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| Sobre los fundamentos de la Paz |
La paz se concibe hoy como un gran bien, pero
qué es y cómo alcanzarla. El pacifismo, vinculado a la
ideología, más que su defensa propugna su utilización. Hoy muchos
autores y los poderes públicos hacen una interpretación simplista de
la paz. Se olvidan de sus fundamentos que parten del
corazón humano. Según sea éste y su educación, serán las
relaciones con los demás y entre naciones. Urge recuperar, en
estas cuestiones, el protagonismo de la persona real, frente a
las abstracciones o el dirigismo.
Breve diagnóstico sobre la paz en
nuestro mundo Este asunto es tan importante como la felicidad, con
la que está conectada. «La paz en la tierra, suprema
aspiración de toda la humanidad a través de la historia»
(Pacem in terris, 1). Si bien, por su misma riqueza,
su comprensión no es unívoca, como ocurre, verbigracia, con la
justicia [1] . Quizá la paz tiene una connotación predominantemente
social (de equilibrio entre diversos elementos): «tranquilidad del orden» (S.
Agustín) [2] .
Está de actualidad. En el periodo de entreguerras,
en cambio, todos pensaban en la guerra como recurso lícito
y necesario para cambiar las cosas. Tanto el fascismo, como
sobre todo el Nacionalsocialismo y el comunismo, eran violentos. Es
paradigmático lo que ocurrió en la II República española [3]
. Primero fueron los sufrimientos de la II Guerra mundial
y sus rescoldos, luego los desajustes de la descolonización y
la amenaza de una guerra nuclear y, últimamente, el terrorismo.
No es sólo un problema del uso moral de la
violencia (respeto a la dignidad humana), es también la preocupación
por la subsistencia. El yihadismo, y la crisis económica [4]
, representan hoy esta amenaza. El terrorismo, desde los atentados
del 11 de septiembre de 2001, contra las torres gemelas
de Nueva York, se ha constituido en causa de inestabilidad
permanente, para todo el mundo [5] .
Implantar una paz estable
fue el deseo con que quiso afrontarse el nuevo orden
internacional, una vez concluida la II Guerra Mundial. A ello
respondió sobre todo, y en primer lugar, la creación de
la Organización de las Naciones Unidas. Según su carta (San
Francisco, 26 junio 1945), los propósitos de las Naciones Unidas
son: «Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con
tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar
amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión
u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios
pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia
y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias
o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la
paz» (art. 1.1). Observemos que en este párrafo por cinco
veces se menciona la paz.
A pesar de esas buenas intenciones,
la posguerra no ha sido de paz, prueba de ello
es el grave conflicto palestino-israelí, desde los mismos orígenes del
nuevo Estado, en 1947-1948. Epicentro de un problema internacional que
ha convulsionado al Islam [6] .
En España tampoco faltan medidas,
como la Ley 27/2005, de 30 de noviembre, de fomento
de la educación y la cultura de la paz. Además
en Cataluña, se aprobó la Ley 21/2003, de 4 de
julio, de fomento de la paz, y la Orden IRP
12/2009, de 8 de enero, por la que se aprueban
las bases reguladoras de las subvenciones para entes locales para
la realización de actividades de fomento de la paz y
de la cultura de la paz y de promoción y
defensa de los derechos humanos.
Paz y pacifismo Una primera aclaración: no
es lo mismo buscar y construir la paz (puesto que
ésta se presenta como una tarea) que el pacifismo.
En realidad,
la paz no es pasividad o conformismo, implica estar dispuesto
a defenderla. Es un valor digno de sacrificio y de
defensa. La paz contiene la única convivencia digna, en libertad
[7] . El pacífico es firme [8] . Defiende la
paz, pero no como estrategia para desarmar al enemigo o
imponerse, sino como logro moral.
Por el contrario, el pacifismo actúa
—sea por debilidad u oportunismo— como la carcoma que socava
todo soporte moral, como si nada mereciese la pena de
ser defendido. Hobbes justificó, y adoptó, esta postura de deserción
[9] . También fue la actitud de los partidos comunistas,
ante el régimen Nacionalsocialista, cuyas primeras agresiones, notoriamente a Polonia,
respaldaron [10] . Pero de fondo lo que había era
oportunismo, también por parte de este régimen que, en tanto
adquiría solidez, buscó una tregua con la Iglesia católica (Concordato
de 20 de julio de 1933) [11] . Por su
parte, en la URSS se anunció un Decreto de la
Paz (8 noviembre 1917) que proponía a los pueblos de
todo el mundo «una paz sin anexiones ni contribuciones», pero
con el tiempo se engulló media Europa y parte de
Asia [12] . Demostraba así, uno y otro totalitarismo, actuar
al margen del bien y del mal, sin atenerse a
ningún criterio moral [13] . De hecho su colaboración mutua,
en la fase inicial de la ocupación francesa (junio 1940-junio
1941), corrobora una afinidad en sus técnicas de actuación política
[14] .
