La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Francisco Velasco Zapata | Fuente: Yoinfluyo.com Crisis y pésima distribución de la riqueza
Francisco Velasco Zapata nos ofrece una reflexión sobre la crisis, la desigualdad y la justicia social de cara a la caridad
Crisis y pésima distribución de la riqueza
viernes, 11 de septiembre de 2009
Varios son los tipos
de crisis que padece México. Pero para nadie es ajeno
que la peor de todas es la económica y la
falta de empleo. Ésa nos pega a todos, y aunque
de distinta forma, es la del más alto interés nacional.
La planta laboral de México ha sufrido una de las
caídas más impresionantes y costosas de la que tengan memoria
los mexicanos de las presentes generaciones.
Miles de negocios han pasado
de la reducción de su plantilla de empleados asalariados al
cierre de la empresa por quiebra o insolvencia. Lo más
lamentable es que en medio de todos estos desastres económicos,
de ingobernabilidad y acelerada descomposición social por efectos de la
imparable inseguridad pública, la desigualdad gana terreno y ha enmudecido
y paralizado al gobierno.
Los encargados del mismo no parecen percibir
el tamaño ni la magnitud de los riesgos que ello
conlleva. Para algunos analistas económicos los efectos que producirá la
crisis económica presente –aseguran– podrían llegar más allá de 2020,
eso si no ocurriera nada peor.
Para entonces, no sabemos cómo
podrían estar las cosas, pero si los encargados de dirigir
las finanzas del país –sobre todo las públicas– no hacen
nada al respecto, será muy tarde y posiblemente de pronóstico
reservado.
Las crisis de los 80 nos dejaron ver que casi
nadie ha puesto atención a este periodo. En cambio, los
responsables de esos desastres de la economía mundial nos hacen
voltear a ver el fenómeno de 1929, que en cifras
fue menor que la crisis de los 80; la era
del neoliberalismo.
En los momentos previos de la espectacular crisis y
al hundimiento, en 1987, de la bolsa en Estados Unidos
–y en todo el mundo– muchos de los países más
ricos y desarrollados tuvieron que luchar para superar la situación
de mendigos en las calles, así como el espectáculo de
las personas sin hogar que se refugiaban en los portales,
al abrigo de cajas de cartón, porque los policías no
se ocupaban de sacarlos de la vista del público.
En una
noche cualquiera de 1993 en la ciudad de Nueva York,
23 mil hombres y mujeres durmieron en las calles o
en los albergues públicos, y ésta no era sino una
pequeña parte del tres por ciento de la población de
la ciudad que, en un momento u otro, en años
anteriores, se encontró sin un techo bajo el que cobijarse”
(New York Times, 16-11, 1993, Apud. Eric Hobsbawm, Historia del
Siglo XX, p. 406).
En el Reino Unido (1989) 400 mil
personas fueron calificadas oficialmente como personas sin hogar. Todo ello
como producto de una lamentable acumulación de la riqueza en
menos de un 2 por ciento de la población de
cada país del mundo que mantiene bajo su control poco
más del 60 por ciento de la riqueza de los
mismos.
La crisis de México ya ha dado las primeras señales
–pero no las peores– de sus efectos más perniciosos, sobre
todo si tomamos en cuenta que la crisis de Estados
Unidos impactó gravemente la economía de nuestro país, de los
migrantes mexicanos y de sus benefactores.
Las remesas hacia México han
caído dramáticamente; con la baja de las remesas nuestra economía
reciente la escasez de recursos en aquellas zonas donde cotidianamente
se recibían y en donde –por cierto– el “agio legalizado”
hace de las suyas sin que nadie en la Secretaría
de Hacienda haga nada para detener esa especie de robo
concesionado.
El gobierno, por su parte, habla de la creación de
cerca de 500 mil empleos en actividades comunitarias. Nadie le
cree, porque si de verdad tuviera voluntad, ya hubiera propuesto
la “Ley del empleo comunitario” que tanto hemos promovido y
en poco o nada atienden.
Los efectos de las crisis en
Estados Unidos le han costado mucho a México, porque nuestro
país ha tenido que enfrentar los perniciosos y permanentes efectos
del tipo de cambio a favor del dólar, la venta
a especuladores de dinero del 30 por ciento de nuestras
reservas en dólares; la caída de los precios internacionales del
petróleo, el agotamiento de pozos petroleros excesiva y torpemente explotados,
y la caída de los envíos de remesas.
A esto habría
que agregar el impresionante aumento de precios en artículos de
primera necesidad y sin que el gobierno haga nada para
evitar el agio, inclusive, en productos de la canasta básica
(y todavía así hay quienes opinan que se aplique el
IVA a medicinas y alimentos).
Suben los precios de los alimentos,
quieren volver a subir las gasolinas –que tienen efectos inflacionarios–
además del cierre masivo de “pequeños, medianos y hasta grandes
negocios” de los cuales la gente desiste porque no tiene
ventas y no gana para pagar la nómina e incluso
el alquiler de su espacio comercial.
En el sector turístico las
“alertas turísticas” sobre la inseguridad, violencia y más recientemente el
virus de la influenza en nuestro país han seguido alejando
a los turistas extranjeros, que con mayor frecuencia visitaban nuestro
país. Poco a poco han dejado de acudir desde los
años previos a la elección federal de 2006.
Lo peor de
todo es que la injusticia social revela que el 20
por ciento del sector menos favorecido de la población se
reparte el 2.5 por ciento de la renta total de
la nación, mientras que el 20 por ciento, situado en
el sector más favorecido disfruta de poco más de dos
tercios del Producto Interno Bruto. Peor aún es que el
10 por ciento superior (los súper privilegiados) se apropian la
mitad de estos dos últimos dos tercios.
¿Y usted, cómo la
ve?
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR