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Autor: Mons. Alejandro Goic Karmelic, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile | Fuente: Usec.cl Por un Chile más justo: ¿Por qué un sueldo ético?
Intervención Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. Alejandro Goic Karmelic, durante el Foro “Sueldo Ético” celebrado en el Colegio de Ingenieros de Chile A.G., 28 de Noviembre 2007
Por un Chile más justo: ¿Por qué un sueldo ético?
Parto de una experiencia de vida.
¿Cuál es el fundamento del
por qué la Iglesia participa en éste y otros temas
de la realidad humana?
Algunos principios fundamentales de la Doctrina Social
de la Iglesia.
¿Por qué hablé de sueldo ético?
Parto de una
experiencia de vida
¿Por qué me involucré en el conflicto de
Codelco? Por las familias de los trabajadores Por la violencia que
se desarrollaba Por la petición de diálogo de diversos actores
sociales.
¿Cuál es el fundamento del por qué la Iglesia participa
en éste y otros temas de la realidad humana?
Bíblico La vida
de la Iglesia, sus santos El Magisterio Algunas citas
“El divorcio entre la
fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado
como uno de los más graves errores de nuestra época”
(G.S. 43)
“Es la persona del hombre y de la mujer
la que hay que salvar. Es la sociedad la
que hay que renovar” (G.S. 3)
“Habrá justicia social cuando sea
el bien común y no el interés particular el que
regule la distribución de los bienes. Sin justicia social
no puede existir democracia integral. El mundo económico no
puede regularse ni por la libre concurrencia, ni por la
prepotencia económica, sino por la justicia y por la caridad
social. Es que un orden social justo no puede
ser creado cometiendo injusticias; la justicia no tiene partidos,
porque se inclina ante el derecho sea de quien sea”
(S. A. Hurtado “Moral Social”)
“La Iglesia no puede ni
debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar
la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir
al Estado. Pero tampoco no puede ni debe quedarse
al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse
en ella a través de la argumentación racional y debe
despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que
siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar.
La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia
sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera
trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y
la voluntad a las exigencias del bien.” (Deus Caritas
Est 28) Algunos principios fundamentales de la Doctrina Social de la
Iglesia.
La base: la dignidad de la persona humana.
El principio del
bien común
“El conjunto de condiciones de la vida social que
hacen posible a las Asociaciones y a cada uno de
sus miembros el logro más pleno y más fácil de
la propia perfección” (DSI 164). El destino universal de los
bienes
“El principio del destino universal de los bienes de la
tierra está en la base del derecho universal al uso
de los bienes” (DSI 172). El principio de subsidiaridad
“Todas las sociedades
de Orden Superior deben ponerse en una actitud de ayuda
(“subsidium”) – por tanto, de apoyo, promoción, desarrollo, respecto a
las menores” (DSI 186).
La participación
“Se expresa, en una serie
de actividades, mediante las cuales el ciudadano, como individuo o
asociado a otros, directamente o por medio de los representantes,
contribuye a la vida cultural, económica, política y social de
la comunidad civil a la que pertenece. La participación
es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en
modo responsable y con vistas al bien común.” (DSI 189)
El
principio de solidaridad
“El mensaje de la DSI acerca de la
S. pone en evidencia de que existen vínculos estrechos entre
solidaridad y bien común, solidaridad y destino universal de los
bienes, solidaridad e igualdad entre los pueblos, solidaridad y paz
en el mundo” (DSI 194)
Los valores fundamentales de la vida
social<7b>
“Todos los valores sociales son inherentes a la dignidad de
la persona humana, cuyo auténtico desarrollo favorecen; son esencialmente
la verdad, la libertad, la justicia, el amor” (DSI nr.
197)
Relación trabajo-capital-economía
“El trabajo, por su carácter subjetivo o personal, es
superior a cualquier otro factor de producción. Este principio
vale, en particular, con respecto al capital” (DSI 276).
“El trabajo
tiene una prioridad intrínseca con respecto al capital. Debe
existir complementariedad entre ambos” (DSI 277).