En España, el Proceso de Paz con ETA, aprobado
por el Pleno del Congreso (17 mayo 2005) y respaldado
por el Parlamento Europeo (Resolución de 25 de octubre de
2006), por una diferencia de sólo diez votos, adoleció de
falta de escrúpulos.
Prueba del equívoco que encierra el pacifismo, en
el terreno de las ideas, es que incluso se produce
la paradoja de asociar su defensa con la violencia. Así
ocurre cuando los «pacifistas» justifican o provocan la lucha de
clases [15] , el terrorismo [16] , la intifada o,
en una escala menor y doméstica, propician la tensión, como
instrumento político o electoral [17] . En realidad, toda ideología,
en cuanto que esquema teórico de transformación de la realidad,
con pretensiones científicas, tiene, como aliado inseparable, la coacción. El
pacifismo, amparado en el regazo de la ideología, tiende a
camuflar la violencia que la nutre cuando no a explotar
el justo anhelo de paz. En el socialismo y el
anarquismo el pacifismo siempre ha estado muy extendido [18] .
Ha sido una baza del populismo.
Las carencias actuales en la
promoción y concepción de la paz
¿Cómo se aborda hoy la
paz? En el análisis de su causa y deterioro prima
una visión externa al hombre. Se atiende exclusivamente a factores
sociales, económicos, culturales, o, a lo más, psicológicos. En ello
toman pie los poderes públicos para arrogarse el protagonismo [19]
. El Plan de Derechos Humanos del Gobierno (diciembre 2008),
proclama, como «nuevos derechos»: «el derecho a la paz, el
derecho al medio ambiente, al patrimonio común de la humanidad
y el derecho al desarrollo de los pueblos» [20] .
Tal enfoque es la coartada de la promesa falaz de
que está en sus manos traérnosla. También de la estrategia
de los slogans, el «No a la guerra» o, el
muy extendido e inspirado en el movimiento del Mayo del
68 y el hippismo: «Haz el amor y no la
guerra».
Pero la paz ni puede asentarse en el egoísmo —«paraísos
artificiales del sexo, el consumo o la droga»— ni en
el predominio de la acción política o mercantil. Menos aún
si ésta se apoya en la extorsión. «Las bayonetas sirven
para todo menos para sentarse sobre ellas» (Napoleón Bonaparte) [21]
. Tampoco la paz puede ser efecto de las modas,
de las corrientes de opinión, o del consenso político.
Como ocurre
con la inserción social, su raíz está en la conciencia
y el corazón del hombre [22] . La experiencia de
las prisiones es ilustrativa: sólo una regeneración, un cambio en
el fuero interno que se abre a la propia verdad
[23] , tiene consecuencias en la vida de la persona
y en su aportación a la sociedad [24] . La
responsabilidad (proceso personal) es clave [25] . Si el corazón
no cambia, no basta ni un medio facilitador ni muchas
leyes. «La tragedia antigua es interpretación del ser, basada en
la experiencia del mundo contradictorio, que produce ineludiblemente la culpa
y el fracaso» [26] .
Precisamente por depender de cada persona
y de su progreso espiritual, la prosecución de la paz
nunca es completa y cada generación ha de rehacer la
marcha y construirla [27] . Por desgracia, actualmente los presagios,
a la vista del ambiente que nos rodea, son sombríos
[28] : se está produciendo el desarme moral, el nihilismo
[29] .
Paz interior y paz integral La paz se asienta en
una vivencia interior y en el orden social. Éste ha
de regirse por la recta razón, las normas de la
verdad, de la justicia y de una activa solidaridad [30]
. Ya decía S. Agustín, y lo recordaba Ratzinger [31]
, si se abandona la justicia, ¿qué son los reinos
sino grandes latrocinios? [32] . La justicia hace posible la
paz y la preserva [33] . De otro modo, la
paz se devalúa: es un mero apaño (en espera de
la revancha), a la medida de los propios recursos y
ambiciones.
