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El Colegio Champagnat es miembro de la Congregación Marista mundial y ofrece un proyecto educativo inspirado en el pensamiento de su fundador, el Padre Marcelino Champagnat, canonizado en 1999. Una filosofía que armoniza fe, cultura y vida.
Ideario y Proyecto Educativo Marista
Proyecto Institucional: "Formación de la Persona"
Los Valores El objetivo institucional
es educar hombres y mujeres con profundos valores morales y
éticos para su inserción exitosa en el mundo de hoy
como líderes responsables La Formación Desarrollar la esencia de cada niño
y niña para que puedan construir su propio proyecto de
vida en plenitud, como personas libres, creativas y solidarias.
IDEARIO
1. El Ideario es el conjunto de principios que debe
orientar nuestra vida y nuestro quehacer educativo, a la hora
de elaborar proyectos, establecer prioridades, fijar metas y deducir los
medios necesarios.
2. Por lo mismo, contiene una determinada visión del
hombre, del mundo, de lo religioso, de la educación, que
será nuestro mareo de referencia.
3. Invitamos a quienes integran o
desean integrar la comunidad educativa marista a que confronten sus
expectativas personales con nuestro Ideario Educativo, y lleguen a una
opción clara y comprometida frente al mismo.
DEFINICIÓN INSTITUCIONAL
Quiénes somos: Nuestra
identidad
4. "Suscitados por el Espíritu Santo, nuestro Instituto es enviado
por la Iglesia. En pos del Padre Champagnat evangeliza, sobre
todo, educando a los jóvenes, en especial a los Irás
desatendidos. " (Const. 80)
5. Nuestro colegio es un centro educativo
católico que la Iglesia -a través del Instituto de los
Hermanos Maristas- ofrece a la sociedad, para promover la formación
integral de sus alumnos. Se inserta en la pastoral eclesial
y en el sistema educativo nacional.
6. Nuestra visión del mundo
y del hombre está inspirada en el Evangelio de Jesús. 7.
Consideramos al mundo como el lugar en que los hombres
dialogan entre sí y se hermanan en un esfuerzo común
para construir una sociedad justa, consciente y solidaria.
8. Creemos en
el hombre como valor supremo de la creación y en
su capacidad de descubrir el bien y la verdad; que
se asume como proyecto de una permanente conquista de sí
mismo y como sujeto y autor de su propia historia. 9.
El señorío respetuoso del hombre sobre la creación, ubica a
la misma al servicio de la realización de la persona
y de toda la comunidad humana. Consecuentemente todas las estructuras,
económicas, sociales, políticas, jurídicas, etc., que él mismo crea, deben
reconocer en el hombre, su razón de ser.
10. El educador
marista ve al hombre como una persona libre, original, en
situación perfectible; investido de dignidad, responsabilidad, destino y esperanzas; en
interacción con la naturaleza, con los demás hombres y con
Dios mismo.
11. Como congregación marista reconocemos y valoramos la visión
de nuestro Fundador, para quien no existían fronteras en su
misión edueativo-evangelizadora. Vemos en todo niño y joven un hijo
de Dios y un hermano universal. En fidelidad al contexto
en que vivimos, experimentamos una particular llamada a reforzar nuestro
sentido de pertenencia a América Latina.
Educación y Escuela Católica
12. Con
los obispos latinoamericanos, creemos que la educación es un factor
básico y decisivo para una cultura más acorde con las
necesidades del hombre y el proyecto de Dios.
13. Creemos que
a través de la Escuela Católica contribuimos a dar sentido
evangélico a toda la realidad humana. De aquí que nuestros
centros brinden un claro y explícito servicio evangelizador.
Educación, persona y
sociedad
14. En el pensamiento del P. Champagnat, educar es motivar
el desarrollo integral de la persona, cultivando todas sus dimensiones.
Es facilitar al joven la consecución de los valores que
lo humanizan y personalizan, tales como la sociabilidad, la libertad,
la responsabilidad, la trascendencia, para llegar a ser "buenos cristianos
y virtuosos ciudadanos".
ESTILO FORMATIVO
Qué proponemos:
Perfil de la persona que educamos.
15.
"La escuela Marista ofrece a las familias un proyecto educativo
que armoniza fe, cultura y vida, según el pensamiento de
Marcelino Champagnat. Este proyecto subraya los valores de abnegación y
apertura a los demás; presenta la cultura como un Medio
de comunión entre los hombres y el saber como un
compromiso de servicio. " (Const. 87). En las diferentes dimensiones
de la persona la escuela marista aspira a lograr:
Dimensión física
16.
Un educando que valore y respete su cuerpo y el
de los demás, su desarrollo físico, sus posibilidades de expresión
corporal y su salud, y los cultive a través de
hábitos higiénicos, del deporte, de la vida al aire libre
y del cuidado del ambiente natural y urbano en que
vive.
17. Que adquiera el conocimiento, la aceptación y la valoración
del crecimiento, de las capacidades y de las limitaciones, tanto
en sí mismo como en los demás, sin discriminares ni
discriminar a nadie.
Dimensión afectiva
18. Que sea capaz de asumir y
expresar el cariño y la ternura, integrando su personalidad sexuada,
mediante una sana relación consigo mismo, con la naturaleza, con
los demás y con Dios.
19. Que pueda dar y recibir
amor, generar relaciones amistosas, asumir y valorar la familia, como
ámbito natural de crecimiento y maduración.
Dimensión cognitiva
20. Un educando que
cultive la memoria, la inteligencia, la capacidad de síntesis, los
criterios para la reflexión, el juicio crítico, los hábitos de
la labor intelectual así como las habilidades que le permitan
asumir el trabajo como expresión creativa. Que adquiera los conocimientos
suficientes y necesarios en el ámbito de las ciencias, el
arte y la técnica, así como la capacidad de confrontación
e investigación.
Dimensión comunitaria y social
21. La educación marista motiva y
acompaña al alumno para que -con autonomía y a la
vez integrado a los demás actúe en su ambiente respondiendo
personalmente a su vocación histórica y eterna.
22. Que sea creativo
para desarrollar respuestas adecuadas a nuevas realidades desde la originalidad,
la búsqueda, la profundización, la iniciativa.
23. Que esté abierto a
la participación en las diferentes propuestas del entro, como jornadas,
convivencias, actividades culturales, juegos, deportes.
24. Que, a partir de la
conciencia de la miseria física y moral de quienes le
rodean, sea solidado y asuma la dimensión cristiana del servicio,
superando las diferencias sociales, los racismos, la voluntad de poder
y de explotación.
25. Que sea capaz de comprometerse asumiendo responsabilidades
y enfocando su formación y su futura vida profesional dentro
de una perspectiva de servicio.
26. Que sea capaz de un
diálogo crítico, responsable y creativo frente a los medios de
comunicación social.
27. Que tenga conciencia de su ser nacional y
de su participación activa como ciudadano.
Dimensión ético valorativa
28. La educación
marista considera a la persona humana como valor fundante de
cualquier axiología. Fundamentados en la encarnación de Cristo consideramos que
todo lo profundamente humano es esencialmente cristiano. De aquí que
la propuesta de valores tendrá una honda raíz humano-cristiana.
29. Más
allá de la expresión histórico-cultural de los valores, se pretende
capacitar a los educandos para apostar por el valor del
ser frente al tener, por el sentido de la vida,
la esperanza, la solidaridad, la responsabilidad, la libertad, la justicia,
la conciencia crítica, el trabajo creador, la interioridad, la reconciliación
y la paz.
Dimensión trascendente
30. "Movido por el Espíritu, Marcelino
Champagnat
quedó cautivado por el amor de Jesús y María a
él y a los demás. Esta experiencia, unida a su
apertura a los acontecimientos y personas, se convierte en fuente
de su espiritualidad y celo apostólico, lo hace sensible a
las necesidades de su tiempo, sobre todo a la ignorancia
religiosa y a las situaciones de pobreza de la niñez
y juventud. La fe y el deseo de cumplir la
voluntad de Dios le revelan su Misión: dar a conocer
a Jesucristo y hacerlo arriar. Decía con frecuencia.- No puedo
vera un niño sin que Me asalte el deseo de
enseñarle el estetismo y derive cuánto lo ama Jesucristo. Con
este espíritu fundó el Instituto para educar cristianamente a los
niños y jóvenes, en especial a los Más desatendidos. "
(Const. 2)
31. "Fieles al carisma del Fundador, la escuela Marista
hace del anuncio directo de la Palabra un elemento esencial
de su Misión. " (Const. 85)
32. Somos conscientes que muchos
de nuestros enteros son ya "fronteras de evangelización". Por ello,
dentro del mareo de libertad que implica toda opción de
fe, queremos favorecer en los niños y jóvenes una vivencia
auténtica del cristianismo, mediante un ambiente escolar mareado por los
valores evangélicos, la explicitación sistemática de la fe y el
acompañamiento en su compromiso de vida. Desde este tercer nivel
damos particular importancia a la catequesis sacramental, a los movimientos
juveniles, a los grupos de oración y a la pastoral
de vocaciones.
33. Respetando las distintas opciones personales frente a la
propuesta de fe, aspiramos a que nuestros alumnos:
a.- Reconozcan en
su identidad personal la dimensión trascendente que los abre a
la realidad, a las demás personas y a Dios.
b.- Descubran
su proyecto de vida, insertándose conscientemente como constructores de la
comunidad humana.
c.- Asuman con apertura y respeto la propuesta evangelizadora
del colegio, explicitada por la catequesis sistemática.
d.- Sean capaces de
experimentar la propuesta de valores evangélicos, participando de las actividades
propias de la pastoral colegial.
e.- Puedan llegar a una respuesta
vital y comprometida frente a Cristo que los invita a
su seguimiento.
f.- Logren expresar y celebrar la fe, en el
encuentro personal y comunitario con el Dios de la Vida,
que en Cristo ha asumido toda nuestra realidad con sus
luces y sombras, penas y alegrías.
g.- Descubran a María, nuestra
Buena Madre, como camino para ir a Cristo y a
los hermanos.
h.- Perciban la invitación a construir la comunidad eclesial
y sean capaces de asumir una opción comprometida con los
menos favorecidos.
i.- Desarrollen su vocación personal y misionera, siendo testigos
y anuncio de la fe, vivida como don y conquista.
j.-
Puedan reconocer en Marcelino Champagnat un regalo de Dios para
la Iglesia y actualizar en sus vidas los valores propios
del carisma marista.
ESTILO DE ENSEÑANZA
Cómo lo realizamos:
La pedagogía marista
34. La
tradición pedagógica marista se nutre de la experiencia y la
reflexión educativas, desarrolladas desde Marcelino Champagnat y los primeros Hermanos
hasta nuestros días. Desde esta perspectiva podemos destacar algunos aspectos
esenciales y peculiares:
Una pedagogía integral
35. Que favorece el crecimiento total
del alumno; es decir, no sólo se interesa por el
aprendizaje, la adquisición de datos, las destrezas y los hábitos,
sino que atiende a la persona global. Nuestros primeros Hermanos
ya hacían referencia a "Educar todo el niño". Hoy este
principio sigue orientando nuestro servicio educativo evangelizador. Intentamos una educación
personal que acompañe a cada uno según sus necesidades y
que favorezca el ambiente humano para la maduración individual.
Una pedagogía
mariana
36. María, madre y educadora, inspira toda la propuesta y
el proceso educativo marista, siendo el camino que nos conduce
a Jesús de Nazaret. Como Ella educamos desde:
37. La presencia:
La pedagogía de la presencia encuentra su raíz en el
pensamiento del Padre Champagnat: "Para educar a los niños hay
que amarlos". Esta presencia está vinculada al sentido de vigilancia
preventiva, que implica: estar; estar cercano; estar con alegría; sin
abrumar ni inhibir; saber retirarse a tiempo, alentar a crecer
y a actuar con libertad. Presencia que permite conocer mejor
al alumno y colocarse de parte del menos favorecido.
38. La
sencillez: Característica desde nuestros orígenes, se expresa, entre otras formas,
por el amor preferencial a los pobres y sencillos; la
búsqueda de los objetivos sin rodeos inútiles; y la actuación
sin doblez ni orgullo, buscando la esencia y no la
apariencia.
39. La vida de familia: "El Padre Champagnat hizo
de la comunidad de los primeros discípulos una verdadera familia.
" (Const. 49). El espíritu de familia se traduce en
el trato sencillo y dialogante, y en la acogida cariñosa
y participativa de todos los miembros de la comunidad educativa.
