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La educación sexual contemporánea, ofrece respuestas a las preguntas del
como( ¿cómo se hace?, ¿Cómo se evita?, ¿Cómo se pone?...),
pero no a las preguntas de los porqués. Si no
hay porqués, si no hay un sentido de la persona
y su cuerpo, ¿Cómo se pueden responder satisfactoriamente los cómo?
A
través de esta sesión vamos a ir viendo el papel
primordial que tenemos los padres en este tema, las dificultades
con las que nos podemos encontrar a la hora de
hablar con nuestros hijos y las pautas o ideas que
nos pueden servir de ayuda para enfocar de la manera
más adecuada todo lo que está relacionado con la educación
de la sexualidad.Antes de seguir, sencillamente aclarar que todo
lo que voy a explicar, ya está publicado y recogido
en diferentes medios. La mayor parte de la información, está
sacada de Internet (sontushijos.org, solohijos.com, interrogantes.net, arvo.net, hacerfamilia.es, artículos de
diferentes autores del instituto de Ciencias de la familia de
Navarra y finalmente libros de la colección hacer familia y
de la colección edu.com).
Dicho esto, nos metemos ya en harina,
recalcando que en esta parcela de la educación de nuestros
hijos, no basta con implicarse, hay que comprometerse. La gallina
al poner un huevo se implica, pero el cerdo al
poner el bacon se compromete. Nos tenemos que comprometer con
este tema, porque la educación de la sexualidad, no es
sólo explicar el acto sexual. La educación de la sexualidad,
comprende o está dentro del marco de la educación del
amor, de la afectividad, de la entrega de las personas,
de la dignidad, del amor responsable, de la voluntad, de
la fidelidad, de la verdad.
No depende de lo que
digan la mayoría de los sociólogos.La mayoría ya habréis tenido
varias conversaciones, no “La Conversación”, esa en la que parece
que se va a firmar el tratado de Utrecht. Otros
a lo mejor pensáis que todavía no es necesario hablar
con vuestros hijos de estas cuestiones, los veis pequeños, infantiles.
En
el colegio ofrecemos esta sesión a los padres al inicio
del 5º curso de primaria. Pensamos que puede ser un
buen momento para incidir en el aspecto de la sexualidad
por varios motivos: Están a punto de pegar el salto
a la adolescencia, empiezan los cambios físicos (cuerpo de hombre,
madurez de niño), aumenta el interés selectivo por lo sexual,
y comienza el gusto por las “guarrerías”( chistes, comentarios,
expresiones), dejan de hacer preguntas tan ingenuas, se produce
el descubrimiento del otro sexo y los amigos empiezan a
ser parte importante en sus vidas. Hacia los padres hay
una menor admiración y un mayor sentido crítico, descubren el
tema del pudor y la intimidad, son inquietos y curiosos
con estados de ánimo voluble, buscan protagonismo y a la
vez tienen poca independencia.
En resumen podemos decir de ellos como
dice Aguiló que poseen algo de científico y frío calculador
que investiga y de Pulgarcito a quien los pájaros le
han comido las migajas que le señalaban el camino de
regreso a casa y perdido en medio del bosque
llora.
Dificultades a la hora de encarar el tema de la
sexualidad con nuestros hijos o creencias erróneas sobre la educación
sexual.
1.Uno puede pensar que lo aprenden solos. Hoy en
día 2/3 de la información sexual que reciben nuestros hijos
procede de sus amigos. Y sus amigos la sacan de
la TV y de Internet. Posiblemente no lleguen a captar
toda la información o todo lo que dicen, pero si
no somos nosotros los padres los que les procuramos la
información sexual a nuestros hijos, ellos la van a buscar
por otros lados. Los hijos que tienen una buena
educación de la sexualidad y que reciben la información de
mano de sus padres son personas mucho más seguras y
con más criterio que aquellos que reciben toda la información
a través de sus amigos o la buscan por su
cuenta. A lo mejor a nosotros nuestros padres no nos
contaron nada, pero no podemos dejar a nuestros hijos en
la estacada.
2.Se lo enseñan en el colegio. La misión
del colegio, lógicamente no es esa. En las asignaturas de
religión y ciencias se imparte un tema relacionado con la
sexualidad y la reproducción, pero nada más. Es deber de
los padres explicar a sus hijos todo lo relacionado con
esta cuestión. El colegio, puede echar una mano si la
familia se lo pide.
3.La educación sexual incita a la práctica.
