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Autor: VIS | Fuente: Vatican.va Repercusión de la crisis económica en los derechos humanos
Palabras del arzobispo Silvano M. Tomasi, C.S., observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra durante la X Sesión Especial del Consejo de los Derechos Humanos dedicada a la crisis económica y financiera mundial y
Repercusión de la crisis económica en los derechos humanos
CIUDAD DEL VATICANO, 25 FEB 2009 (VIS).-El arzobispo Silvano M.
Tomasi, C.S., observador permanente de la Santa Sede ante la
Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, intervino el pasado
20 de febrero en la X Sesión Especial del Consejo
de los Derechos Humanos dedicada a la crisis económica y
financiera mundial y sus repercusiones en el disfrute de esos
derechos.
El prelado afirmó que la crisis actual "ha causado una
recesión mundial con dramáticas consecuencias, entre ellas la pérdida de
millones de puestos de trabajo y el grave peligro de
que, en muchos países en desarrollo, no se alcancen los
Objetivos de Desarrollo del Milenio. Los derechos humanos de innumerables
personas están comprometidos, entre ellos el derecho a la alimentación,
al agua potable, a la salud y a un trabajo
decente".
"En un reciente documento -agregó- el Banco Mundial estimaba que
debido a la crisis económica actual en 2009, 53 millones
de personas se añadirían a las que ya sobreviven con
menos de dos dólares al día. Esa cifra se suma
a la de los 130 nuevos millones de pobres del
2008 debido al aumento de precios de los alimentos y
la energía".
"Es bien sabido que los países de bajo rédito
dependen en gran manera de dos flujos financieros: la ayuda
externa y las remesas de los emigrantes. Se prevé que
ambos disminuyan en los próximos meses debido al empeoramiento de
la crisis económica. (...) La Delegación de la Santa Sede
quiere centrarse en un aspecto específico de esta crisis: su
impacto en los derechos humanos de los niños, que ejemplifican
al mismo tiempo su repercusión en todos los demás derechos
sociales y económicos. (...) En muchos países pobres, los programas
educativos, sanitarios y de nutrición se ponen en marcha gracias
a la ayuda de los donantes oficiales. Si la crisis
económica redujese esa ayuda los logros de esos programas estarían
en peligro".
En el caso de que prosiga la disminución de
las ayudas y de las remesas, puntualizó el arzobispo, "los
niños se verán privados del derecho a la educación, lo
que se traducirá en una consecuencia negativa doble. (...) Una
menor inversión en la educación hoy, se traducirá en el
futuro en un menor crecimiento. De igual manera, la mala
nutrición de los niños repercute en la expectativa de vida
y aumenta el porcentaje de mortalidad adulta e infantil. Las
consecuencias económicas negativas de todo ello trascienden la dimensión personal
y afecta a enteras sociedades".
El nuncio habló después de una
de las consecuencias de la crisis, que podría ser "particularmente
relevante para el mandato de las Naciones Unidas". "Demasiado a
menudo -dijo- los períodos de grave escasez económica se han
caracterizado por la llegada al poder de gobiernos de dudoso
compromiso democrático. La Santa Sede espera que se eviten consecuencias
como esas, dado que se traducen en una grave amenaza
para la difusión de los derechos humanos fundamentales por los
que esta institución lucha con tanta tenacidad".
"En los últimos cincuenta
años -concluyó- hemos sido testigos de grandes progresos en la
reducción de la pobreza. (...) Esos logros están en peligro
y es necesario un enfoque coherente para defenderlos basado en
la solidaridad renovada, especialmente con las franjas de la población
y con los países más afectados por la crisis".
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