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| El sentido del desarrollo |
1.1 - La Argentina, como todas las naciones, tiene
derecho a desarrollarse en plenitud, asegurando su crecimiento económico, su
identidad cultural y la apertura a lo trascendente. Pero no
basta proclamar derechos. Es necesario recordar que por voluntad de
Dios, todos los hombres y mujeres tienen el deber de
empeñarse por el desarrollo de sus comunidades, sin ceder a
la tentación del desaliento suscitada por la dificultad de la
tarea emprendida.
1.2 - "La obligación de empeñarse por el
desarrollo de los pueblos no es un deber solamente individual;
es un imperativo para todos y cada uno de los
hombres y mujeres, para las sociedades y las naciones" (Sollicitudo
rei socialis, 32) "Los pueblos y las Naciones también tienen
derecho a su desarrollo pleno, que, si bien implica los
aspectos económicos y sociales, debe comprender también su identidad cultural
y la apertura a lo trascendente" (SRS,32) "Quien quisiera renunciar
a la tarea, difícil pero exaltante, de elevar la suerte
de todo el hombre y de todos los hombres, bajo
el pretexto del peso de la lucha y del esfuerzo
incesante de superación, o incluso por la experiencia de la
derrota y del retorno al punto de partida, faltaría a
la voluntad de Dios Creador" (SRS,30).
2.1 -En los designios
de Dios, cada hombre está llamado a promover su propio
progreso. Cada uno es responsable de su crecimiento, el artífice
principal de su éxito o fracaso. De allí que recordemos
una vez más que la economía debe ser obra, ante
todo, de la iniciativa privada de los individuos, ya actúen
éstos por sí solos o asociados entre sí. El derecho
de iniciativa económica es un derecho importante no sólo para
el individuo en particular, sino además para el bien común.
Nuestra experiencia, como la del resto del mundo, nos demuestra
que la negación o limitación de tal derecho cercena de
hecho el espíritu de iniciativa, es decir, la subjetividad creativa
del ciudadano.
2.2 "En los designios de Dios, cada hombre
está llamado a promover su propio progreso S Dotado de
inteligencia y de libertad, el hombre es responsable de su
crecimiento, lo mismo que de su salvación S Cada uno
permanece siempre S el artífice principal de su éxito o
de su fracaso" (Populorum progressio 15) "Como tesis inicial hay
que establecer que la economía debe ser obra, ante todo,
de la iniciativa privada de los individuos, ya actúen estos
por sí solos, ya se asocien entre sí de múltiples
maneras para procurar sus intereses comunes" (Mater et magistra 51)
"El derecho de iniciativa económica es un derecho importante no
sólo para el individuo en particular, sino además para el
bien común. La experiencia nos demuestra que la negación de
tal derecho o su limitación S reduce o, sin más,
destruye de hecho el espíritu de iniciativa, es decir, la
subjetividad creativa del ciudadano (Soll.rei socialis,15) 3.1 - En nuestro
tiempo el papel del trabajo humano es cada vez más
importante en el proceso del desarrollo económico. Hoy más que
nunca, trabajar es trabajar con otros y trabajar para otros.
La organización de ese esfuerzo productivo se realiza en las
empresas, verdaderas comunidades de trabajo y de personas. Es necesario,
pues, reconocer el valor ético del empresariado, de la capacidad
de organizar el encuentro entre las necesidades de los consumidores
y los recursos que sirven para satisfacerlos mediante una contratación
libre. Diligencia, laboriosidad, prudencia, fiabilidad, lealtad, resolución de ánimo, son
virtudes hoy en día necesarias al funcionamiento eficaz de una
economía de empresa. 3.2 - "En nuestro tiempo es cada
vez más importante el papel del trabajo humano en cuanto
factor productivo de las riquezas inmateriales y materiales S Hoy
más que nunca, trabajar es trabajar con otros y trabajar
con otros: es hacer algo para alguien" (C.A.,31) "Organizar ese
esfuerzo productivo, programar su duración en el tiempo, procurar que
corresponda de manera positiva a las necesidades que debe satisfacer,
asumiendo los riesgos necesarios: todo esto es también una fuente
de riqueza en la sociedad actual. Así se hace cada
vez más evidente y determinante el papel del trabajo humano
disciplinado y creativo, y el de las capacidades de iniciativa
y de espíritu emprendedor, como parte esencial del mismo trabajo.