Hay padres que piensan que si les explican a
sus hijos todo lo referente a la sexualidad
van a despertar en ellos una curiosidad desmedida, incitándoles a
la práctica. Al revés, el explicarles a los hijos, fomenta
la responsabilidad, la toma de decisiones, les da seguridad y
les quita angustias.
4.Son niños. Unos necesitarán un tipo de
información y otros otro tipo. A unos habrá que hablarles
del origen de la vida y otros del enamoramiento y
la fidelidad. Todos necesitan su dosis de información. Es un
gran error pensar que por ser pequeños todavía no necesitan
información.
5.Miedo a no saber responder las preguntas. No tenemos
que ser doctores de la Sorbona, ni hay que hablar
del Kamasutra, ni de fontanería sexual. Lo que interesa a
nuestros hijos en estas edades está ligado a las emociones
y a los sentimientos. Ser padre es suficiente título. Vuestro
hijo ha nacido de una historia de amor vuestro.
6.No
saber enfocar la conversación. No podemos decir ¡ hijo, tenemos
que hablar!. El hijo va a pensar, me va a
encerrar en el despacho y sólo va a hablar él,
soy un espectador. Los que tengan ya confianza y el
terreno labrado, no tendrán problemas. Hay que salir a
tomar algo con nuestro hijo, hablar de fútbol, de amigos,
de juegos, etc. A las tres semanas ya hablaremos con
naturalidad sobre cualquier tema. ¿Sabemos los padres preguntarnos por los
temas duros de los hijos?, ¿Tienen la vía abierta nuestros
hijos cuando quieren hablar con nosotros?.Lo tenemos que pasar bien
con nuestros hijos, tenemos que hablar de todo, con todos
y en todas partes.
7.Sentimiento de vergüenza. No tenemos que
comentar detalles nuestros, de nuestra intimidad para nada.
8.Miedo a
que piensen diferente. Para que me voy a meter
en líos si mi hijo no me entiende y tiene
una visión de estos temas tan distinta.
9.Todos los hijos
son iguales. No es cierto, a todos no les podemos
hablar del mismo modo, tienen distinta sensibilidad, distintas amistades. Exigen
un ritmo y un lenguaje diferente.
Ideas y pautas que
nos pueden servir de ayuda para educar la sexualidad
1.No ser
ni vulgares ni estrechos. Ni un lenguaje grosero, ni
un lenguaje obsoleto. ¿Cómo acierto?. Dejándole hablar a él, que
nuestro hijo esté cómodo, que diga lo que sabe, lo
que ha visto, lo que le inquieta. Así sabremos cual
es el lenguaje “normal”. El que marca el nivel de
lenguaje (delicado, normal, grosero) es nuestro hijo y su sensibilidad.
Para ellos lo que se dice normalmente en la calle,
en la TV, en el colegio, es percibido como bueno
y normal.
2.Lo normal y lo bueno. Estamos viendo
como bueno, un modo degenerado de vivir la sexualidad; infidelidades,
adictos al sexo, pornografía infantil, embarazos fuera del matrimonio. En
la infancia lo normal es igual a bueno. Pensar que
lo normal no es lo bueno, requiere anteponer el juicio
propio ante los demás y eso en los niños de
estas edades es muy complicado. Como la sociedad no ofrece
una experiencia del bien, la formación de nuestros hijos necesita
mayor profundidad, razonamientos más elaborados, No basta decir eso esta
mal y se debe vivir de otra manera. Si sale
una imagen inconveniente en la TV, no basta con apagar.
Se apaga y se explica que es lo que ha
pasado y porque no es bueno que veamos esa imagen.
3.Razonamientos para torpes. Hay que dar explicaciones, que en otro
tiempo no necesitábamos. Hoy en día nadie necesita que le
den muchas explicaciones, para saber que tener esclavos no está
bien y en el Imperio Romano, lo normal era tener
esclavos y no entendían que no pudiesen tenerlos. Los que
no los tenían lo acataban por fe. La moral sexual
no es de fe. De fe es la Santísima Trinidad.
No sólo hay que decir que se ofende a Dios
y que vas contra el 6º y el 9º. Hay
que dar argumentos intelectuales, darle la vuelta a los razonamientos
de la calle para justificar ciertas conductas y ofrecer una
visión positiva de la sexualidad. Vivirla bien nos lleva a
ser mejores personas, a ser más felices.
