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Autor: Pastoral Social de San Carlos de Bariloche | Fuente: AICA Documentos El juego... ¿De una sana diversión a una peligrosa adicción?
El Departamento de Pastoral Social de la Diócesis de San Carlos de Bariloche, hondamente preocupado por el problema que presenta el juego convertido en una adicción que puede afectar gravemente a las personas, a las familias y a la sociedad, quiere dar su
El juego... ¿De una sana diversión a una peligrosa adicción?
(Noviembre de 2006) Lo lúdico es una parte indispensable de
la vida sana y plena Seguramente, en nuestra infancia, en familia
o con amigos, nos hemos encontrado muchas veces alrededor de
un tablero de cartón o de plástico jugando varias horas
al “Ludo”.
En latín “ludus” significa juego, y por ello se
considera lúdico todo aquello relacionado con el esparcimiento, la recreación,
la diversión, que son actividades indispensables en la vida del
hombre.
En todas las civilizaciones, estas diversiones o esparcimientos, que hacían
más llevadero el trabajo y a veces la subsistencia, permitían
y facilitaban el encuentro de la comunidad.
Muchas veces, alrededor de
un fogón o en el descanso dominical, los pobladores rurales
se entretenían con cuentos, canciones y narraciones, mientras en la
ciudad se organizaban tertulias donde se comentaban hechos de la
realidad cotidiana, se escuchaba música, y se pasaban horas agradables.
Pero
el deporte ha sido en la mayor parte de los
casos lo más representativo de lo lúdico y su práctica
se constituyó en una parte importante como componente de la
educación de niños y jóvenes. De allí lo de una
mente sana en un cuerpo sano.
La competencia en los juegos
de conjunto ha servido y sirve para crear amistades, para
fortalecer el espíritu de pertenencia a un barrio, con los
clubes de fútbol, básquet, voley.
La pertenencia a un club es
para muchos señal incluso de identidad.
Los juegos de azar siempre
han aportado formas de entretenimiento muy atractivas para distraerse: desde
los naipes y la “Generala” hasta la lotería familiar, con
sus cábalas y llamativas denominaciones, como "la niña bonita" o
"il morto qui parla"…
La intervención de la suerte en el
resultado ha generado un sinnúmero de juegos muy representativos de
las distintas culturas.
También la música es un motivo de reunión,
de amistad y de participación, especialmente entre los jóvenes, que
suelen formar conjuntos de folclore, de rock, o de estilos
menos tradicionales.
Hoy la televisión se ha convertido quizá en el
principal medio para aportar el aspecto lúdico de la vida,
llevando a los televidentes en muchos casos a ser pasivos
receptores del entretenimiento.
Podemos afirmar que la distracción, la diversión, el
juego, pueden ser algo muy positivo y digno de ser
fomentado.
El juego puede perder su alegría... Pero el juego puede
desvirtuarse y convertirse en una actividad riesgosa para el pleno
desarrollo de la persona y de la sociedad, especialmente cuando
se basa en apuestas.
El hecho es que muchos juegos de
apuestas, algunos más que otros, tienen la "capacidad" de afectar
a ciudadanos de todo tipo, sin discriminación de edad, sexo,
nivel cultural, nivel económico, personalidad, clase social, generando en ellos
una creciente adicción difícil de superar.
Se denomina adictivo porque el
impulso a jugar es irresistible y va consumiendo progresivamente las
energías psíquicas y físicas del jugador compulsivo.
Este impulso irrefrenable persiste
y avanza en intensidad y urgencia, y finalmente invade, socava
y a menudo destruye todo lo que es significativo en
la vida del jugador. No sólo se pierde dinero, sino
también afectos, vínculos, trabajos y proyectos.
El jugar en forma compulsiva
es una enfermedad que se denomina ludopatía y es un
trastorno reconocido incluso por la Organización Mundial de la Salud,
pero a diferencia de otras adicciones (alcohol, drogas, tabaco) no
hay una sustancia que se consuma y por eso la
ludopatía es una adicción de comportamiento.
Como se dijo, la ludopatía
puede afectar a toda clase de personas y se presenta
tanto en hombres como en mujeres, jóvenes o mayores.
¿Cuáles
son los síntomas de la ludopatía? El jugador compulsivo miente acerca
de su asistencia a los lugares de juego o a
su relación constante con él. Descuida a su familia, a
su pareja; se aísla del núcleo de amigos por estar
interesado sólo en jugar apostando. Toma dinero prestado a escondidas,
o llega incluso a robarlo.
Juega para recuperar lo perdido, pero
se engaña y se endeuda cada vez más; sus apuestas
aumentan con el fin de obtener la satisfacción que calme
ese impulso descontrolado.
Juega buscando aliviar la presión causada por los
incumplimientos sociales y financieros y las deudas crecientes.
Y, aunque se
lo proponga varias veces, no puede dejar de jugar; y
queda atrapado en un círculo del cual no puede salir
solo. Lo peor que puede suceder en el potencial enfermo es
decir: "a mi no me va a pasar". Los casinos
y los apostadores... La gente va a los casinos buscando distracción
y diversión. En general, son salones sin ventanas ni relojes
a la vista, para dar la sensación de que el
tiempo no pasa, y su cuidada decoración e iluminación crea
un ambiente que contagia el asombro y la concentración.
En los
últimos tiempos ha aumentado el número de concurrentes a estos
locales, sumando a más mujeres y jóvenes, con edades que
oscilan entre los veinte y treinta años. Parecería que estuvieran empezando
a cambiar el pub por las apuestas.
Además, los casinos han
diversificado apreciablemente sus actividades y se han convertido más en
centros destinados a los entretenimientos que en un espacio dedicado
exclusivamente a las apuestas. Muchos de ellos ofrecen shows musicales
u otros espectáculos de distinto tipo y calidad; una “excelente”
forma de acercar público que de otra manera no hubiera
pensado en asistir a las salas de juego. Pero de
allí a la mesa de apuestas no hay mucha distancia,
porque el objetivo final del casino es que la gente
juegue ya que de allí obtiene la mayor parte de
sus ganancias.
Cualquier cliente puede convertirse en un adicto porque el
lugar le da la sensación de ayudarle a calmar su
soledad o porque le aporta una cuota de magia que
cree no encontrar en otro lado.
El perfil de los
apostadores suele ser alguno de los siguientes: • El ludópata:ojeroso, cansado,
extraviado, y capaz de entregar lo que no tiene a
cambio de un par de fichas nuevas. Pierde la noción
del tiempo encerrado entre las paredes del establecimiento dedicado al
juego.
• consciente de que sólo puede gastar 20
pesos en toda la noche y en esos límites trata
de mantenerse. Va una vez por semana si puede dejar
a los chicos al cuidado de alguien.
• La parejita: que
aunque no viene a apostar está en el casino y
eso es importante para la empresa porque en algún momento
va a querer probar suerte. De allí las confiterías y
las salas de espectáculos anexas a los casinos.
• El habitué:
fanático del ambiente y de la timba. Tienen entre 50
y 60 años y en general están solos. Cambiaron la
mesa del bar por la mesa del casino porque el
casino, en muchos lugares, no cierra nunca y siempre hay
gente, pese a que no se comunican entre sí.
• La
desesperada: denominada en el sentido femenino porque suelen ser amas
de casa y acostumbran jugar por la mañana para ganarse
unos pesos, aunque deban dejar a sus hijos esperando en
la vereda. Generalmente prefieren los tragamonedas.
• Los que quieren salvarse:
en su mayoría son pobres, titulares de los Planes Sociales,
y van con la esperanza de conseguir el dinero para
llegar a fin de mes. Terminan dejando su sueldo y
con él sus esperanzas.
Un estudio reciente del Servicio de Adicciones
del Hospital de Agudos de Buenos Aires asegura que en
general los hombres comienzan a jugar a los 15 años
y la mujeres a los 30 años, y existe una
clara diferenciación a la hora de elegir el tipo de
juego. Las mujeres tienden a preferir el bingo y las
máquinas tragamonedas, mientras que los hombres se inclinan por las
mesas del casino o las apuestas en el hipódromo, donde
siempre hay más dinero en juego y mayor competencia.
Algunos
testimonios reales de personas adictas al juego.. "Perdí todo, mi trabajo,
mi familia, todo. Llegué a hacer cualquier cosa con tal
de conseguir algo de plata para jugar en los casinos.
