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Espíritu de Dios ha confiado en la Iglesia en la persona de San Juan Bautista de La Salle, un carisma que todavía hoy anima a los Hermanos y a numerosos educadores.
Proyecto Educativo Lasaliano
(Extractos del discurso impartido por el hermano John Johnston,
Superior General, en el congreso EURO LASALLE ´94 en Strasbourg)
NUESTRA
MISIÓN EN EL MUNDO ACTUAL
En los comentarios a los miembros
del 429 Capítulo General del pasado mayo, el Papa Juan
Pablo II reconoció con satisfacción que nuestra misión contemporánea es
la vivida por los Hermanos y los seglares "formados como
docentes, catequistas y animadores de pastoral que desean seguir los
métodos y objetivos derivados del carisma "lasaliano".
Nuestra misión actual es
realmente una "misión compartida". Es una misión ejercida por
los Hermanos, seglares, sacerdotes y miembros de otros institutos religiosos.
Somos miembros de lo que llamamos "Familia Lasaliana": una
comunión de personas encargadas por Dios con la misión de
la educación humana y cristiana en el mundo actual.
Esa es una manera diversa de expresar "Lasalianos... sin fronteras".
En el documento sobre la participación del laicado en
la vida y misión de la Iglesia, el Papa dice
que la Iglesia está llamada a ser COMUNIÓN DE PERSONAS,
pero una comunión que por su misma naturaleza se dirige
a la misión: la misión de engendrar comunión. La
Iglesia está llamada, por tanto, a ser COMUNIÓN QUE ENGENDRA
COMUNIÓN.
De la misma manera la Familia Lasaliana está llamada a
ser comunión de personas dentro de la Iglesia, una comunión
que engendra hermandad en el ejercicio de la misión de
la educación humana y cristiana. Lasalianos... sin fronteras: lasalianos
comprometidos en ayudar a los jóvenes en ochenta y un
países a desarrollarse por entero como personas humanas y aprender
a vivir como hermanos y hermanas; lasalianos entregados a la
construcción de un mundo donde todos puedan vivir en paz
y justicia.
Ejercemos la misión en una variedad llamativa de
centros educativos: preescolares, elementales, secundarios, preuniversitarios, técnicos, profesionales, de ingeniería,
de agricultura. del profesorado, universitarios... Hay programas en régimen de
internado para jóvenes en varios grupos según las edades.
Hay programas para los analfabetos, emigrantes, itinerantes, minusválidos física y
mentalmente, jóvenes con dificultades para el aprendizaje, muchachos con problemas
de comportamiento. Hay centros pastorales que ofrecen una variedad
de actividades religiosas y apostólicas. Hay centros deportivos, recreativos
y de actividades sociales.
CARACTERÍSTICAS DE LA ESCUELA LASALIANA
La Salle no
nos dejó una lista definitiva de las características que consideraba
esenciales para las escuelas cristianas que fundó. Por esto,
las listas de características publicadas varían algo en contenido, orden
y número. He hecho una lista de siete y,
por motivos prácticos, las he colocado en cierto orden.
Pero no hay nada categórico sobre la lista o el
orden. En la práctica las características están interrelacionadas.
Lo que da a la escuela su identidad "lasaliana" es
la integración de estas características.
1. Respeto por cada estudiante como una
persona única
La Salle dice: para que los jóvenes lleguen a
caer en la cuenta de sus derechos, necesitan maestros.
Por tanto, Dios llama a algunas personas a ser maestros.
Está claro, pues, que La Salle consideraba que el
papel del maestro es una vocación. La enseñanza es,
por supuesto, una ocupación, una manera de ganarse la vida.
Pero es más que eso. La Salle nos
dice a todos hoy que Dios, en su Providencia, es
decir, en su amor e interés por los jóvenes, los
ha confiado a nuestro cuidado. Tienen el "derecho" de
crecer como personas humanas. Tenemos el "deber" de asegurar
que se respeten sus derechos. Pero este "deber" no
es pesado. Es un don de Dios. Dios
"confía" -"pone en nuestras manos"- a los jóvenes para que
los cuidemos. Hemos recibido una tremenda responsabilidad, pero una
responsabilidad que es también un privilegio.
La primera característica de una
escuela lasaliana es, por tanto, el respeto, incluso la reverencia,
a cada estudiante como persona única. El canónigo Blain,
biógrafo del Fundador, dice que el término "maestros de escuela"
no era de ningún modo el adecuado para describir a
los seguidores de La Salle y sus relaciones con los
alumnos. Dice que los Hermanos escogieron el nombre de
"Hermanos" no sólo porque expresaba muy bien la unión que
consideraban importante, sino porque manifestaba también la relación que querían
tener con sus discípulos, relación de hermanos mayores
2. Espíritu de comunidad
La
segunda característica emana de la primera. Un espíritu saludable
de comunidad debe empapar las escuelas lasalianas. La Declaración
del Capítulo de Renovación de 1967 lo expresa bien:
"La escuela
tenderá a constituirse por sí misma en comunidad humana, dentro
de la que, jóvenes de origen y condiciones sociales o
familiares diferentes, puedan educarse unos a otros en lo relativo
a la comprensión ajena, al conocimiento mutuo, a la amplitud
de miras en todo, gracias al diálogo, a la aceptación
realista de la singularidad y de las limitaciones de cada
uno, al espíritu de servicio, al instinto de la justicia
y del amor fraterno" (46,2).
Pero hay que completar el párrafo.
Esta "comunidad viva" incluye no sólo a los estudiantes.
Todos los comprometidos con la escuela -directivos, maestros, personal
de servicio, la Comunidad de los Hermanos- son miembros constitutivos
de la comunidad escolar.
3. Escuelas de calidad
El Capitulo General de 1993
reafirmó enérgicamente nuestro compromiso con la educación humana y cristiana
de los jóvenes y adultos, en particular de los que
son pobres, posición que Juan Pablo II respaldó y alentó
en su alocución a los Capitulares:
"Vuestra misión, amados Hermanos, es
importante y difícil,- tenéis que cumplirla en una época de
cambios considerables en la sociedad... que la educación cristiana de
la juventud sea la especificidad esencial de vuestra obra... manteneos
en toda circunstancia maestros... con el ejemplo y la palabra".
La Iglesia reconoce claramente su responsabilidad de estar presente en
el mundo de la educación para afirmar los valores que
son genuinamente humanos y, al mismo tiempo, desafiar a lo
humano a ir más allá de sí mismo. La
Iglesia desea ayudar a los jóvenes a que comprendan que
hay más motivos para vivir de lo que la persona
humana ve con la sola razón.
Una escuela que es auténticamente
lasaliana es, por tanto, una escuela de calidad. Cualesquiera
que sean su naturaleza y la edad y habilidad de
los alumnos, debe caracterizarse por la excelencia. La escuela
lasaliana es una escuela donde los alumnos aprenden realmente, donde
se transmiten eficazmente la cultura, los valores y la fe.
4.
Escuela que es cristiana
Primero, debe decirse con claridad que la
Regla, por fidelidad al Fundador y a la tradición viva
del Instituto, afirma que la "principal función" de los Hermanos
es la obra de evangelización y la catequesis (R 15).
Por otra parte, según la Declaración, la enseñanza de
la religión no se ha disociado nunca del resto de
la educación. Siempre ha habido un esfuerzo por unir
la evangelización con el trabajo civilizador y el acceso a
la cultura (D 40).
Trabajamos hoy -en el mundo y de
manera específica en Europa- en una variedad extraordinaria de instituciones
educativas y en una amplia diversidad de lo que el
Papa ha llamado " situaciones" (Redemptoris missio, 33). Tenemos
jóvenes -con frecuencia en la misma escuela- que "viven" la
fe católica y otros que no; jóvenes que son cristianos
pero no católicos; jóvenes que no son cristianos; jóvenes que
son indiferentes o incluso hostiles hacia todas las religiones "organizadas".
Al
reconocer la complejidad de las situaciones, tenemos que preguntarnos seriamente,
sin embargo, si damos suficiente prioridad a la creación de
escuelas que correspondan, en cuanto sea posible, a las escuelas
descritas en la Regla. En el esfuerzo por responder
creativa y eficazmente a esta obligación, creo que podemos encontrar
una guía muy útil en las orientaciones que la Iglesia
proporciona hoy para la presencia y la misión de la
Iglesia en situaciones interreligiosas. La Iglesia considera que el
"diálogo" y la "proclamación" son dos expresiones distintas de la
evangelización. Creo que tanto el diálogo como la proclamación
deben ser muy evidentes en las escuelas lasalianas hoy. 5. Solidaridad con
los pobres
Todos son muy conscientes de que la solidaridad con
los pobres es una dimensión esencial de la tradición del
Instituto y, por lo tanto, de la misión lasaliana actualmente.
