La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Pablo Cabellos Llorente, Doctor en Derecho Canónico y Ciencias de la Educación | Fuente: Conoze Cristianos audaces
La audacia del cristiano procede de una fe limpia y arraigada que prorrumpe en el amor, aún a pesar de las debilidades personales.
Cristianos audaces
Procura que en tu boca de cristiano -que eso eres
y has de ser a toda hora- esté la imperiosa
palabra sobrenatural que mueva, que incite, que sea la expresión
de tu disposición vital comprometida". Estas palabras, escritas en Forja
por San Josemaría, condensan de algún modo lo que él
denominó unidad de vida. Son necesarios los cristianos de cuerpo
entero, que no dejan de serlo nunca, estén donde estén.
El Cristianismo ha traído un modelo de vida, que implica
el seguimiento de Cristo, lo que comporta el deseo de
hacer en toda situación lo que él haría. "El que
halla a Jesús -se lee en el Kempis- halla un
tesoro bueno, y de verdad bueno sobre todo bien, y
el que pierde a Jesús pierde muy mucho y más
que todo en el mundo. Paupérrimo el que vive sin
Jesús y riquísimo el que está con Jesús".
Pero es preciso
que el Cristo que deseamos seguir sea el verdadero, sin
modificaciones interesadas o usos indebidos de quien es verdadero Dios
y verdadero hombre. Por eso es preciso leer el Nuevo
Testamento, meditarlo, contemplarlo, para no desfigurar la entrañable figura del
Redentor del hombre. Es Alguien que sigue viviendo en la
revelación, en la Eucaristía, en cada hombre, en la Iglesia.
"La contemporaneidad de Cristo respecto al hombre de cada época
se realiza en el cuerpo vivo de la Iglesia", escribió
Juan Pablo II en Veritatis Splendor. No se puede, por
tanto, ir por libre -si se me permite la expresión-
para afirmar que Cristo haría esto o lo otro en
nuestros días, porque es en el seno de la Iglesia
donde se sabe muy bien qué haría. Él mismo nos
dejó un cuerpo de doctrina, unos mandamientos, unos sacramentos, el
encargo de orar y una Iglesia con su jerarquía, para
indicarnos el camino de su encuentro.
Sólo con Cristo, los cristianos
tendrán esa disposición vital comprometida de la que se hablaba
al principio, esa unidad de vida configurada por una verdadera
unión con Él por la gracia. "Un auténtico cristiano -decía
Newman-, no puede oír el nombre de Cristo sin emoción",
oírlo para seguirle con amor, y llevar ese amor a
todos, donde quiera que estemos. Con palabras fuertes escribió San
Cipriano: "No puede vivir con Cristo el que prefiere imitar
a Judas y no a Cristo". Algo de esto sucede
en nuestros días cuando se le instrumentaliza o se le
olvida por temor, por respetos humanos o sencillamente por ignorar
quién es.
La audacia del cristiano procede de una fe limpia
y arraigada que prorrumpe en el amor, aún a pesar
de las debilidades personales. El cristiano amilanado acaba teniendo un
concepto miserable de la fe que dice poseer. Y, en
vez de emplearla para tratar de vivir conforme a ella
y llevarla a donde pueda, quizá la oculta por el
que dirán o para ser políticamente correcto; o la desfigura
para conformarla a su interés. Cuando esto sucede, tal vez
sería el momento de decir al oído del interesado: tenga
la bondad de ser menos católico.
También son de Forja estas
palabras: "Fomenta tus cualidades nobles, humanas. Pueden ser el comienzo
del edificio de tu santificación. A la vez, recuerda que
-como ya te he dicho en otra ocasión- en el
servicio de Dios hay que quemarlo todo, hasta el ´qué
dirán´, hasta eso que llaman reputación, si es necesario". Hacen
falta muchos cristianos así, trabajando en la política, en la
economía, en la cultura, en la escuela, en el taller,
en el campo y en toda parcela humana honesta. Personas
de una pieza que se jueguen lo que sea necesario
para que, sin miedo a ser tachados de fundamentalistas, dogmáticos
o intransigentes, hagan presente la amable figura de Jesús y
su modo de actuar en todas las encrucijadas del mundo.
Esa oferta sí que es de libertad, de progreso y
en servicio de la dignidad humana.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Preguntas acerca del perfil y la formación de educadores católicos, de los criterios de enseñanza que deben regir en una escuela católica y de los modelos pedagógicos a seguir para una mejor asimilación de la doctrina cristiana
Ver todos los consultores