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| Los Derechos Humanos ¿Se otorgan o se reconocen? |
¿Por qué será que con mucha frecuencia nos olvidamos del
origen de las cosas? Muchos cuestionamientos que nos hacemos los
seres humanos, serían resueltos más eficientemente si consideráramos su origen.
Y
aunque parece broma lo que sigue, es en serio. ¿Qué
fue primero: la gallina o el huevo? ¿Cómo resolveríamos esta
interrogante?
Cada quién tiene su respuesta. Yo les comento la mía:
para mí, primero fue la gallina, porque forzosamente se necesita
una gallina para que haya un huevo, y un huevo
no apareció en este planeta por generación espontánea.
Lo anterior, que
parece banal, tal vez tonto, nos ayuda a desarrollar el
tema de este ensayo tan pero tan importante: ¿cómo definir
si nuestros derechos como seres humanos nos los otorgan o
nos los reconocen?
El principio, lo primero, es partir del ser
humano. Al crear al ser humano, Dios le otorgó la
conciencia y la voluntad, atributos únicos y exclusivos del ser
humano. También le otorgó en exclusiva la libertad absoluta de
utilizar su conciencia y su voluntad, para hacer lo que
le venga en gana, a lo que denominamos como libre
albedrío.
Entonces, todo lo bueno y lo malo, lo feliz y
lo infeliz, el éxito y el fracaso, y los derechos
y las obligaciones, son creadas por el hombre para su
beneficio o su perjuicio y, desde luego, en todo esto
ya no interviene Dios, porque Él nos dejó libres de
hacer lo que nos venga en gana.
Se necesitaron muchos siglos,
muchos siglos de matanzas inmisericordes, de destrucción de pueblos y
culturas, de genocidios innombrables, para que el ser humano se
acordara que las personas tenemos derechos.
Y se juntaron seres humanos
que se llaman congresistas o legisladores, y decidieron incluir en
las leyes, que también como es lógico han fabricado los
de la misma actividad por siempre, algo muy manoseado que
han llamado “derechos humanos”.
Y sostengo que es algo manoseado, no
limpio, no profundo, no total, porque hay infinidad de actos
de iniquidad, que por la imperfección o la incultura de
estas personas, no están contemplados.
¿Cómo es posible que quienes dictaminan
sobre qué cosas se deben considerar como derechos humanos, desconozcan
el origen de todo ser humano como un derecho inalienable?
La
vida es un derecho inalienable desde el principio de la
humanidad, desde antes de que existieran leyes. Es algo intrínseco,
es algo fuera del dominio y la creación del ser
humano; y sin embargo, unos legisladores, por la comodidad de
algunos y por la estupidez de otros, han decidido solemnemente
quitarle los derechos humanos de su propiedad exclusiva, al producto
en gestación.
Con este acto, estos legisladores y los que cometan
física y moralmente este acto, en absoluta verdad, están cometiendo
un crimen con premeditación, alevosía y ventaja, que está tipificado
en las leyes penales de todo el mundo.
Como vemos en
este ejemplo, los tan llevados y traídos derechos humanos puestos
en las leyes, son manoseados impunemente por los mismos que
inventan las leyes.
El ser humano, como creación de Dios, tiene
vida, y todo lo que se relacione con esta vida
y su forma, es un derecho otorgado por Dios.
El ser
humano no puede otorgar derechos en los aspectos de la
vida de otro ser humano. Puede crear y otorgar normas,
maneras, sistemas, pero el derecho a la vida, a la
comida, al techo, al crecimiento y a la reproducción, etc.,
son inherentes a la calidad de nuestra especie; ¡son inherentes
al ser humano, quienquiera que este sea!
Concluyendo, los derechos humanos
son otorgados solamente por Dios y son reconocidos por los
hombres de buena voluntad. Hay legisladores que pretenden valorizar el
huevo, matando a la gallina. ¡Allá ellos! jorgemadfritsch@gmail.com |
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