Los Hermanos, de hecho, profesamos un voto especial de
asociación para el servicio educativo de los pobres, voto que
nos obliga a dirigir escuelas u otros centros de educación
cristiana que sean accesibles a los pobres.
6. Profesores: hombres y mujeres
de fe y celo
Tenemos en el mundo lasaliano hoy tres
categorías de escuelas: l) aquéllas con una Comunidad de Hermanos,
un Director Hermano y un buen número de seglares; 2)
aquéllas con una Comunidad de Hermanos, un Director seglar y
un buen número de seglares; 3) aquéllas sin Hermanos, un
Director seglar y un buen número de seglares. Pero
para que estas escuelas funcionen auténticamente, deben tener los componentes
integrantes de una "Red de Escuelas Lasalianas" con estructuras que
aseguren la responsabilidad, evaluación y animación.
Quiero manifestar muy claramente la
convicción de que debemos mantener en nuestra Red aquellas escuelas
-y sólo aquellas escuelas- que estén seriamente comprometidas a poner
en práctica las características sobre las que hoy estoy reflexionando.
Profesores
en las Escuelas Lasalianas
Para tener éxito en crear escuelas que
sean auténticamente lasalianas, hemos de tener profesores competentes y entregados,
hombre y mujeres que se comprometan a trabajar juntos creativa
y constructivamente. Los profesores y los miembros de la
dirección de las escuelas -católicos o no- deben comprender la
identidad de la escuela lasaliana y estar de acuerdo en
promover o al menos respetar esa identidad. Quienquiera que
sea responsable de contratar a los profesores tiene que dejar
muy claro a los solicitantes, que se espera de todos
los profesores en una escuela lasaliana, que reconozcan y respeten
su identidad distintiva (Ex corde Ecclesiae, 25- 26).
Cierto que
no es necesario que cada maestro sea católico. Sin
embargo, estoy convencido personalmente de que para crear una escuela
que sea realmente lasaliana, necesitamos un cuerpo sólido de hombres
y mujeres que sean transparentemente católicos comprometidos.
7. Organizada alrededor de la
historia de La Salle
Muchas, si no todas de las seis
características que he descrito, son probablemente características de otros institutos
religiosos comprometidos en la misión de la educación humana y
cristiana. Lo que es importante no es que seamos
diferentes, sino que seamos auténticos. Con otras palabras, definimos
nuestra identidad en términos de quiénes somos, no en términos
de quiénes no somos. Sin embargo, lo que de
verdad diferencia a la escuela lasaliana de otras escuelas católicas
es que está organizada alrededor de una historia extraordinaria e
inspiradora, la de Juan Bautista de La Salle.
La experiencia de
los años recientes índica claramente que muchos de nuestros colaboradores
encuentran, como los Hermanos, gran inspiración e iluminación en la
historia de este hombre, que se conmovió tanto por la
necesidad que los niños pobres de su tiempo tenían de
educación, que cambió completamente la dirección de su vida, entró
en dos 11 mundos" que eran enteramente nuevos para él,
el de los pobres y el de la educación, y
fundó el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
La
experiencia nos revela la verdad del artículo de la Regla
que afirma que el "Espíritu de Dios ha confiado en
la Iglesia en la persona de San Juan Bautista de
La Salle, un carisma que todavía hoy anima a los
Hermanos y a numerosos educadores" (Regla, 20).
CONCLUSIÓN
Lasalianos... sin fronteras: una
comunión internacional de hombres y mujeres comprometidos en construir las
hermandad de todos y todas por la educación humana y
cristiana de los jóvenes y adultos, especialmente de los que
son pobres. Termino con un pasaje de la biografía
del Fundador al que me referí antes. El autor
piensa, desde luego, en los Hermanos. Pero cuando dice
"Hermanos", pueden decir "Lasalíanos".
"Si el nombre de MAESTRO DE ESCUELA
fue aceptable hasta aquel momento... ya no era el apropiado
cuando se habían reunido, para no formar sino un solo
cuerpo. El de HERMANOS era el nombre que mejor
les iba. Por esta razón lo eligieron."
"Este nombre les
recuerda que como Hermanos se deben muestras recíprocas de amistad
tierna, pero espiritual; y que debiendo considerarse como hermanos mayores
de los que vienen a recibir sus lecciones, tienen que
ejercer su ministerio de caridad con corazón cariñoso" (Blain, t.
I, 1.2, cap. 3)."
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