(1) "Digo que la cobardía de tantos cristianos frente
al mundo de mañana que fingen no ver, o reconocer,
es una tentación verdaderamente demasiado peligrosa para esta clase de
humanidad feroz que precisamente está formando este mundo" ( La
libertad, ¿para qué?, Ed. Encuentro, Madrid, 1989, p.89). (2) Es
evidente que un incrédulo se queda del todo indiferente cuando
haces ante él profesión de creer en los grandes misterios
de la fe, cuyo significado apenas entiende y que no
dicen gran cosa a su imaginación. He ahí la razón
tambíén del error del catolicismo liberal, que ha hecho las
paces con la revolución, pensando que nunca faltará la posibilidad
y oportunidad de dialogar con el incrédulo. Pero el incrédulo
o no quiere o ya no puede ni escuchar, ni
entender, ni obedecer, o ambas cosas.
(3) Introducción a Donoso
Cortés , Rialp, Madrid, 1964, p.254 (4) La nueva sensibilidad
, Espasa-Calpe, Madrid, 1988, pp. 27-39
(5) La casi totalidad
de los políticos alzados al poder en 1931 eran enemigos
declarados de la Iglesia que pretendieron apresuradamente un Estado laicista.
He aquí la fuerza revolucionaria detrás las Cortes Constituyentes, tras
la victoria en las urnas (28/6/31), consecuencia directa de la
excusable "gripe" que asoló la España tradicional, bastante "indispuesta" con
motivo del abandono poco "real" del trono por parte de
Alfonso XIII, y algo perpleja por el precipitado reconocimiento pontificio
de los "poderes constituidos", mediante carta del Nuncio a los
obispos, trascurrido escasos diez días desde la declaración de la
República (cf. F. de Meer, La cuestión religiosa en las
Cortes Constituyentes .., Pamplona, 1975, pp.30s). Acaso fue señal de
notable ingenuidad el hecho de que la Santa Sede confiara
en que el gobierno anticatólico respetara los derechos de la
Iglesia y el Concordato vigente, sobre todo teniendo a la
vista las múltiples lecciones de la historia contemporánea, incluso reciente,
sobre la futilidad e infertilidad social de una paz a
toda costa, como son p.ej. la dolorosa orden de la
Santa Sede en el curso del verano de 1926, de
cara al conflicto mexicano, de que "los sacerdotes se abstengan
de ayudar material o moralmente a la revolución armada", hecho
que además del desengaño popular con respecto a la jerarquía,
nunca recuperado, llevó, en última instancia a que hayan podido
darse los sistemáticos asesinatos de los Cristeros, desde septiembre de
1929 hasta mayo de 1931, sólo escasos meses desde que,
en Junio de 1929, los obispos méxicanos, en un arrebato
de obediencia al teledirigido voluntarismo reconciliador pontificio (al que obedece
el diseño de Acción Católica en el mundo católico), y
de confianza ilusa o incluso malévola respecto a las motivaciones
del gobierno revolucionario, habían firmado con Calles los famosos "Arreglos"
(cf. Ahora Información nº 34, "Cristeros, cruzados del siglo XX",
Barcelona, 1998, pp. 20-22). Los ejemplos de México y España
muestran que desde la Revolución Francesa la Jerarquía eclesiástica ha
ido perdiendo su fino sentido de las cuestiones del poder,
poniendo sus buenas "intenciones" por delante de lo que razonablemente
puede esperarse de gentes e instituciones que con más o
menos furor se declaran y comportan como anticatólicos.
(6) Cito
aquí a su libro reciente sobre Koinós. El pensamiento político
de Rafael Gambra , Speiro, Madrid, 1998, p. 56
(7)
Historia de la democracia cristiana , trad. esp. en Ed.
Tradicional, Madrid, 1950, p. 26
(8) Por cierto, la barbarie
es algo muy distinto a la ignorancia. No hay que
confundir al bárbaro con el hombre primitivo. El bárbaro no
es un bárbaro porque ignora o rechaza las elevadas disciplinas
espirituales que hacen al hombre digno de llamarse hombre. Uno
puede perfectamente imaginarse una humanidad que ha retrocedido o vuelto
a la barbarie. No son los técnicos del mundo moderno
los que mantienen esas disciplinas. Ellos lo deberían saber de
sobra. Por eso no tienen excusa cuando garantizan y ratifican
la opinión de los necios, para los que la idea
de civilización es inseparable de la de confort . (9) Al
hombre medio le tiene totalmente sin cuidado la humanidad regenerada
en Cristo, y no pide, en el fondo, sino un
pretexto para renegar de la libertad metafísica cuyo riesgo (ya)
no quiere correr. El hombre medio no está en modo
alguno orgulloso de su alma, no desea más que negarla.
Lejos de ser la consoladora ilusión de los simples, de
los ignorantes, la creencia en la libertad, en la responsabilidad
del hombre, es a lo largo de los milenios la
tradición de las élites. Pero en cuanto se debilita el
prestigio de los sabios, la autoridad de los poderosos, en
cuanto flaquean civilización y cultura, los hombres de masa vuelven
a buscar un solar, un rincón de calle donde perder
su alma inmortal, con la esperanza de que nadie se
la vuelva a traer. Sin embargo, los que siempre se
habían mirado como los guardianes de la más alta tradición
de la especie, la "inteligencia" católica, rechazan ahora esa carga.
Sin duda, apenas habían esbozado el gesto de traición y
renuncia, ese era el que esperaban las masas desde siempre,
desde la salida del Paraíso .
(10) Lo menos que puede
decirse de la civilización actual es que no encaja en
absoluto con las tradiciones y el genio de España. Al
tratar de ajustarse para vivir en ella, es muchísimo, es
una inmensidad lo que ese pueblo ha perdido. Corre el
riesgo de perderlo todo en este esfuerzo contra sí mismo,
contra su historia.
(11) "Lo característico del 98 -escribe Maeztu,
contextualizando España en este proceso, análisis todavía válido hoy- es
que los lugares comunes de índole antagónica, como el de
la sacrosanta libertad y la virtud de las damas, o
el honor de los caballeros, convivieron en los mismos pechos
sin darse cuenta de que eran incompatibles . ..en aquel
momento se confundían los temas de la tradición con los
de la revolución y había muchos republicanos que eran conservadores
en todo, salvo en su concepto de la forma de
gobierno, .. y hasta grandes patriotas que reclutaban sus huestes
entre los elementos que después se ha visto que constituían
la antipatria . Esta confusión era propia del momento y
del país, que desde hacía mucho tiempo no se había
dedicado a precisar los contenidos de las ideas generales.. Quizá
ahora.. pretendamos suplir con papeletas y fichas la falta de
talento creador. ..muchos españoles (viven) sin darse cuenta de que
los pueblos sólo viven mientras hay hombres dispuestos a morir
por ellos. ..Unamuno sintetizaba: "Robinson ha vencido a don Quijote".
.. Entonces empezaba a propagarse por España la interpretación económica
de la historia, que es la de Sancho Panza, y
parte de los intelectuales y del pueblo soñaron que al
descargarse de las altas responsabilidades históricas viviría la gente mejor
o, por lo menos, más a gusto" ("La novela del
98", en La Prensa, Bs.As., 27.XII.31).
(12) Tomando como marco
de argumentación el famoso y nefasto "café para todos", promovido
por Suarez y el sujeto que detenta actualmente la Corona,
como principio del actual régimen autonómico que está conduciendo al
arbitario, y de paso carísimo, desmantelamiento de España como unidad
histórica, Licino de la Fuente no hace más que confirmar
la tesis del olvido del estatuto trascendental de la historia,
es decir, del desequilibrio en la consideración de las dimensiones
del tiempo (pasado, presente, futuro) propias de la condición humana:
"Nosotros no disponemos de España. España no es una herencia
que se pueda partir y repartir. España es la obra
de muchas generaciones de la que una generación determinada no
tiene facultad de disposición" ( Razón Española , nº 95,
mayo-junio 99, Madrid).
