,
acogida, amistad hacia alguien; en definitiva, es un gesto que
expresa y realiza sentimientos y algunos actos propios del amor.
6.
Como unidad personal sexuada de espíritu y cuerpo, la vivencia
humana de la sexualidad también ha de conducirse por las
facultades superiores que dignifican al ser humano; es decir aunque
contamos con un sustrato biológico natural, no son sólo los
instintos quienes nos guían, sino una libertad inteligente que es
capaz de elegir el bien, y actuar por amor. La
sexualidad, aislada de la inteligencia, se independiza de ella, por
ser uno de los impulsos más fuertes del hombre. En
ese caso se deshumaniza, y deshumaniza al hombre mismo, atándolo
a unos deseos que no tienen nada de libre en
cuanto que le arrastran determinísticamente. En cambio, armonizada con las
restantes dimensiones del espíritu, contribuye a la armonía del ser
humano y encuentra su sentido humano: la donación recíproca del
hombre y la mujer.
7. La diferenciación sexual (sexualidad) es
un modo de ser como ser humano, de estar y
de comportarse. Pretender igualar en este aspecto a hombres y
mujeres es fruto de un idealismo carente de sentido común
que niega la realidad. El isomorfismo no es real. Es
además un acto de injusticia, porque es la diferencia sexual
la que configura a la humanidad.
......... (8) POLAINO-LLORENTE, Aquilino, Sexo y
Cultura, 3ª Ed., RIALP, Madrid, 1999, pp 173-174: “En síntesis,
naturaleza y cultura no sólo coexisten y se hacen corresponsables
de la conducta sexual humana, sino que, una y otra,
son entre sí interdependientes, hasta el punto de que los
efectos causados por una reobran en la otra y viceversa.
Y a la inversa, algo muy parecido a lo anterior
puede acontecer cuando por efecto de los cambios operados en
la naturaleza se modifica su significación cultural.”
(9)La complementariedad sexual
es un rasgo innato a la sexualidad porque nuestra sexualidad
tiene como fin natural la unión con el otro sexo
complementario, aunque por la libertad personal y por otros factores
socio-culturales que tocan a la afectividad, es posible moldear cómo
uno ve quién es complementario. Por ejemplo, personas con tendencias
homosexuales frecuentemente las han desarrollado por el rechazo de otros
de su mismo sexo, identificándose con el otro sexo (más
en el caso de los hombres) o por el rechazo
del sexo complementario, por experiencias con estos que han sido
penosas (más en el caso de las mujeres). Cfr, teoría
“EBE”, BEM, D., Exotic Becomes Erotic: A Developmental Theory of
Sexual Orientation, Psychological Review 1996. Vol. 103, No. 2, 320-335.
Por el rechazo de lo natural, consciente o inconscientemente, vuelven
a su mismo sexo para encontrar al amor verdadero, donde
todavía buscan una “complementariedad" sexual, simulada por el vestir, los
gestos más masculinos o femeninos y los papeles que toman
en una relación más estable. Cfr. J. Michael Bailey, Peggy
Y. Kim, Alex Hills, Joan A. W. Linsenmeier, Butch, Femme,
or Straight Acting? Partner Preferences of Gay Men and Lesbians,
Journal of Personality and Social Psychology, November 1997 Vol. 73,
No. 5, 960-973.
(10) Entre otros, nos referimos a: Dunedin Multidisciplinary
Health and Development Study, Keren Skegg, Shyamala Nada-Raja, parte de
un estudio de 946 jóvenes que nacieron entre 1972 y
1973 en Dunedin, Nueva Zelanda. Aunque la sociedad neo-zelandesa acepta
el comportamiento homosexual, según este estudio, hombres que sienten tendencias
homosexuales tienen cinco veces mayor probabilidad de dañarse a sí
mismos que hombres sin las mismas tendencias. Y mujeres con
tendencias homosexuales tienen más del doble de probabilidad de hacerse
daño.
(11) MASLOW, Motivation and Personality, Harper and Row, New
York, 1970, pp. 187–188. Nota: en este libro, Maslow hace
una distinción artificial entre el amor y la sexualidad, para
distinguir con claridad entre los actos sexuales (que él llama
la sexualidad) y lo que realiza al ser humano (el
amor).
(12) Reporte de John Hopkins University Children´s Center Studies
de internet.
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