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| El valor del dinero: el trabajo |
La raíz del problema y algunas soluciones
Estamos tan acostumbrados a hablar de
dinero y a usarlo que llegamos a pensar que es
algo en sí mismo. Y no es así. El dinero
no es nada sin referencia al trabajo de los hombres.
Ciertamente es un medio de intercambio eficaz, pues no se
suele intercambiar trabajo directamente, pero es sólo eso: un medio
de intercambio. Si en la circulación de dinero se exagera
y se multiplicase, llega un momento en que se pierde
la referencia hasta que se manifiesta el engaño y se
hace evidente su nada. Por ejemplo: pago una joya con
un cheque de 1.000 euros, el joyero paga al electricista
con ese mismo cheque, éste paga los gastos del coche,
etcétera. El cheque de 1.000 euros ha funcionado como si
fuese 3.000 o 10.000, pero cuando alguien quiere cobrar el
cheque se acaba la circulación y si es un cheque
sin fondos habrá un perdedor que, si reclama, produce un
caos de devoluciones.
La crisis actual empuja a volver al valor del dinero,
que es el trabajo. No se trata de valorarlo por
horas al modo marxista, pues el valor lo marca la
creatividad y el ingenio, junto al esfuerzo. Pero, midiéndolo por
horas, encontramos que el peor fruto de la crisis es
el paro, que a su vez produce más paro en
una espiral maligna. Una salida es distribuir dinero para que
no mueran de hambre los parados, otra es la asistencia
en alimentos, vestido y vivienda. Pero proponemos otra que va
algo más a la raíz del problema: la distribución del
trabajo de los que poseen empleo, por ejemplo, legislando la
jornada de 6 horas diarias o 35 semanales, sin horas
extras.
La jornada
de 6 horas requiere que los que tienen jornadas de
8 horas quieran ceder dos horas y ganar menos en
beneficio de los parados. Esto no es posible sin los
sindicatos, ¿serían capaces? También requiere transparencia en los beneficios de
la empresa y en los sueldos de los directivos. Todo
el conjunto tiene la ventaja de evitar los problemas humanos
de carecer de empleo y del sentido de la vida,
que no todos son capaces de superar, aún teniendo subsidios.
Un
cambio de mentalidad
Un efecto beneficioso es el trabajo femenino. Muchas mujeres son
madres y necesitan tiempo para los hijos menores y no
tan menores. Se soluciona muchas veces con las jornadas a
tiempo parcial, ya legisladas. La jornada de 6 horas equivale
a llamar jornada completa a lo que se llamaba jornada
parcial. Una jornada de 8 o 10 horas, más la
atención de una familia, puede ser muy agotadora con el
perjuicio en la relación esponsal y la materno filial educativa.
En cuanto a
los varones también beneficiaría esta jornada si se completa con
planes de enriquecimiento cultural de alguna especie. No en vano
la riqueza de un pueblo es su nivel cultural, y
eso requiere horas. Ni que decir tiene, que se puede
dedicar los varones al hogar activamente y la mujer dedicarse
al enriquecimiento espiritual. Esta cuestión es un problema de acuerdo
familiar. Los beneficiados serían los hijos, indudablemente.
Es cierto, que caben muchas corruptelas,
y es necesario un cambio de mentalidad no pequeño; pero
tampoco tan grande, si se tiene en cuenta que hace
no mucho la mayoría del país se dedicaba a la
agricultura que tiene otro modo de contar el tiempo laboral.
Abogo por el
cambio de medida de la jornada laboral a 6 horas
diarias o 35 semanales con festivo el domingo para todos.
Eso sí, con la variante global, pues sin ella la
competitividad quedaría afectada gravemente. No en vano la actual crisis
no tiene precedentes porque es una crisis global. |
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