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Autor: Mayra Novelo | Fuente: solohijos La inteligencia a los cuatro años
El juegos simbólicos o de imitación permiten al niño conocer mejor la realidad en que vive. Nosotros podemos ayudarle a tomar contacto con el mundo que le rodea estimulando su razonamiento y permitiendo que se arriesgue en sus interpretaciones y extraiga
La inteligencia a los cuatro años
A los 4 años, el niño adquiere habilidades y destrezas
nuevas que le permiten relacionarse mejor con la realidad. Sus
esquemas mentales se van modificando a medida que organiza los
conocimientos previos, asimila nueva información y aprende por medio de
la experiencia. En muchas de sus intervenciones y actuaciones nos
dará muestras de cómo va evolucionando su pensamiento. Fijémonos en
qué hay detrás de algunas de ellas.
"Soy un
guerrero y aquí tengo mi espada para luchar"
Adquiere la
capacidad de generar símbolos y utilizarlos en sus quehaceres cotidianos,
sobre todo en los juegos que lleva a cabo. Es
normal a esta edad ver que coge cualquier utensilio para
jugar de forma simbólica. En este caso, una escoba, un
paraguas… que haga de espada y una prenda alrededor del
cuello que haga de capa servirán para representar a un
guerrero en plena batalla.
"¿Diga?… Hola… No, no está. Vale,
pues llama mañana"
Gran parte de sus juegos son de
imitación. Le gusta realizar aquellas actividades que ve hacer a
las personas que le rodean porque es una manera de
acercarse a, y comprender, la realidad en la que vive.
Nos imita a nosotros (¿no nos suena demasiado ese teléfono
móvil que empezamos a llevar sólo ´por si acaso´?), a
sus hermanos, a sus profesores, a otros niños del colegio
y también a los personajes que ve en la televisión.
"Mira, he hecho un castillo"
Le gusta crear y
pasar de un juego a otro. Si utiliza un juego
de construcción, puede hacer formas tanto horizontal como verticalmente. La
mayoría de las veces da nombre a lo que ha
creado, tanto si es un dibujo, como una manualidad de
plastelina u otro material, y lo utiliza en alguno de
sus juegos simbólicos.
"A lo mejor viene una bruja…"
Le
cuesta realizar una distinción realista entre la verdad y la
imaginación. Para comprenderlo es importante tener en cuenta que la
fantasía ocupa un lugar destacado en su pensamiento.
"¿Cuándo
será verano? ¿Mañana?"
Aunque su capacidad de abstracción es
cada vez mayor, todavía no comprende algunas nociones de distancia
y tiempo. Entenderá lejos y cerca: "Vamos a ir a
un sitio que está más lejos que la casa de
los abuelos", pero no "Vamos a ir a un sitio
que está a 100 kilómetros de aquí". Del mismo modo
comprenderá ayer, hoy, mañana y conceptos como poco o mucho
tiempo: "Veremos a los primos dentro de mucho, mucho tiempo",
pero no: "Veremos a los primos el próximo verano".
"¿Cinco
son muchos?"
El concepto numérico a esta edad no
va más allá de "1, 2, 3 y muchos", aunque
puede contar de memoria hasta 10 ó más, e incluso
hablará de números que no entiende como "67".
"No, así
no se cuenta…"
Cuando le leemos un cuento, a veces
no muestra interés por el argumento y algunas expresiones que
se utilizan pueden confundirlo. Es preferible interpretar un cuento y
adaptarlo a su capacidad de comprensión. Nuestro hijo preferirá una
versión propia, con cambios de voz, adaptación del lenguaje empleado,
comentarios personales o incluso anécdotas de la vida real que
hemos compartido juntos.
"Pues ahora me enfado…"
Son expresivos
en sus reacciones corporales (se cruzan de brazos si se
enfadan, se tapan los ojos ante el miedo o la
boca ante la sorpresa, se "doblan" de risa, etc.) y
no dudan en manifestar espontáneamente sus sentimientos.
El pensamiento de
un niño de 4 años se caracteriza por:
1.
Centraje Tiende a centrarse en un único aspecto de la
situación u objeto. Por ejemplo, le enseñamos dos vasos de
agua que tienen el mismo nivel de líquido, pero uno
es mucho más ancho que el otro. Nuestro hijo dirá
que tienen la misma cantidad, ya que solamente se fijará
en la altura del líquido y no en la anchura
del vaso. También le costará realizar clasificaciones múltiples: relaciona el
concepto "perro" con el animal pero le será más difícil
relacionar el concepto "pastor alemán" con el de "perro".
2. Irreversibilidad
Puede seguir un proceso pero no es capaz de representarlo
mentalmente en sentido inverso. Por ejemplo, le enseñamos una bola
de plastelina y delante de él la dividimos en trozos
más pequeños. Aunque haya visto el proceso, no comprenderá que
esos trozos formaban parte de la bola grande y que
pueden volver a esa forma original.
3. Concreción Todavía no diferencia
con claridad entre la realidad y la fantasía. Piensa que
los muñecos o personajes que salen en la televisión son
reales.
4. Egocentrismo Piensa que todo y todos giran en torno
a él. No considera que las demás personas tienen puntos
de vista que pueden ser diferentes al suyo, es decir,
cree que todos piensan como él.
5. Animismo Todos los objetos se
comportan como los seres humanos, todo tiene vida (muñecos, juguetes
que llevan pilas, dibujos animados…).
6. Artificiosidad Todas las cosas han
sido fabricadas por las personas o por Dios (si se
les habla de Dios, en cuyo caso generalmente se lo
imaginarán como un gigante o un mago que construye las
cosas igual que las personas). Algunos niños creerán, por ejemplo,
que los lagos se llenan con cubos de agua o
que el cielo es plano y está pintado.
7. Omnipotencia Los
niños piensan que los adultos, en especial sus padres, lo
saben y lo pueden todo (creen que sus padres tienen
todas las respuestas y pueden arreglarlo todo).
8. Finalismo Todo tiene
una causa, nada pasa por accidente (las nubes se mueven
para tapar al sol). Está relacionado con las preguntas del
niño sobre el por qué de las cosas.
9. Fenomenismo Confusión
entre la causa y el efecto de los fenómenos (no
se da cuenta de que si juega con unas copas
pueden romperse).
Estos fenómenos son propios del pensamiento del niño
de 4 años e irán desapareciendo a medida que crece
y va evolucionando su inteligencia.
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