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Autor: Zenit.org | Fuente: Zenit.org Los obispos de Guatemala ante los desafíos de la coyuntura nacional
Publicamos el mensaje que han publicado los obispos de Guatemala al concluir la asamblea plenaria anual que celebraron del 22 al 26 de enero con el título «¡Vence tú el mal a fuerza de bien!».
Los obispos de Guatemala ante los desafíos de la coyuntura nacional
GUATEMALA, sábado, 3 febrero 2007 (ZENIT.org).-
¡Vence tú el mal
a fuerza de bien!
1. Los Obispos de Guatemala, para cumplir
con nuestra misión pastoral, hemos celebrado la Asamblea Plenaria anual
del día 22 al 26 de enero, y hemos evaluado
la acción evangelizadora de la Iglesia y el contexto en
que se realiza, que es la situación actual del país.
También hemos orado y escuchado la Palabra del Señor que
nos dice: "En el mundo encontrarán dificultades y tendrán que
sufrir, pero tengan ánimo, yo he vencido al mundo" (Jn
16,33). Con esa confianza en el Señor, ofrecemos esta palabra
de ánimo y exhortación.
2. Queremos expresar nuestro agradecimiento y
ofrecer nuevamente nuestro apoyo a los sacerdotes, religiosas y religiosos,
laicos y laicas que están directamente asociados al trabajo pastoral,
por su entrega y servicio generoso. Gracias a ustedes se
sigue anunciando el evangelio, se profundiza la catequesis, los fieles
participan más ampliamente en los sacramentos y se desarrolla la
acción de solidaridad hacia los más necesitados.
El panorama nacional
actual 3. Este trabajo pastoral se realiza en un contexto
nacional marcado por fenómenos sociales diversos. Presentamos brevemente algunos de
ellos para centrar luego nuestra atención en los tres que
consideramos más importantes en la coyuntura actual.
4. Sigue sin
resolverse la conflictividad en torno al tema agrario, que llega
a su expresión más violenta en los desalojos de fincas.
El campo de la ecología es un potencial espacio de
conflicto. La posible contaminación del río Tzalá en San Miguel
Ixthuacán y las reacciones conflictivas que ha generado indican que
la problemática sobre el respeto y cuidado del medio ambiente
es una cuestión muy sensible, que es parte del problema
más amplio de la gradual reducción del acceso al agua
potable en el país. Hasta hoy el Congreso de la
República no ha aprobado las reformas a la Ley de
Minería, propiciando que las posibilidades de confrontaciones se hagan mayores.
La necesidad de incrementar el suministro de energía eléctrica junto
con el conflicto en torno a las hidroeléctricas ha sido
en algunos lugares ocasión de violencia mortal.
5. Nos preocupa
igualmente que tantos hermanos nuestros deban emigrar para encontrar en
el extranjero el ingreso económico que no pueden generar aquí
por la falta de puestos de trabajo dignos. La deportación
masiva y forzada de muchos de nuestros compatriotas agrava la
situación de desempleo y el sentimiento de frustración de la
población. Este es el precio humano de la pobreza generalizada
que nos afecta desde hace décadas y de las políticas
económicas erradas que los diversos gobiernos han desarrollado con el
fin de mitigarla y eliminarla. El crecimiento macroeconómico de los
últimos años debe, no sólo sostenerse e incrementarse en el
futuro, sino traducirse en beneficio real para las familias guatemaltecas.
6. En el campo de la educación, el presupuesto absolutamente
deficiente impide que muchos niños, sobre todo del área rural
e indígena, lleguen a la escuela. Es urgente tomar conciencia
de la necesidad de preparar a la niñez y a
la juventud para que tengan un futuro mejor en el
contexto de un mundo intercomunicado y abierto cada vez más
al libre intercambio de ideas y al uso de la
tecnología. Este objetivo se logra a través de una reforma
educativa que tenga como centro a la persona y su
dignidad. Nos preocupa la carencia de criterios éticos en los
programas de educación sexual que se imparten en las escuelas.
Los padres de familia deben cumplir con su responsabilidad de
exigir una educación de calidad para sus hijos e hijas,
la cual implica una formación en valores morales.
7. Nos
duele que la población no tenga acceso adecuado a la
atención médica esencial y que el conflicto hospitalario siga sin
obtener una solución de fondo.
8. La infiltración del crimen
organizado y del narcotráfico en las instituciones del Estado y
en particular en el Poder Judicial parece cada día mayor,
como lo aseguran funcionarios del Estado y analistas políticos. La
institucionalidad del Estado, el régimen de derecho y legalidad y
en consecuencia la paz y la convivencia en justicia están
en alto riesgo.
9. Sin embargo tres son los procesos
sociales que queremos señalar como los más significativos, porque afectan
en el momento actual de manera especial a la población
del país:
La violencia que destruye la vida se manifiesta
en los numerosos asesinatos, en los que mujeres y niños
ocupan una proporción inusual hasta ahora. Esta violencia en parte
tiene su raíz en la infiltración del narcotráfico y el
crimen en la sociedad urbana y rural. Esta violencia crece
desmedida por la certeza de la ineficiencia de las instituciones
correspondientes para identificar a los responsables de los crímenes y
de los tribunales para condenarlos. A esto se añaden las
muertes causadas por negligencia de conductores imprudentes de medios del
transporte público.
La crisis bancaria y del sistema financiero se
concretó en el cierre de dos bancos, en la escasez
de papel moneda y en los rumores de quiebra y
cierre de otros bancos. Hay sospecha de que esto haya
sido efecto de delitos o al menos de negligencia dolosa.