“La prioridad de la persona
del trabajador por sobre el trabajo que realiza” (Laborem Exercens
– Juan Pablo II).
“La prioridad del trabajo frente al capital”
(Laborem Exercens – Juan Pablo II).
“La remuneración del trabajo debe
ser tal que permita al hombre y a su familia
una vida digna en el plano material, social, cultural y
espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad
de cada uno. Así como las condiciones de la
empresa y el bien común. El simple acuerdo entre
el trabajador y el patrono acerca de la remuneración, no
basta para calificar de justa la remuneración acordada, porque ésta
no debe ser en manera alguna insuficiente para el sustento
del trabajador: la justicia natural es anterior y superior
a la libertad de contrato” (DSI. 302).
“El bienestar económico de
un país no se mide exclusivamente por la cantidad de
bienes producidos y el grado de equidad en la distribución
de la renta, que debería permitir a todos disponer de
lo necesario para el desarrollo y el perfeccionamiento de la
propia persona” (DSI 303)
Concluyo esta rápida presentación de algunos
principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia con
unas palabras de Benedicto XVI pronunciadas en Italia (Velletri) el
23 de septiembre comentando el Evangelio de Lucas (16,
1-13) la parábola llamada del Administrador infiel:
“En verdad, la
vida es siempre una opción: entre honradez e injusticia, entre
fidelidad e infidelidad, entre egoísmo y altruismo, entre bien y
mal. Es incisiva y perentoria la conclusión del pasaje
evangélico: Ningún siervo puede servir a dos amos: porque, o
bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien
se dedicará al primero y no hará caso del
segundo”. En definitiva – dice Jesús - hay
que decidirse: “No podéis servir a Dios y al dinero”
(Lc 16,13). La palabra que usa para decir dinero
–“mammona”- es de origen fenicio y evoca seguridad económica y
éxito en los negocios. Podríamos decir que la riqueza
se presenta como el ídolo al que se sacrifica todo
con tal de lograr el éxito material; así, este éxito
económico se convierte en el verdadero dios de una persona.
“Por
consiguiente, es necesaria una decisión fundamental para elegir entre Dios
y “mammona”; es preciso elegir entre la lógica del
lucro como criterio último de nuestra actividad y la lógica
del compartir y de la solidaridad. Cuando prevalece la
lógica del lucro, aumenta la desproporción entre pobres y ricos,
así como una explotación dañina del planeta. Por el
contrario, cuando prevalece la lógica del compartir y de la
solidaridad, se puede corregir la ruta y orientarla hacia un
desarrollo equitativo, para el bien común de todos.”
“En el fondo,
se trata de la decisión entre el egoísmo y el
amor, entre la justicia y la injusticia; en definitiva,
entre Dios y Satanás. Si amar a Cristo y
a los hermanos no se considera algo accesorio y superficial,
sino más bien la finalidad verdadera y última de
toda nuestra vida, es necesario saber hacer opciones fundamentales, estar
dispuestos a renuncias radicales, si es preciso hasta el martirio.
Hoy, como ayer, la vida del cristiano exige valentía
para ir contra corriente, para amar como Jesús, que llegó
incluso al sacrificio de sí mismo en la cruz.”. 4.
¿Por qué hablé de sueldo ético?
Porque vivo en un país
mayoritariamente cristiano (cerca del 90%); el mensaje de Jesús
es claro; y también porque los que tienen otra fe,
ó los que no tienen ninguna, anhelan mayoritariamente un Chile
mejor para todos.
Aquella miseria que condena a los pobres al
hambre, a la enfermedad, a la soledad, al llanto,
no tiene su origen en Dios. Al contrario, aquello
es un escándalo para Él. Dios quiere a todos
saciados, felices y riendo. Los que no interesan a
nadie le interesan a Dios. Los que no tienen
a nadie que los defienda le tienen a Dios como
Padre. El mensaje y la actuación de Jesús no
significan ahora mismo el final del hambre y la
miseria, pero sí una dignidad indestructible de todas las víctimas
de abusos y atropellos. Todo el mundo ha de
saber que son los hijos e hijas predilectos de Dios.