4.Serenidad. Madurar
lleva años y muchas conversaciones. Tranquilidad. Si les dedicamos tiempo
todo saldrá bien. Ellos tienen que adquirir criterios para moverse
en la vida y en estos temas, como en otros,
los criterios van calando poco a poco.
5.No complejo
de inferioridad. No hay ninguna novedad en relaciones sexuales,
salvo que Berdún, la sexóloga oficial del reino haya inventado
alguna. Como hemos dicho antes los padres tienen toda la
sabiduría necesaria para explicar a sus hijos el misterio de
la sexualidad.
6.Tener escala de valores y ser coherente. No
es lo mismo seguir postulados marxistas, que regirse por un
humanismo cristiano. Poseer una escala de valores contrastados y vivirlos
es el mejor ejemplo que le podemos dar a nuestros
hijos. Si nuestros hijos viven una serie de virtudes en
casa tenderán a imitarlas.
7.Control de medios de comunicación. No
es censura preservar de cosas. Ya decía El Quijote “No
huye el que se retira. He imitado a muchos valientes
que se han guardado para tiempos mejores.” Ojo con lo
que metemos en casa, periódicos, revistas. También debemos tener la
costumbre de quejarnos en los establecimientos que tienen a la
vista publicaciones pornográficas. Estamos respaldados por la ley de protección
del menor, por la que no se puede obligar
a ver imágenes inconvenientes a un menor. Respecto a Internet
es conveniente tener un filtro, conviene también que conozcamos con
quien chatea nuestro hijo (en el chat pueden participar personas
que escudándose en el anonimato que concede la red,
pueden decir de todo) y a que direcciones de Internet
accede. Respecto a la TV, se sabe que los niños
elaboran su patrón de comportamiento sexual, inspirándose o tomando como
modelo los personajes de las películas. En un año nuestros
hijos, pueden llegar a ver hasta 14.000 escenas de contenido
sexual. Los niños aprenden que los adultos hacen cosas de
las que no les gusta hablar, pero que sen ven
en la TV. Los fragmentos no ayudan a crear información
(actos sexuales incompletos). Los niños captan la carga emotiva y
observan con atención, incluso pueden preguntar sobre escenas que han
visto hace semanas. Además la TV compite con ventaja. Los
niños en los temas relacionados con la sexualidad no consideran
a sus padres una fuente fiable de información, sobre todo
porque los padres responden a las preguntas, haciendo hincapié en
las preocupaciones, temores, necesidad de control, mientras que la TV,
ofrece relatos más creíbles con cambios constantes de información auditiva,
visual, efectos especiales y más velocidad, para exagerar la carga
emocional de la sexualidad. Ellos no comprenden el mensaje de
sexualidad que un adulto puede entender. Según un estudio de
la Universidad de Milán, los niños que ven mucho la
TV, asumen un sistema de valores, según el cual es
lícito obligar a una persona a mantener relaciones sexuales.
8.La
información debe ser verdadera, clara, gradual, completa (sin entrar en
detalles casuísticos) y oportuna.
9.Padres “preguntables” 24 horas al
día. Confianza, no machacar la intimidad, buen humor, atmósfera relajada,
llegar antes, estar receptivo, crear oportunidades.
10.Pudor. Es el instinto
que protege su intimidad. Hay que educarlo y respetarlo. Nuestros
hijos deben saber que su cuerpo no es una mercancía.
Atención a playas, vestuarios y ropa con la que se
visten. La elegancia y el modo de vestir también son
educables. No es propio de los niños atender tanto a
su imagen externa, colonias, pulseras, mechas en el pelo.
11.Masculinidad.
Un niño define su identidad sexual con relación al
padre del mismo sexo. Hoy en día, hasta no sabemos
cuando, el hijo respecto al padre. Y toma conciencia de
su definición sexual muy tempranamente. En una familia en la
que existe equilibrio entre el padre y la madre o
si en ausencia de padre, existe un referente masculino (tío,
hermano, abuelo) la identificación se da de forma natural. Si
no hay ese referente masculino o está debilitado por estar
muy poco en casa o si la madre no respeta
profundamente la figura paterna y no admira a su marido,
el niño puede identificarse con su madre y aquí ya
nos moveríamos en aguas movedizas. Es importante no perder el
modelo masculino.
En definitiva y para acabar, como dice M.Santamaría,
tenemos que tener una mentalidad de pioneros: Tengo una verdad
nueva y tengo que ir consiguiendo que esto cale en
el ambiente. |