Hoy estoy arruinado"
"No te das cuenta empezás con una apuesta
una noche para pasarla bien, y después otra y otra
y cuando te das cuenta estás perdiendo en la ruleta,
desesperado por encontrar plata donde sea para seguir apostando"
"Yo tenía
un buen pasar, era empleado, tenía una familia bien constituida,
nos arreglábamos y hoy estoy sólo, tratando de empezar de
nuevo"
"Una señora se hizo caca encima. Estuvo horas y horas
frente a dos tragamonedas, apostando en las dos a la
vez. Iba ganando plata pero se aguantaba las ganas de
ir al baño hasta que ya no pudo y se
hizo encima. Tuvo que ir a buscarla la hija pero
antes pidió que le pagaran todas las fichas que había
acumulado."
"Hay jugadores que dejan sus hijos encerrados en el auto
y se van a jugar como si nada, parece que
se olvidaran de ellos." “Mi papá trabaja en el casino”, afirman
alumnos de un jardín de infantes de Bariloche, hijos de
jugadores compulsivos.
¿Qué afirma la sociedad sobre la instalación de
casinos en pueblos y ciudades?
Argumentos a favor según los
defensores: • En lugares de atracción turística se constituye en un
atractivo adicional para los visitantes.
• Se convierte en una nueva
forma de esparcimiento para los residentes permanentes, en especial cuando
las inclemencias del tiempo hacen difícil encontrar alternativas de diversión.
•
Es una forma alternativa de hacer crecer una ciudad pequeña.
•
Crea fuentes estables de trabajo.
• A nadie se le obliga
a concurrir al casino.
Argumentos en contra: • En lugares turísticos
como los de la zona de Bariloche y aledaños (Villa
La Angostura, El Bolsón, San Martín de los Andes), la
belleza del paisaje, las excursiones y su disfrute en familia
son suficientes atractivos como para no depender de los casinos
para el éxito turístico. Por otra parte, el crecimiento de
la actividad turística ha sido independiente de la existencia de
estas salas de juego.
• Las actividades de esparcimiento complementarias al
turismo pueden hacerse instalando salas de teatro, centros de convenciones,
salones para presenciar espectáculos musicales, que generan mayor deleite y
sociabilidad que los casinos.
• En Europa, en general los casinos
no se instalan en ciudades de menos de 100.000 a
200.000 habitantes, y mucho menos en localidades como Ingeniero Jacobacci.
•
Las fuentes de trabajo que crean los casinos no suele
ser significativa comparada con las otras existentes en las ciudades.
•
Está comprobado que los amplios horarios de actividad de los
casinos, en algunos lugares las 24 horas, alientan la concurrencia
de residentes permanentes y no de turistas, con la consecuente
repercusión negativa sobre el trabajo y la atención de la
familia, y contribuyendo al ocio malsano.
• Más allá de los
ludópatas, buena parte de los ingresos de los casinos, en
especial de los ubicados en zonas de los barrios de
las ciudades, provienen de los magros salarios de los pobres
que buscan allí la solución mágica a su situación económica
y/o a su falta de trabajo. Esto se verifica en
Bariloche en el casino instalado en el Shopping Patagonia de
la calle Onelli.
• A veces el dinero empleado en la
construcción de estos emprendimientos es producto del blanqueo de actividades
no necesariamente lícitas.
Algunos datos... • En Argentina los juegos de
azar generan un movimiento de cerca de 10.000 millones dólares
por año (casi el 25 % del presupuesto de la
Nación) y emplean 13.000 personas (frente a los más de
15 millones que representa la población económicamente activa del país).
Es decir, es muy alto el movimiento de dinero y
bajo el nivel de empleo.
• No se conocen los datos
de ganancias del juego pero si se asimilaran a los
existentes en otros lugares del mundo podría decirse que en
Argentina generarían cerca de 4.000 millones de dólares anuales. Esto
equivaldría al sueldo anual de un millón trescientas mil personas
considerando el sueldo medio del país.
• En la región funcionan
cerca de 20 salas de juego y hay locales en
ciudades grandes como Neuquén y Viedma; en turísticas, como Bariloche
y la Grutas; y en otras decididamente pequeñas, como Buta
Ranquil, Las Lajas, y ahora se propone a Ing. Jacobacci.
Se supone que en esta ciudad el casino aportará unos
1.300 pesos mensuales de impuestos, cantidad realmente muy baja para
compensar los inconvenientes que generará. En Bariloche, sólo aportarían 3.500
pesos por mes de impuestos municipales.
• En la provincia de
Río Negro existen salas de juego en Cipoletti, Roca, Catriel,
Choel Choel, Las Grutas, Bariloche (con tres salas), Viedma, El
Faro.
