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Autor: Zenit.org | Fuente: Zenit.org Los efectos colaterales de las crisis demográfica en Europa
¿Qué tipo de consecuencias económicas trae el cambio en la población europea? Profundo análisis sobre el crecimiento económico sin crecimiento de población.
Los efectos colaterales de las crisis demográfica en Europa
Europa hará frente pronto a graves problemas económicos causados por
el declive de su fuerza activa de trabajo. Ésta es
una de las preocupaciones expresadas por Vladimir Spidla, comisario de
la Unión Europea para el empleo, los asuntos sociales y
la igualdad de oportunidades, en una reciente conferencia en Bruselas.
En
un nota de prensa el 11 de julio, la oficina
del comisionado explicaba que no sólo el así llamado Modelo
Social Europeo necesita ser modernizado. Hay también necesidad de más
niños, y de equilibrar mejor trabajo y vida familiar. Fallar
en estas tareas «golpearía directamente en el futuro crecimiento económico
de Europa, además pondría una carga potencialmente insostenible en las
espaldas de las mujeres», observaba la nota.
La conferencia es parte
de lo que se denomina «el Proceso de la Carta
Verde», que continuará hasta el 15 de octubre. Tras la
publicación de una Carta Verde el pasado marzo, la Comisión
Europea está ahora desarrollando un periodo de consultas, titulado «Confrontar
el Cambio Demográfico: Una Nueva Solidaridad entre Generaciones».
La Carta Verde,
hecha pública el 16 de marzo, contiene una dura constatación
de los desafíos demográficos a los que se enfrenta Europa.
Comenzaba observando que, aunque las familias todavía constituyen una parte
esencial de la sociedad europea, no encuentran un ambiente circundante
que lleve a criar hijos.
En el 2003, la población natural
de Europa subió sólo un 0.04%. El crecimiento de la
población se pronostica que continuará, lentamente no obstante, hasta el
2025. La población en los estados miembros de la Unión
Europea alcanzará los 458 millones este año, aumentando hasta los
469,5 millones en el 2025.
Pero, sin excepción, la tasa de
fertilidad está en todas partes por debajo del umbral necesario
para la renovación de la población, cerca de 2,1 niños
por mujer, e incluso ha caído por debajo del 1,5
en muchos países.
De hecho, 55 de las 211 regiones de
los antiguos 15 estados miembros ya vieron una caída en
la población durante la segunda mitad de los noventa. Y
en 10 de los nuevos estados ha habido una caída
en 35 de las 55 regiones, debido a la disminución
y a la emigración. El resultado: entre el 2000 y
el 2030, el porcentaje de los 25 estados miembros de
la Unión Europea en la población mundial es probable que
se hunda del 12% al 6%.
Los países que podrían entrar
en los próximos años en la Unión Europea también hacen
frente a graves problemas demográficos. Los pronósticos para Bulgaria y
Rumanía muestran un crecimiento negativo (-21% y –11% respectivamente, para
el 2030). La población de Croacia también se prevé que
descienda, en un 19%. La gran excepción es Turquía, donde
la población subirá en más de 19 millones entre el
2005 y el 2030, un aumento del 25%. Amenaza económica Las consecuencias
económicas de los cambios de población plantean un grave desafío.
La Carta Verde establece claramente: «Nunca en la historia ha
habido crecimiento económico sin crecimiento de población».
La quiebra demográfica es
especialmente pronunciada cuando se llega a la edad laboral (15-64
años). Entre el 2005 y el 2030 el número de
quienes estén en esta categoría caerá en 20,8 millones.
El número
de adultos jóvenes (25-39 años) comenzará a caer en el
2005, y esta tendencia se acelerará significativamente después del 2010,
con una caída del 16% entre el 2010 y el
2030. El número de los comprendidos entre los 40 y
54 años caerá en el 2010. En contraste, el número
de personas con 55 años o más crecerá un 9,6%
entre el 2005 y el 2010, y un 15,5% entre
el 2010 y el 2030.
Un informe anterior de un grupo
dirigido por Wim Kok, observaba que este proceso de envejecimiento
podría causar que el potencial crecimiento anual del producto interior
bruto en Europa caiga del 2% al 2,25% actual, a
un 1,25% en el 2040. El informe sugiere algunos pasos que
se deberían dar para hacer frente a esta amenaza.