40.
El espíritu de trabajo: La pedagogía del trabajo es expresión
del espíritu mariano de sencillez y vida de familia. Frente
a la indolencia y la facilidad excesiva propone el esfuerzo
y la constancia. 41. La interioridad y la relación con Dios:
Como María, que " guardaba todo en su corazón" (Lc
2,19) y supo interceder por quienes amaba Jn 2, 3-5),
los educadores maristas creamos un espacio para acoger en la
oración a nuestros alumnos y hablarle de ellos a Dios.
Nuestra confianza radica, no sólo en el esfuerzo que hacemos
para enseñar, sino en la bondad del Padre que nos
ha llamado a esta vocación y nos escucha, y en
la "Buena Madre", siempre atenta a las necesidades de sus
hijos.
Una pedagogía participativa.
42. Proponemos una pedagogía en la que
el educando, artífice de su propio crecimiento, se asume como
protagonista, implicándose activamente en el proceso educativo personal y grupal.
Una
pedagogía del testimonio
43. "Creemos que nuestro testimonio personal y comunitario
es1nás importante que nuestra acción. " (XIXC.G., Misión, 21). ´Al
lado de los jóvenes, colmo educadores cristianos, en la escuela
o fuera de ella, damos testimonio de la necesidad de
lograr la armonía entre fe, cultura y vida, entre el
compromiso colmo cristianos colmo ciudadanos. " (XIX C-G-, Mensaje, 12)
Una
pedagogía que parte de la vida y se orienta hacia
la vida.
44. Entendemos que la vida misma es fuente
de formación. En efecto, desde la vida, el niño y
más adelante el hombre, tendrá que seguir formándose. Por ello,
más que la transmisión de saberes nos preocupa que el
educando aprenda a aprender desde la vida.
La escuela marista busca
dar respuesta a las necesidades de los alumnos en la
situación de vida en que se encuentran. Esto reclama una
capacidad de adaptación, tanto a nivel de contenidos como de
métodos, para ofrecerles los instrumentos necesarios, evitando los aprendizajes ajenos
a la realidad. Esta pedagogía de educar desde y para la
vida orienta también la formación religiosa, que queremos se traduzca
en una ética concreta y no en principios abstractos.
Una pedagogía
desde y para la solidaridad.
45. "Hemos nacido de una
experiencia evangélica de solidaridad: Marcelino nos intuyó en los ojos
de este muchacho ignorante. De ahí brota lo que constituye
el fundamento de nuestra propia respuesta a las necesidades de
hoy. " (XIX C.G., Mensaje, 11).
Estamos llamados a caracterizarnos por
una particular sensibilidad frente a las situaciones de pobreza, límites
e injusticias que surgen dentro de la comunidad y en
el entorno social. Ello inspira un estilo pedagógico marcado por
la preferencia al más débil, por la delicadeza, por la
entrega generosa, por la no discriminación, por el saber disimular
las dificultades ajenas. Atender a los alumnos con mayor dificultad es
crear estructuras de apoyo, grupos de recuperación, acompañar pacientemente a
quien va con retraso y ofrecerle estímulos.
ESTRUCTURAS DE PARTICIPACIÓN
Quiénes actuamos:
La
comunidad educativa
46. Proponemos que nuestro colegio se constituya como una
auténtica comunidad educativa, porque entendemos que la tarea de la
educación requiere de la aportación coordinada de todos los estamentos
que intervienen en ella.
47. El camino o medio para
construir esta comunidad educativa, es la participación, entendida como un
proceso en constante realización. Los principios que rigen este proceso
son:
- La corresponsabilidad, asumiendo los compromisos en los niveles en
que cada uno deba hacerlo, de acuerdo con el Manual
de Roles y Funciones.
- La subsidiariedad, respetando las competencias asignadas
a los cargos superiores e inferiores. - La representatividad, haciéndose cada
cual presente en los medios de gestión o gobierno a
los que tiene acceso, ya personalmente, ya por su o
sus representantes.
- La globalidad, procurando que las acciones y los
criterios que las ordenan mantengan una perspectiva de conjunto.
48. Una
adecuada concepción de la participación exige la actitud interior de
integrarse, que implica el sentido de pertenencia al centro y
la aceptación del Ideario Educativo. Se expresa en el espíritu
de colaboración, el trabajo en equipo y la acogida de
las personas y sus iniciativas.
49. Los niveles de participación -Informativo,
consultivo y de decisión-, en los diferentes ámbitos -pedagógico, administrativo,
pastoral, organizativo, etc.- dependen del tipo de servicio y de
la responsabilidad otorgados a las personas y a los grupos
en la animación y vivencia del proceso educativo.
50. Los
Hermanos nos sentimos gozosamente llamados a compartir y a alentar
la vivencia de nuestra misión y espiritualidad con aquellos seglares
que asumen las diversas responsabilidades de animación, docencia y servicio.
Identificamos
los estamentos fundamentales que componen la comunidad educativa marista:
La entidad
titular
51. La entidad titular es el Instituto de Enseñanza General
(Instituto de los Hermanitos de María o Hermanos Maristas). Define
y mantiene los principios que configuran el servicio educativo-evangelizador de los
centros, así como los criterios que garantizan la fidelidad al
mismo.
52. Los poderes de representación corresponden al Hermano Provincial, quien
actúa por sí mismo o en forma colegiada con el
Consejo Provincial, según lo determinan las Constituciones de la congregación
marista (Const. 143).
La comunidad de Hermanos
53. Los Hermanos, forman una
comunidad de consagrados, nacida del llamado del Señor para evangelizar
educando. Intentan irradiar en la comunidad educativa un espíritu de
autenticidad, lealtad y trabajo, en un ambiente de corresponsabilidad en
la obra común.
54. Por sobre todas las cosas, la comunidad
de Hermanos quiere ser esa presencia de Dios en la
escuela, que recuerde a todos sus integrantes, el llamado constante
que el Señor nos hace a ser fieles a la
misión que nos ha confiado.
55. Los centros que no cuentan
con la presencia directa de una comunidad de Hermanos hallan
en la comunidad Provincial el apoyo, el aliento y el
testimonio para vivir su misión.
Los directivos de los centros
56. Reciben
de la entidad titular la delegación del servicio de la
autoridad, entendido como compromiso de animación, y responden -en la
instancia local- ante la comunidad educativa, el Estado y la
entidad titular.
Los alumnos
57. La razón de ser de la
escuela marista es ofrecer un servicio evangelizador a sus alumnos.
Al definir nuestro estilo formativo hemos delineado ya las características
esenciales de su perfil.
58. "Con los alumnos nos comportamos corlo
hermanos y educadores. AgJuda1nos a los jóvenes a convertirse en
artífices de su propia formación, creando en la escuela una
atmósfera de cordialidad y participación" (Const. 88). 59. Es deseable la
creación de agrupaciones de alumnos a través de las cuales
puedan manifestar sus pareceres, dentro de un clima de confianza,
donde se desarrolle la iniciativa, la libertad, la responsabilidad y
el respeto mutuo.
Las familias
60. Los padres de los alumnos son
los primeros responsables de la educación de sus hijos. Fieles
a nuestro Ideario Educativo nos sentimos sus colaboradores en esta
difícil y apasionante tarea.
61. La confianza de los padres depositada
en el centro, y el reconocimiento por parte del centro
de que los padres son los primeros educadores, hacen que
la colaboración mutua sea obligada.
62. Queremos que las relaciones entre
el colegio y las familias se den siempre en un
clima de cordialidad. Favorecemos la asociación de padres de alumnos
como medio para fomentar su integración en la tarea educativa.
63.
Creemos en la necesidad de un proceso continuo en la
formación de los padres, en orden a un crecimiento personal
y a una mayor capacitación para cumplir con su misión.
De allí nuestro apoyo a toda actividad que tienda a
tal fin.
Los docentes
64. Los docentes, -maestros, profesores, catequistas, colaboradores en
deportes, en actividades culturales, en laboratorios, en equipos de orientación
y gabinetes psicopedagógicos- son, por su relación cercana a los
alumnos, fuerzas vivas de la educación marista.
65. Por eso están
llamados a una opción clara frente al Ideario Educativo Marista,
implicándose en la elaboración y el seguimiento de los Proyectos
Educativos locales.
