La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Osvaldo Ferreiro, Empresario Católico | Fuente: Usec.cl Ética y Economía: Pilares valóricos de la nueva empresa
Documento desarrollado por Osvaldo Ferreiro (USEC), Profesor y Decano de la Carrera de Ingeniería Comercial, Departamento de Economía y Administración, de la Universidad Alberto Hurtado que habla de los fundamentos del mercado moderno
Ética y Economía: Pilares valóricos de la nueva empresa
Fundamentos del Mercado Moderno
Ha ido avanzando la
conciencia de que la empresa basa su accionar en las
personas que la forman, las que constituyen su mayor recurso.
Los
seres humanos necesitamos trabajar para subsistir, realizarnos como personas y
prolongarnos a través de nuestros descendientes.
Así, hemos ido creando,
a través de la historia, nuevas formas de organización y
de trabajo. Desde las expresiones más primitivas, iniciadas con la
caza y la pesca, el hombre ha integrado el trabajo
a su vida. Las formas de trabajo y su organización
han evolucionado en el transcurso del devenir humano.
Desde las organizaciones más simples, siguiendo con las sociedades agrícolas,
el artesano y pasando por la organización feudal, los seres
humanos buscamos la forma de trabajo "ideal" para cada época.
La Modernidad se Inició a fines del siglo XV con
la popularización de la tipografía (el uso de la imprenta)
y la llegada de Colón y su tripulación a tierras
americanas. Ambos acontecimientos cambiaron muy profundamente la vida de los
europeos. Por un lado se facilitó la creación de ciencia
y tecnología y por otro, se abrieron amplios horizontes con
nuevas oportunidades de desarrollo. La empresa correspondiente a la revolución
industrial estuvo caracterizada por la producción en serie, el papel
rutinario y menor de los trabajadores, el rol preponderante del
capital y de las maquinarias.
Todo ello condujo a una
empresa piramidal -con muchos niveles de jefatura- y donde la
preparación y participación de los trabajadores son escasas.
El continuo
avance científico y tecnológico, acrecentado extraordinariamente durante los siglos XX
y XXI, en particular en el área de las comunicaciones
y de transporte, ha dado origen a una nueva era,
la "Era Mundial". También recibe los nombres de "Era Espacial”,
"Era de la Información”, "Era Electrónica" o "Aldea Global".
Se
habla incluso de una “sociedad postindustrial" o "sociedad superindustrial”. Vivimos
un mundo cada vez más "pequeño", con intercambios y conocimiento
mutuo entre las personas, las empresas y los países, y
una creciente interdependencia entre todos los habitantes del planeta. Se
ha desarrollado un mercado global y, debido a ello, altamente
competitivo. El presente es, además, un mundo en cambio permanente
y acelerado, con las consiguientes oportunidades de desarrollo y problemas
sociales derivados.
La empresa moderna debe estar basada en valores
de vigencia permanente. Requiere cumplir una misión y función social
que le señalen su camino.
Paralelamente, ha ido avanzando la
conciencia de que la empresa basa su accionar en las
personas que la forman, las que constituyen su mayor recurso.
Su Santidad, Juan Pablo II, lo expresa claramente en su
encíclica de 1991: “Si en otros tiempos el factor decisivo
de la producción era la tierra y luego lo fue
el capital, entendido como conjunto masivo de maquinarias y de
bienes instrumentales, hoy día el factor decisivo es cada vez
más el hombre mismo, es decir, su capacidad de conocimiento,
que se pone de manifiesto mediante el saber científico, y
su capacidad de organización solidaria, así como la de intuir
y satisfacer las necesidades de los demás” (Centesimus Annus, Nº
32)
Los Pilares de la Empresa Moderna
Por otro
lado, la empresa moderna está sometida a una exigente competencia
requiriendo buscar alcanzar la excelencia de sus productos y servicios
mediante la excelencia de toda la organización. Dicha excelencia comienza
por la calidad personal. Entre las características asociadas a la
excelencia personal se encuentran: "En este proceso están comprometidas importantes
virtudes, como son la diligencia, la laboriosidad, la prudencia en
asumir los riesgos razonables, la fiabilidad y la lealtad en
las relaciones interpersonales, la resolución de ánimo en la ejecución
de decisiones difíciles y dolorosas, pero necesarias para el trabajo
común de la empresa y para hacer frente a los
eventuales reveses fortuna". (Centesimus Annus, Nº 32) La calidad personal
es favorecida y reforzada por un ambiente donde existe respeto
mutuo, franqueza, información completa, altos estándares éticos, confianza, seguridad, tolerancia,
énfasis en los aciertos y habilidades de la gente, buen
humor, afecto y donde se considera a las personas en
primer lugar.
La necesaria excelencia de la organización exige
tener trabajadores preparados y comprometidos con ella. Dicho compromiso está
fuertemente ligado a la motivación de las personas, la que
descansa -en último término- en el sentido profundo de su
accionar y en el liderazgo de quienes dirigen la organización.
Por ello la empresa moderna debe estar basada en valores
de vigencia permanente.
Requiere cumplir una misión y función social
que le señalen su camino. Los valores de la empresa
se convierten en sus pilares de sustentación y le permiten
alcanzar el pleno desarrollo de su misión. La empresa
del presente y del futuro debe estar apoyada en valores
tales como el sentido de comunidad, el énfasis en el
trabajo en equipo, la preocupación por la persona del trabajador
y su familia, el cuidado del medio ambiente y la
colaboración permanente con la sociedad, en particular, contribuyendo a su
progreso y desarrollo. Todo ello en el marco del servicio
al cliente y la búsqueda de la realización personal a
través del trabajo bien hecho.
Rentabilidad y Función Social
de la Empresa Moderna La empresa moderna obtiene
su rentabilidad a través del cumplimiento de su misión. La
comunidad de personas que participan en la empresa tiene una
misión, relacionada con su función social. Su misión está expresada
en la razón de ser de la empresa, en el
sentido que tiene su actividad para la sociedad. Además, animará
a esta comunidad-empresa una visión o sueño, a realizarse en
el plazo de algunos años, que señalará el logro que
se busca alcanzar. La empresa del presente y del
futuro debe privilegiar el trabajo en equipo, en relación al
trabajo individual.
El trabajo en equipo permite compartir visiones, encontrar
y corregir las causas de problemas y realizar una mejor
labor. En la empresa de hoy, orientada al cliente, el
trabajo es siempre con otros y produce un bien o
servicio que sirve a otras personas. El trabajo en equipo
fomenta el encuentro entre las personas y gracias a éste,
la obtención de resultados efectivos en el mejoramiento continuo de
los procesos. La preocupación por la persona del trabajador
y su familia está inmersa en la concepción de la
empresa como comunidad de personas. El trabajador es apoyado y
fortalecido por una familia bien constituida. La empresa, como comunidad
de personas, debe preocuparse de aquello más querido del trabajador,
que es su familia. Esta tiene que recibir el apoyo
de la organización, que la debe considerar pieza fundamental en
su propio desarrollo.
La calidad de todo lo que
la empresa realiza, incluida toda contribución a la calidad de
vida de la comunidad externa más cercana, constituye un elemento
importante. Esta actitud solidaria no puede excluir el cuidado del
medio ambiente: “...hoy el problema no es sólo ofrecer una
cantidad de bienes suficientes. sino el de responder a una
demanda de calidad: calidad de la mercancía que se produce
y se consume; calidad de los servicios que se disfrutan;
calidad del ambiente y de la vida en general”. (Centesimus
Annus, Nº 36)
El cuidado del medio ambiente es
consecuencia inevitable de la preocupación de la empresa por cumplir
con su misión y función social. En suma, la
empresa moderna obtiene su rentabilidad a través del cumplimiento de
su misión. Para ello valora principalmente el aporte de progreso
y bienestar que otorga a la sociedad. Está constituida como
una comunidad de personas, que se extiende a las familias
de sus integrantes. Como servicio a sus clientes busca la
excelencia, apoyándose en la calidad personal de sus miembros, la
que fomenta activamente. Los valores de la nueva empresa
abren un nuevo horizonte para las organizaciones, sus integrantes y
los clientes, es decir, la sociedad en general.
Bibliografía: 1. S.S. Juan Pablo II: "Centesimus
Annus, Carta encíclica en el centenario de la Rerum Novarum".
Ediciones Paulinas, 1991. 2. Manual del Premio Nacional a la
Calidad de EE.UU, (Malcolm Baldrige National Quality Award). 3. Ferreiro,
Osvaldo- "Calidad Total: La Ventaja Competitiva". Actas Iller. Congreso Chileno
de Marketing, ICARE, 1991. 4. Moller, Clauss: "Calidad Personal, La
Base de todas las demás Calidades". Time Manager Intemational (TMI)
, 1991.
5. Palous, Radim. "La Era Mundíal”. Cuerpo
Artes y Letras, El Mercurio, Domingo 12 de Julio de
1991 6. Berman, MorTis- "El Reencantamiento del Mundo". Editorial Cuatro
Vientos, 1987. 7. Toffier, Alvin: "La Tercera Ola". Plaza y
Janes S.A-, 1980. 8. Piñera, Bemardino: "El Reencantamiento de la
Vida". Editorial Los Andes, 1993.
Cuadro de texto: Este documento fue desarrollado por el Profesor
y Decano de la Carrera de Ingeniería Comercial, Departamento de
Economía y Administración, de la Universidad Alberto Hurtado, Sr. OSVALDO
FERREIRO EMPRESARIO CRISTIANO es una publicación mensual del Departamento de
Estudios de la Unión Social de Empresarios y Ejecutivos Cristianos
– USEC – que cuenta con el Patrocinio de la
Universidad Alberto Hurtado, y está realizada bajo la Dirección Académica
del profesor de la Universidad Alberto Hurtado y de la
Pontificia Universidad Católica de Chile, Sr. Exequiel Rivas G. Su
Director Responsable es el Sr. Eduardo Armstrong I. - Teléfono
2520778 – USEC - Dirección: General Holley 186-B en Santiago
de Chile. Sitio en Internet www.usec.cl Email usec@usec.cl
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR