 |
| Administración efectiva |
Un hombre tenia 3,000 dólares, mismos que utilizó para
abrir tres pequeñas tiendas en las que invirtió 1,000 dólares
en cada una. Para administrarlas contrató tres personas de su
confianza con quienes acordó que su salario y los gastos
de los locales correrían a cuenta directa de él, y
no de las tiendas hasta en tanto no se establecieran
en forma. Pasado el primer mes, este hombre obtuvo de
su trabajo 300 dólares que decidió invertir en sus tiendas
proporcionándoles 100 a cada una. Sin embargo antes de entregarles
el dinero, decidió hacer cuentas con ellos para ver que
avance tenían. El Primero le dijo que tenia en la
tienda mercancía por 1,000 dólares, pues todo lo que había
vendido en ese tiempo lo había reinvertido; el segundo le
dijo lo mismo, a diferencia que éste le entregó 250
dólares que había obtenido de ganancia; el tercero de ellos
le dijo que solo habían 800 dólares en mercancía pues
había vendido 200 mismos que estaban disponibles para lo que
el hombre decidiera. Ante este panorama, el dueño de las
tiendas cambió su forma de pensar respecto a la nueva
inversión de los 300 dólares, pensaba que no debía invertirlo
de manera equitativa, así que decidió consultar con varios de
sus amigos para recibir consejo. Hubo quien sugirió le diera
200 al segundo y 50 y 50 al resto, otro
le dijo que hiciera una distribución porcentual basado en el
manejo de efectivo así al primero seria el 33.0%, al
segundo el 41.0 % y el 26.0% al tercero, otra
persona le sugirió que invirtiera los 300 en la tienda
del segundo y al resto no le diera nada, ¿tu
que sugieres?..... Si participas de este ejercicio mental, es muy probable
que tu tengas una sugerencia diferente a las dos ya
vertidas…. haz una pequeña pausa en este momento y piensa
cual sería tu sugerencia por favor….. Lo que pretendo con este
ejercicio es demostrarte que tu al igual que yo y
que la mayoría de las personas en el mundo tienes
habilidad y capacidad administrativa, quizá no seas un buen administrador,
pero eso no significa que no tengas la habilidad. En
el ejemplo anterior, el dueño de las tiendas despidió al
primero y al tercero, pues ambos están robando al no
entregar las ganancias; contrató a dos nuevos a quienes les
transmitió la experiencia anterior (para ayudarles a no caer en
la misma tentación) y felicitó al tercero a quien también
le explicó el resultado anterior, dejando a los nuevos con
1,000 de mercancía cada uno e invirtió los 300 con
el segundo. Es probable que esta decisión tampoco sea la mejor
y no coincida con la tuya, sin embargo es una
manera de administrar en esta situación. leamos lo siguiente: “14Porque el
reino de los cielos es como un hombre que yéndose
lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
15A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y
a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad;
y luego se fue lejos.” (Mateo 25:14) Está porción de la
Escritura cambió mi vida hace varios años cuando comprendí que
Dios es el Amo y Señor de todo lo que
hay en esta tierra y que a sus hijos Él
permite administrar sus recursos a cada cual conforme a su
capacidad.
