 |
| Ofensiva abortista en Hispanoamérica |
EL HOLOCAUSTO DEMOGRÁFICO ANGLOAMERICANO, bajo la guía de los HERMANOS
ROCKEFELLER
Desde el punto de vista poblacional, la
mayor parte del mundo en su conjunto está viviendo y
padeciendo el proceso que se conoce como invierno demográfico, es
decir, el envejecimiento de las poblaciones a causa del descenso
del índice de natalidad, lo cual produce el aumento paulatino
del número de personas ancianas y de edad adulta, al
mismo tiempo que disminuye el número de niños y jóvenes.
Este invierno demográfico afecta a China, a prácticamente todos los
países de Europa, a Rusia[1] Los países hispanoamericanos no
estamos exentos de este drama: un reciente estudio de la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informa
que «disminuye el crecimiento demográfico y la población envejece», con
el agravante ˆen comparación con las zonas más desarrolladas del
planeta- que «la cobertura social es más precaria». Si bien
la población mundial aumenta anualmente a razón de 78 millones
de personas, y más del 95% de ellas nacen en
los países en desarrollo, no deja de preocupar el hecho
que el crecimiento demográfico descendió en América latina y el
Caribe: de un índice 2.7 por año a mediados del
siglo XX, se ha pasado en la actualidad a una
tasa de 1.5. El retroceso más evidente y relevante en
la región lo constituye «la caída en la tasa de
fecundidad». El dato más llamativo es que en el transcurso
de los últimos 40 años los índices reproductivos (en su
momento entre los más elevados del planeta) han disminuido a
niveles por debajo de la tasa media global, con el
agravante que la transición demográfica a escala mundial «se está
dando en forma más acelerada [en los países en desarrollo]
que en los países ricos». Por supuesto, América latina está
dentro de esa transición demográfica más acelerada[2]
.Los únicos países
del mundo que no sufren este envejecimiento poblacional son los
países musulmanes. Este proceso de envejecimiento poblacional no ha
acontecido casualmente. Como hemos de mostrar a continuación, es un
proceso proyectado, diseñado y ejecutado por el clan Rockefeller, al
servicio de la oligarquía mundial que es la «dueña» del
Nuevo Orden Mundial, es decir, del imperialismo privado globalizador, el
que para llevar a cabo su proyecto se ha servido
del gobierno de Estados Unidos y de los organismos internacionales
como las Naciones Unidas, y que últimamente se ha asociado
política y financieramente al Gobierno británico. 1. EL INVIERNO DEMOGRÁFICO
Y EL PROYECTO ROCKEFELLER Hasta mediados de la década
del 60´, la población mundial crecía naturalmente y en forma
paulatina. Hacia mediados del siglo XIX, hubo mil millones de
habitantes en el mundo. Hacia 1930, hubo 2 mil millones
de personas, y en 1960 la cifra llegó a 3
mil millones de personas. Ante este crecimiento poblacional, los ricos
del mundo se dispusieron a impedir que dicho proceso continuara,
para no tener que compartir las riquezas que venían acaparando
y que no querían compartir de ninguna manera, y porque
además preveían (y proyectaban) a nivel mundial la concentración económica
en marcha. Es por eso que en 1966 John Davison
Rockefeller III hizo firmar a 30 líderes mundiales un documento
(prácticamente desconocido hasta hoy) en el que se postulaba que
«el crecimiento no planificado el crecimiento poblacional mundial amenazaba a
la paz mundial», con lo cual convirtió en problema de
Estado el temor de la plutocracia americana y mundial[3]
En otras palabras: esta Declaración de Rockefeller constituye la «Carta
Magna» del control mundial de la natalidad, el objetivo estratégico
compartido la plutocracia mundial (poder privado multinacional, representado por la
dinastía Rockefeller), algunos líderes del Tercer Mundo y por uno
de los líderes comunistas más importantes de ese entonces. En
esta Declaración se postula el falso dogma fundamental de decidir
la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos como
el derecho humano básico, dogma que desde entonces ha servido
para «justificar» el control del crecimiento poblacional y los elementos
que lo hacen posible (dispositivos anticonceptivos, esterilización voluntaria y legalización
del aborto)[4]
La falsedad de este dogma radica en
que constituye un fraude ideológico que desplaza e ignora el
verdadero derecho básico, el de la vida, lo cual es
fundamental para Rockefeller, ya que le ha posibilitado postular como
derecho humano básico la arbitrariedad de decidir quien tiene derecho
a vivir y quien no, ignorando el derecho a la
vida del nascituro. Este falso dogma básico es el que
Rockefeller ha impuesto no sólo en los objetivos y metas
de las fundaciones privadas que financian y apoyan mundialmente el
control de la natalidad, sino también en la doctrina de
la Seguridad Nacional de Estados Unidos, en las políticas del
Banco Mundial y en las políticas impulsadas por las Naciones
Unidas y sus diversos organismos y agencias (Organización Mundial de
la Salud, Fondo de las Naciones Unidas para Población, Comisión
de Derechos Humanos), como hemos de mostrar a continuación.
En
otras palabras: la ideología de Rockefeller (y de la plutocracia
que representa y para la que opera políticamente) impera no
sólo en instituciones y organizaciones privadas no gubernamentales, sino también
y fundamentalmente en las sucesivas administraciones gubernamentales de Estados Unidos
y en los organismos oficiales internacionales, que han sometido y
someten a los pueblos y naciones del mundo al poder
privado mundial, el verdadero y auténtico gobierno mundial del planeta,
lo cual permite afirmar, sin el más mínimo margen de
error, que los poderes públicos y privados del mundo, oficiales
y no oficiales, están al servicio de la dinastía Rockefeller
y de la oligarquía mundial que la cobija. El mundo
en su conjunto está gobernando por una oligarquía plutocrática, no
por una democracia. 2. EL PROYECTO ROCKEFELLER COMO BASE Y
FUNDAMENTO DE LA POLÍTICA INTERNA ESTADOUNIDENSE
En 1972, a pedido
del presidente Richard Nixon, la Commission on Population Growth and
the American Future [Comisión Rockefeller], presidida por el mismísimo John
Davison Rockefeller III, elaboró un informe sobre el «crecimiento poblacional
y el futuro americano», en el que está diseñada toda
la estrategia para el control de la natalidad en Estados
Unidos[5]
Este documento es importantísimo, por un lado, por el
detalle de su presentación, y por otro lado, porque constituye
la base a partir de la cual se diseñó la
estrategia antinatalista a nivel planetario.
Entre los aportes novedosos de
este informe, se cuentan, entre otros: el concepto del embarazo
no deseado como justificación para el aborto, el tríptico antinatalista
(esterilización voluntaria, dispositivos contraceptivos y despenalización del aborto), la equiparación
entre la mujer pudiente y la mujer pobre en su
«derecho» a matar a su hijo como acto de justicia
social, la «medicalización» del aborto presentándolo como un problema de
salud pública (encubriendo así su carácter de acción criminal), la
despenalización del aborto cuando éste sea producto de un acuerdo
entre el médico y la madre, introducción del control de
la natalidad en las currículas escolares y universitarias, cambio radical
en el sistema político y en los valores culturales, uso
intensivo de los medios de comunicación, etc. 3. EL
PROYECTO ROCKEFELLER COMO BASAMENTO Y FUNDAMENTO DE LA POLÍTICA IMPERIALISTA
OFICIAL DE ESTADOS UNIDOS
A. En 1974, también a
pedido del presidente Nixon, en su función de consejero de
Seguridad Nacional, Henry Kissinger («agente» del grupo Rockefeller), elaboró un
famoso informe, en el que ha presentado el control del
crecimiento poblacional como estrategia para salvaguardar la seguridad nacional de
los Estados Unidos y sus intereses de ultramar[6]
El título
de este documento, mantenido en secreto durante 15 años (hasta
1989), es de por sí elocuente y pone en evidencia
que el control de la natalidad ˆen forma directa o
en forma eufemística [salud sexual, salud reproductiva, derechos sexuales y
reproductivos, etc.]- está en función de proteger la seguridad nacional
de Estados Unidos, para beneficio del verdadero poder que controla
la administración gubernamental de Estados Unidos, es decir, del poder
privado que gobierna siempre, sea a través del partido Republicano,
sea a través del partido Demócrata. Este informe ofrece planes
alternativos de acción para Estados Unidos en el aspecto demográfico,
especialmente en los países en vías de desarrollo, con la
finalidad de «tomar medidas que reduzcan la fertilidad [a nivel
mundial] en las décadas de 1970 y 1980», posibilitar con
ello el crecimiento económico y el ingreso per capita de
los países en desarrollo, de manera de evitar conflictos sociales
y políticos que pongan en peligro el suministro de los
recursos que los países en desarrollo poseen y que el
mundo desarrollado necesita[7]
Los objetivos planteados son los de «acomodar un
crecimiento poblacional continuo de hasta 6 mil millones de personas
para la mitad del siglo XXI» y «mantener el nivel
final tan cercano como sea posible a 8 mil millones»
hacia el año 2075, impidiendo que alcance la cifra de
10 mil millones ó 13 mil millones de habitantes en
el mundo. Poniendo en evidencia el carácter imperialista de esta
política, el Memorando recomienda controlar el crecimiento poblacional en los
países en desarrollo más grandes y de crecimiento poblacional más
rápido, allí donde existe interés estratégico y político de los
Estados Unidos[8]
Entre las recomendaciones dadas por el «empleado»
de los Rockefeller en el Consejo de Seguridad Nacional de
Estados Unidos para llevar a cabo la política imperialista y
antinatalista encomendada, se destacan: a) disimular las actividades de Estados
Unidos en el ámbito poblacional, mediante acciones y agentes que
actúen dentro de los países en desarrollo, y b) enfatizar
el derecho de los individuos y parejas a determinar libremente
responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos[9], es decir,
pregonar e imponer el dogma rockefelleriano como criterio justificativo y
básico. En 1975, el presidente Gerald Ford rubricó este informe
de Kissinger y lo oficializó como política de la administración
gubernamental estadounidense y de su proyección imperialista[10]
Esta directiva presidencial
reconoce que desde la fecha mencionada el gobierno de los
Estados Unidos ha declarado una guerra mundial secreta contra los
pueblos del mundo, en nombre de la seguridad nacional: «el
Presidente cree que el liderazgo de Estados Unidos es esencial
para combatir el crecimiento poblacional», con la finalidad de «promover
la Seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar».
Según esta directiva, los esfuerzos oficiales de Estados Unidos debían
desde entonces ser claros y concretos, sobre todo en las
regiones donde las reducciones en fertilidad eran necesarias para Estados
Unidos, razón por la cual recomienda como estrategia básica para
los programas poblaciones de los países en desarrollo a) alentar
a los líderes de países en desarrollo claves para que
«apoyen los programas nacionales y multilaterales de asistencia poblacional», b)
disimular el carácter imperialista de la política poblacional, «trabajando cerca
de otros en vez de imponer nuestro punto de vista»,
y c) imponer la concepción ideológica infanticida de Rockefeller: en
todos estos esfuerzos en pos del control de la natalidad,
«debemos reconocer la dignidad básica del individuo y su derecho
para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de
planificación familiar».
B. En junio de 1994, el entonces
presidente «demócrata» de los Estados Unidos, William B. Clinton, ordenó
redactar un borrador de una Directiva de Decisión Presidencial, por
medio del Consejo de Seguridad Nacional, para continuar a nivel
mundial con la política de control del crecimiento poblacional mundial,
en función del Memorando de 1974 redactado por Henry Kissinger,
para retomar en forma oficial la política imperialista del control
de la natalidad[11]
En la redacción de este documento,
nunca rubricado oficialmente, colaboraron el Departamento de Estado, el Departamento
del Tesoro, el Departamento de Servicios Humanos y de Salud,
la Agencia para el Desarrollo Internacional y la Agencia para
Protección del Medio Ambiente. Llama la atención que el Consejo
de Seguridad Nacional fuese visualizado como el responsable último de
este documento y de la problemática en él planteada. Reiterando
la política de Nixon (Ford)-Kissinger, también para la administración demócrata
del presidente Clinton el crecimiento poblacional mundial afectaba la seguridad
nacional∑ de los Estados Unidos. En este horizonte estratégico, el
dogma del derecho «básico» de decidir la cantidad de hijos
y su espaciamiento constituía el fundamento reiterado permanentemente a lo
largo del documento, por cuanto la meta de la política
norteamericana sobre el crecimiento poblacional mundial debía ser la de
«dirigir una respuesta internacional global, inmediata y concertada, a las
tendencias del crecimiento poblacional», sobre la base de tres objetivos
que se refuerzan mutuamente, y que constituyen la prueba evidente
de la influencia del proyecto y del ideario de la
dinastía Rockefeller: 1) «promover el respeto de los derechos y
capacidades de los individuos y de las parejas para determinar
libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus
hijos»; 2) «mejorar la salud reproductiva individual, atendiendo especialmente las
necesidades de salud reproductiva de mujeres y adolescentes, y las
necesidades generales de salud de bebés y niños»; para lograr
con ello 3) «reducir el índice de crecimiento poblacional tan
rápido como sea posible a los niveles que sean consistentes
con un desarrollo sustentable»[12]
Como se puede apreciar, este documento
no esconde nada: el derecho de decidir la cantidad de
hijos y su espaciamiento sustentaba el objetivo de lograr lo
más rápidamente posible el descenso del índice de crecimiento poblacional,
es decir, el presidente «demócrata» Clinton asumió sin más como
política poblacional norteamericana el proyecto de Rockefeller anunciado en 1966.
Más todavía, este falso derecho básico y la política
antinatalista fundada en él han constituido la finalidad esencial de
la política exterior americana del gobierno «demócrata» de Clinton, una
auténtica y real política imperialista, como lo prueba el hecho
que para la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, a
celebrarse en El Cairo (Egipto) poco tiempo después (setiembre de
1994), el borrador esbozado proponía que Estados Unidos buscara un
consenso «que provea un fundamento sólido para la futura cooperación
internacional sobre población, y que sea consistente con la política
norteamericana»[13]
Específicamente, proponía que Estados Unidos se esforzara por lograr
«un consenso internacional sobre aproximaciones programáticas de largo plazo hacia
las metas de reducir el crecimiento poblacional mundial». En este
horizonte estratégico, el objetivo político de Clinton en la famosa
Conferencia en El Cairo fue, en el campo de los
derechos reproductivos, «reforzar y fortalecer las recomendaciones de conferencias previas
[∑] para asegurar que los individuos y las parejas tengan
el derecho a decidir libre y responsablemente el número y
el espaciamiento de sus hijos», y que «los gobiernos respeten
este derecho»[14]
En otras palabras: lo que la administración Clinton
pretendía en la mencionada Conferencia, en una actitud por demás
lacaya y servil, era asegurarse que el ideario y el
proyecto antinatalistas de los Rockefeller y de la plutocracia mundial
fueran asumidos por todos los gobiernos del mundo. Y cosa
por demás importante: para poder tener éxito en esta política,
el documento proponía la promoción y jerarquización de las falsamente
llamadas organizaciones no-gubernamentales en apoyo de su política: «la estrategia
para lograr los objetivos norteamericanos incluye un rol para las
organizaciones no-gubernamentales en la Conferencia»[15] Como en su momento
Richard Nixon y Gerald Ford, el demócrata William B. Clinton
convirtió a los Estados Unidos en el ariete a través
del cual impulsó en todo el mundo el proyecto criminal
de controlar el crecimiento poblacional, objetivo máximo de los Rockefeller
y de sus «colegas» en el dominio del mundo.
4. LA IDEOLOGÍA ANTINATALISTA DE LA DINASTÍA ROCKEFELLER IMPUESTA EN
LAS NACIONES UNIDAS
A. En agosto de 1974,
la ONU organizó en Bucarest la Conferencia Mundial sobre Población,
y rubricó por consenso un documento en el que propuso
«ayudar a coordinar las tendencias poblaciones y las tendencias del
desarrollo económico y social»[16]
Aquí, la dinastía Rockefeller ha comenzado
a imponer a las Naciones Unidas su ideología infanticida, ya
que se reconoce en este documento que uno de los
principios que sostiene los objetivos del mismo y que se
respeta en su formulación es que «todas las parejas e
individuos tienen el derecho básico de decidir libre y responsablemente
el número y el espaciamiento de sus hijos»[17]
Pero
esta enunciación no sólo es una cuestión de principio formal,
sino de acción concreta, ya que recomienda que todos los
países, independientemente de sus propias metas demográficas generales, deben «respetar
y asegurar el derecho de las personas a determinar [∑]
el número y espaciamiento de sus hijos»[18]
La evidencia es
innegable: desde 1974, las Naciones Unidas ha comenzado oficialmente a
ponerse al servicio del proyecto geopolítico antinatalista del clan Rockefeller
y de la oligarquía mundial que representa.
B. En
la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo, celebrada en El
Cairo en setiembre de 1994, los Rockefeller lograron imponer su
dogma básico antinatalista como doctrina internacional para todos los Estados
del mundo, o dicho de otra forma, las Naciones Unidas
y los países que estuvieron de acuerdo convirtieron la ideología
de los Rockefeller en doctrina oficial del organismo internacional, poniendo
así a éste último organismo a su servicio. Esto se
puede comprobar muy fácilmente con la simple lectura del Programa
de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo,
documento oficial presentado al final de la Conferencia. En este
texto hay acompañamientos implícitos a la ideología rockefelleriana, por ejemplo,
cuando se destaca que constituye un logro el hecho que
al momento de celebrarse el encuentro hayan bajado los índices
de nacimientos a nivel mundial, aunque en forma no tan
amplia como era deseable[19] , o cuando se ignora la
injusticia social como causa de la pobreza, para atribuirlo simplemente
a causas «naturales»[20]. Pero también hay acompañamientos explícitos de la
mencionada ideología plutocrática antinatalista, como es el caso del concepto
de salud reproductiva como «un estado de completo bienestar físico,
mental y social»[21], y más todavía el concepto de derechos
reproductivos, el cual no es otra cosa que una construcción
ideológica de neto cuño rockefelleriano, ya que tiene como exclusivo
sustento y soporte el ya mencionado dogma del derecho falsamente
básico de decidir la cantidad de hijos y su espaciamiento:
«estos derechos [reproductivos] se basan en el reconocimiento del derecho
básico de todas las parejas e individuos de decidir libre
y responsablemente el número, espaciamiento y oportunidad de sus hijos
[∑]»[22]
En este sentido, cabe destacar que una de
las personas que más se esforzó en imponer esta orientación
antinatalista de la Conferencia y que además contribuyó a forjar
e imponer el concepto de «salud reproductiva» y este fundamento
recién explicitado fue Adrienne Germain, fundadora y presidente de International
Women´s Health Coalition, anteriormente miembro y colaboradora de Ford Foundation
y del Population Council, es decir, una «agente , delegada
o representante» de los Rockefeller y al servicio de su
proyecto genocida[23]
. De este modo, la ideología del clan
Rockefeller se ha convertido en doctrina oficial de las Naciones
Unidas y en el justificativo ideológico del imperialismo demográfico, proceso
al que todos los países y pueblos del mundo deben
someterse.
C. El United Nations Fund Population Agency ˆ
UNFPA [Agencia del Fondo de las Naciones Unidas para Población]
es el organismo creado a comienzos de la década de
1970 en las Naciones Unidas, por sugerencia de uno de
los miembros del clan, el tantas veces citado John Davison
Rockefeller III, para ocuparse de los temas poblacionales a nivel
mundial. Hace tiempo que este organismo supuestamente internacional está promoviendo
en forma oficial los planes y proyectos antinatalistas del poder
privado mundial. No es casualidad que entre las fundaciones privadas
que financian (y luego se financian de) a este departamento
sean el Population Council y la Internacional Planned Parenthood Federation,
el primero propiedad de los Rockefeller y la segunda controlada
por un miembro de la corporación (más específicamente, de la
Rockefeller Foundation). Para no extendernos demasiado, y a modo de
ejemplo, podemos consultar el último informe sobre el estado de
la población mundial elaborado por este organismo de las Naciones
Unidas: State of World Population 2005 [Estado sobre la Población
Mundial 2005], el cual enfatiza la igualdad de género y
la salud reproductiva como los dos «elementos» indispensables para que
los jóvenes puedan cumplir un rol de importancia en el
desarrollo de sus países y para crear un mundo mejor
para ellos mismos y para las generaciones futuras. En otras
palabras: si los jóvenes de todo el mundo adoptan la
ideología de los Rockefeller y siguen sus «consejos filantrópicos», podrán
vivir en un mundo feliz. Este informe enfatiza las desigualdades
de género es uno de los agentes primarios que causan
pobreza y exclusión ˆno la injusticia social- y que el
acceso a los servicios de salud reproductiva es lo que
hace posible que las mujeres pobres mejoren su calidad, porque
«la incapacidad para determinar cuando y de qué modo tener
hijos limita las elecciones de vida de una mujer». Es
decir: si una mujer es infeliz en la vida o
no puede realizar su potencial pleno, es porque los hijos
le complican la vida, no la injusticia social, la violencia
doméstica, el desempleo propio o el del esposo, la falta
de atención médica, etc. Y como frutilla del postre, este
informe oficial (al servicio de la ideología plutocrática), reafirme el
dogma básico antinatalista de los Rockefeller: «permitir a los individuos
elegir libremente el número y espaciamiento de sus hijos deriva
en familias más pequeñas, crecimiento poblacional más lento y reducida
presión sobre los recursos naturales»[24] , lo cual coincide con
los postulados y objetivos planteados en el informe de 1972
sobre Población y el futuro americano, cuya autoría le corresponde
al gran magnate John Davison Rockefeller III, omnipresente como alma
mater y factotum del invierno demográfico que estamos atravesando mundialmente.