(13) El filósofo y periodista alemán Alexander
Lohner, en un ensayo a caballo entre texto académico y
divulgativo analiza la insuficiencia del sentimiento en general, y de
la compasión en particular, como fundamentación de la moral (y
por lo mismo también como fundamento de la política). En
línea con la Theorie der Sympathiegefühle de Max Scheler (1913),
refuta la validez de la doctrina ética schopenhaueriana que desvincula
lo moral de lo racional y lo personal, quedándose con
un vago sentimiento de compasión. Y en esto contexto desarrolla
lúcidamente la noción de la "transitoriedad de los sentimientos", sean
de compasión o de otra índole, diciendo que "hay muchas
ocasiones que estimulan los afectos de compasión y que sin
embargo no conducen a un juicio éticamente válido: ante el
tribunal del sentimiento de compasión no sólo tiene razón el
supuestamente más débil frente al supuestamente más fuerte, sino también
el que está presente frente al que está ausente, y
de modo habitual impera lo presente sobre lo pasado (tradición)
y lo futuro (caso de la "madre" que quiere abortar
su nasciturus ). No debe olvidarse el hecho de que
el sentimiento de compasión) sólo tiene vigencia como tal cuando
y mientras exista como afecto realmente presente. Muchos mandatos morales
requieren sin embargo nuestra actuación también más allá del estado
de una actual afectación emocional" ( Die Tagespost , nº
49, 24 de abril de 1999). Se observa por tanto
que el reduccionismo temporal del hombre al mero hic et
nunc no sólo trae graves consecuencias para una recta comprensión
de las cuestiones morales sino también de las políticas, e
viceversa. (14) Acaso hace falta la fina ironía de un
José Mª Pemán para que, riéndonos un poco, aceptemos sin
alterarnos este estado de cosas (cf. "El otro es fascista",
en Obras Selectas, Barcelona, 1971, Vol.I, pp.118ss; cf. también G.F.de
la Mora, "Orwell en las Cortes", Razón Española , nº97,
1999, Fundación Balmes, Madrid) (15) El mundo actual padece de
una incomprensión casi viceral de la correlación entre hábito y
placer. Es un problema práctico que interpela tanto a la
teoría moral como la política. Habría que volver a asimilar
la enseñanza clásica de que la calidad, intensidad y duración
de un sentimiento de placer está en función directa con
la índole y cualidad de los hábitos (virtudes o vicios).
La repetición de actos es el responsable primordial para que
brote y se consolide un sentimiento de placer. Si leo
mucho, me acabará por gustar. Si me doy frecuentes baños
en la música tecno, eso me gustará. Sería erróneo pensar
que no leo, pienso, rezo, etc. porque no me gusta
leer, pensar o rezar. El hábito hace al monje, nunca
mejor dicho. Podría decirse en analogía a la sentencia escolástica
de que la verdad es la adecuación del inteligencia con
la cosa, que el placer es la adecuación de los
sentidos a las cosas. He aquí el problema, ¿a qué
cosas me induce aplicar la atención la sociedad actual? Conforme
al modelo de "adecuación" que se estila en una comunidad
política, impera lo material o lo espiritual. La "defensa del
espíritu" (Maeztu) tiene claras consecuencias, también para la dirección política.
He aquí, "la adaptación al siglo", signo inconfundible de la
crisis actual de la Iglesia. Porque la aceptación de los
principios del liberalismo, avalando el espíritu renacentisa, oculta prácticamente la
primacía de los bienes internos, pero son estos, las virtudes,
tanto los intelectuales como los morales, las que permiten al
hombre trascender el tiempo y las que lo insertan en
la eternidad, anticipándola en cierto modo. La virtud un modo
de anticipar el cielo; el vicio, anticipar el infierno. Este
es el auténtico sentido de la idea católica, no protestante,
por cierto, de que cielo y infierno respectivamente comienzan en
esta vida, o dicho de otra manera, todo aquel que
no alcanza cierta paz del alma en este mundo (en
el sentido de la noción de tranquilitas ordinis de San
Agustín, De Civitate Dei , XIX, 10-13), ya está con
un pie en el infierno. (16) La Iglesia católica, "experta
en humanidad", en su doctrina social reciente no ha hecho
sino más explícito el significado humano de la economía, asignado
específicamente por Dios en el Génesis, insistiendo en la "humanización"
del hombre por medio de la transformación y dominio de
la naturaleza. Hablando en serio, significa una participación del hombre
en las obras de Dios, en la transfiguración del mundo.