• La recaudación por juegos de azar en Río Negro
generará ingresos brutos por unos 120 millones de pesos en
el año 2006 (casi el doble del presupuesto del Municipio
de Bariloche, y equivalente al 28 % de la recaudación
de esta provincia).
• Esta recaudación por juegos de azar en
Río Negro viene creciendo casi el 20% por año; esto
indica que cada vez se juega más, lo cual no
es un índice alentador.
• Por venta directa de los juegos
(quínela y otros juegos con pozos) se obtiene 87 pesos
de cada 100 recaudados y de los cánones que pagan
los casinos solo 13 pesos de cada 100. Es decir
que la parte de los juegos de azar que deja
más ganancias es la que menos contribuye a la mencionada
recaudación. O sea que los cánones de los casinos son
muy bajos e incluso en el año 2000 la empresa
que funciona en Bariloche puso muchos impedimentos para el pago
que le correspondía efectivizar.
• De los 120 millones recaudados en
Río Negro, según la ley nro. 48, se distribuyen unos
24 millones para Salud y Educación, unos 4,4 millones van
a otras actividades de interés social y 1,45 millones a
capitalizar la Lotería Provincial.
• En la ciudad de Neuquén el
Casino recauda 72 millones de pesos por año y el
juego creció allí casi un 46 % entre el 2005
y 2006 y se estima que el nivel de ganancias
de la empresa oscilaría en los 30 millones de pesos
por año.
Para reflexionar juntos Se debe distinguir claramente entre las
actividades lúdicas, como son la recreación, el deporte y el
esparcimiento, de la perniciosa influencia de los juegos de azar,
en especial los que se brindan en los casinos, que
además de facilitar la adicción patológica al juego, afectan especialmente
a las familias más pobres, que ven allí la solución
mágica a sus problemas económicos y afectan a los jóvenes
que son atrapados por el egoísmo de un juego esencialmente
individualista y que atenta contra la cultura del trabajo y
contra la solidaridad.
Por esto, el Departamento de Pastoral Social de
la Diócesis de San Carlos de Bariloche no está de
acuerdo con la apertura de salas de juego en lugares
como Jacobacci y El Bolsón, se congratula del rechazo por
parte de la sociedad de Villa La Angostura a la
apertura de un casino mediante una votación, y apoya la
reducción de los horarios de funcionamiento de estas salas en
Bariloche como forma de no estimular el acceso de los
residentes permanentes.
Pero, como en muchas otras cuestiones que afectan a
la sociedad, a las familias, a los jóvenes y particularmente
a los más pobres, el Departamento de Pastoral Social cree
que es con la educación desde la escuela y el
hogar, y desde el ejemplo de los gobernantes que se
logrará evitar el fomento de este tipo de actividad que
no tiene como finalidad acrecentar el aspecto lúdico del hombre
y la comunidad, sino asegurar ganancias fáciles y sin riesgo
a las empresas que la propician.
Es fundamental alentar las actividades
deportivas para jóvenes y niños, la construcción y operación de
centros comunitarios en los barrios para que sean utilizados como
mecanismos de contención e incorporación de la gente al disfrute
de la música, el teatro, el cine, los juegos y
toda forma de arte, así como la participación activa y
comunitaria en capillas y centros religiosos, aportando la componente espiritual.
Estos espacios son más eficaces y sustentables para alcanzar el
objetivo de dignificación del ser humano que las más simples
y muchas veces inoperantes prohibiciones.
Queremos cerrar esta reflexión con las
palabras de Papa León XIII dirigidas a los empresarios, en
su Encíclica Rerum Novarum: "buscar su ganancia en la pobreza
ajena no lo permitan ni las leyes divinas ni humanas,
y hay que evitar que los ricos perjudiquen en lo
más mínimo, los intereses de los proletarios, ni con violencia,
ni con engaños " (R.N nro. 20)
Nota: Para elaborar este
Folleto se ha consultado el siguiente material: Revista Hablemos Número 7
de julio 2006 el artículo Jugar Hasta Perderse
Adrián Arden, "Casinos,
entre el juego y la obsesión", Diario Río Negro, 23
de abril del 2006
Varios números del Diario Río Negro de
donde se extrajo la información sobre Datos Para ayudar a
los adictos al juego en Bariloche hay reuniones los lunes
y jueves, de 20:00 a 22:00, en J. J.
Paso 156, teléfono (02944) 15.581443.
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