D. La World Health Organization [Reproductive Health and Research]
ˆ WHO [Organización Mundial para la Salud [Departamento de Salud
Reproductiva e Investigación]] es el organismo de Naciones Unidas encargado
de «respaldar y facilitar el acceso universal e igualitario a
servicios de salud sexual y reproductiva», a través de ámbitos
políticos, legales y regulatorios que «remuevan las barreras legales y
políticas que impiden el uso de intervenciones y otros servicios
necesarios para salvar vidas», para acelerar el progreso en salud
sexual y reproductiva. Asimilando infundadamente el recurso universal de la
anticoncepción con la salvación de la vida, este departamento promueve
que «todas las regulaciones y políticas relevantes sean revisadas y
que las barreras y restricciones sean removidas», entre ellas, la
aprobación del esposa para que una mujer recurra a la
contracepción, o que los menores requieran de la autorización de
sus padres para acceder a información y servicios de contracepción,
esterilización o aborto[25] . Entre las instituciones internacionales privadas que
aportan fondos a este departamento se encuentran la IPPF, la
IWHC, dominadas ambas por la familia Rockefeller, el Population Council
(propiedad de los Rockefeller); entre los organismos «oficiales» se cuentan
el Banco Mundial, el Fondo para Población de las Naciones
Unidas (financiado, entre otros, por los Rockefeller) y la Agencia
de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional[26]
Este organismo recibe
donaciones también del Safe Motherhood Inter.-Agency Group (IAG), un conglomerado
de instituciones nacionales e internacionales que promueven y financian el
programa Safe Motherhood Initiative. Entre los miembros de este grupo
se cuentan el Banco Mundial, la misma Organización Mundial de
la Salud, la IPPF y∑ el Population Council[27] Una de
las directoras de este departamento, desde 1991, es Jane Cottingham.
Es cofundadora de ISIS-Women´s International Cross-Cultural Exchange (WICCE), un organismo
dedicado a promocionar la justicia y el «empoderamiento de las
mujeres y sus derechos. Entre los donantes y financistas de
este organismo se cuentan la Ford Foundation (controlada y presidida
por una empleada de la corporación Rockefeller) y la Heinrich
Boll Foundation. 5. MIEMBROS DE LA CORPORACIÓN ROCKEFELLER A
CARGO DEL HOLOCAUSTO DEMOGRÁFICO MUNDIAL
Para asegurarse que los
lineamientos ideológicos antinatalistas trazados no sean sólo enunciaciones teóricas abstractas,
sino que sirvan de impulso para llevar a cabo políticas
concretas de control del crecimiento poblacional, los Rockefeller se han
asegurado la presencia de varios miembros de su corporación al
frente de los más importantes organismos oficiales y organizaciones privadas,
para controlar y supervisar el cumplimiento de su proyecto antidemográfico,
posibilitando el invierno demográfico que hoy padecemos a escala planetaria.
A. La Ford Foundation [Fundación Ford] es una
de las organizaciones «privadas» precursoras en el control de la
natalidad y uno de los aliados más estrechos de la
Corporación Rockefeller. Un documento elaborado en 1969, muy poco conocido,
explicitó el aporte pionero a la causa colonialista demográfica que
la Fundación había llevado a cabo hasta entonces, junto con
la Fundación Rockefeller y la Federación Internacional de Paternidad Planificada[28].
Es discutible el carácter de «privada» de la Fundación, por
cuanto es conocida su relación histórica, desde sus inicios, con
el Departamento de Estado norteamericano y con la CIA (Central
Intelligence Agency), al punto que algunos comentaristas la consideran cobertura
u organismo fachada de ésta última[29]
. Desde su creación
en 1936 hasta los comienzos de la década del 90,
casi todos los presidentes de la FF fueron directores o
miembros de la CIA, del Council on Foreign Relations ˆ
CFR (Consejo para las Relaciones Internacionales)[30] y colaboradores de la
corporación Rockefeller (Richard Bisell, John Mc Coy, McGeorge Bundy, etc.).
A partir de 1996 es presidente de la Ford Foundation
una mujer, Susan V. Berresford (también miembro del Consejo para
las Relaciones Internacionales), quien en los comienzos de su carrera
profesional se había desempeñado en el Chase Manhattan Corporation (Rockefeller).
En síntesis: la Ford Foundation [CIA] y Rockefeller forman «un
solo corazón».
B. El Center for Reproductive Rights
[Centro por los Derechos Reproductivos] es un organismo creado en
1992, con la finalidad de insertar y legitimar el control
del crecimiento poblacional en el plano legislativo y jurídico. Al
igual que los Rockefeller, este organismo cree que «la ley
debe dar a las mujeres la libertad de decidir si
quieren tener hijos y en qué forma», y por eso
mismo «asegurar a todas las mujeres el acceso a los
servicios básicos de salud, que incluyen la anticoncepción y el
aborto seguro y legal», entre otras cosas[31.
En absoluta «unidad
doctrinal» con los magnates estadounidenses recién mencionados, este organismo reconoce
sin tapujo alguno que el núcleo y razón de ser
de los derechos sexuales y reproductivos es la legalización o
despenalización del aborto, no la salud de las mujeres: «El
derecho de la mujer a decidir si tiene o no
un hijo y cuándo tenerlo es la esencia de los
derechos reproductivos». Esta organización ha sido una de las que
ha respaldado internacional y jurídicamente la demanda presentada exitosamente por
Mónica Roa López en Colombia, solicitando la despenalización del aborto.
Uno de los miembros en su Directorio es Nafis Sadik,
quien presidió la Conferencia Internacional de El Cairo, destacándose por
su tenaces esfuerzos en promover la institucionalización de los programas
antinatalistas y de control de la natalidad como política oficial
de las Naciones Unidas. Este Centro no sólo tiene coincidencia
ideológica con los Rockefeller: dos miembros de su Junta Directiva
son a la vez representantes del Population Council: Michelle H.
Allen y Sheldon Segal[32] .
C. La International Women´s
Health Coalition [Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres]
fue fundada en 1984 por Joan Dunlop y Adrienne Germain,
con la finalidad de promover los derechos de salud reproductiva
y para defender el acceso al aborto realizado en condiciones
seguras, lo cual es el ideal primigenio y originario planteado
ya en 1972 por John Davison Rockefeller III en su
Informe al presidente Nixon. En su página web en Internet,
esta organización reconoce que promueve una política imperialista, ya que
«trabaja para generar políticas y programas de salud y población,
y procura financiamiento para promover y proteger los derechos de
las mujeres y niñas de todo el mundo, particularmente en
África, Asia, América latina y en los países otrora socialistas»,
como norteamericanos que salen a «salvar» al mundo. Pero la
personalidad de la presidente de este organismo pone en claro
cuál es el aporte «salvífico» que la Coalición hace al
mundo y a la dignidad de las mujeres. Antes de
fundar esta institución, Adrienne Germain trabajó en el Population Council
de Rockefeller y en la Ford Foundation de la CIA.
También fue delegada, estratega central y negociadora de la administración
Clinton en la Conferencia sobre Población y Desarrollo en El
Cairo (1994) y en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer en Beijing (1995). Actualmente colabora con las Naciones Unidas
en la Fuerza de Tareas para los Objetivos de Desarrollo
del Milenio, integra dos comités asesores de Human Rights Watch
(emprendimiento conjunto de George Soros y del Departamento de Estado
norteamericano, activo promotor de la despenalización del aborto en nuestro
país el año pasado) y es miembro del Council on
Foreign Relations[33] . En síntesis: la presidente de esta Coalición
-una activa jugadora de primer nivel en el poder privado
mundial- es discípula de los Rockefeller.
D. La International
Planned Parenthood Federation [Federación Internacional por la Paternidad Planificada] fue
fundada en 1952, como iniciativa de la Tercera Conferencia Internacional
sobre Paternidad Planificada celebrada en Bombay (India) en ese mismo
año. Los ocho socios fundadores de la IPPF fueron las
asociaciones de la India, el Reino Unido, los Estados Unidos,
Holanda, Suecia, Alemania Occidental, Singapur y Hong-Kong[34] . Es
la institución anti-vida más grande, la mejor financiada y la
más fuerte a nivel internacional[35], conformada como una red de
entidades nacionales de planificación familiar. Mediante esta organización, financiada con
diversos subsidios gubernamentales (más de la mitad de sus ingresos
proceden generalmente de aportes gubernamentales), se han llevado a cabo
en todo el mundo programas de distribución e implante de
anticonceptivos, y en forma paralela, servicios de abortos a petición.
Actualmente tiene sedes en 178 países, con su sede central
situada en Londres (Gran Bretaña). Entre los gobiernos que
aportan fondos se encuentran los de Australia, Canadá, Dinamarca, Alemania,
Japón (el que más provee), Holanda, Noruega, Suecia, Suiza, Gran
Bretaña, Estados Unidos (hasta el año 2001). Entre los privados
que más aportan se encuentran la Fundación Bill y Melinda
Gates, la Comisión Europea, la Fundación Ford, la Fundación William
y Flora Hewlett, la Fundación Rockefeller. Y lo que es
muy llamativo, la mismísima ONU le aporta fondos, a través
del Fondo para Población y del Fondo para el Desarrollo[36].
En el marco estratégico de su accionar, la IPPF tiene
como meta respecto al aborto que éste sea «reconocido universalmente
como un derecho de la mujer para elegir y tener
acceso al aborto seguro», y además que haya «una reducción
en la incidencia del aborto inseguro». En otras palabras: esta
organización da por supuesto e intenta imponer el criterio que
el aborto no es un crimen sino un derecho, y
que el problema radica fundamentalmente en que muchas mujeres no
tienen la certeza o la seguridad de poder matar con
éxito a su hijo. Orientada de esta manera, la IPPF
se plantea como objetivo para lograr la meta fijada que
se fortalezca el compromiso público y político para [reconocer] el
derecho a elegir y tener acceso a un aborto seguro,
incrementar el acceso al aborto seguro, que los servicios relacionados
con el aborto sean presentados como una parte integral de
los servicios de salud reproductiva, y que se perciba que
el aborto inseguro impacta y afecta a la salud pública
y a la justicia social. Estos dos últimos objetivos son
los que en 1972 ya se había planteado John Davison
Rockefeller III en su Informe al presidente Nixon ya citado:
encubrir que el aborto es un crimen, presentándolo como un
problema de salud pública (lo mismo que en su momento
hizo Hitler en Alemania), y que la falta de acceso
de las mujeres pobres al aborto seguro es un ejemplo
de injusticia social, porque esto sí puede hacerlo la mujer
pudiente[37] . Vale la pena reiterar una vez más que
para esta institución, presidida por un discípulo de la dinastía
Rockefeller, éste el es el único caso de injusticia social
reconocido: que la mujer pudiente puede matar a su hijo
nascituro en forma segura, mientras que las mujeres pobres corren
sus riesgos. No quiere erradicar el crimen, sino universalizarlo. Parecería
ser que no hay otros casos ni ejemplos de injusticia
social más que éste. Además, la IPPF ha formado
una especie de asociación con el Population Council (Consejo de
Población) y con algunos organismos de las Naciones Unidas como
el Programa para el Desarrollo, la Organización Mundial de la
Salud, el Banco Mundial, el Fondo de las Naciones Unidas
para Población y el Fondo para la Infancia (UNICEF). Estas
organizaciones se dedican a promover la «planificación familiar» y el
aborto, menos (se supone) UNICEF. Sin embargo, la red que
ha creado UNICEF a través del mundo le sirve a
la IPPF para llevar a cabo sus programas de «educación»
sexual y de control demográfico por medio de fármacos abortivos
y de la esterilización[38] . Para lograr sus objetivos
abortivos, la IPPF ha implementado en febrero de este año
(2006) un programa llamado Global Safe Abortion Fund [Fondos para
el Aborto Seguro Universal], con la finalidad de «incrementar el
acceso a los servicios generales para el aborto seguro», en
particular «para las mujeres marginadas y vulnerables». Es decir: derecho
a abortar para las mujeres pobres, nada de promoción ni
de dignificación, sólo derecho a matar al propio hijo, como
si éste fuera la causa de la pobreza de su
madre. Es que en definitiva no se busca erradicar la
pobreza de las mujeres sino institucionalizarla y mantenerla in aeternum.
Los ricos, como los miembros de la IPPF no acercan
ni alimentos, ni medicamentos ni posibilidades de trabajo a las
mujeres pobres, sólo le reconocen el derecho a matar a
su cría[39] . Es por eso que una de las
finalidades de este programa es ayudar a mejorar el acceso
a los servicios de aborto seguro en los países pobres.
Es decir, el objetivo no es erradicar la pobreza, sino
que los pobres se eliminen a sí mismos, matando a
sus hijos «en forma segura y sin riesgos». Lo
grave es que esto no constituye el objetivo ni la
labor de una organización privada no gubernamental, sino que cuenta
con el respaldo financiero del mismísimo gobierno británico, el cual
ha aportado inicialmente 3 millones de libras esterlinas para el
programa, a través del Department for International Development (DFID) [Departamento
para el Desarrollo Internacional]. En otras palabras: la despenalización y
la legalización del aborto, así como la asistencia médica y
sanitaria para el ejercicio de este crimen, es política oficial
del Reino Unido de Gran Bretaña, ejecutada por el Ministro
de dicho Departamento, Mr. Gareth Thomas, tal como la misma
IPPF reconoce: este nuevo programa, diseñado para respaldar servicios e
información para reducir universalmente el aborto inseguro «fue bien recibido
políticamente y ha recibido respaldo financiero por parte del Gobierno
del Reino Unido»[40]
También donan y aportan fondos a la
institución los gobiernos de Japón, Suecia, Noruega, Alemania, Australia y
Nueva Zelandia. Evidentemente, se trata de una organización pseudo no-gubernamental.