Defender la vida y ensancharla, resucitándola así en cierta medida:
en ésto consiste la actividad económica del hombre. Es la
reacción positiva del principio vivificante contra el principio mortífero. Es
la obra de la Sophía encarnada para restaurar el mundo,
obra que lleva a cabo por intermediación de la humanidad
histórica. Y es élla la que establece la teleología del
proceso de la historia. El mundo, caído en una condición
de no-verdad, o sea, de mortalidad, debe volver a la
razón de la Verdad. El medio de esta repuesta en
orden es el trabajo, o la economía. Pero el fin
de la historia se halla más allá de sus fronteras,
ella no representa más que el camino. Además, del mismo
modo que la economía es meta-económica, el origen del trabajo
económico se halla más allá de la historia y la
economía en su sentido actual. Partiendo de las condiciones ontológicas
de posibilidad de la economía, es muy sugerente el hilo
argumentativo del filósofo-teólogo ortodoxo S. Búlgakov (cf. Philosophie de l"économie
(1912), Collection Sophia, Ed. L"Age d"Homme, 1987, Lausanne) para terminar
en la cuestión por el sentido de la economía: su
teleología y presunta escatología. Si bien, mediante el trabajo, el
hombre intenta reconciliarse con Dios y con la naturaleza, no
obstante, no puede acabar esta «obra común» de la cual
habla otro ruso emblemático Nicolas Fedorov, atribuyendo al trabajo una
eficiencia escatológica real. Búlgakov, por el contrario, expone con muchos
matices una ontología, axiología (ética), teleología y fenomenología de la
economía sin admitir que el trabajo de la humanidad tuviera
una «fuerza» transfiguradora inmanente.En sus obras posteriores a la Filosofía
de la economía , a saber, La lumière sans declin
(1917, idem, 1990) y "Orthodoxie et Economie", en: Orthodoxie (1921,
idem, 1982), va profundizando en estos temas en un marco
de investigación que sucesivamente va rebasando los límites de la
mera investigación filosófica. Así, la economía tiene un límite, por
mucho que el mundo es tanto una «teofanía» (postulado de
un Dios transcendente al mundo) como una «teogonía» (postulado de
un Dios haciéndose en el mundo en cuanto que se
actualiza en cada miembro de su corpus mysticum ). Esa
antinomia transcendental irresoluble (cf. Orthodoxie : 180-186) se traduce en
que, por mucho que la economía tuviera las dos tareas
principales y nobles de vencer la pobreza natural y la
social, se topa con su misma incapacidad regeneradora. Además, el
reconocimiento mismo de aquel límite es precisamente la salvaguardia ante
el pesimismo y escepticismo que acosan al «materialismo económico», sea
en su vertiente socialista o liberal-utilitarista-individualista. El trabajo y el
consiguiente poder y la riqueza, que mediante aquél adquiere el
hombre, indudablemente suponen una cierta victoria de la vida sobre
la muerte; y la historia universal es esto. Pero, no
puede vencer definitivamente a la muerte. (En la actualidad, esto
lo pretenderían, como su expresión quizá más contundente e irrisoria,
aquellas personas que hacen congelar su cuerpo para que por
medio de alguna magia de la ciencia y técnica puedan
resucitar algún día en este mundo). Esta transformación, que es
en realidad un nuevo acto creador de Dios de cara
al hombre, el trabajo económico (a pesar de su «magia»
de poder y riqueza) justamente no puede efectuarlo. Búlgakov denuncia
así la falsedad de una «escatología» económica (del signo que
fuera) que no significa más que una nueva vuelta al
«mesianismo judáico»: "la seducción por el reino de este mundo,
objeto de la primera tentación diabólica: el hombre anhelando manifestarse
como mesias económico que por el poder de su regulación
de la naturaleza se vivifica y resucita" ( La lumière