S Es su trabajo disciplinado, en solidaria colaboración, el que
permite la creación de comunidades de trabajo cada vez más
amplias y seguras para llevar a cabo la transformación del
ambiente natural y la del mismo ambiente humano. En este
proceso están comprometidas importantes virtudes, como son la diligencia, la
laboriosidad, la prudencia en asumir los riesgos razonables, la fiabilidad
y la lealtad en las relaciones interpersonales, la resolución de
ánimo en la ejecución de decisiones difíciles y dolorosas, pero
necesarias para el trabajo común de la empresa y para
hacer frente a los eventuales reveses de fortuna. La moderna
economía de empresa comporta aspectos positivos, cuya raíz es la
libertad de la persona, que se expresa en el campo
económico y en otros campos. En efecto, la economía es
un sector de la múltiple actividad humana y en ella,
como en todos los demás campos, es tan válido el
derecho a la libertad como el deber de hacer uso
responsable del mismo" (C.A.,32) 4.1 - La Iglesia no
sólo reconoce el hecho que el mercado libre parece ser
el instrumento más eficaz para asignar recursos y satisfacer necesidades,
sino también su valor ético. En efecto, la economía es
un sector de la actividad humana y en ella, como
en todos los demás campos, es tan válido el derecho
a la libertad como el deber de hacer uso responsable
del mismo. Esto implica, entre otras cosas, aceptar sus límites,
ya que existen numerosas necesidades humanas fundamentales que no encuentran
satisfacción a través del mercado. Para ello el mercado debe
ser controlado oportunamente por las fuerzas sociales y el Estado.
4.2- "Es justo, por tanto, reconocer el valor ético de
la libertad de mercado y, en su interior, el valor
ético del empresariado, de la capacidad de ´organizar el encuentro´
entre las necesidades de los consumidores y los recursos que
sirven para satisfacerlos mediante una contratación libre" (J.P.II,1-5-91). "Da la
impresión de que, tanto a nivel de Naciones, como de
relaciones internacionales, el libre mercado sea el instrumento más eficaz
para colocar los recursos y responder eficazmente a las necesidades.
Sin embargo, esto vale sólo para aquellas necesidades que son
´solventables´ con poder adquisitivo y para aquellos recursos que son
´vendibles´, esto es, capaces de alcanzar un precio conveniente.
Pero
existen numerosas necesidades humanas que no tienen salida en el
mercado. Es un estricto deber de justicia y de verdad
impedir que queden sin satisfacer las necesidades humanas fundamentales y
que perezcan los hombres oprimidos por ellas"(C.A.,32) "Se pone, como
modelo alternativo S una sociedad basada en el trabajo libre
en la empresa y en la participación. Esta sociedad tampoco
se opone al mercado, sino que exige que éste sea
controlado oportunamente por las fuerzas sociales y por el Estado,
de manera que se garantice la satisfacción de las exigencias
fundamentales de toda la sociedad" (C.A.,35) 5.1 El Estado
tiene el deber de participar de diversas formas en la
actividad económica. Indirectamente y según el principio de subsidiariedad, creando
las condiciones favorables al libre ejercicio de la actividad económica.
Directamente y según el principio de solidaridad, poniendo, en defensa
de los más débiles, algunos límites a la autonomía de
las partes y asegurando la cobertura de las necesidades básicas
de todos los habitantes. Tiene, además, el derecho a intervenir
cuando situaciones particulares de monopolio creen obstáculos al desarrollo, y
tiene el deber de proveer a la defensa y tutela
de los bienes colectivos, como son el ambiente natural y
el ambiente humano, cuya salvaguardia no puede estar asegurada por
los simples mecanismos de mercado.
5.2 "Es deber del Estado
proveer a la defensa y tutela de los bienes colectivos,
como son el ambiente natural y el ambiente humano, cuya
salvaguardia no puede estar asegurada por los simples mecanismos de
mercado" (C.A.,40) "El papel del Estado en el sector de
la economía. La actividad económica, en particular la economía de
mercado, no puede desenvolverse en medio de un vacío institucional,
jurídico y político. Por el contrario, supone una seguridad que
garantiza la libertad individual y la propiedad, además de un
sistema monetario estable y servicios públicos eficientes. La primera incumbencia
del Estado es, pues, la de garantizar esa seguridad, de
manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los
frutos de su trabajo y, por lo tanto, se sienta
estimulado a realizarlo eficiente y honestamente.
La falta de seguridad
jurídica, junto con la corrupción de los poderes públicos y
la proliferación de fuentes impropias de enriquecimiento y de beneficios
fáciles basados en actividades ilegales o puramente especulativas, es uno
de los obstáculos principales para el desarrollo y para el
orden económico"(C.A.,48) "El Estado tiene, además, el derecho a intervenir,
cuando situaciones particulares de monopolio creen rémoras u obstáculos al
desarrollo." (C.A.,48) "El Estado debe participar directa o indirectamente.