También en Hispanoamérica se intenta imponer la concepción rockefelleriana tan
particular de la injusticia social destinada a justificar el asesinato
del hijo nascituro. En marzo de este año (2006), Carmen
Barroso, Directora regional de la IPPF, mantuvo reuniones reservadas (¿¿??)
con autoridades sanitarias y legisladores del país hermano de la
República Oriental del Uruguay, y luego fue entrevistada por el
Semanario Brecha, el 24 de marzo de 2006. En dicha
entrevista, comienza afirmando que el aborto, además de ser «un
problema grave de salud pública» [LO CUAL ES FALSO, en
realidad y en rigor de verdad es UN CRIMEN], «es
también un problema de justicia social», ya que «las mujeres
más pobres son las que recurren al aborto inseguro», mientras
que «las mujeres ricas, aun cuando el aborto no es
permitido por la ley, tienen siempre la oportunidad de encontrar
una salida segura aunque sea a un alto costo». Una
vez más, por boca de una latinoamericana, y a través
de un órgano de prensa de la «izquierda revolucionaria», se
trata de imponer en Hispanomérica la concepción y la ideología
de los Rockefeller sobre la justicia social, reducida al plano
estrictamente sexual y para justificar el asesinato de los propios
hijos por parte de los pobres. Para la plutocracia mundial
y para los «revolucionarios» latinoamericanos, lo condenable no es el
crimen que se comete contra un ser humano inocente e
indefenso, sino que las pobres corren riesgo al hacerlo bajo
condiciones inadecuadas. No sólo esto: la mencionada Directora reconoce también
que en definitiva la legalización y perfeccionamiento del aborto es
una política financiada por varios gobiernos europeos (que no identifica),
una política de los ricos que gobiernan en los países
prósperos contra los pobres del mundo, para que no se
reproduzcan[41] Desde 2002, es Director General de la
IPPF Steven Sinding, quien previamente se había desempeñado como Consejero
sobre población en el Banco Mundial, como miembro de USAID
(US Agency for International Development) [Agencia estadounidense para el Desarrollo
Internacional], y como no podía ser de otra manera, como
Director del programa Ciencias sobre Población∑ en la Rockefeller Foundation
(1991-1999) y como profesor sobre Salud Pública en la Universidad
de Columbia (1999-2002), una de las instituciones universitarias dedicadas al
estudio del control de la natalidad. Como «discípulo» de la
dinastía Rockefeller, Sinding ha elaborado una visión y un marco
proyectados a diez años para la labor de la IPPF,
concentrando su actividad en cinco ámbitos: Juventud, Sida, Aborto, Acceso
y Consejería Legal, considerando de hecho e infundadamente que el
aborto es un derecho, no un crimen, que debe ser
reconocido y legitimado por todos los países. CONCLUSIÓN
Todo lo expuesto, que puede ser profundizado a través de
las citas que hemos hecho en las notas respectivas, es
una prueba contundente respecto al carácter imperialista que reviste el
proyecto plutocrático y oligarca del poder privado mundial ˆparadigma del
cual es el clan Rockefeller, de Ohio (Estados Unidos)-, con
la pretensión de ejercer el control de la natalidad a
nivel mundial a través de la despenalización del aborto, sobre
la base de la doctrina de la salud reproductiva y
de los derechos sexuales y reproductivos. Es indudable que: 1.
la dinastía Rockefeller, cara visible del poder privado mundial ˆel
auténtico «amo» del mundo- y brazo ejecutor de las políticas
trazadas y diseñadas por dicho poder, es el creador del
dogma básico que fundamenta y justifica ˆhasta con la legalización
del aborto- el control imperialista del crecimiento poblacional mundial y
el consiguiente holocausto demográfico que actualmente asesina a 30 millones
de nascituros por año. 2. la dinastía Rockefeller ha convertido
su miedo corporativo privado ˆel control del crecimiento poblacional mundial-
en problema de Estado a nivel planetario 3. la dinastía
Rockefeller ha diseñado y oficializado para los Estados Unidos el
control de la natalidad 4. a través de uno de
sus empleados ˆSir Henry Kissinger-, la dinastía Rockefeller ha diseñado
y oficializado el control de la natalidad en todo el
mundo, en el horizonte y marco estratégicos de proteger la
seguridad nacional de Estados Unidos (país al que tiene sometido
y dominado a su antojo) 5. la dinastía Rockefeller ha
implementado a través de las Naciones Unidas y de su
agencia dedicada al tema poblacional su proyecto de control de
la natalidad a escala planetaria. Específicamente, ha logrado que las
Naciones Unidas haya adoptado como política oficial que trata de
imponer por encima de las soberanías nacionales su ideología antinatalista
y sus proyectos antidemográficos, bajo los eufemismos de la salud
reproductiva y de los derechos sexuales y reproductivos. 6. la
dinastía Rockefeller ha establecido una alianza estratégica con las más
importantes instituciones que promueven la política imperial de controlar el
crecimiento poblacional mundial, situando en sus órganos de conducción a
miembros de su corporación o del propio organismo que ha
creado para ocuparse de los temas demográficos y poblacionales. 7.
la dinastía Rockefeller ha asociado a los mencionados organismos e
instituciones privadas a diversos gobiernos (el estadounidense, algunos europeos y
algunos asiáticos), mediante el apoyo y el respaldo financieros, para
llevar a cabo sus planes concretos de control de la
natalidad. En particular, se ha asociado al Gobierno británico para
financiar a nivel mundial la política del aborto legal y
seguro.
Todo esto constituye el horizonte estratégico en el
que se enmarcan las monocordes propuestas presentadas en nuestro país
y en los países hermanos de la Patria Grande iberoamericana,
al servicio de la multinacional de la muerte inspirada y
conducida por la dinastía Rockefeller. En otras palabras: PROMOVER SUPUESTOS
DERECHOS REPRODUCTIVOS Y LA SALUD REPRODUCTIVA ES TRABAJAR A FAVOR
DEL CRIMINAL PROYECTO ANTINATALISTA DE LA DINASTÍA ROCKEFELLER. En última
instancia, como ejemplar paradigma del poder imperialista angloamericano, la ofensiva
antinatalista y abortista busca no sólo eliminar las generaciones futuras,
sino colonizarnos en forma integral (política, económica, social, ideológica y
culturalmente), prostituyendo nuestros valores culturales y nuestro sistema político, convirtiéndonos
en asesinos de nuestros propios hijos y nietos, la única
forma que les posibilitará consolidar in aeternum nuestro sometimiento colonial.
Frente a esta actualísima y renovada política colonialista británica y
angloamericana que pretende recolonizar a nuestros pueblos de Iberoamérica, se
impone la resistencia cultural y política, restaurando y recreando nuestra
herencia y memoria históricas, para afirmar un profundo nacionalismo cultural
y político y forjar con ello una auténtica cultura de
la vida que nos permita ser libres y dignos frente
a la soberbia arrogante de los personeros apátridas y criminales
del Nuevo Orden Mundial. Este momento histórico nos impone la
disyuntiva: o libres y dignos hijos de la Patria y
de su historia, o traidores al servicio del poder imperialista
plutocrático angloamericano. Dos siglos atrás, nuestros antepasados nos mostraron y
enseñaron que se debe resistir a los asesinos que nos
invaden, por izquierda y por derecha. Toda forma de lucha
y resistencia nos es válida, lo único que tenemos impedido
hacer es vivir de rodillas por cobardía, frente a los
enemigos de la raza humana que no sólo quieren saquear
nuestras riquezas y nuestros recursos, sino también eliminar a nuestros
descendientes, para robarnos nuestro futuro y nuestro destino. Ellos
tienen la riqueza y los medios, pero carecen del capital
que nosotros poseemos: una Causa noble por la cual vivir
y luchar, la Verdad que nos ilumina y sostiene y
el Amor que nos impulsa a vivir al servicio de
quienes nos rodean y de nuestra Patria para lograr así
nuestro propia realización personal, ya que nadie se realiza ni
tiene destino en una comunidad que no se realiza. Sabemos
que no se vence con violencia, mucho menos a un
enemigo tan poderoso como el que ha venido a esclavizarnos,
sólo se lo vence con inteligencia y organización. En esta
lucha tan particular, madre de todas las batallas porque está
en juego la vida de los más indefensos e inocentes
de todos los seres humanos, no vence quien tiene más
fuerza y más recursos, sino quien está dispuesto a vencer
y tiene la perseverancia necesaria para alcanzar la victoria. Unidos,
solidarios y organizados seremos invencibles y podremos resistir esta diabólica
ofensiva contra los más pobres e indefensos de todos los
seres humanos, si nos sostenemos en Aquél que vino para
que tengamos vida, y la tengamos en abundancia. Pero como
en todos los órdenes de la vida, también en este
campo la resistencia y la victoria han de ser políticas,
o no servirán de nada.
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Clarín, artículo de Hinde Pomeraniec, 7 de enero
de 2005; La Nación, artículo de Elisabetta Piqué, corresponsal del
diario en Italia, 13 de enero de 2005; La Nación,
15 y 16 de marzo de 2006, sobre el problema
que afronta Alemania, al ser uno de los países del
mundo con el índice más bajo de natalidad; Agencia Zenit,
26 de febrero de 2006, Código ZSI06022503. Según el periódico
The Guardian, Rusia perderá más de 400 mil millones de
dólares en los próximos 20 años si no logra resolver
el problema del descenso poblacional, según un informe de un
lobista, Delovaya Rosilla. Éste es el motivo que ha llevado
al presidente Vladimir Putin a anunciar un plan para duplicar
la población en 10 años, mediante una serie de medidas
económicas y sociales (Clarín, 15 de mayo de 2006, nota
de Gustavo Sierra). [2] Sebastián Campanario, en
Clarín, «Suplemento Económico», 29 de enero de 2006.
[3] Statement on Population from World Leaders (1966) [Declaración
sobre Población por parte de líderes mundiales (1966)], redactado por
el mencionado magnate «filántropo» y firmado, entre otros, por Harold
Holt, Primer ministro de Australia; Dr. Carlos Lleras Restrepo, Presidente
de Colombia, Indira Gandhi, Primer ministro de India; Tte. General
J. A. Ankrah, Presidente del Consejo de Liberación Nacional de
Ghana; el Sha Mohammad Reza Pahlavi, Emperador de Irán; Dr.
Joaquín Balaguer, Presidente de República Dominicana; el rey Hussein, de
Jordania; el General Cheng Hee Park, Presidente de la República
de Corea; Tage Erlander, Primer ministro de Suecia; el rey
Mahendra, de Nepal; Eric Williams, Primer ministro de Trinidad y
Tobago; Eisako Sato, Primer Ministro de Japón; Lyndon B. Johnson,
Presidente de Estados Unidos; Harold Wilson, Primer ministro de Gran
Bretaña; Ferdinand Marcos, Presidente de Filipinas; y dos líderes del
Tercer Mundo: Gamal Abdel Nasser, Presidente de República Árabe de
Egipto y el comunista Mariscal Josip Broz (Tito), Presidente de
Yugoslavia. La firma de este último puso en evidencia que
a) el comunismo no representaba una amenaza para los ricos
del mundo, y b) que el nacionalismo independiente del Tercer
Mundo y sus pueblos era el verdadero enemigo de la
plutocracia capitalista. Se puede consultar este documento en su versión
original en inglés en:
p;
http://www.popcouncil.org/mediacenter/popstatement.html . [4]
Ibidem: «Creemos que la gran mayoría de los padres desean
tener el conocimiento y los medios para planificar sus familias;
que la oportunidad para decidir el número y el espaciamiento
de los hijos es un derecho humano básico».
[5] Center for Research on Population and Security, Population
and the American Future, New York, 1972.
[6] Memorando 200/74. Implicancias del crecimiento poblacional mundial para
la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses
de ultramar. En el marco del compromiso de los líderes
de los países desarrollados y en desarrollo, este Memorando recomienda
la aplicación en Estados Unidos del Informe de la Comisión
Rockefeller arriba citado. No hay que olvidar que este documento
sigue vigente en la política oficial internacional de las administraciones
norteamericanas, ya que no ha sido derogado. [7]
Op. cit., Resumen Ejecutivo, «Efectos políticos de los factores
de población»: las consecuencias políticas de los factores de población,
entre ellos el rápido crecimiento poblacional, «son dañinas para la
estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo
progreso Estados Unidos está interesado, creando así problemas políticos e
incluso de seguridad nacional para Estados Unidos».
[8] Op. cit., Resumen Ejecutivo, «Recomendaciones de Política». Los
países en cuestión son: India, Bangladesh, Paquistán, Nigeria, México, Indonesia,
Brasil, Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y Colombia. Vale la
pena destacar que el Consejo de Población [Population Council] (creado
por John Davison Rockefeller III en 1952 para ocuparse del
tema poblacional), posee oficinas y delegaciones en casi todos estos
países mencionados en el Memorando de Kissinger, lo cual prueba
la vinculación -histórica y geopolítica- estrecha y profunda entre los
problemas y necesidades del poder plutocrático privado y los gobiernos
de Estados Unidos. [9] Ibidem.
[10] Decisión de Seguridad Nacional 314/75, del 26
de noviembre de 1975. [11] Los detalles
de esta iniciativa inconclusa se encuentran en la obra de
Stephen Mumford, The Life and Death of NSSM 200: How
the Destruction of Political Will Doomed a U.S. Population Policy
[Vida y muerte del Memorando Secreto de Seguridad Nacional 200:
Cómo la destrucción de la voluntad política condenó a la
muerte a una política poblacional americana]. Se puede consultar y
obtener este texto en Internet, en http://www.population-security.org/index.html.
[12] Ibidem [subrayado nuestro]. [13] Op.
cit., «1. Fostering an International Consensus for Action» [Promoviendo un
consenso internacional para la acción]. [14] Ibidem.
En rigor de verdad, el «gran» demócrata estadounidense ha puesto
al descubierto el carácter de ficción que ha adquirido la
política contemporánea mundial (no sólo la estadounidense), ya que es
formalmente democrática, pero oligárquica en su esencia. Por un lado,
promueve las diferencias y los antagonismos ideológicos y políticos ˆizquierda
o derecha, conservador o progresista, etc.-, en forma periódica organiza
actos eleccionarios en los que el común de los hombres
«elegimos» «nuestros» representantes y gobernantes, pero por otro lado, a
pesar de todas las «diferencias», impone una única cosmovisión «válida»
y «consagrada» sobre todo por los grandes medios de comunicación,
diseñada por los grandes poderes privados del mundo que se
han nucleado y organizado en instituciones secretas o discretas, en
las que discuten las grandes políticas mundiales que luego «nuestros
representantes y gobernantes» se encargarán de ejecutar localmente, por supuesto
que encubriendo a sus inspiradores y patrones, a través de
«gestiones administrativas» disfrazadas de progreso y de crecimiento «sustentables».
[15] Ibidem. Sobre la base de lo afirmado
por James Petras, consideramos que es falsa la denominación de
diversos organismos como organizaciones no-gubernamentales, sobre todo en los dedicados
a las cuestiones de salud reproductiva y derechos reproductivos, cuando
es público y notorio que su existencia y su funcionamiento
dependen en muchos casos de financiamiento público estatal permanente, sobre
todo estadounidense y europeo. Cf. James Petras, «Imperialism and NGOs
in Latin America», en Monthly Review (Vol.49, Nº 7), Diciembre
de 1997, Nueva York, pp. 10-27. [16]
ONU-Agency for International Development, World Population Plan of Action
[Plan de Acción para la Población mundial], Bucarest, 1974.
[17] Op. cit., «B. Principles and objectives of
the Plan, f». [18] Op. cit., «C.
Recommendations for Action, 1. Population Goals and Policies, c. Reproduction,
family formation and the status of woman, 29 y 43».
Con esto se buscaba imponer otro criterio recomendado en 1972
por los Rockefeller: «formar familias más pequeñas y mejorar el
status individual de las mujeres». [19]
Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y
Desarrollo, Parte Uno, «Preámbulo», 1.3; 1.8. Esta disminución fue presentada
como un logro, simplemente porque así lo había instituido y
postulado John Davison Rockefeller III en 1972. [20]
Ibidem, 1.5: «en cuestiones poblaciones se le dio explícitamente
a la Conferencia de 1994 un mandato más amplio que
el otorgado a conferencias anteriores sobre población, reflejando la conciencia
creciente que población, pobreza, modelos de producción y consumo y
el medio ambiente están tan íntimamente conectados, de tal forma
que ninguno de ellos puede ser considerado en forma aislada».
[21] Ibidem, 7.1. Aunque en esencia este
concepto es paradójicamente contraceptivo, ya que incluye la capacidad de
reproducirse y «la libertad de decidir si, cuando y con
cuánta frecuencia hacerlo», lo cual implica «el derecho de hombres
y mujeres a estar informados y a tener libre acceso
a métodos de planificación familiar seguros, efectivos, disponibles y aceptables».
En realidad, no se trata de salud para reproducirse, sino
para impedir o controlar la reproducción, como si ésta enfermara
de por sí. [22] Ibidem, 7.2. Esta
definición muestra con toda claridad que el concepto de derechos
reproductivos, al igual que el de salud reproductiva, es un
invento de los Rockefeller, quienes han tenido la «virtud» de
imponerlo como valor universal, para encubrir en realidad su proyecto
antinatalista. [23] Cf. http://espanol.iwhc.org/quienessomos/personal/germain.cfm .
[24] UNFPA, State of World Population 2005.
The Promise of Equality: Gender Equality, Reproductive Health and the
Millennium Development Goals [Estado de la Población Mundial 2005. La
Promesa de Igualdad: Igualdad de género, Salud reproductiva y las
Metas del Milenio para el Desarrollo]. Cf. en particular el
Capítulo 4: «Reproductive Health. A Measure of Equity» [Salud Reproductiva.
Una Medida para la Equidad] [25] WHO
ˆ Reproductive Health and Research, Implementing the Global Reproductive Health
Strategy (Policybrief3), 2006. [26] http://www.who.int/reproductive-health/our_partners.en.html .
[27] Cf. The Inter-Agency Group, Safe
Motherhood, 2002. Para estos grupos e instituciones, maternidad segura significa
eugenesia y aborto seguro, en caso de complicaciones en la
maternidad. [28] United Nations Association of the
United States of America (UNAUSA), World Population: A challenge to
the United Nations and its system agencies, New York, UNAUSA,
1969, resultado de unas jornadas sobre políticas nacionales.
[29] James Petras, «Fundación Ford y la CIA:
un caso documentado de colaboración pública con la política secreta».
Publicado en inglés en http://www.rebelion.org/petras/english/ford010102.htm el 15 de diciembre de
2001. Cf. Paul Labarique, «Por qué la Fundación Ford subvenciona
a la oposición?», en http://www.voltairenet.org/article123698.html#article123698. Estos informes permiten muestran que
una Fundación privada, dirigida por el clan Rockefeller y auspiciada
por la CIA, financia con millones de dólares a diversas
organizaciones pseudo no-gubernamental, en Estados Unidos, en Europa y en
América latina, dirigidas muchas veces por notorios y confesos terroristas
«revolucionarios», con lo cual sacan a luz la verdadera naturaleza
del progreso revolucionario que éstos últimos han promovido, antes como
izquierdistas y ahora como socialdemócratas. [30]
El Council on Foreign Relations (CFR) [Consejo para las Relaciones
Internacionales] es una institución privada, fundada en 1929 en New
York y financiada por las grandes corporaciones estadounidenses, como réplica
del Royal Institute of Foreign Affaire (RIIA) [Instituto Real de
Asuntos Internacionales], fundado a su vez en 1919 en Londres
por un grupo semi-secreto británico, con la finalidad de expandir
y difundir la cultura británica en el mundo y configurar
con el tiempo un único gobierno mundial, bajo poder británico.
El CFR elabora propuestas y programas de gobierno que después
se encarga de implementar a través del Departamento de Estado
norteamericano, al que controla desde 1940. [31]
En la página oficial del organismo en Internet: (en http://www.crlp.org/esp_about.html
). [32] En http://www.crlp.org/esp_about.html. Sheldon
Segal supervisó en 1956 la fundación de un laboratorio para
investigaciones biomédicas en el Rockefeller Institute (posteriormente será la Rockefeller
University). [33] Cf. en http://espanol.iwhc.org/quienessomos/personal/germain.cfm
. [34] IPPF/Western Hemisphere Region, «The
First Forty Years», en Forum 10 (junio de 1994), pp.
36-41. [35] Para más detalles esta organización,
cf. Jorge Scala, IPPF. La multinacional de la muerte, Rosario,
JC Ediciones, 1995, Capítulo 2. También en Vida Humana Internacional,
Informe sobre la IPPF, en http://www.vidahumana.org/vidafam/ippf/informe.html. [36]
Más detalles se pueden encontrar en http://www.vidahumana.org/vidafam/ippf/filiales.html.
[37] The Rockefeller Commission Report, op. cit., Capítulo 11.
[38] Vida Humana Internacional, op. cit.
[39] Este programa busca atenuar o mitigar los
efectos de la decisión adoptada en el 2001 por el
presidente George Bush, mediante la Global Gag Rule [Ley de
Obstrucción Global], de recortar los fondos gubernamentales a todas las
ONGs que explícitamente trabajan a favor del aborto.
[40] Cf. el programa del Global Safe Abortion
Fund en la página web de IPPF. Cf. el Resumen
de Prensa que lo ha presentado, en http://www.ippf.org/ContentController.aspx?ID=%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%20%2013157 .
[41] Esta entrevista fue publicada por
el Semanario Brecha (Montevideo, Uruguay), el 24 de marzo de
2006, y reproducida luego por Agenda Radical, Boletín Informativo Nº
198, el 27 de marzo de 2006. Este último organismo
se presenta como «Boletín electrónico de la izquierda revolucionaria al
servicio de la lucha de los movimientos populares, democráticos, antiimperialistas
y anticapitalistas», pero se ocupa de difundir la ideología y
el proyecto político de los Rockefeller y sus socios y
amigos. Una vez más se impone la pregunta: ¿POR QUÉ
TANTA COINCIDENCIA ˆideológica y política- ENTRE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA LATINOAMERICANA
Y LOS ROCKEFELLER? ¿Cómo se puede hacer una revolución a
favor de los pobres y los desposeídos, basándose en la
ideología de los hermanitos Rockefeller, de los Rotschild, los Warburg,
los Morgan, la Corona británica, el Council on Foreing Relations,
la Embajada Británica, la Comisión Trilateral, el grupo Bilderberg, etc.? |
|