En otras palabras puedo asegurar que los hijos de
Dios que no tienen más es porque sencillamente no tienen
capacidad para administrar más. Es como el ejemplo del principio
donde el dueño de las tiendas debe decidir a quien
dar más en administración inclinándose por el que mejor administre,
y si nos ponemos en ese mismo lugar es muy
seguro que haremos lo mismo. Así Dios nuestro Señor nos
da a cada uno conforme a nuestra capacidad. Recuerdo hace tiempo
leí un artículo de hombres y mujeres jóvenes y con
mucho éxito en los negocios, en el caso que leí
el 80% de ellos eran hijos de magnates quienes les
heredaron la fortuna que ahora administran, y es perfectamente comprensible
que los hijos de padres ricos también lo sean pues
sus padres les proveen de esa riqueza, de esos jóvenes
depende administrarla. Así que muchas veces me he preguntado porque
si somos hijos del gran Rey, sufrimos tanto de carencias
económicas, y la respuesta está en el pasaje que ya
leímos, es debido a nuestra falta de capacidad. La Biblia menciona
como hubo muchos varones de Dios inmensamente ricos, por citar
algunos Abraham, José, Job, David, Salomón, etc.. En nuestros días
hay hermanos que son inmensamente ricos también, ¿Cuál es su
secreto? En el mismo pasaje que leímos, más adelante dice: “19Después
de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y
arregló cuentas con ellos.” Es claro que tendremos que dar
cuentas a Dios de esos bienes que nos ha dado,
y también que al que mejor administre se le dará
más como lo dice el verso 20 al 28 “20Y
llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco
talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he
ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21Y su señor le
dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de
tu señor. 22Llegando también el que había recibido dos talentos,
dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado
otros dos talentos sobre ellos. 23Su señor le dijo: Bien,
buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre
mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
24Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo:
Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde
no sembraste y recoges donde no esparciste; 25por lo cual
tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la
tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26Respondiendo su señor,
le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde
no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27Por tanto,
debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al
venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los
intereses. 28Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene
diez talentos. 29Porque al que tiene, le será dado, y
tendrá más; y al que no tiene, aun lo que
tiene le será quitado.” Antes de continuar quisiera adelantarme al pensamiento
de muchos que piensan en aquellos que sin ser hijos
de Dios gozan de inmensas fortunas, pues bien, en principio
entendamos que Satanás tiene potestad sobre los reinos de este
mundo, y a quien quiere él le da riquezas y
poder: “5Y le llevó el diablo a un alto monte,
y le mostró en un momento todos los reinos de
la tierra. 6Y le dijo el diablo: A ti te
daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque
a mí me ha sido entregada, y a quien quiero
la doy.” (Lucas 4:5-6), Así que en aras de apartar
a algunos de Dios, una de las artimañas Satánicas es
el dinero y el poder. Generalmente quienes hacen pactos diabólicos
es lo que piden, dinero y poder. Por otra parte
el Salmo 73 habla muy claro de estas personas y
de los sentimientos que despiertan muchas veces en los hijos
de Dios que llegan a envidiarle por su fortuna, leamos
algunos versos del salmo 73: “2En cuanto a mí, casi
se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque
tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los
impíos. Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos. 11Y
dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
12He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron
riquezas. 13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado
mis manos en inocencia; ……….16Cuando pensé para saber esto, Fue
duro trabajo para mí, 17Hasta que entrando en el santuario
de Dios, Comprendí el fin de ellos. 18Ciertamente los has
puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. 19¡Cómo han
sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores……… 22Tan
torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia
delante de ti. 23Con todo, yo siempre estuve contigo;
Me tomaste de la mano derecha. 24Me has guiado según
tu consejo, Y después me recibirás en gloria. 25¿A quién
tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera
de ti nada deseo en la tierra. 26Mi carne y
mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y
mi porción es Dios para siempre. 27Porque he aquí, los
que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo
aquel que de ti se aparta.” Una vez que nos
queda claro que no es lo mismo la riqueza material
que proporciona Satanás y la riqueza material que proporciona Dios,
tratemos de retomar el principio que establece que Dios reparte
a cada uno conforme a su capacidad, refriéndose esto a
la capacidad administrativa. ¿Cómo ser un buen administrador delante de Dios?.
Una regla elemental en el manejo de las finanzas personales
es no gastar por arriba de los ingresos. ¿Significa esto
que si mi ingreso es de 1,000 mensual no debo
comprar algo que cuesta 2,000?; no necesariamente es así, aquí
lo primero es definir si necesito aquello que cuesta el
doble de mi ingreso mensual, y puede tratarse de un
artículo que proporciona un bien indispensable, recreativo, decorativo, etc.… si
la decisión es adquirirlo, entonces debemos programar el gasto, haciendo
un presupuesto considerando un ingreso semestral o anual a efecto
sea la base del cálculo de nuestro poder adquisitivo; si
ganamos 1,000 mensuales, entonces tendremos 12,000 al año, y debemos
antes de cualquier cosa, tomar en cuenta los gastos fijos
como alimentos, vestido, escuela, pagos de luz, agua, renta, etc..
en ese mismo período de tiempo, así que si después
de considerar el costo de nuestras necesidades básicas quedare un
remante, será esa la pauta a seguir para adquirir aquello
que no es indispensable y que nos causa cierta satisfacción.
En el caso en el que no hay tal remanente,
entonces debemos abstenernos de adquirir aquello que no podemos comprar.