El mismo S. Agustín expresa my bien que hay un
orden que seguir en la consecución de la paz, éste
va de lo interior hacia fuera. «¿quiere tu alma ser
capaz de vencer las pasiones? Que se someta al que
está arriba y vencerá al que está abajo; y se
hará la paz en ti; una paz verdadera, cierta, ordenada.
¿Cuál es el orden de esta paz? Dios manda sobre
el alma; el alma, sobre la carne; no hay orden
mejor» [34] .
Hoy se ha olvidado esta sabiduría antropológica (cf.
Ga 5.17). Se ha diluido el hombre interior [35] .
Kant, en su ensayo sobre La paz perpetua (1795), lo
demuestra. Entiende la realidad social como un mecanismo (ese que
conduce al progreso). Lo que importa no es la bondad
de sus miembros, sino que, por interés, éstos hagan funcionar
los engranajes. [36] . Entre los autores contemporáneos muchos siguen
su estela. John Rawls proponen una paz al margen de
la filosofía, de la religión y de Dios, es decir,
de una indagación profunda sobre el hombre. Sin contar con
las doctrinas comprehensivas o concepciones de la buena vida [37]
. En su lugar, Rawls recurre, exclusivamente, a un orden
consensuado y de mínimos [38] .
Desplazado el hombre, en su
verdad interior, predomina una visión individualista (que no liberal) [39]
, con un componente colectivista (que no solidario). El nacionalismo
es el nuevo ídolo, establecido a partir del siglo xvi,
que luego dará paso a otros: la clase, la raza,
etc [40] . Mas, según intuición de d’Ors [41] ,
hay un continuum entre individualismo y nacionalismo. La abstracción sólo
conduce a la alienación. La paz ha de construirse desde la
realidad de cada ser humano. Primero, tomando conciencia de su
base común (derechos fundamentales y apertura mutua), sus raíces (cultura
e historia) y, luego, de su proyecto de futuro. Éste
responde a la capacidad deliberativa del hombre y a su
anhelo de autonomía-libertad, con la que afronta su dinamismo y
crecimiento.
Es el niño quien más necesita unas raíces [42] y
un «proyecto biográfico y personal coherente». Ambos son necesarios para
reforzar su identidad. De procurar el desarrollo y la transmisión,
que hacen posible la autenticidad del menor, se ocupa la
educación.
Un capítulo de la formación se le ha de reservar
a la paz, en consonancia con su importancia [43] .
Sino es que, como resulta más coherente con lo que
se lleva expuesto, toda la educación ha de estar penetrada
del espíritu de paz, del respeto a la persona y
a su crecimiento interior. La conciencia y la cultura son
sus grandes aliados [44] .
Si la persona es intimidad, ésta
se diluye a falta de poso, de un centro que
la unifique y dirija [45] . El proyecto de vida
es básico. Sin él el tiempo humano acaba «por escindirse
y estallar en instantes sueltos —todo lo placenteros que se
quiera—, pero inarticulables e invertebrados, que la conciencia humana es
incapaz de entrelazar e integrar en una unidad de sentido
que sirva como fundamento de la identidad personal» [46] .
El único núcleo aglutinador, a escala humana, es el amor-entrega.
De este modo, el potencial humano encuentra su cauce, personal
(íntimo), y su proyección social.
En las antípodas se encuentra el
utilitarismo, alimentado por el hedonismo, o la afirmación a ultranza.
A él se supedita todo. El sectarismo, como el nacionalismo,
tienen ahí su asiento. El terror que siguió a la
Revolución francesa confirma la idea. Tanto la libertad desatada [47]
, como «el placer sin límites que promueve la sociedad
laica lleva a la insatisfacción permanente; hasta degenerar en el
Circo Romano, donde la brutalidad, la sangre y la muerte
causan euforia. Pero incluso acaba aburriendo» [48] . En el hombre
todo apunta en la dirección de la apertura y la
entrega. Esto no disipa la paradoja de que este camino
se le hace cuesta arriba. Apunte sobre la deriva adoptada por
el Gobierno español
Contrasta con los datos apenas expuestos, la insistencia
del Gobierno en otras fórmulas impersonales. Recurren estas a un
atajo que elude, deliberadamente, respetar la dimensión familiar y las
raíces culturales de cada persona. Ciertamente aborda los tres estratos
de la paz: intimidad, convivencia social, y relaciones internacionales, mas
ni el método empleado ni la inspiración son los correctos.
La
Ley de la memoria histórica (Ley 52/2007, de 26 de
diciembre) compromete el futuro, por suscitar el odio. Es la
lección que se de deduce del Edicto de Nantes (13
abril 1598) de Enrique IV que, movido por el olvido
y el perdón, instauró la paz, tras las guerras de
religión. El edicto era una primera apuesta por la libertad
religiosa y de conciencia [49] . Alguien comentó que: «el
principio de amnistía es un principio civilizador: es el único
que permite cerrar una guerra civil» [50] . Ese paso
ya estaba dado en España con mucha antelación [51] .
La Ley de la memoria histórica, va en la dirección
inversa, pues, memoria es lo contrario a amnistía (amnesia), y
no por un espíritu de justicia (pues huye de la
verdad y la aquilatación de los hechos) [52] .
La Educación
para la ciudadanía forma parte del mismo proyecto global de
«democracia avanzada» o «ciudadanía activa». Es decir, de cambio social
y modelado de «los nuevos ciudadanos» (Preámbulo de la Ley
orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación). La Educación
para la ciudadanía insiste en la autonomía, el espíritu crítico,
el diálogo, el igualitarismo o la tolerancia, pero son flatus
vocis, nociones hueras con las que juega el poder (tan
interesado en implantarla manu militari). Le faltan referencias (personales y
sociales). Por ejemplo, no se vincula la educación ni a
la verdad ni a la justicia.
Este bloque es el escaparate
de cómo concibe la escuela la sexualidad. La presenta como
cuestión política, antes que personal [53] . Aquí el lobby
gay es el factor determinante [54] . Dice el citado
preámbulo que: «Entre los fines de la educación se resaltan
el pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades
afectivas del alumnado, la formación en el respeto de los
derechos y libertades fundamentales y de la igualdad efectiva de
oportunidades entre hombres y mujeres, el reconocimiento de la diversidad
afectivo-sexual, así como la valoración crítica de las desigualdades, que
permita superar los comportamientos sexistas» [55] . Préstese atención a
la reiteración de un mismo asunto.
El resultado de «Educación para
la ciudadanía» es suplantar la conciencia, cuando es más indefensa
y está en formación, para la consolidación de un proyecto
político y de reforma social. Les es plenamente aplicable nuestro
comentario al utilitarismo.
Tampoco la Alianza de civilizaciones, por mucho que
cuente con respaldo oficial y financiero, será fructífera. El problema
no reside sólo en la carga ideológica del proyecto —relativismo
y rencor antioccidental, importado del islamismo— [56] .
Esto es
perceptible tanto en el Plan Nacional para la Alianza de
Civilizaciones (11 enero 2008), cuanto en su versión divulgativa, El
espacio televisivo Nexos< [57] . Curiosamente, el plan, vincula el
«Observatorio sobre el pluralismo religioso» a la Fundación Pluralismo y
Convivencia (Actuación 11ª b, Orden PRE/45/2008 y Medida 71 del
Plan de Derechos Humanos). Ésta es una fundación pública que,
estatutariamente, excluye la representación católica. El mal es más hondo.
Como en el lecho de Procusto se quieren introducir las
cosas en un molde preconcebido. Poco importa cómo sea la
estructura, siempre forzará una realidad, que como la paz, es
delicada y compleja.
Veamos, para ilustrar lo anterior, cómo se enfoca
la paz en unos materiales didácticos, para 5º de Educación
primaria: «El concepto de paz positiva describe un estado en
el que la voluntad colectiva se dirige a promover la
paz y eliminar los obstáculos para la paz. Incluye un
compromiso con la justicia social y va, por tanto, más
allá de la idea de paz como ausencia de miedo,
violencia y guerra. Implica el compromiso de resolver pacíficamente los
conflictos e intenta desarrollar esta capacidad en las personas y
los grupos a fin de resolver los problemas sociales de
manera constructiva» [58] . Los términos son vagos [59] y
apenas si salen de lo tópico. No se incide en
por qué surge el conflicto y cómo, más allá de
lo instrumental, se construye la paz. Se desconoce el estadío
inicial, personal, tanto en la génesis como en la solución
de los problemas [60] . En realidad lo que se
propugna, como valores y actividades, es el pacifismo [61] .
Conclusión La
inquietud social por la paz es un primer paso, ahora
falta establecer el itinerario que nos conduzca a ella. El
pacifismo más instrumentaliza la paz que la sirve. Merece la
pena, primero, subrayar el valor de la paz que es
sobre todo moral. Luego, habrá que ahondar en sus raíces:
la intimidad de la persona. En ella encontramos el potencial
que la hace posible, pero también el germen de los
obstáculos del camino. Esta aproximación se complementa, por realismo, con
su dimensión social e internacional. El ensamblaje de los tres
estratos es necesario. Su denominador común es la justicia. Este
nexo de unión, por el ser comunitario del hombre y
su aspiración ilimitada al bien, apunta al amor-entrega, a la
apertura generosa.
Igual que no se puede colmar el dolor humano
ante una catástrofe, con el discurso de los políticos o
la asistencia de los psicólogos, tampoco se puede nutrir la
paz a partir de medidas legales o administrativas. Aunque estas
tengan su función coadyuvante. Sólo desde la autenticidad, de lo
que le es debido al ser humano, como tal, y
a cada ser humano, en su singularidad, se puede construir
la paz. De ese respeto y maduración personal va a
depender la relación con los demás [62] .
La educación, por
tanto, tiene encomendada una importante labor, y ello a través
de sus agentes principales: familia, escuela y medios de comunicación.
Hay que descartar las fórmulas ideológicas como perturbadoras y estériles,
tanto para la paz cuanto para la educación. Marginando las
abstracciones, devolvamos la confianza a la persona y a quienes
la forman, desde la cercanía, el testimonio y el amor.
Notas [1]
Esto sucede con los grandes conceptos, como el de justicia
, a los que incluso se puede dar un significado
contrario. Cf. Mater et magistra, 206. [2] De Civitate Dei, XIX,
13, 1. Un comentario, a la luz del magisterio del
Vaticano II en C. Martínez Cejudo, «Reflexiones sobre la paz»,
en Revistaecclesia.com (y AnalisisDigital.com), 26 febrero 2007.
[3] Cf. J. Sévillia,
Históricamente incorrecto…, pp. 288-289, y 291-292. [4] Cf. C. Corral Salvador,
Blog 142: «Aumento del rearme y ruina de los pobres»
(28 abril 2009), en http://blogs.periodistadigital.com/carloscorral.php/2009/04/28/-blog-142-aumento-del-rearme-y-ruina-de
[5] Cf. G. Weigel, Occidente en
guerra contra el Yihadismo , Palabra, Madrid, 2009. [6] Por parte
de la Iglesia se ha insistido en el mensaje de
paz, más necesario en esas zonas. Así su lema en
su viaje a Turquía (28 noviembre a 1 diciembre 2006)
tuvo por lema y objetivo: «El, Cristo, es nuestra paz»,
«La Paz, lema y objetivo del Viaje del Papa a
Tierra Santa». En cuanto al viaje a Jordania, Israel y
Palestina (8-15 mayo 2009), se fijado: «Dichosos los que trabajan
por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios»,
en Ecclesia Digital, 1 de mayo de 2009.
[7] Cf. J.
Sévillia, Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único, tr.
E. Pazat de Lys Lachaud, Ciudadela, Madrid, 2006, p. 275. [8]
Cf. J. Sévillia, Históricamente incorrecto…, p. 276.
[9] Cf. D. Negro,
Lo que Europa debe al Cristianismo , p. 65. Además,
cf. ibidem, p. 82. [10] Y ello a pesar de haber
hecho gala de su antifascismo. Cf. J. Sévillia, Históricamente incorrecto…,
pp. 298-304.
[11] Cf. J. Sévillia, Históricamente incorrecto…, p. 351. [12] Cfr.
A. Solzhenitsyn, Alerta a Occidente, tr. G. Amiama, Acervo, Barcelona,
1978, pp. 322-323. Y ello por no recordar la presencia
de los tanques en Budapest y Checoslovaquia.
[13] Cfr. A. Solzhenitsyn,
Alerta a Occidente, p. 353, y concordantes. [14] Cf. J. Sévillia,
Históricamente incorrecto…, pp. 338-344.
[15] «La negativa a prestar servicio militar,
la huelga contra la guerra, etc., son una simple tontería,
una ilusión pobre y medrosa de luchar sin armas contra
la burguesía armada y suspirar por destruir el capitalismo sin
una encarnizada guerra civil o sin una serie de guerras.
