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Autor: José Fernando Gomez Rosales, Asociación Cristiana de Empresarios Guayaquil, Ecuador | Fuente: Aceecuador.org La Tercerización
José Fernando Gomez Rosales, Asociación Cristiana de Empresarios Guayaquil, Ecuador habla de la explosión del Tercer Sector y los desafíos que se tienden desde el mundo empresarial.
La Tercerización
jgomezr@hotmail.com
Hay ciertas tercerizadoras que tienen lógica y deben ser respetadas.
Hay otras que se usan para comodidad en el manejo
de personal, para repartir mejores utilidades a un grupo selecto,
para manejar y manipular a los trabajadores, o para ayudar
a buenos colaboradores, a los que, por las leyes, no
se puede ayudar legalmente.
Hay ciertos servicios que conviene tercerizar, pues
no son el objetivo de la Empresa, como los que
se refieren a seguridad, guardianía, alimentación, limpieza, servicios que no
tienen que ver con la Empresa. El permitirlas permite a
la tercerizadora capacitar y especializar más a sus colaboradores, en
el negocio en que está inmerso y ayuda a crear
empleo fijo y firme. Un buen cocinero en una tercerizadora
de alimentación subirá de categoría y sueldo de acuerdo a
su capacidad. Por otro lado, el hacerlo para no responsabilizarse
por la persona que colabora con nosotros en nuestra Oficina,
o para no repartir con los que han colaborado para
la ganancia de la Empresa lo que por ley se
debe repartir, es el otro extremo. Lo uno es bueno
y deseable; lo otro es malo y repudiable. Entre estos
dos extremos, hay muchas que pueden tener justificación o pueden
ser nocivas. Nuestras absurdas, obsoletas e injustas leyes laborales, con
la excusa de defender al trabajador, impiden al empleador hacer
justicia mejorando las condiciones de sus buenos colaboradores. El pretender
considerar como igual al buen colaborador como al malo, nos
lleva a quitar el estímulo al que quiere progresar.
¿Quién en
su sano juicio intenta trabajar más para ganar lo mismo
que el que no trabaja? Así mismo ¿Quién en su
sano juicio abre una Empresa para competir en un mundo
globalizado si está obligado a contratar tres empleados para hacer
el trabajo que hace uno en la competencia? ¿De donde
va a sacar el dinero para pagarles? En esa forma,
cuando se acaben los créditos se verá obligado a cerrar
y quedará endeudado.
Hay dos derechos que deben ser respetados en
cada hombre, la libertad y el deseo de progresar por
medio de su trabajo. Todos tenemos estos derechos y nadie
debería intentar quitárnoslos. Esto es lo que busca la Doctrina
Social de la Iglesia. Esto significa igualar para arriba. Indudablemente
se tarda un poco más en lograrlo porque el camino
es de subida y significa luchar con el pequeño y
egoísta grupo de personas que han logrado subir económicamente y
tienen la mentalidad de la escasez, por lo que tienen
miedo de que si alguien progresa, ellos vuelvan a bajar.
El socialismo en cambio, busca la equidad igualando para abajo,
es decir igualar en la miseria a todos, sin incentivos
para progresar, sin libertad para pensar o para esforzarse, e
impidiendo el desarrollo del que se ha esforzado, ha invertido
en bien de la Patria y ha creado fuentes de
trabajo.
Hace falta sensibilidad y solidaridad en el grupo de arriba,
deseo de superación, progreso y esfuerzo en el que está
abajo, y sensatez, deseo sincero de ayudar e implementar capacitación
en los que gobiernan.
Tenemos que enseñar a los jóvenes de
todos los estratos sociales a ser emprendedores, ayudarlos a crear
Empresas. ACE (Asociación Cristiana de Empresarios) está empeñada en este
plan.
Pero volvamos con la tercerización. Es absurdo eliminarla. Desafortunadamente nuestras
leyes y nuestros Gobiernos han sido creados para acomodarlos a
la conveniencia personal de los que desean aprovecharse de sus
ventajas para lucrar en contra de los intereses de sus
colaboradores, lo que ha permitido que se creen tercerizadoras con
fines diferentes a lo que llevaron a la creación de
estas fuentes de trabajo.
El debate no es si deben o
no haber tercerizadoras. Primero se debe crear una ley moderna,
justa y equitativa de trabajo, que permita defender al colaborador
capaz y honesto y le permita progresar, y que exija
al que no lo es, al menos el cumplimiento de
sus obligaciones. Esta ley debe permitir, dentro de la racionalidad,
que el trabajador que desee pueda trabajar más, con la
remuneración adecuada. Debe permitirse el trabajo por horas y flexibilizar
el sistema de trabajo para que el trabajador que desee
progresar, pueda hacerlo. Se debe exigir a las Empresas, capacitación
de su personal y una actuación socialmente responsable. Luego de
esto, se debe delimitar correctamente el campo de acción de
las tercerizadoras. Eliminar las que están fuera de ese campo
y actuar honestamente, no por persecuciones ni por padrinazgos políticos.
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