Y además debemos ajustar nuestro nivel de vida al nivel
de ingresos. Si hacer esto te resulta imposible, entonces también
es imposible que parezcas algún día como un buen administrador
delante de Dios. Un principio, elemental y básico en la administración
(mayordomía) cristiana, es depositar en el alfolí el dinero que
Dios te da para tal fin. Esto es que dentro
de la cantidad que Dios te da para administrar cada
día, semana, quincena, o mes, hay una pequeña parte que
pertenece a Su Obra y que Dios espera deposites en
el alfolí. Cientos de Cristianos no aceptan esta verdad Bíblica,
no entienden que Dios nos pone a prueba al darnos
ese dinero dentro del que nos da como ingreso para
depositarlo en el alfolí y discuten y argumentan que su
obligación es dar lo que quieran dar, y rechazan el
diezmo, aprueban la ofrenda y algunos dicen que la ofrenda
es mejor que el diezmo cuando la realidad es que
ni siquiera ofrendan el equivalente al diezmo. Finalmente esto es
parte de la administración de los bienes de Dios pues
quien no entrega al Señor lo que es de Él,
le esta ROBANDO a Dios “8¿Robará el hombre a Dios?
Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te
hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9Malditos sois con
maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.” (Malaquías
3:8-9) De muchos he escuchado que su dinero no les alcanza
para dar el diezmo u ofrenda, esas personas, están robando
a Dios, pues aunque “no les alcance” una parte de
ese dinero no es de ellos, un ejemplo que debe
servirnos de algo es el descuento de impuestos que aparecen
en la nómina del trabajador. Donde el trabajador no tiene
opción de decidir si la empresa le descuenta o no
tal cantidad para el impuesto o la seguridad social, sencillamente
cuando él recibe su pago, la deducción ya está hecha.
Dios nos da la libertad de demostrarle cuan buenos administradores
somos al hacernos saber que hay una cantidad mínima en
ese ingreso que NO ES NUESTRA sino de Él y
que debemos tener la FUERZA DE VOLUNTAD para apartarla y
depositarla en el alfolí, pero si esto tan simple te
resulta imposible, luego entonces eres un MAL ADMINISTRADOR(A) y no
esperes que Dios te de más pues aun en lo
poco no puedes serle fiel. Jesús dijo : “23¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el
eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de
la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto
era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.” (Mateo 23.23),
quienes están en contra del Diezmo, argumentan que esta instrucción
del Señor Jesús fue hecha antes de consumar el antiguo
Pacto, y en su lugar apelan a la instrucción Paulina
que dice: “1En cuanto a la ofrenda para los santos,
haced vosotros también de la manera que ordené en las
iglesias de Galacia. 2Cada primer día de la semana cada
uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo,
para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.”
(1 Corintios 16:1-2). Utilizando la lógica más simple y elemental,
para no fallar ante Dios, ¿Cuál es la mejor manera
de calcular esa prosperidad base de tu ofrenda?, ¿no crees
que la manera más sencilla es utilizar la fórmula que
Dios proveyó a su pueblo?, ¡el diezmo!, la décima parte,
así que quienes no diezman debieran como mínimo ofrendar la
décima parte de sus ingresos. Y por favor, no cometas el
error de pretender ser tu quien administre el diezmo de
Dios, pues la Biblia dice, que debes depositarlo en el
alfolí. En la Iglesia hay responsables de la administración de
ese dinero, no lo eres tu, no te equivoques. Cuando me
permití entender esto que Dios me había mostrado varias veces
hace ya varios años, mi situación económica cambió de forma
increíble, hoy estoy muy lejos de las carencias de antaño,
y aunque quisiera estar aun mejor, estoy perfectamente conciente que
Dios no me da más allá de lo que es
mi capacidad administrativa de Sus bienes, Él me ha prosperado
conforme fui mejorando en mi capacidad administrativa, pero aun me
falta mucho trecho, y puedo con mi vida y testimonio
asegurar que Dios es fiel a sus promesas cuando dice:
“10Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en
mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de
los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los
cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11Reprenderé
también por vosotros al devorador, y no os destruirá el
fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo
será estéril, dice Jehová de los ejércitos.” (Malaquías 3:10-11) Hermano, hermana,
no pretendo con esta reflexión animarte a buscar las riquezas
materiales, sino a que seas fiel a Dios y sepas
que no es voluntad del Señor que vivas con carencias,
Dios provee de muchas maneras, y es perfectamente entendible que
los hijos de Dios aspiremos a vivir sin problemas económicos
para lo cual Dios nos da la clave, está en
ti aceptar o no esta bendición de Dios.
|
|