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Autor: Jaime Gines | Fuente: Sontushijos Premiar los aprobados... ¿es educar en positivo?
Cómo comportarse ante los suspensos o aprobados.
Premiar los aprobados... ¿es educar en positivo?
Educación positiva VS educación punitiva
A lo largo de mucho tiempo el castigo
parecía ser la única estrategia válida para educar con eficacia.
La sanción, la reprimenda, el mal genio, etc. eran los
elementos fundamentales en los que padres y profesores sustentaban su
autoridad.
Sin embargo,
de un tiempo a esta parte, la educación en positivo
ha ido ganando terreno a estos hábitos tan arraigados.
Educar en positivo es
convertir la tarea educativa en acciones encaminadas al desarrollo de
hábitos buenos y no sólo a la penalización de malas
actitudes. Educar en positivo es casi una estrategia de marketing
basada en generar una conciencia en la que lo bueno,
el Bien, merece la pena y no tanto en cargar
las tintas en lo negativo de determinadas formas de actuar.
Los niños están
inmersos en un proceso de maduración que progresivamente es más
“auto-consciente”, pero especialmente en las primeras etapas, este conocimiento de
la propia maduración no existe y recae sobre los adultos
la responsabilidad de ofrecer modelos válidos que se muestren atractivos
a los ojos del niño. A través de estos modelos
y del refuerzo de las buenas actitudes, el niño desarrollará
un deseo positivo para actuar de la forma adecuada y
correcta porque realmente le merece la pena.
Conceptos erróneos de
la educación en positivo
Educar en positivo es proporcionar premios materiales (por
ejemplo, te compro tal cosa si apruebas la asignatura)
Los premios materiales
no son la mejor forma de reforzar las buenas actitudes
o, especialmente, los buenos hábitos. Un determinado premio en un
momento puntual puede ser muy eficaz, pero hay que saber
encontrar un equilibrio adecuado para que el niño no acabe
pensando que he de hacer tal cosa porque así recibiré
algo a cambio o no haré tal otra porque no
tengo ningún premio como contrapartida. Además, no debemos olvidar que
lo que perseguimos fundamentalmente es el desarrollo de hábitos y
no podemos premiar continuamente cada una de las acciones que
son fruto de un buen hábito.
Es cierto que, hoy en día, muchos
niños están inmersos en sociedades en que lo material ocupa
un lugar excesivamente alto en la escala de valores (?).
No es fácil ir contracorriente porque, realmente en sí mismo,
el tener la posibilidad de acceder a determinados bienes no
es algo negativo, pero se puede convertir en algo dañino
cuando se desarrollan actitudes y formas de actuar en las
que el tener prima sobre el ser, aunque sea de
forma inconsciente, y el esfuerzo y el bien hacer pierden
su sentido si no conllevan una recompensa tangible. Premiar con
regalos más o menos habitualmente puede hacer que, poco a
poco, el niño vaya participando en un ambiente consumista y
materialista, provocamos que el apego por las cosas sea cada
vez mayor dando cada vez más protagonismo al egoísmo, generamos
frustraciones innecesarias cuando no se tiene lo que se quiere,
y robamos la oportunidad de la satisfacción de lo bien
hecho por sí mismo.
Además, seamos sinceros y realistas, cuanto más le doy
al niño, cada vez va a ser más difícil cumplir
sus expectativas porque cada vez va a querer más y
mejor. Aunque sólo sea por razones prácticas, si nos paramos
a reflexionar un poco, y a pesar de que el
premio material nos pueda resultar muy efectivo en un determinado
momento, nos daremos cuenta de que, a la larga, no
merece la pena recurrir a este sistema de gratificaciones.
Educar en positivo implica
no castigar nunca
El castigo también ha de ser empleado. Debemos ir
creando en el niño la conciencia de que todas nuestras
acciones tienen unas consecuencias y, en muchos casos estas son
negativas. En cualquier caso, lo que debemos es intentar evitar
el castigo que surge de nuestra propia desesperación o de
nuestro enfado. Debemos también procurar escoger castigos proporcionados y relacionados
con la falta cometida. Finalmente, cuando castiguemos es bueno explicar
los motivos que provocan la sanción y las razones de
la sanción en sí misma, pero habremos de evitar que
el niño (cuando ya tiene cierta edad) acabe pidiéndonos explicaciones
por todo con una actitud altiva.
Algunas claves para la educación en
positivo
A continuación
se ofrecen algunos consejos que nos pueden servir de referencia
a la hora de orientar nuestra forma de educar en
positivo: - Aplaude las buenas acciones y actitudes de tu hijo. - Hazle
ver lo agradable que es convivir cuando se actúa con
corrección y cómo las normas establecidas ayudan a esta convivencia. -
Cuando castigues, evita el mal humor excesivo, las malas palabras
o gestos. Procura mantener la calma. Los momentos de crispación
no son los mejores para tomar decisiones. - Permite que tu
hijo se de cuenta de que también cometes errores y
de que éstos son una nueva oportunidad para aprender y
cambiar lo que esté mal. - Enséñale a valorar el esfuerzo
y la satisfacción de hacer las cosas bien, aunque nos
haya costado. - Acompaña tu autoridad de cariño y afectividad
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