La propaganda de la lucha de clases entre las tropas
es un deber de todo socialista; la labor dirigida a
transformar la guerra entre los pueblos en guerra civil, es
la única labor socialista en la época del choque armado
imperialista de la burguesía de todas las naciones. ¡Abajo la
sentimental y estúpida lamentación clerical "suspirando por la paz a
toda costa"! ¡En alto la bandera de la guerra civil!
(se refiere a la insurrección armada del proletariado en los
países beligerantes contra sus respectivas burguesías)» ( V.I. Lenin :
«La situación y las tareas de la Internacional Socialista», 1
noviembre 1914). « La autodeterminación de las naciones es lo
mismo que la lucha por la liberación nacional completa, por
la independencia completa, contra las anexiones, y los socialistas no
pueden renunciar a esta lucha -cualquiera que sea su
forma, incluso la insurrección o la guerra- sin dejar de
ser socialistas» ( V.I. Lenin, «Sobre la caricatura del marxismo
y el “economismo imperialista», septiembre-octubre de 1915). Citado en http://www.nodo50.org/gpm/guerra2003/todo.htm
(23 abril 2009).
[16] Cf. D. Negro, Lo que Europa debe
al Cristianismo , pp. 92-93.
[17] Tras ser entrevistado en la
Cuatro, ante las elecciones generales, Zapatero respondió a Gabilondo: «Nos
conviene que haya tensión». Noticia del 13 febrero 2008, reproducida
por los medios, cf. Libertad Digital, El Mundo, etc.
[18] En
la enseñanza (hoy los medios de comunicación social), los sindicatos,
y la política. Cf. J. Sévillia, Históricamente incorrecto…, pp. 275-278;
281.
[19] Cf. J. Escandell, «Educación como control», en Diario Ya,
20 abril 2009.
[20] Plan de Derechos Humanos, p. 6. Un
comentario en J.Mª Martí Sánchez, « Buscar no lo que
agrada sino lo constructivo. Contra un modo inmoral de hacer
política II», en AnalisisDigital.com, 24 enero 2009.
[21] «Una sociedad que
se apoye sólo en la razón de la fuerza a
de calificarse de inhumana» (Pacem in terris, 34). Sobre que
el orden debe apoyarse en la verdad y ser justo,
cf. ibidem, nn. 35, 37, 45 y 47.
[22] Entre las
causas de discordia «deben desaparecer principalmente las injusticias… Otras nacen
del deseo de dominio y del desprecio por las personas,
y, si ahondamos en los motivos más profundos, brotan de
la envidia, de la desconfianza, la soberbia y demás pasiones
egoístas» (Gaudium et spes, 83).
[23] Cf. B. Rodríguez, Dios en
las cáceles No hay cadenas si se tiene a Cristo,
La Voz de Papel, Madrid, 2005, p. 124. Además, cf.
«En la cárcel no hay descenso de fieles; la
capilla siempre se llena», en Fluvium.org (y Analisisdigital.com) 27 abril
2009.
[24 Son numerosos los testimonios al respecto. Cf. B. RODRÍGUEZ,
Dios en las cáceles…, pp. 48, 54, 72, 74, 78…
Nos fijamos en esta experiencia, pues, por su dureza, propicia
la transformación interior y radical de la persona.
[25] Cf. B.
Rodríguez, Dios en las cáceles…, p. 105.
[26] Cf. J. Ratzinger,
Fe, verdad y tolerancia, tr. C. Ruiz Garrido, Ediciones Sígueme,
Salamanca, 2005, p. 192.
[27] Cf. Spe salvi, 21 y ss,
y 24 b). También, cf. J. Ratzinger, Fe, verdad y
tolerancia, p. 221-222.
[28] Cf. «Santa Sede: si el corazón no
cambia, no bastan las leyes. Intervención de monseñor Tomasi en
Ginebra sobre el Racismo», en Zenit.org, 23 abril 2009.
[29] Durante
los regímenes totalitarios (Nacionalsocialista y comunistas) se aniquiló el sentido
moral. Hoy la saturación del consumo y el permisivismo conducen
también a la borrachera moral, Cf. J. Ratzinger, Verdad, valores,
poder, p. 37. Además, cf. idem, Fe, verdad y tolerancia,
pp. 209.
[30] Cf. Pacem in terris, 4-5; 113-114.
[31] Cf. J.
Ratzinger, Fe, verdad y tolerancia, tr. C. Ruiz Garrido ,
Ediciones Sígueme, Salamanca, 2005, pp. 215-216.