sans declin : 355; cfr. 336). Por la fuerza de
las cosas todos los esfuerzos del economicismo miran a la
perpetuación de la existencia de este siglo. "Todas las teorias
económicas, sobre todo las del socialismo, lo ponen de manifiesto:
bajo el manto de la libertad mediante la acumulación de
la riqueza pretenden consolidar la servidumbre económica del hombre, incitándole
a realizar el ideal contradictorio de una libertad mágica o
económica". Pero la economía no tiene escatología, aunque se refiere
a ella. Por el contrario "se provoca una definición errónea
de la economía por olvido de su contingencia y su
carácter relativ" ( idem : 337). (17) Ver la ya
clásica obra de Rafael Gambra, El silencia de Dios ,
Prensa Española, Madrid, 1968 (4ª ed., Criterio-libros, Madrid, 1998) (18)
Leo Scheffczyk no es el único teólogo de fidelidad y
discernimiento probados que denuncia este hecho lamentable, que por ahora
parece culminar en la confusión de los fieles católicos mediante
la claudicación ante un falso ecumenismo tal como subyace a
la labor del Card. Prefecto Cassidy, que –por desgracia– firmó
el 31 de Octubre, día de la reforma protestante en
Alemania, la controvertida declaración conjunta (de nulo valor magisterial, sobre
todo desde las objeciones formuladas por la Congregación para la
Doctrina de la Fe) de cara a la doctrina de
la justificación. En un conferencia reciente, ante un círculo de
sacerdotes ( Linzer Priesterkreis ) austríacos, Scheffczyk afirmó que aquí
la cuestión de la unidad práctica se ha resuelto a
costa de la verdad, en concreto, sobre todo a costa
de la efectiva "existencia de la gracia en tanto don
creado", doctrina de la gracia que rebasa con mucho las
angustiosas, deficientes e imprecisas afirmaciones de Lutero sobre la justificación
como el famoso "simul iustus et peccator" (cf. Deutsche Tagespost
, 21 de Junio de 1999, p.7) (19) Hablando de
la crisis teleológica de la modernidad, no deberíamos dudar de
que el campo semántico de la "ley natural" de la
tradición católica, no iusnaturalista-racionalista, no se identifica con lo que
los revolucionarios franceses -y mundialistas actuales (ONU)- entienden cuando hablan
de los "derechos humanos" (cf. José Zafra Valverde, La Torre
de Babel de los Derechos del Hombre , Pamplona, 1993).
He aquí una evidencia más de que crisis teológica y
crisis teleológica se implican mutuamente. (20) Cf. A. Böhmler, El
ideal cultural del liberalismo. La filosofía política del ordo-liberalismo ,
Unión Editorial, Madrid, 1998, p. 208) (21) Temática extensiva y
agudamente analizada por Röpke en su Die Gesellschaftskrisis der Gegenwart
(1942), 6ª ed., Verlag Paul Haupt, 1979, Berna (vers.esp.: La
crisis social de nuestro tiempo , Revista de Occidente, Madrid,
1947). (22) La actividad económica, aun considerada en sí misma,
no es mera producción, sino que tiene que dotar de
sentido a la persona humana, contener elementos de otium en
el sentido clásico (contemplación). La felicidad no se alcanza en
la espiral entre producir y consumir, cuyas patologías sociales son
analizadas con detenimiento (soledad, marginación, aburrimiento, tedio, agresividad, embrutecimiento, mal
gusto, excentricismo, etcétera). (23) Remito una vez más al muy
cuerdo ensayo de L. de la Fuente sobre "La España
de las Autonomías", en op.cit ., pp. 261-78. (24) Cf.
A.Böhmler, La Iglesia y la Revolución. La "cristíada" mexicana y
la "cruzada" española en la encrucijada del pensamiento político tradicional
y moderno , comunicación para el X Simposio Historia de
la Iglesia en España y América sobre "La nueva relación
España-America en el proyecto europeo", 17 de Mayo, Sevilla (publicada
en las Actas de la Academia de Historia Eclesiástica (Sevilla).
(25) Se discrepe o no con múltitud de afirmaciones y
valoraciones hechas en la realmente prodigiosa producción literaria de R.
de la Cierva, es una constante meritoria a mi juicio
el no sucumbir al "pensamiento único"; más lo es el
combatirlo con todos los medios de historiador a su alcanze,
que al menos rozan con ser enciclopédicos. En este esfuerzo
inconformista se inscribe también La victoria y el caos (Madridejos,
1999) donde pone el dedo en la falsificación de la
historia de España: "Aireado e irracional rechazo -escribe- provoca en
sectores decisivos del mundo cultural y el mundo político cualquier
exposición sobre.. la historia de España y la historia de
las ideas y formas políticas que no se ajuste a
los cánones de lo políticamente correcto. Una poderosa fuerza -como
se llamaba en los años treinta a la Masonería..- intenta
con todos los recursos imponer en el conjunto mundial de
los medios de comunicación, con inclusión de las editoriales de
prensa y de libros, una versión de pensamiento único que
veta implacablemente cualquier línea de opinión discrepante". (26) Para evitar
esta conclusión, frente al escepticismo liberal (que no se queda
en el nivel metafísico, sino coherentemente niega cualquier pretensión de
verdad universal en política), la solución de Hegel consiste en
totalizar la ética, identificándola (Aufhebung) con la política, lo que
equivale a su supresión, confiando su realización en manos del
Estado, ideario que gustosamente han desarrollado Marx, Engels, etc, y
que posteriormente fue convertido en tarea diabólica, por gente demasiado
conocida. (27) El bien auténtico se comparte y difunde (bonum
diffusivum), el interés y el placer por el contrario son
"míos" o de los "míos", es decir, es privativo y
exclusivo por su propia índole. (28) Frente al discurso hueco
de la revolución liberal, telón de fondo del proyecto europeo
y de la nueva relación España-America, el Maeztu de la
triple "defensa", Defensa del Humanismo, Defensa de la Hispanidad, Defensa
del Espíritu , recuerda la concepción de libertad de la
filosofía perenne. No basta ser naturalmente libre, ni usar, de
cualquier forma, de esa primaria y espontánea libertad. Para dar
cumplimiento a las verdaderas exigencias de nuestro modo espiritual de
ser libre es preciso que la verdad gobierne a la
existencia. La perfección de la libertad requiere por tanto una
disciplina de cara a la verdad: " Si pensamos -escribe
Maeztu- que el alma es, de hecho, agente libre y
no siervo, el ideal que le propongamos no ha de
ser la libertad, sino precisamente aquella disciplina con que ha
de merecer y conquistar la libertad. Entre la libertad instrumental
o de hecho y la libertad ideal o final media
un aprendizaje que no podemos saltarnos a la torera .
Stuart Mill se engañaba al esperar la verdad de la
libertad; tenemos que desandar lo andado y reconocer humildemente que
sólo la verdad nos hará libres" (citado en A. Millán,
op.cit., 25). Y otro texto más claro todavía: "La liberad
es libertarnos de la servidumbre del pecado. .. A la
conquista del alma, mejor dicho, a la majestad del alma,
sólo por el camino de la verdad se llega "
( idem ). (29) La relación profunda entre pacifismo y
democracia es tan clara como oculta. Se trata simplemente de
sustituir la decisión armada que, en principio, conduce a la
victoria del más fuerte, por la negociación económica, que conduce
al dominio del más rico. .. La democracia es, en
el fondo, una Criptocracia plutocrática.. y al ser un poder
oculto es natural que se combine con todas las otras
redes y sectas de connivencia oculta.. (A. d"Ors, op.cit .,
p.105s). (30) "(T)enemos que poner un precio irrenunciable al reconocimiento
de tales atributos - así concluye Zafra su penetrante obra
antes citada-. Al caracterizarlos de "inherentes" a todo ser humano,
jamás consentiremos que se les interprete como dotes o potencialidades
cuya última fuente esté en el hombre mismo. Son derechos
naturales, pero dados por Aquél que ha dado al hombre
su naturaleza como un ser presente a quo y como
un ser futuro ad quem. Son, pues, derechos naturales, pero
trascendentales en razón de la naturaleza de su Autor. Y
como tales, reciben su vigor más poderoso cuando Dios es
contemplado, no tan sólo como el Omnipotente que dicta mandamientos,
sino como el Amigo, como el Padre que, al hacer
al hombre libre y desear y esperar una respuesta armónica
de éste, necesita, porque quiere, que se le reconozcan Sus
derechos eminentes" (207s). (31) Idem . En los dos últimos
capítulos se analizan detenidamente los derechos generales de Dios (pp.
177-87) y los derechos concretos del Dios-Hombre (189-203). (32) "El
precepto de amar a Dios sobre todas las cosas y
al prójimo como a uno mismo se puede entender como
un deber de servicio" - así arranca la lúcida argumentación
de A. d"Ors ( op.cit ., p.86). "Y ese Amor
es precisamente la expresión más cabal de la unidad: unidad
con Dios y con todos los hombres. .. Ese camino
del Amor parece ser el de la santidad. .. La
historia nos muestra la reliquia social del Pecado en forma
de no-unidad, pero el supranatural perfeccionamiento del hombre le lleva,
también en el orden de su coexistencia social, a buscar
una unidad. El problema está en discernir cuándo esta unidad
es aceptable para Dios o no.. La idea guía para
entender esta diferencia entre unidad santificable y la no santificable
está en la unión matrimonial. .. Hasta tal punto (lo)
es el matrimonio.. que para explicar la trascendencia social de
la unión misteriosa de Jesucristo con la naturaleza humana, se
presenta a aquella por analogía del matrimonio: de Jesucristo con
la Iglesia por él fundada. .. Y esta Iglesia, precisamente
por ser única -como la esposa en el matrimonio- ha
de ser universal. ..de ahí.. católica. Pero se puede decir
más: es la única sociedad universal realmente santa. Las otras
sociedades que pretenden ser univesales podrían acaso ser indiferentes, pero
el hecho es que suelen ser contrarias a la voluntad
de Dios. .. La idea de constituir hoy un estado
universal sería una repetición analógica del pecado de la torre
de Babel; pero hay pretensiones similares . .. Fuera de
la Iglesia (Pedro) no consta una delegación de poder único
universal. .. La ambición a un dominio total del mundo
se plantea hoy como dominio de un control económico encubierto,
manteniendo la apariencia de un pluralismo político universal. Ese es
el fin de la llamada Sinarquía, que se disfraza bajo
otros nombres (Masonería, Trilateral, ONU) según los distintos aspectos de
su influencia y las diversas conyunturas mundiales, y resulta compatible
con ciertas tensiones ideológicas.. a pesar de hallarse dominadas por
aquel control despersonalizado y oculto (pp. 86-91). La unidad forzada
de una comunidad política universal sería contraria a la libertad
y, por ello, a la Moral cristiana. Tampoco parece ser
conforme a la voluntad de Dios, pues atenta igualmente contra
el dogma del Reinado actual de Jesucristo, la unidad universal
que pretende conseguir el gobierno sinárquico..; antes bien, este poder
universal secreto, cuyo fin es el dominio universal por el
control económico, es esencialmente anticristiano; presenta rasgos claramente satánicos, al
imitar la unidad universal de la Iglesia de Cristo y
encubrirse como "autoridad" clandestina aparentando que los pueblos son libres
para elegirse libremente otras "potestades"; .. la única unidad universal
positivamente querida por Dios es la de la Iglesia, y
parece conforme a esa misma voluntad que coexistan distintas potestades
en el orden político..: a la unidad de la Iglesia
corresponde la pluralidad del mundo secular, y la unidad política
del mundo secular, en cambio, atenta siempre contra la unidad
santa de la Iglesia " (p.115s). (33) Cf. A. Böhmler,
op.cit., p. 259
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