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| Diócesis fronteriza mexicana vive su propio pellejo el drama de los migrantes |
El primer obispo de Piedras Negras, en el estado de
Coahuila, fronterizo con Estados Unidos, Alonso Garza Treviño, así como
un nutrido grupo de sacerdotes de la diócesis, han emitido
un comunicado de apoyo y solidaridad con los migrantes mexicanos
y centroamericanos en la busca de una legislación y un
trato justo a los trabajadores indocumentados que buscan mejores condiciones
de vida en Estados Unidos.
«Encontrándose nuestra Diócesis en la
frontera con los Estados Unidos de América, es lugar de
recepción, tránsito y salida de muchos migrantes», comienza diciendo el
comunicado. Por ello, tanto el obispo como los sacerdotes de
la diócesis afirman sentirse «comprometidos en promover, defender y dar
un trato digno a todos, y realizamos algunas acciones, como:
atención en casas para migrantes, diálogo con las autoridades municipales,
estatales y federales, participar en reuniones binacionales y denunciar las
violaciones a sus derechos de ciudadanos».
«Hoy --con ocasión del
proyecto de la construcción de un muro entre los dos
países-- expresamos nuestra palabra y nuestras tareas para unirnos al
mensaje de los Obispos Mexicanos: ´desde el Evangelio, nosotros sabemos
que el proyecto de Cristo es superar los egoísmos y
las enemistades; El no vino a enfrentarnos, sino a construir
una humanidad fraterna y reconciliada», dice en su parte central
este comunicado.
Solamente así, subraya el obispo Garza Treviño, se
podrán encontrar «caminos que dignifiquen la vida de nuestros pueblos,
creando mejores leyes y un trato más digno y justo
para los migrantes».
El prelado y los sacerdotes de la
diócesis de Piedras Negras, limítrofe con Eagle Pass, población de
Texas, manifiestan su repudio a toda ley injusta, xenófoba y
racista, y, en cambio, su apoyo irrestricto «a los derechos
humanos de los migrantes, de buscar lícitamente el sustento y
seguridad para sus familias, y leyes que favorezcan el desarrollo
integral de las personas y pueblos en cualquier parte de
los países donde se encuentren».
Los representantes eclesiásticos de la
diócesis de Piedras Negras concluyen su comunicado uniéndose «a las
voces que se dirigen al Congreso de los Estados Unidos
de América para rechazar enérgicamente la construcción de un muro
absurdo, así como toda ley injusta contra los migrantes».
Piedras
Negras es uno de los corredores más importantes del flujo
migratorio hacia Estados Unidos, y uno de los lugares menos
peligrosos para cruzar hacia el Norte, por lo que si
se construye el muro, los trabajadores se verán forzados a
internarse en la Unión Americana por otros sitios mucho más
peligrosos, como el llamado «corredor de la muerte» que corresponde
al desierto de Arizona.
El año pasado la cifra de
trabajadores muertos en el intento por lograr el «sueño americano»
superó los 400 decesos. La construcción del muro y la
aprobación de las leyes antiinmigrantes por el Congreso de los
Estados Unidos, podrían elevar, según analistas, al doble las muertes
de indocumentados mexicanos y de países como El Salvador, Nicaragua,
Honduras y Guatemala.
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