[32] Citado en Pacem in
terris, 91. [33] Cf. Sollicitudo rei socialis, 10.
[34] Citado en Pacem
in terris, 165. Por sus premisas y experiencia histórica, la
Iglesia católica ha impulsado la paz. Ha combatido los conflictos
desde dentro, y, una vez exteriorizados, los ha canalizado y
moderado con el criterio de justicia y la caridad. Cf.
D. Negro, Lo que Europa debe al Cristianismo , pp.
144-145.
[35] Cf. D. Negro, Lo que Europa debe al Cristianismo
, pp. 91 y 140-141. [36] Cf. D. Negro, Lo que
Europa debe al Cristianismo , p. 27
[37] J. Rawls,
El liberalismo político, tr. A. Doménech, Crítica, Barcelona, 1996.Cf. M.
Ocampo Ponce, «La paz política como resultado de un orden
justo», Congresso Tomista Internazionale. L’umanesimo cristiano nel III millennio: Prospettiva
di Tommaso d’Aquino. Roma, 21-25 settembre 2003. Pontificia Accademia di
San Tommaso – Società Internazionale Tommaso d’Aquino, en http://e-aquinas.net/pdf/ocampo.pdf (25
abril 2009), y Mª Elósegui Itxaso , «El liberalismo político
de John Rawls. La separación entre la política y la
ética. El liberalismo político de John Rawls», en Aceprensa.com (29
Octubre 1997).
[38] Sobre la ética de mínimos y su limitación,
cf. Instrucción de la Conferencia Episcopal, La verdad os hará
libres (20 noviembre 1990), cap. III in fine.
[39] Cf. J.
Ratzinger, Elogio de la conciencia, Cantagalli/Librería Editrice Vaticana, 2009. [40] Cf.
D. Negro, Lo que Europa debe al Cristianismo , p.
31.
[41] Cf. E. d’Ors, La civilización en la historia, Criterio
libros, Madrid, 2003, p. 148. [42] «La identidad presupone la memoria»
(D. Negro , Lo que Europa debe al Cristianismo ,
p. 8).
[43] Cf. Gaudium et spes, 82. [44] Cf. J.Mª Martí
Sánchez , «La conciencia y el pluralismo claves de la
educación en la paz. (Una construcción social desde la identidad
personal)», Comunicación al Congreso mundial «Educación de la infancia para
la paz». Albacete, abril 2007.
[45] E. Cases Martin, «Conócete a
ti mismo (I)», en ForumLibertas.com, 11 febrero 2009. [46] A. Polaino-Lorente
, «La cultura del instante», en Arbil. Anotaciones de pensamiento
y crítica, n. 116.
[47] «La libertad se puede anular y
hartar de sí misma cuando se convierte en una realidad
vacía» ( J.Ratzinger, Verdad, valores, poder, tr. J.L. del Barco,
Ediciones Palabra, Madrid, 2005, p. 36). Más adelante, expone que
es la verdad la que da sentido al ejercicio de
la libertad, cf. ibidem, p. 86.
[48] J. Brechner, «Ateísmo e
Islam, las religiones en boga», en Libertad Digital, Suplemento Ideas,
10 marzo 2009. [49] < Cf. F. Biffi, «Chiesa, Società civile
e persona di fronte al problema Della libertà religiosa. Della
revoca dell’Editto di Nantes al Concilio Vaticano II», en Teologia
e Diritto canonico, Librería editrice vaticana, Città del Vaticano, 1987,
pp. 131 y ss.
[50] J. Sévillia, Históricamente incorrecto…, p. 122. [51]
En 1969 < Francisco Franco dictó el Decreto-Ley 10/1969, por
el que prescribían todos los delitos cometidos antes de 1
de abril de 1939. [52] El Preámbulo menciona el Informe de
la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (17 marzo 2006),
propiciado por el Gobierno, en el que «se denunciaron las
graves violaciones de Derechos Humanos cometidas en España entre los
años 1939 y 1975». Su esquema conceptual es, consecuentemente, el
de establecer la categoría de verdugos y víctimas, sin relación
ni con la historia ni con procedimiento judicial alguno. Es
una «creación» política.
[53] Defensor del menor de Andalucía. Informe al
parlamento 2006 (p. 161). La cartera de servicios del Servicio
Andaluz de Salud, referida a atención primaria oferta las siguientes
prestaciones: d) Salud escolar. El programa de salud escolar engloba
un conjunto de actividades dirigidas a mejorar la salud de
la población escolarizada. Se desarrollan en el entorno escolar, y
su objetivo es promover la adquisición de hábitos sanos y
actitudes saludables en los alumnos y contribuir a la formación
en educación para la salud de los profesores. Las actividades
se dirigen a niños y niñas de entre 6 a
14 años que se encuentren cursando: 1º curso de Enseñanza
Primaria (EP), 5º EP, 6º EP y 2º curso de
Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO). Las actividades en que se concreta
el programa de salud escolar son las siguientes: Examen de
salud individual. Revisión del Calendario Vacunal y vacunación. Educación para
la Salud en la Escuela -educación sexual, tabaco, alcohol, accidentes
de tráfico, etc.
[54] < Cf. T. Poveda, «Presidente de la
FELGTB. La reforma del sistema educativo para combatir la homofobia
es el objetivo prioritario para gays y lesbianas. “La igualdad
legal no siempre es igual a la social”», en Público,
27 abril de 2009, p. 28. [55] Cf. J.Mª Martí Sánchez,
«La «competencia emocional» en el Sistema educativo castellano-manchego (enfoque global
y crítico)», en Sistema educativo y libertad de conciencia, S.
Catalá, coord., Alderabán, Madrid, en prensa.
[56] No en vano el
copatrocinador de la alianza, junto al Presidente del Gobierno español,
es el Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, fundador, en
2001, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP),
de inspiración islamista. En su país tuvo lugar El II
Foro de la Alianza de Civilizaciones (Estambul. 6-7 abril 2009).
[57]
Cf. «Tras la "red de raperos". TVE emitirá la serie
Nexos, un proyecto de la Alianza de Civilizaciones», Libertad Digital,
15 abril 2009. [58] «Para los docentes de ECD, esto significa
que en el aula han de promoverse los procesos democráticos,
abordando las cuestiones de poder y abuso de poder y
fomentando en todo momento la capacidad de escuchar, establecer un
diálogo constructivo y solucionar los conflictos». (Educación para la ciudadanía
y los derechos humanos. 5º Educación primaria. Programación didáctica. Asociación
tiempos educativos de Albacete, Proyecto de Innovación Educativa. «educación para
la ciudadanía y los derechos humanos», 43 centros educativos. Municipio
de Albacete, 2009, glosario, pp. 55-56).
[59] Aunque se habla, en
otro texto (Programación didáctica, p. 6) de «valores mínimos compartidos»
o de «ética global», son abstracciones típicamente ideológicas. El auténtico
designio de esta moral es la supresión de la religión,
por particular y transcendente (cf. ibidem, p. 11). Era la
aspiración de los totalitarismos: erradicar toda aspiración superior del hombre.
[60]
El colectivismo subyacente en estos materiales, pero significativo del trasfondo
del sistema educativo español, se trasluce en estos párrafos de
su Marco de referencia: «Desde la teoría educativa se considera
que la escuela (como institución) y la educación (como práctica
formal o no formal) en las sociedades contemporáneas cumplen, fundamentalmente
una función de socialización de los seres humanos con una
doble finalidad: de un lado, preparar al alumno paras su
incorporación futura en el mundo del trabajo; y por otra
parte, la formación para su intervención en la vida pública
desde su papel como futuro ciudadano/a» Adiós pues al principio
personalista. Sólo interesa el productor y votante. «Educar para el
ejercicio activo de la ciudadanía no concierne, pues […], sólo
a los padres/madres y maestros/as, porque el objetivo de una
ciudadanía educada es una meta de toda la sociedad». Lo
importante es pues, desde la abstracción y el anonimato, imbuir,
en la escuela de la «cultura pública », de los
llamados «valores comunes». Idea defendida, en las Cortes regionales, por
el entonces Consejero de Educación de Castilla-La Mancha. Cf. Diario
de Sesiones , 2008, n. 16, Pleno. Sesión 17 de
abril de 2008.
[61] Cf. Programación didáctica, p. 16. [62] Cf. G.
Paolucci/C. Eid, Cristianos venidos del Islam, tr. L. Vázquez, LIbrosLibres,
Madrid, 2007, reproducido parcialmente en: http://www.libroslibres.com/pdf/Cristianos.pdf. La idea la
abordó el gran Juan Pablo II, en el Mensaje a
la Jornada Mundial por la Paz de 2001. |
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