Nunca, en ninguna parte, se construirá la vida como
la quiere Dios si no es liberando a estos hombres
y mujeres de la miseria.
Este es un momento privilegiado de
Chile. Se instaló el tema de la mayor equidad
y justicia social. Yo me dirigí a la conciencia
cristiana de Chile, especialmente a los que comparten mi fe,
pero también a todos los chilenos y chilenas que no
profesan mi fe y que anhelan un país más justo.
Hay
una actitud básica que es fundamental si queremos una mayor
justicia social: ponernos en el lugar de los más pobres. Permítanme
concluir con una historia real reciente:
“QUISO VIVIR CON EL
SUELDO QUE PAGABA Y NO LLEGÓ A FIN DE MES”
El
empresario italiano Enzo Rossi, de 42 años, ha decidido subir
el sueldo de sus empleados en doscientos euros netos al
mes después de haber intentado vivir con su salario y
llegar sólo hasta el día 20. Rossi, director de
la fábrica de pasta Campofilone, declara tras la experiencia que
“es justo tomar más de los ricos para dárselo a
los pobres”, según publicó el diario La Repubblica en
su edición digital.
El empresario se asignó un sueldo de mil
euros para sí y otros mil para su mujer, que
también trabaja en la sociedad, aunque reconoce que esos dos
mil euros de ingresos son superiores, incluso, a los que
tienen algunas de las familias de sus empleados.
El empresario explica
que decidió hacer la experiencia porque “estamos volviendo al siglo
XIX cuando en el pueblo había condes y barones, por
un lado, y aparceros, por el otro, y se decía
que los cerdos nacían sin piernas porque los jamones debían
ir a los señores”.
“En los últimos decenios la vida de
los trabajadores creció y la diferencia con las otras clases
sociales había disminuido. Pero ahora se está volviendo atrás
y hay que remediarlo”.
El empresario comenta que no
ha sido capaz de llegar al día 20 después de
haber pagado las facturas del agua, el gas, el seguro
del automóvil y haber tenido cuidado en el gasto cotidiano.
“Eso significa que en un año entero habría estado
sin dinero durante 120 días al año; eso no
sólo es pobreza, es también desesperación.”
Después, hace una metáfora para
mejor comprender la situación de no tener dinero a fin
de mes: “me he sentido como uno cuando se sumerge
en el mar a veinte metros de profundidad y descubre
que la bombona de oxígeno se ha agotado”. Por
ello, ha decidido subir el sueldo de sus empleados en
200 euros al mes, ya que “es lo mínimo” que
podía hacer.
“El coste de la vida ha subido 150 euros
al mes, según el Instituto Nacional de Estadística. Para
los que son como yo no es nada, para los
trabajadores 150 euros menos son casi dos mil euros al
año y eso significa no pagar las averías del automóvil
o no comprar el ordenador al hijo”.
El empresario explica que
en los dos últimos años los beneficios de su empresa
han ido bien y, por tanto, “no es justo que
el único en disfrutarlos sea yo”.
Con profundo respeto y sincera
humildad, le hago una propuesta a cada uno de ustedes:
Dediquen
un día, ó medio día a dialogar con un hogar
pobre en alguna población de Santiago. Vayan en el Transantiago.
Penetren en ese hogar, dialoguen con sus integrantes, escúchenles,
pónganse en su lugar. Estoy seguro que les pasará
algo parecido a lo que vivió el empresario italiano, Enzo
Rossi. Y entonces, sólo entonces, poniéndonos en el lugar
de los más pobres y desvalidos de Chile, podremos resolver
parte del drama que viven cada día y así muchos
más entenderán que el así llamado “sueldo ético” es
un “imperativo ético” para nuestros compatriotas más pobres.
Si vamos en serio caminando en esa línea, entonces sí
el Bicentenario será una verdadera fiesta de humanidad y de
fraternidad.
¡Dios les bendiga!
Muchas gracias.
Alejandro Goic Karmelic Obispo de Rancagua
Presidente
Conferencia Episcopal de Chile Santiago, noviembre 2007.
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