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| La ética en su relación con la democracia y la pluralidad |
La ética como ideal trae consigo, un dicho de Ortega
y Gasset “los ideales son como las estrellas, inalcanzables, pero
nos guían”. Lo cual es muy cierto, no debemos nunca
caer en el simplismo de querer alcanzar la plenitud y
verla traducida en la realidad, o querer ver lo
que queremos en la realidad, porque estaríamos conduciéndonos hacia
el precipicio de la ideología, reduciríamos la realidad y entonces,
perderíamos el piso.
La democracia liberal es lo que hoy conocemos
por democracia, y se constituye por el principio de legitimidad,
como un sistema político que resuelve problemas de ejercicio del
poder (representativa) y la democracia como un ideal, en continua
lucha de alcanzar. Por eso es que la democracia tiene
una ética singular, llevar los ideales (el bien común) en
la medida de lo posible a la realidad.
Definiendo a la
ética y a la política
Debemos irremediablemente en este tema consultar
a Aristóteles, que supone a la política y a la
ética en relación intima, aun y cuando la ética para
el Estagirita se subordina al fin de la polis, es
decir, a la política, porque no vale la sola voluntad
de uno solo, sino la de todos los ciudadanos de
la polis, por tanto la política permitirá que el Estado
eduque a los hombres en virtud y en la justicia,
"El bien es ciertamente deseable cuando interesa a un solo
individuo; pero se reviste de un carácter más bello y
más divino cuando interesa a un pueblo y a un
Estado entero" (Etica Nic. I, 2.) (carácter del idión).
Tanto la
ética como la política son dos instrumentos humanos que se
refieren siempre al bien del hombre, la felicidad de un
ciudadano de la polis, debe constar en la felicidad del
cuerpo social, la polis griega.
Pero, es importante hacer hincapié en
el hecho de que nunca será puesta la ética o
la política como concepciones abstractas, por el contrario, en la
práctica el mal no se le ocasiona a algo, sino
a “alguien”, es una correlación, que implica la corresponsabilidad de
los dos elementos, de la política y de la ética,
así como de uno con el otro.
La ética hace referencia
a aquellas pautas interiorizadas por el individuo quien se las
auto impone no como obligación sino como necesidad, por el
simple hecho de provenir o formar parte de "lo bueno",
es decir una ciencia normativa, del “deber ser”, pero que
debe siempre ser aplicable en la realidad, por tanto la
ética es “un ideal”. Es una praxis.
La ética como ideal
trae consigo, un dicho de Ortega y Gasset “los ideales
son como las estrellas, inalcanzables, pero nos guían”. Lo cual
es muy cierto, no debemos nunca caer en el simplismo
de querer alcanzar la plenitud y verla traducida en la
realidad, o querer ver lo que queremos en la realidad,
porque estaríamos conduciéndonos hacia el precipicio de la ideología, reduciríamos
la realidad y entonces, perderíamos el piso.
Lo que sí debemos
hacer es adecuar nuestro comportamiento en la libertad, querer lo
mejor para mi, debe en la convivencia social, desear lo
mejor para “el otro”, y este es el tema de
la pluralidad del que hablaremos mas adelante.
La relación de la
ética y de la política han ido de la mano,
sobretodo en las cuestiones comerciales, en las antiguas rutas de
intercambio o trueque (1), y de compra venta, tal es
el caso de la usura término poco conocido por varios
de nosotros y que se menosprecia el mal que puede
llevar dentro de si, por su forma de abuso, de
dar, para siempre recibir algo mayor.
El interés por querer el
auto provecho se va desligando de la ética, y por
eso es que las sociedades organizadas, y el Estado en
ocasiones han colaborado en promover una acción del propio organismo
social, en base a una filosofía que no sea la
de la ética naturalmente entendida.
Si observamos que el fin de
la política es alcanzar el bien común, esto no es
posible más que con la ética política sedimentada en los
ciudadanos que conforman la sociedad .
