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Autor: Por María de la Torre | Fuente: Zenit 150 años después, san Juan Bosco vive en los auténticos educadores
Entrevista a la nueva Madre General de las Salesianas.
150 años después, san Juan Bosco vive en los auténticos educadores
Al comenzar las celebraciones por los 150 años de
fundación la Congregación Salesiana, la nueva superiora general de la
rama femenina, la madre Yvonne Reungoat, ha ofrecido una entrevista
a ZENIT en la que confiesa que aceptar esta responsabilidad
ha sido como recibir del Señor el regalo de una
nueva la maternidad.
Después de 136 años de superioras generales italianas,
la comunidad de las Hijas de María Auxiliadora cuenta desde
octubre en su guía con una religiosa francesa, de 63
años de edad, licenciada en Historia y Geografía, a quien
le sobran fuerzas y ganas para continuar el camino de
san Juan Bosco, en el que "la educación es
la base de la construcción de la sociedad del futuro".
--¿Qué
siente al haber sido elegida Madre Superiora de las Salesianas?
--Madre
Yvonne Reungoat: Cuando fui elegida, fue una sorpresa. No me
esperaba esta elección. Ahora bien, si se sabe que cuando
se da la vida por el Señor Él puede pedir
lo que quiera y que a menudo no corresponde con
lo que queremos nosotros, en un instituto religioso Él puede
pedir cualquier misión.
Fue un momento de sorpresa, un poco también
de desconcierto, pero siempre de mucha confianza. Hasta ahora mi
vida ha intentado ser un regalo para Él. Lo más
importante es que mi vida pertenece al Señor. Me ha
guiado a menudo para sentirle, inesperadamente, y en este momento
ha salido a mi paso y no podía decir que
no a lo que el Señor me pedía. Cuando una
se siente pequeña ante una misión que la es confiada,
se siente pobre y en ese momento se siente con
más fuerza la necesidad de confianza y de ayuda. Ha
sido un momento de gran confianza en Él y en
María, María Auxiliadora, porque don Bosco y nuestra fundadora, la
madre María Mazzarello, decían siempre que María Auxiliadora era la
antigua fundadora del instituto. De modo que me he sentido
como tomada de la mano por ella, y sentía que
me decía: "tú eres la vicaria, la verdadera superiora", y
esto me ha dado muchísima confianza. La siento presente en
mi vida y cuento con ella.
He tenido la experiencia de
sentir que el Señor, al mismo tiempo, me pedía y
me hacía el regalo de una nueva maternidad: la de
llevar en el corazón a todas las hijas de María
Auxiliadora del mundo, que son muchas. Y con ellas, a
tantos jóvenes, tantos laicos que comparten la misión con nosotras,
en el mundo entero. Esto es una experiencia bellísima. --¿Lo
había alguna vez imaginado?
--Madre Yvonne Reungoat: No, nunca lo había
imaginado. No podía imaginarlo porque no me habría sentido capaz
de vivir una misión como ésta, a pesar de saber
que podría ocurrir... Nuestra constitución dice que puede ser elegida
madre general cualquier hija de María Auxiliadora tras un cierto
número de años de profesión, pero sinceramente no lo había
pensado realmente. --¿Qué ha cambiado en su vida desde ese momento?
--Madre
Yvonne Reungoat: Desde el punto de vista personal, por el
momento no ha cambiado mucho, pero sí ha cambiado el
sentido de responsabilidad. Ahora ya no puedo pensar en mí,
sino que cada instante de mi vida se convierte en
un regalo para los demás, un regalo para mis hermanas,
para todo el instituto. He tenido la experiencia de sentir
una llamada grande, ante todo a la santidad, porque pienso
que lo más importante es la calidad con la que
donas la vida al Señor, dejarse arrebatar por Él para
poder ser un canal suyo por el que Él mismo
pueda pasar.
Después se siente la responsabilidad de ser vínculo de
comunión de una familia grande como la nuestra, que se
extiende por los cinco continentes, con hermanas que pertenecen a
culturas diferentes, con una diversidad muy grande, llamada a ser
una interrelación continua y a llevar juntos en unidad una
misión común a las jóvenes generaciones. --¿Qué ofrecen los salesianos
al mundo actual de hoy?
--Madre Yvonne Reungoat: Los salesianos y
salesianas lo que podemos ofrecer al mundo de hoy es
una misión educativa, un compromiso en el campo de la
educación. Hoy se habla tanto, y Benedicto XVI lo recuerda
muchas veces, de que estamos viviendo un momento de emergencia
educativa. Nosotros vivimos la experiencia de esta emergencia educativa como
algo que se da en todas las partes del mundo.
La sentimos cada vez más como nuestra responsabilidad y como
la actualidad de nuestro carisma: educar a los jóvenes de
hoy, teniendo en cuenta el gran desafío de una sociedad
que cambia continuamente con mucha rapidez; estar en continua búsqueda
para responder a estos retos, teniendo presente el proyecto que
Dios quiere para la humanidad.
Esto quiere decir construir la familia
humana y pensamos que la educación es la base de
la construcción de la sociedad del futuro. Esto también lo
recuerda el Papa Benedicto XVI en muchos de sus discursos.
Esta
misión educativa para nosotros es una gran responsabilidad, pero también
un gran estímulo, un reto que nos compromete no sólo
a nosotros, sino también a muchos laicos que colaboran con
nosotros. Por eso hay que crear una sinergia, entrar cada
vez más en sinergia con otras instituciones que buscan esforzarse
en este mundo de la educación. --¿Qué significa continuar el camino
de Don Bosco y de Madre Mazzarello?
--Madre Yvonne Reungoat: Continuar
el camino de don Bosco y de la madre Mazzarello
hoy es esto, es hacer hoy actual este carisma educativo:
vivir el estilo pedagógico, que es el estilo del "sistema
preventivo". Quiere decir que se fundamenta en la confianza en
los jóvenes, en la debilidad, hacer sentir a los jóvenes
que son amados, pero no sólo que lo sepan, sino
que se les demuestre este amor para que puedan llegar
a creer que realmente Dios les ama y ayudarles a
descubrir y desarrollar todos sus recursos para que lleguen a
ser protagonistas en la construcción de la sociedad de hoy
y de mañana.
Intentaré anunciar a Jesús a los jóvenes. Don
Bosco tenía esta gran pasión de ayudar a los jóvenes
a crecer como seres humanos, buscar su lugar en la
sociedad y en la Iglesia y descubrir el lugar de
Dios, la presencia de Dios en sus vidas. Creer que
son amados por Dios y no solo esto, a partir
de esta experiencia convertirse en predicadores de Jesús para el
resto de los jóvenes. Este es un reto importante para
nosotros: hacer a que los jóvenes sean protagonistas de este
anuncio y que se conviertan en misioneros en medio de
los otros jóvenes para ayudarles a encontrar el sentido de
sus vidas. Los jóvenes de hoy necesitan amor, necesitan este
sentido de vida, que en realidad pueden encontrar en Dios
y todos juntos debemos ser testigos para poder ayudarles a
encontrar a Dios, Persona viva, que está cerca de ellos,
que da sentido a sus vidas. --¿Cómo se da fuerzas a
sí misma para llevar a cabo esta responsabilidad?
--Madre Yvonne Reungoat:
Me fortalecen diversos elementos. Uno es el sentir que no
estoy sola. Decía al principio que confiar en Dios y
en María Auxiliadora es una fuerza muy grande. Me siento
sostenida por la oración, por la entrega y el afecto
de todas mis hermanas de todo el mundo. Me siento
parte de una familia: nos sostenemos las unas a las
otras. Constato el compromiso y la entrega de tantas hijas
de María Auxiliadora en todo el mundo que con tanto
valor, tanta alegría y tanto amor regalan con pasión toda
su vida a su misión.
Otro elemento que me sostiene son
las vocaciones que el Señor sigue mandando al instituto desde
diversas partes del mundo. Las vocaciones son más numerosas en
algunas partes y menos en otras, pero en todo el
mundo cada año entran un cierto número de jóvenes que
siguen sintiendo esta llamada de Dios y que eligen responder
"sí" a nuestra familia. Esto es una señal de la
confianza de Dios en nosotras, de la importancia de nuestras
vocaciones y una renovación continua, porque ellas nos aportan su
propia riqueza de jóvenes de hoy y esto es un
gran sustento para vivir esta misión.
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