66. Como educadores maristas procuran ser profesionales competentes, no
contentándose con la simple transmisión de contenidos académicos sino buscando
ser auténticos educadores y evangelizadores.
67. Esto significa, para el docente,
alcanzar un adecuado nivel de conocimientos, de especialización y actualización
en técnicas y recursos del aprendizaje, y en la capacidad
de diálogo interdisciplinario.
68. Junto con esto se le pide que
ayude a discernir y jerarquizar los valores auténticos, que promueva
relaciones humanas significativas y profundas en el ambiente escolar, y
que sea capaz de integrar, a partir de las disciplinas
que imparte, la fe, la cultura y la vida, desde
su nivel de opción y coherencia personales.
El personal auxiliar, de
administración y de servicio
69. Como colaboradores en oficinas administrativas, en
actividades de limpieza, de mantenimiento, de recepción, cada uno, desde
sus respectivas responsabilidades, hacen posible y más eficaz la acción
educativa del centro.
70. La dedicación de todas estas personas, el
sentirse en una obra común, la presencia casi constante junto
a los niños y jóvenes, convierten a su trabajo en
un espacio de particular valor educativo.
71. Se les propone, por
tanto: integración, colaboración, espíritu de servicio solidario, cordialidad, estima, respeto
mutuo y responsabilidad.
Los exalumnos
72. El exalumno marista está llamado a
ser expresión vital de los valores propuestos en nuestros colegios.
73.
Nuestro servicio desea llegar a ellos mediante un acompañamiento que
les facilite el contacto enriquecedor con la espiritualidad marista. En
la medida en que opten por ella, los exalumnos están
invitados a colaborar de una manera eficaz en la obra
educadora del centro, individualmente o integrando agrupaciones específicas.
PROYECCIÓN COMUNITARIA
Ámbito
donde actuamos:
La Iglesia local:
74. "Estamos convencidos de que una
mayor inserción eclesial no es sólo una exigencia de nuestra
misión de Iglesia, sino una fuente de renovación y fecundidad"
(XIX C:G., Misión, 25).
75. Entendemos que la escuela marista es
uno de los lugares privilegiados de encuentro e irradiación de
la comunidad cristiana local. Realizamos la comunión eclesial insertándonos en
la pastoral de conjunto diocesana. Deseamos, por tanto, estar presentes
en la vida de la Iglesia local, y asumir en
ella nuestro papel específico en colaboración con las otras escuelas
y colegios de la diócesis.
La realidad social
76. "En nuestra inserción
en el mundo, seguimos el ejemplo de Jesús que se
hizo semejante a nosotros y que vivió en una unidad
perfecta la fidelidad a la voluntad de su Padre y
la entrega sin límites al hombre" (XIX C. G., Espiritualidad
Apostólica, 18). "Un desafío para nuestra labor de educadores cristianos es
cómo adecuar nuestra tarea educativa a una realidad cultural en
profunda efervescencia y en medio de una sensibilidad creciente hacia
las exigencias de la inculturación" (XIX C. G., Misión, 13).
77.
Como colegio marista nos enraizamos en la realidad humana, cultural,
social, nacional y latinoamericana en la que estamos insertos, descubriendo
sus valores auténticos, iluminándolos y enriqueciéndolos, desde el Evangelio de
Jesús de Nazareth.
78. En esta óptica, la escuela marista, está
abierta a los niños y jóvenes, para favorecer encuentros e
intercambios y llegar a ser un centro de formación permanente
y de promoción cultural al servicio de la comunidad local. 79.
La misma realidad que nos define y que nos marca
objetivos para la escuela también nos hace salir fuera de
ella, y nos conduce a comprometernos en la construcción de
la paz, de la justicia y de la solidaridad.
80.
Nos sentimos solidarios con los demás centros educativos en la
tarea de servir a la sociedad y mejorar la calidad
de ese servicio.
Nota final.
81. Creemos indispensable que cada miembro
de la comunidad escolar conozca el presente Ideario, y que
a partir de él, procure caminar junto a los demás
miembros hacia los ideales educativos aquí señalados.
82. María, inspiradora de
la obra marista en la mente del Padre Champagnat, recoja
nuestras inquietudes y bendiga estos principios, en los que fundamentamos
nuestro servicio educativo-evangelicador concreto.
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