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| Obispos de Honduras: Edificar desde la Crisis |
TEGUCIGALPA, domingo, 5 de julio de 2009 (ZENIT.org).-
"Edificar desde
la Crisis"
Hace apenas tres semanas, en la Asamblea Plenaria de
esta Conferencia Episcopal expresamos claramente que la justicia social, el
dialogo y las consultas dentro del marco de la ley
son necesidades que debían ser reconocidas y respetadas a nuestro
pueblo.
Ante la situación de los últimos días, nos remitimos a
la información que hemos buscado en las instancias competentes del
Estado (la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el
Ministerio Público, el Poder Ejecutivo, Tribunal Supremo Electoral) y muchas
organizaciones de sociedad civil.- Todos y cada uno de los
documentos que han llegado a nuestras manos, demuestran que
las instituciones del Estado democrático hondureño, están en vigencia y
que sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas a
derecho.- Los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial,
están en vigor legal y democrático de acuerdo a la
Constitución de la República de Honduras.
La Constitución de la República
y los órganos administradores de justicia del país nos hacen
concluir que:
a.) Conforme a
lo contemplado en el Artículo 239 de la Constitución
de la República "Quien proponga la reforma" de este Artículo,
"cesa de inmediato en el desempeño de su cargo y
queda inhabilitado por diez años para el ejercicio de toda
función pública". Por lo tanto, la persona requerida, cuando
fue capturado, ya no se desempeñaba como Presidente de la
República.
b.) Con fecha 26
de junio de 2009, la Corte Suprema de Justicia, por
unanimidad, nombró un Juez Natural que giró la orden de
captura contra el ciudadano Presidente de la República de Honduras,
a quien se le supone responsable de los delitos de:
CONTRA LA FORMA DE GOBIERNO, TRAICION A LA PATRIA, ABUSO
DE AUTORIDAD Y USURPACION DE FUNCIONES en perjuicio de la
Administración Pública y del Estado de Honduras, lo anterior a
raíz del Requerimiento Fiscal presentado en esa Corte por parte
del Ministerio Público. Aprender de los errores para enmendarlos en el
futuro
"Ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado a un Estado
extranjero" (Art. 102, Constitución de la República").- Creemos que todos
merecemos una explicación de lo acaecido el 28 de junio.
El
pasado 19 de junio dijimos que todos somos en mayor
o menor medida responsables de una situación de injusticia social.-
Sin embargo seguimos creyendo que Honduras ha sido y quiere
seguir siendo un pueblo de hermanos, para vivir unidos en
la justicia y la paz.
Por eso es necesario que optemos
decididamente por escuchar las opiniones de los demás, de tal
manera que se pueda entablar un verdadero dialogo entre todos
los sectores de la sociedad, para que se pueda llegar
a soluciones constructivas.
Es fundamental respetar el calendario del Tribunal Supremo
Electoral que garantice las elecciones del próximo mes de noviembre.
Es
necesario globalizar la solidaridad como un camino que puede
ayudarnos a superar la injusticia y la inequidad.- La comunidad
internacional, con la información adecuada sobre la situación de nuestro
país, puede contribuir a estos propósitos.
Hacemos un llamado especial
A quienes
tienen o han tenido en sus manos la conducción del
país les invitamos a no dejarse llevar por los egoísmos,
la venganza, la persecución, la violencia y la corrupción.- Siempre
se pueden buscar caminos de entendimiento y reconciliación, más allá
de los intereses partidistas o de grupo.
A los grupos sociales,
económicos y políticos, les exhortamos a superar reacciones emotivas y
a buscar la verdad.- Hoy más que nunca los comunicadores
sociales deben expresar su amor a Honduras buscando la pacificación
y serenidad de nuestro pueblo, dejando a un lado los
ataques personales y buscando el bien común.
A la población en
general los invitamos a continuar en un espacio de participación
respetuosa y responsable, entendiendo que todos podemos construir una Honduras
más justa y solidaria, con el trabajo honesto.
A la Organización
de Estados Americanos pedimos que preste atención a todo lo
que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras, y
no solamente a lo sucedido a partir del 28 de
junio recién pasado. También el pueblo hondureño se pregunta por
qué no han condenado las amenazas bélicas contra nuestro país.-
Si el sistema interamericano se limita a proteger la democracia
en las urnas, pero no le da seguimiento a un
buen gobierno, a la prevención de las crisis políticas, económicas
y sociales, de nada servirá el reaccionar tardíamente frente a
ellas.
A la comunidad internacional le manifestamos el derecho que tenemos
de definir nuestro propio destino sin presiones unilaterales de cualquier
tipo, buscando soluciones que promuevan el bien de todos.- Rechazamos
amenazas de fuerza o bloqueos de cualquier tipo que solamente
hacen sufrir a los más pobres.
Agradecemos entrañablemente a hermanos y
hermanas de muchos países, que con sus gestos de solidaridad,
con apoyo y cercanía, nos proporcionan horizontes de esperanza en
contraste con actitudes amenazantes de algunos gobiernos.
La situación actual puede
servirnos para edificar y emprender un nuevo camino, una nueva
Honduras.- La confrontación que se está viendo, no debe servir
para agudizar la violencia sino como un nuevo punto de
partida para el dialogo, el consenso y la reconciliación que
nos fortalezcan como familia hondureña, y podamos emprender un camino
de desarrollo integral, para todos los hondureños y hondureñas.
Exhortamos al
pueblo fiel a intensificar la oración y el ayuno solidario
para que reine la justicia y la paz.
Para ver la
opinión de la Iglesia en Honduras da click
aquí
Tegucigalpa, MDC 3 de julio de 2009 |
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