-- Las
políticas deberían enfocarse en conseguir empleo para las personas, especialmente
ciertos grupos de población como las mujeres y las personas
tanto jóvenes como ancianas. En esta área, Europa está detrás
de países como Estados Unidos. La tasa de empleo de
65 a 74 años en la Unión Europea era del
5,6% en el 2003, comparada con el 18,5% de Estados
Unidos.
-- Se necesitan mayores esfuerzos especialmente a la hora de
integrar a los jóvenes al mercado de trabajo y animarles
para que sigan carreras «no-lineales», que les harán alternar entre
empleo, estudio, desempleo y reinstrucción o puesta al día en
habilidades.
Esto no será fácil. El informe observa que la tasa
de desempleo para los menores de 25 años era del
17,9% el pasado diciembre, comparado con el 7,7% de los
de más de 25 años. Además, las habilidades aprendidas en
la escuela no están siempre en línea con los requisitos
de la economía actual, y el nivel de fracaso escolar
es todavía una fuente de preocupación. En el 2002, un
16,5% de los de edad entre 18 y 24 años
dejaban la escuela sin calificaciones.
-- Prestar más atención a la
innovación y al aumento de productividad, incluyendo inversiones en recursos
humanos y una mayor productividad a través de reformas económicas,
investigación e innovación.
-- Es necesario modernizar los sistemas de asistencia
social, especialmente las pensiones, para asegurar sus sostenibilidad económica y
permitirles hacer frente a los efectos del envejecimiento demográfico.
Al tratar
el aumento de niños, la Carta Verde observa que las
encuestas han revelado una diferencia entre el número de niños
europeos que se querrían tener (2,3) y el número que
actualmente se tienen (1,5).
Esto implica que, si se toman las
medidas adecuadas, la tasa de fertilidad podría subir. La baja
tasa actual de fertilidad es el resultado de una serie
de obstáculos, explica el informe. Éstos incluyen las dificultades para
encontrar trabajo; el coste del hogar; y la falta de
incentivos, como los beneficios familiares, las licencias de paternidad, el
cuidado de los hijos e igualdad de salarios.
Otro remedio es
la inmigración, aunque el informe sostiene que esto no será
suficiente para solucionar todos los problemas. La inmigración también será
necesaria para sustituir a las personas de edad laboral y
reforzar la población en general.
Pero esto trae consigo la necesidad
de manejar de modo efectivo y transparente los mecanismos de
admisión de inmigrantes. Además, es necesario reforzar las políticas de
integración e igualdad de oportunidades, para lograr un equilibrio entre
los derechos y responsabilidades respectivas de los inmigrantes y de
las sociedades de acogida, explicaba el informe. Solidaridad Los cambios demográficos traerán
consigo una nueva serie de desafíos para la sociedad. «Nuestras
sociedades tendrán que inventar nuevas formas de liberar el potencial
de los ciudadanos jóvenes y ancianos», indicaba la Carta Verde.
Tratar estos cambios requerirá un aumento en la solidaridad entre
generaciones, «basada en el apoyo mutuo y en la transferencia
de habilidades y experiencia».
Un rasgo notable será el envejecimiento de
la población europea. Habrá un aumento en el número de
personas muy ancianas (80 años o más), del 17,1% entre
el 2005 y 2010, y del 57,1% entre el 2010
y el 2030. En el 2030 este grupo de edad
sumará cerca de 34,7 millones, en comparación con los 18,8
millones de hoy.
Esto planteará problemas especialmente para las mujeres, debido
a la viudedad femenina resultado de la diferencia en la
supervivencia entre sexos. Y las pensiones de retiro para las
mujeres son significativamente menos generosas que para los hombres. Las
mujeres también tienen carreras más cortas y ganan menos durante
sus vidas laborales.
En cuanto a la vuelta al crecimiento demográfico,
el informe afirmaba que hay dos cuestiones básicas: «¿Qué valor
damos a los niños? ¿Queremos dar a las familias, cualquiera
que sea su estructura, su debido lugar en la sociedad
europea?». Las respuestas pueden determinar el futuro de Europa.
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