La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Tomás Salas | Fuente: Conoze.com La Iglesia y la Economía
Tomás Salas nos ofrece tres precisiones para entender el vínculo entre Iglesia y economía.
La Iglesia y la Economía
La economía es un medio, el Gran Medio por excelencia.
Nada puede hacerse sin ella, pero nada auténticamente valioso puede
hacerse "sólo" con ella. Adorar el dinero como un fin
en sí mismo es una idolatría; desdeñarlo en una ingenuidad.
La
Iglesia, como todas las instituciones, necesita de la economía para
cumplir sus funciones; para ella el dinero es importante, como
para cualquier grupo humano que quiera tener una proyección general.
Ni más ni menos. Me gustaría hacer algunas precisiones en torno
a la relación de la Iglesia con la economía, ya
que parece que, sobre este tema, habitan en nuestras cabezas
muchos tópicos.
Primera precisión. En términos puramente humanos, de eficacia, hay
que reconocer que la Iglesia saber "rentabilizar" sus recursos; sabe
hacer "más" con "menos". Todo el mundo conoce la buena
administración de las órdenes religiosas sobre aquellas instituciones que tienen
a su cargo. Se exprime hasta el último céntimo, se
aprovechan al máximo los recursos, sobre todo los recursos humanos.
Este buen funcionamiento se basa en la conjunción del centralismo
(poder centralizado y, en última instancia, decisorio) con la autonomía
de cada parte en aquello que le concierne. La Iglesia,
desde el punto de vista funcional, es una enorme máquina
bien organizada, donde cada pieza (institución educativa, centro asistencial, parroquia)
tiene la suficiente autonomía para cumplir su cometido y la
suficiente ligazón con el conjunto para que el amplio margen
de autonomía no se convierta en un caos.
Un segundo aspecto.
Este manejo de recursos no se hace sólo con criterios
de eficacia -lo que ya es bastante- sino con criterios
de rigor moral. La inmensa mayoría de las personas que
manejan lo recursos de la Iglesia lo hacen honradamente. En
un país como España, donde la palabra "corrupción" se ha
oído en tantas ocasiones, nunca la Iglesia se ha visto
envuelta en ningún caso real de esta naturaleza. A esta
actitud de honradez hay que añadir la transparencia. Pocas instituciones
tienen sus cuentas más claras y públicas. Cada parroquia, cada
diócesis, cada institución hace públicas sus cuentas periódicamente.
Y tercero. La
Iglesia gasta más en proyectos externos (ayudas de todo tipo
a las personas que lo necesitan) que en mantener su
propia maquinaria. Los llamados "gastos de funcionamiento", que siempre se
disparan en los organismo estatales, en ella son menores que
"los gastos de inversión". En una palabra, gasta más en
los demás que en sí misma. Su mayor criterio económico
no es tener para guardar, sino dar para tener.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR