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Autor: Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia | Fuente: Zenit.org ¿Crisis económica o crisis moral?
Artículo escrito por monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia sobre la crisis económica
¿Crisis económica o crisis moral?
La Iglesia Católica está expectante ante la inminente publicación
de la tercera encíclica de Benedicto XVI, con el título
de "Caritas in Veritate" (El Amor en la Verdad), que
abordará aspectos de la Doctrina Social. Sin lugar a dudas,
será un instrumento importante para ayudarnos a realizar una lectura
específica sobre las causas morales de la crisis económica en
la que estamos inmersos. La reflexión del Papa se promete
especialmente interesante, habida cuenta de que en el año 1985,
dentro del Simposio "Iglesia y Economía en Diálogo" en Roma,
el entonces Cardenal Ratzinger pronunciaba una conferencia ("Market Economy and
Ethics"), en la que predecía la crisis que ahora padecemos.
Aquel vaticinio del futuro Papa, no estaba fundado tanto en
teorías económicas, cuanto en la constatación de la violación de
los principios de la justicia social.
Dicho de otro modo,
los problemas económicos son predecibles cuando tienen unas causas morales,
y éstas deben ser abordadas si no queremos que la
crisis se cierre en falso...
Con
frecuencia oímos hablar de la crisis económica, como si se
tratase de una estación cíclica de la naturaleza -la primavera,
el verano, el otoño o el invierno-; de forma que
la política económica se limita a centrarse en la búsqueda
de medidas que alivien el impacto de los malos momentos.
Pocos parecen atreverse a reconocer y denunciar las causas morales
de esta recesión y a plantear soluciones estructurales que sanen
de raíz el problema. ¡Algo parecido a lo sucedido con
las recetas para controlar la extensión de la epidemia del
SIDA! En este caso el Papa tuvo la valentía de
poner el dedo en la llaga, afirmando que era totalmente
necesaria la educación en una sexualidad responsable, puesta al servicio
de la vocación del ser humano al amor estable. Sus
palabras causaron escándalo en quienes pretendían solucionar un problema tan
grave, mediante el mero recurso técnico del preservativo. Salvando las
distancias... ¡estamos en las mismas! Sería bastante absurdo suponer que
las causas desencadenantes de esta crisis económica vayan a quedar
subsanadas por el mero recurso a unos "parches" multimillonarios, que
impidan el hundimiento del sistema financiero, obviando los problemas de
fondo.
Mención aparte merece la
reflexión en torno a la licitud moral de las medidas
tomadas en apoyo al sistema financiero. Al contrario de lo
ocurrido en otras naciones, como Alemania o Estados Unidos, llama
la atención que en España se haya asumido el empleo
de ingentes recursos públicos para salvar la banca privada, sin
el más mínimo debate ético y, prácticamente, sin resistencia social
alguna.
¿Qué explicación cabe dar al hecho de que unas
entidades financieras anuncien el récord de beneficios en un ejercicio
contable, y el año siguiente tengan que recurrir a recibir
ayudas públicas?
Cito unas palabras
de Benedicto XVI dirigidas el 30 de marzo del presente
año al Primer Ministro del Reino Unido, Gordon Brown: "Si
un elemento clave de la crisis es un déficit de
ética en las estructuras económicas, esta misma crisis nos enseña
que la ética no es "externa", sino "interna", y que
la economía no puede funcionar si no lleva en sí
un componente ético".
Consumir
con templanza Me centro
en este momento en dos factores importantes que forman parte
del problema moral causante de la crisis económica. El primero
es la falta de templanza en el consumo. En muchas
ocasiones se trata de una falta de templanza en el
consumidor, artificialmente provocada desde multitud de resortes publicitarios, culturales, políticos,
etc. Es bastante evidente que los datos espectaculares del crecimiento
económico vivido antes de la crisis, estaban ligados a un
consumo artificialmente "inflado", que resulta insostenible a medio plazo.
Por desgracia, lejos de afrontar el
problema de fondo, los responsables de la economía están dirigiendo
a la población diversos llamamientos a reactivar el consumo, proporcionando
para ello todo tipo de incentivos, como único medio para
salir de la crisis. En vez de educar en el
consumo necesario, creamos necesidades donde no las hay, para mantener
unas expectativas económicas irreales. Por este camino, fácilmente podríamos salir
de una crisis para entrar en otra...
Inversión en los países pobres
Si los bienes de producción -tanto
materiales como inmateriales- no se ponen de forma equilibrada al
servicio del desarrollo del Tercer Mundo y de los países
en vías de desarrollo, paradójicamente, nuestro pecado de insolidaridad se
vuelve contra nosotros mismos. En efecto, estamos viendo cómo nuestras
multinacionales deslocalizadas en países pobres, pueden llegar a realizar una
producción en condiciones infrahumanas, a precios sin posible competencia, hasta
el punto de estrangular a muchas empresas en occidente. La
lógica capitalista de la máxima ganancia, termina por convertirse en
la tumba de la economía mundial (sin excluir a sus
impulsores).
¡Dios quiera que la
anunciada nueva encíclica del Papa, "Caritas in Veritate", reciba una
buena acogida y suscite un profundo debate! Será una gran
oportunidad para abordar las dimensiones morales de la economía del
mundo contemporáneo.
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