Pero, alcanzar el bien común
no es para nada una tarea exclusiva del Estado, por
el contrario es una extensión que se hace viable a
la sociedad, esto está dentro de la realización personal, el
conseguir el bien común, indica que cada quien asuma el
rol que le corresponde dentro de su trabajo o labor,
no como –simples espectadores- sino participando desde su propio lugar,
porque la sociedad está formada de partes, y cada parte
debe colaborar con el todo. “Tale responsabilità è propria in
primo luogo dello Stato e dei poteri pubblici, poiché questa
è la loro ragion di essere e, conseguentemente, il loro
dovere primario”. (2)
Una alternativa sin duda, son los procesos democráticos
como la vigilancia ciudadana que es un concepto reciente, muy
utilizado en los países en vías de desarrollo que trata
de explicar la cautelosa atención de la sociedad en aspectos
de carácter publico, sobre todo políticos, como son las elecciones,
el uso y manejo de recursos públicos, la correcta distribución
de programas de servicio, las políticas del bienestar social, políticas
de obra publica, etc.
Pero, no siempre se ha tenido una
concepción buena del hombre, sino como mencionaba Maquiavelo (1496-1527), “de
los hombres se puede decir en general que son desgraciados,
inconstantes e hipócritas, llenos de miedo al peligro, llenos de
codicia de ganancia”, por lo que solo un Príncipe poderoso
puede -imponer- el orden a los hombres, esta teoría dará
origen a muchas otras como el Leviatán de Hobbes, donde
el Estado es la figura principal de la acción social
y política. Y el hombre ni siquiera es considerado como
ciudadano, sino como Súbdito.
La política es ética por su
fin, es decir teleológica que “procura la vida buena a
la multitud” (3), este orden tiene por si fuera poco,
una garantía, que es la ley, la autoridad del Estado.
El
ciudadano moderno, está llamado a no únicamente obedecer, sino también
a configurar la política, en la democracia ese es el
ideal (4) .
La democracia como base de la ética en
la política.
Como Sartori magistralmente registra (5) , el término democracia
aparece por vez primera con Herodoto, pero desde el siglo
III a.C. hasta el siglo XIX permaneció en el
limbo, de lo que se hablaba era de República, tanto
en los federalistas norteamericanos y en la revolución francesa hasta
Robespierre.
La polis griega absorbía todo en la política, incluso a
la sociedad, esto cambiará con el tiempo, y la política
será absorbida por la sociedad, pero en Atenas, el demos
tuvo mas cratos que ningún otro pueblo. Lo que permitía
“ser gobernado y gobernar alternativamente”.
Los cambios entre el ayer y
el hoy, es:
a) La soberanía popular: comienza en el Medioevo,
para los griegos no había distinción entre titularidad y ejercicio
del poder, por lo que se comienza a poner limites
a los detentadores del poder.
b) El principio de la mayoría:
Hasta Locke, el valor de la toma de decisiones fue
la unanimidad, pero se inserta en un sistema constitucional, que
lo controla. 8antes lo importante era la unicidad ahora es
la pluralidad).
c) El individuo-persona: para los griegos la polis era
más importante que la persona, la totalidad sobre la individualidad,
hoy en día sabemos del valor de la persona humana,
independientemente de la sociedad.
La democracia liberal es lo que hoy
conocemos por democracia, y se constituye por el principio de
legitimidad, como un sistema político que resuelve problemas de ejercicio
del poder (representativa) y la democracia como un ideal, en
continua lucha de alcanzar. Por eso es que la democracia
tiene una ética singular, llevar los ideales (el bien común)
en la medida de lo posible a la realidad.
Es cierto
que existen muchos modelos de gobierno que pueden servir para
alcanzar el bien común, como Sacheri menciona con amplitud (6)
, o sea que la Democracia no es la única
manera política de construir el bien general, o el único
sistema político con ética, y eso queda muy claro con
los actuales ejemplos de naciones que se glorían de su
origen democrático, lo que denota un fariseísmo político, pero también
es cierto que hemos descubierto a lo largo del tiempo
que la democracia constituye el sistema mas directo de participación
social en la política a través de representantes.
La democracia generalmente
lleva consigo los ideales de los derechos humanos, de la
participación, de la libertad, y de la igualdad. Pero todo
dentro de un margen institucional y legal: la constitución.
La democracia
social planteada por Toqueville es la sociedad caracterizada por la
igualdad, la democracia política gira en torno a la igualdad
jurídico-política, la democracia económica es igualdad económica.
Pero más allá de
estas características, la democracia es un sistema que sirve de
base a la ética del hombre, porque si concebimos a
la ética como teórica y práctica (7), así también lo
ha demostrado la democracia.
Cuando Aranguren afirma que existe una ethica
docens (sistema) y una ethica uthens (lógica o metodología), y
que su relación no es separada o de distancia, la
ética debe aplicarse a la realidad, y por los mecanismos
democráticos, parecen ser los mejor indicados.
La naturaleza del hombre debe
de ser estudiada, y podemos utilizar como Beuchot el método
hermenéutico analógico (8), pues solo hacer una lectura de las
consecuencias de la conducta de la naturaleza humana sin una
interpretación de su ser, nos da una ética formal y
pura, pero completamente vacía. Es preciso y urgente llegar
al deber ser, al valor, un paso válido no falaz.
Para
Willbur Marshall Urban, “los valores no son entes, sino fines.
No presuponen objetos sino que son objetivos” (9) . Hay
que normar correctamente al hombre no sin antes conocerle. No
elaborar una Constitución ipso facto, por copia de otros sistemas
políticos (el caso de Exporting freedom en Irak) sin antes
conocer el pensar, el sentir del hombre, su idiosincrasia, su
cultura, sus valores, sus tradiciones.
La ética contribuye a la
política al recordarle lo que debe ser evitado, lo que
estuvo mal, es decir calificar moralmente de bueno o malo
lo que se relata como hecho histórico.
Pero en la cotidianeidad,
sabemos que la democracia ha ido de la mano con
el liberalismo, y que a parte de ser una corriente
política es ante todo una doctrina económica, se concibe como
un binomio irresoluble, que es interpretado de la manera
en que lo hace Friedman, It supported free trade abroad
as a mean of linking the nations of the world
togeteher peacefully and democratically. In political matters, it supported the
development of representative government and of parliamentary institutions, reduction in
the arbitrary power of the sate, and protection of the
civil freedoms of individuals (10) (Mantiene el libre tratado externo
como una medida para unir a las naciones del mundo
entre si en paz y democracia. En política lo que
importa es el desarrollo de un gobierno representativo e instituciones
parlamentarias, reducción del poder arbitrario del Estado, y la protección
de los derechos civiles e individuales).
La pluralidad como manifestación de
la ética en la política.
La contraposición de Popper (11) ,
entre sociedades abiertas y cerradas, parece servir para iniciar este
apartado, la sociedad abierta sin autodestruirse como sociedad, implica que
habrá una frontera. Para el mismo autor, debe haber tres
elementos: a) un racionalismo crítico, b) la libertad individual y
c) la tolerancia.
El pluralismo nos remonta al siglo XVII en
las guerras de religión, pero se cambió por el concepto
de “tolerancia” que respeta valores ajenos, mientras que el pluralismo
afirma un valor propio.
Si antes la democracia antigua se basaba
en la unanimidad, la democracia liberal se basa en el
disenso.
Por eso, es que la buena sociedad es la sociedad
pluralista, y aquí llegamos a un punto lleno de confusión
y de malos entendidos.
El creer que el pluralismo se amplía
en el multiculturalismo, (una política que promueve las diferencias étnicas
y culturales).
El pluralismo en las sociedades democráticas nace con los
partidos políticos, que son “parte”de la política nacional, un cuerpo
de personas unidas para promover los intereses nacionales (Burke).
Sartori menciona
que “pluralismo” indica una diversificación del poder, una pluralidad de
grupos que son, a la vez, independientes y no exclusivos
(12). Que se basa en el disentir y en el
debatir no en el conflicto.
¿Es ético el principio de la
mayoría?, el pluralismo rechaza la tiranía de la mayoría, la
falta de escrúpulos y respeto hacia los que no constituyen
la mayoría, pero esto no quiere decir que esté en
contra del principio de la mayoría.
Las asociaciones pluralistas son voluntarias
y no exclusivas. Por lo que no cabe en esta
definición los grupos que se vean a si mismos como
raza, tribu, casta, religión, etc.
La tolerancia es fundamental en la
pluralidad, "quien tolera tiene creencias y principios propios, los considera
verdaderos, y, sin embargo, concede que los otros tengan el
derecho a cultivar creencias equivocadas” (13) , pero la ética
nos dice que no estamos obligados a tolerar a aquellas
conductas que nos causen daño o perjuicio. Porque en una
comunidad plural, la tolerancia exige reciprocidad
Hoy en día, en Europa
(totalmente democrática) hay xenofobia hacia los inmigrantes africanos e islámicos,
cosa que no sucede con los asiáticos ni los indios,
lo que nos habla de un rechazo cultural-religioso. Pues la
visión del mundo islámico sigue siendo “teocrática” no concibe la
separación de la iglesia y del estado, situación a diferencia
en la que reside Occidente. El Occidental no ve al
islámico como “infiel” pero el islámico así ve al occidental.
El
pluralismo manifiesta siempre un “adquirir pero también un conceder”, por
tanto los extranjeros que no desean conceder absolutamente nada a
cambio de lo que reciben u obtienen, suscitan inevitablemente un
sentimiento de rechazo.
Sartori hace una pregunta crítica ¿Debe permitir la
democracia entonces, su propia destrucción democrática?.
Para concluir, el caso del
multiculturalismo no es ético, está viciado desde sus orígenes, en
la concepción marxista de “dominación de una cultura sobre otras”,
lo que termina siendo una “lucha cultural”, la diversidad a
multiplicarse al infinito, exalta la alteridad, mientras que el pluralismo
la respeta pero también pone ciertos límites. Hace visibles las
diferencias y las intensifica.
Estados Unidos pone la “política del reconocimiento”
como una medida de corrección para aquellos grupos que sufrieron
humillación o indiferencia, traducida esta teoría a la affirmative action,
un trato preferencial hacia estos individuos.
Un Estado “sensible a las
diferencias”, que finalmente acaba por discriminar para diferenciar. Este tipo
de políticas públicas en vez de subsanar los errores, no
hacen más que acrecentar las diferencias insertándolas con más fuerza
en las mentes de los ciudadanos. Resquebrajando la comunidad pluralista.
Estos
son los grandes retos de las sociedades democráticas del siglo
XXI, retos que deben ser abrazados siempre con ética.
·-· -······-· Gonzalo
Flores Castellanos
Notas al pie:
1 Flores, Gonzalo, La ética en su
relación con la usura, http://www.arbil.org/93usur.htm, numero 93, año 2005.
2 Colom
Enrique, L’IMPEGNO DEI CRISTIANI IN POLITICA, Revista Italiana Etica e
Política, Roma, 2004.
3 de Aquino , Sto, Tomás, De Regno,
Libro primero, Capitulo XV.
4 Así también lo marca la doctrina
social cristiana, Hoffner Joseph, Manual de Doctrina Social Cristiana, México,
Ed. Minos, 1990, Pp. 307
5 Sartori Giovanni, Elementos de Teoría
Política, Madrid, Alianza, 2005, Capitulo I.
6 Sacheri Carlos, El
orden Natural, Argentina, 1979.
7 Aranguren, J .L. L, Ética de
la felicidad y otros lenguajes, Madrid, Tecnos, 1992, Pp. 22.
8
Beuchot, Mauricio, Perfiles esenciales de la hermenéutica, México, UNAM, 1999,
p. 75.
9 Urban, W. M., Valor y existencia, Madrid: Universidad
Complutense, 1995, p.34.
10 Friedman, Milton, Capitalism & Freedom, Chicago, University
of Chicago Press, 1972, p. 5.
11 Popper, La sociedad abierta
y sus enemigos, México, Océano, 2001. 12 Sartori, Giovanni, La sociedad
multietnica, México, Taurus, 2002, p. 35.
13 Ibid, p. 41. |
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