El resultado es una incertidumbre generalizada que deteriora gravemente el
clima del comercio, las inversiones y las finanzas del país
y afecta de manera más grave a los que tienen
menos recursos y alternativas.
La campaña electoral ha sido adelantada
por los partidos políticos, haciendo caso omiso de los plazos
señalados por la Ley Electoral y de Partidos Políticos y
las disposiciones del Tribunal Supremo Electoral. Aquí se ve claramente
una señal de la poca voluntad de los políticos para
cumplir las leyes que regulan el ordenamiento de la sociedad.
Nuestra exhortación 10. Queremos en primer lugar dirigir una palabra
a los que sufren las consecuencias de esta situación, a
los que carecen de poder político y económico, al pueblo
sencillo y sufrido de cada día. No debemos dejarnos vencer
por el mal. Aunque la violencia nos circunde, no debemos
dejar que entre en nuestra mente, en nuestros hogares, en
nuestras comunidades. Mantengamos los valores de respeto a la vida,
el respeto a la dignidad de nuestro prójimo. Hemos sido
creados a imagen de Dios y hemos sido redimidos por
Cristo. Ese pensamiento debe ayudarnos a mantenernos firmes en la
práctica del bien. Debemos esforzarnos por realizar aquellos actos de
solidaridad y de apoyo que harán que nuestras comunidades mantengan
un rostro humano en medio de la agresión, el robo
y el asesinato. "No te dejes vencer por el mal,
antes bien, vence al mal a fuerza de bien" (Romanos
12,21).
11. La crisis bancaria ha resultado en la pérdida
del fruto del trabajo y de la seguridad financiera de
muchas familias y personas, sobre todo de las que habían
reunido un capital o realizado un ahorro con gran esfuerzo.
De este daño, directa o indirectamente, todos hemos sufrido las
consecuencias. Los Obispos queremos unir nuestra voz a la de
tantos clientes bancarios perjudicados que claman justicia y piden el
esclarecimiento de los hechos. También urgimos a las autoridades financieras
y bancarias del país para que actúen con la mayor
responsabilidad y transparencia para restituir la confianza en el sistema
bancario, confianza de la que se beneficia toda la sociedad
y es esencial para el desarrollo de la actividad económica.
A todos queremos alentar a la serenidad, a la búsqueda
de información veraz y a evitar el pánico, que de
por sí puede ser también generador de crisis financieras.
12.
La campaña electoral adelantada hace que sea previsible la fatiga
y el hastío político de la población cuando llegue el
momento electoral. Esto no es bueno para el desarrollo de
las elecciones. Por otra parte, la aprobación de la descentralización
de las mesas electorales sin el suministro del dinero correspondiente
para ejecutarla es una muestra de incoherencia política. Se crea
así una innecesaria incertidumbre electoral.
Las elecciones son el momento
en que la ciudadanía tiene la oportunidad de pronunciarse. Es
necesario aprovechar el tiempo que aún queda para el empadronamiento.
Todo ciudadano debe participar en el evento electoral para indicar
su opción. Pedimos a todos que no se dejen llevar
de promesas sin fundamento, que miren el bien de todos
y no el bien particular, que no se acepten sobornos
económicos por el voto. En el momento oportuno, habrá que
procurar información no sólo sobre los programas de gobierno sino
sobre la trayectoria ética de los candidatos. La enseñanza de
la Iglesia 13. La causa de estos desórdenes sociales, políticos
y económicos no es otra que la falta de principios
éticos en nuestra conducta personal y pública. Si cumplimos un
código de conducta moral fundado en el respeto a la
dignidad y libertad de toda persona y en la búsqueda
del bien común, promoveremos un humanismo integral, base y garantía
de una convivencia pacífica. Esto atañe a la acción tanto
de los funcionarios del Estado como de los ciudadanos. La
práctica religiosa cristiana debe fortalecer ese cumplimiento. Una religión sin
coherencia ética es superficial e inconsistente.
14. Recientemente el Papa
Benedicto XVI, con ocasión de la Jornada Mundial de la
Paz decía en su Mensaje: "El conjunto de reglas de
actuación individual y de relación entre las personas en justicia
y solidaridad está inscrito en las conciencias, en las que
se refleja el sabio proyecto de Dios. La paz es
una tarea que a cada uno exige una respuesta personal
coherente con el plan divino" (3). Y añadía: "El deber
de respetar la dignidad de cada ser humano, en el
cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia
que no se puede disponer libremente de la persona. Quien
tiene mayor poder político, tecnológico o económico, no puede aprovecharlo
para violar los derechos de los otros menos afortunados" (4).
15. Es necesario recuperar la conciencia ética que se funda
en las exigencias de la persona considerada como individuo y
como miembro de la comunidad humana. Nuestra fe cristiana nos
enseña que hombres y mujeres hemos sido creados a imagen
de Dios y que el Hijo de Dios se ha
hecho uno de nosotros. Este es el fundamento de toda
ética humanista y cristiana. El olvido de este principio en
todos los ámbitos del quehacer público y privado es la
raíz de los desórdenes que nos afectan, nos entristecen y
nos atemorizan.
16. Hacemos un llamado y una exhortación tanto
a católicos como a hombres y mujeres de buena voluntad
para que asumamos con responsabilidad moral nuestra tarea y misión
en la sociedad. La conversión es posible con la gracia
de Dios y la buena voluntad. Como cristianos no perdemos
la esperanza de que el futuro puede ser mejor.
17.
Por ello hacemos oración y pedimos a Dios, Padre de
Nuestro Señor Jesucristo, que nos ilumine con su Espíritu. Que
la intercesión de Santa María, Madre de Dios, nos conceda
la confianza y la voluntad para actuar siempre llenos de
esperanza.
Guatemala, 26 de enero de 2007
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