Indirectamente
y según el principio de subsidiariedad creando las condiciones favorables
al libre ejercicio de la actividad económica, encauzada hacia una
oferta abundante de oportunidades de trabajo y de fuentes de
riqueza. Directamente y según el principio de solidaridad poniendo, en
defensa de los más débiles, algunos límites a la autonomía
de las partes que deciden las condiciones de trabajo, y
asegurando en todo caso un mínimo vital al trabajador en
paro." (C.A.,15) 6.1 No sería verdaderamente digno del hombre
un tipo de desarrollo que no respetara y promoviera los
derechos humanos, tanto los civiles y políticos, como los económicos,
sociales y culturales, incluidos los derechos de las naciones y
de los pueblos. Para ser tal, el desarrollo debe realizarse
en el marco de la libertad y de la solidaridad,
sin sacrificar nunca la una a la otra bajo ningún
pretexto. Para que esta aspiración no quede en letra muerta,
es preciso revisar en forma permanente las normas de derecho
positivo para que traduzcan efectivamente las normas morales que protegen
la dignidad de la persona humana.
Conviene recordar siempre que
el bien común, finalidad primera del Estado, consiste principalmente en
la defensa de los derechos y deberes de la persona
humana.
6.2 "No sería verdaderamente digno del hombre un tipo de
desarrollo que no respetara y promoviera los derechos humanos personales
y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las
Naciones y de los pueblos. Para ser tal, el desarrollo
debe realizarse en el marco de la solidaridad y de
la libertad, sin sacrificar nunca la una a la otra
bajo ningún pretexto".(SRS,33) 7.1 - Es responsabilidad del Estado
garantizar la seguridad jurídica, de manera que quien trabaja y
produce pueda gozar de los frutos de su trabajo. Para
ello es imprescindible que el Estado garantice la existencia de
un sistema monetario estable, pues sin una moneda que conserve
su valor no pueden establecerse relaciones de justicia entre los
agentes económicos. Para cumplir su misión, el Estado necesita el
aporte de todos sus habitantes. Elaborar un sistema fiscal que
imponga equitativamente las cargas y que sea administrado con honestidad,
crea una obligación de conciencia a los contribuyentes.
7.2 -
"Hay quienes profesan amplias y generosas opiniones, pero en realidad
viven siempre como si nunca tuvieran cuidado alguno de las
necesidades sociales. No sólo esto; en varios países son muchos
los que menosprecian las leyes y normas sociales. No pocos,
con diversos subterfugios y fraudes, no tienen reparo en soslayar
los impuestos justos u otros deberes para con la sociedad"
(GS.30). 8.1 La existencia de un Estado fuerte garante
del orden jurídico es una condición necesaria para el desarrollo
en libertad y solidaridad. Un Estado fuerte no es sinónimo
de Estado grande. Es un Estado que asume con eficiencia
y honestidad sus funciones indelegables. La opción preferencial por los
pobres inspirada en el mandato de Cristo exige la constitución
de un sector público que atienda a las necesidades de
los má débiles en materia de seguridad, justicia, educación, salud,
previsión social, vivienda, obras sanitarias y esparcimiento. Los individuos, cuando
más indefensos están en la sociedad, tanto más necesitan el
apoyo y el cuidado de los demás, en particular la
intervención de la autoridad pública. La falta de seguridad, junto
con la corrupción de los poderes públicos y la proliferación
de fuentes impropias de enriquecimiento y de beneficios basados en
actividades ilegales o puramente especulativas, es uno de los obstáculos
principales para el desarrollo y para la promoción de los
más pobres.
8.2 ""En la tutela de estos derechos
de los individuos, se debe tener especial consideración para con
los débiles y pobres. La clase rica, poderosa ya de
por sí, tiene menos necesidad de ser protegida por los
poderes públicos; en cambio, la clase proletaria, al carecer de
un propio apoyo tiene necesidad específica de buscarlo en la
protección del Estado. Por lo tanto es a los obreros,
en su mayoría débiles y necesitados, a quienes el Estado
debe dirigir sus preferencias y cuidados" (RN). Todos estos pasos
conservan hoy su validez. El Papa insiste sobre un principio
elemental de sana organización política, a saber, que los individuos,
cuanto más indefensos están en una sociedad tanto más necesitan
el apoyo y el cuidado de los demás, en particular,
la intervención de la autoridad pública" (CA.10)
9.1 El caracter
moral del desarrollo no puede prescindir tampoco del respeto por
los seres que constituyen la naturaleza visible. En la insensata
destrucción del medio ambiente natural que ha dado origen a
la cuestión ecológica, hay un error antropológico, por desgracia muy
difundido en nuestro tiempo. En vez de desempeñar su papel
de colaborador de Dios en la obra de la creación,
el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la
rebelión de la naturaleza, más bien tiranizada que gobernada.
9.2 "El
caracter moral del desarrollo no puede prescindir tampoco del respeto
por los seres que constituyen la naturaleza visible" (SRS,34) "Es
asimismo preocupante S la cuestión ecológica S En la insensata
destrucción del ambiente natural hay un error antropológico, por
desgracia muy difundido en nuestro tiempo S. En vez de
desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra
de la creación, el hombre suplanta a Dios y con
ello provoca la rebelión de la naturaleza, más bien tiranizada
que gobernada por él" (CA,37)
10.1 El desarrollo no puede consistir
solamente en el uso, dominio y posesión de la cosas
creadas y de los productos de la industria humana. Este
inmenso esfuerzo colectivo, gracias al cual crece el cuerpo de
la nueva humanidad, puede ya presentar como un bosquejo del
mundo futuro en cuanto subordina la posesión, el dominio y
el uso a la semejanza divina del hombre y a
su vocación de inmortalidad. El incremento del Reino de Cristo
es ciertamente distinto del progreso humano, pero en cuanto éste
puede contribuir a que la sociedad humana esté mejor ordenada,
importa en sumo grado al Reino de Dios. El sueño
de un "progreso indefinido" se verifica, transformado radicalmente por la
nueva óptica que abre la fe cristiana, asegurándonos que este
progreso es posible solamente porque Dios Padre ha decidido desde
el principio hacer al hombre partícipe de su gloria en
Jesucristo resucitado.
10.2 "La esperanza de una nueva tierra no debe
anular la preocupación por mejorar esta tierra, donde crece el
cuerpo de la nueva humanidad, que puede ya presentar como
un bosquejo del mundo futuro. El incremento del reino de
Cristo es ciertamente distinto del progreso humano, pero en cuanto
éste puede contribuir a que la sociedad humana está mejor
ordenada, importa en sumo grado al Reino de Dios" (GS,39)
"El desarrollo no puede consistir solamente en el uso, dominio
y posesión indiscriminada de las cosas creadas y de los
productos de la industria humana, sino más bien en subordinar
la posesión, dominio y el uso a la semejanza divina
del hombre y a su vocación a la inmortalidad. Esta
es la realidad trascendente del ser humano" (SRS,29)
"El sueño de
un "progreso indefinido" se verifica, transformado radicalmente por la nueva
óptica que abre la fe cristiana, asegurándonos que este progreso
es posible solamente porque Dios Padre ha decidido desde el
principio hacer al hombre partícipe de su gloria en Jesucristo
resucitadoS Podemos decir, pues, - mientras nos debatimos en medio
de las oscuridades y carencias del subdesarrollo y del superdesarrollo
- que un día, S todas las obras y acciones,
dignas del hombre, serán rescatadas" (SRS,31)
11.1 Decía Pablo VI que
el verdadero desarrollo es el paso, para cada uno y
para todos, de condiciones de vida menos humanas, a condiciones
más humanas. El sentido pleno del desarrollo, pues, depende de
la concepción que nos hagamos del hombre y de la
historia. Para lograr esta forma de desarrollo pleno son necesarios,
además de los técnicos, pensadores de reflexión profunda que busquen
un humanismo nuevo, el cual permita al hombre contemporáneo hallarse
a sí mismo, asumiendo los valores superiores del amor, de
la amistad, de la oración y de la contemplación. La
Iglesia sabe que el misterio del hombre se aclara en
el misterio del Verbo encarnado, Jesucristo, y que la vocación
última del hombre es única y divina la santidad. Sabe
también que la historia es un proceso abierto a la
libertad y responsabilidad del hombre. La concepción cristiana del desarrollo
no remite, pues, a una utopía lejana sino a una
tarea esforzada y cotidiana en favor de hombres y mujeres,
niños y ancianos de carne y hueso. Lo que hagamos
en favor de cada uno de ellos lo hacemos en
favor del mismo Cristo.
11.2 "Si para llevar a cabo
el desarrollo se necesitan técnicos, cada vez en mayor número,
para este mismo desarrollo se exige más todavía pensadores de
reflexión profunda que busquen un humanismo nuevo, el cual permita
al hombre moderno hallarse a sí mismo, asumiendo los valores
superiores del amor, de la amistad, de la oración y
de la contemplación. Así podrá realizar, en toda su plenitud,
el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno
y para todos, de condiciones de vida menos humanas, a
condiciones más humanas" (P.P.,20) |
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