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Autor: Alfonso Mujica V, Presidente de USEC | Fuente: Usec.cl Globalización: los Valores locales son parte del menú
Alfonso Mujica V, Presidente de USEC analiza cómo viven los empleados los procesos de globalización.
Globalización: los Valores locales son parte del menú
Hace pocos meses BBVA, uno de los mayores bancos españoles,
anunciaba el traslado de todos sus servicios informáticos a India.
Los japoneses Sony y Toyota se encuentran hace algunos años
instalados con éxito en México y el que durante años
fue el monopolio español de la energía Endesa se ha
convertido en menos de un año en un gigante europeo
en manos alemanas, E.On.
Actualmente los avances tecnológicos, la apertura de
los mercados de capitales y las transacciones de bienes y
servicios que se realizan a nivel mundial nos están mostrando
un escenario cada vez más complejo. Esta tendencia apunta claramente
hacia una mayor interacción entre cultura y empresa, donde el
capital humano y las organizaciones juegan aquí un papel más
importante que aspectos más típicamente culturales, antropológicos o lingüísticos. ¿Cómo viven
los empleados estos procesos de globalización?
En estos últimos años, el
fenómeno de la globalización, cada vez más intenso y articulado,
ha generado un nuevo campo de investigación. Las unidades geográficas
tradicionales -países y mercados- con respecto a las cuales se
desarrollaron las primeras teorías de comercio e inversión, ya no
reflejan la realidad de un sistema económico más complejo.
Literatura al
respecto hay suficiente. Algunos estudios, por ejemplo, afirman que una
mayor diferencia cultural favorece las empresas mixtas -pues el socio
local constituye la manera de mitigar dicha diferencia-, mientras que
otros concluyen justamente lo contrario, esto es, que la diferencia
cultural impulsa a un mayor control de las filiales. ¿Y la
persona?
Veamos el caso del grupo coreano Samsung que desde algunos
años organiza su red de filiales en países como Chile,
Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Venezuela y Panamá, en donde este
último actúa de hecho como cabeza de puente para todo
el continente, canalizando todas las inversiones.
La diferencia cultural con Iberoamérica
claramente es enorme, pero la supera Samsung mediante el uso
del inglés y un amplio programa propio de formación. En
él se seleccionan a jóvenes coreanos para desplazarlos durante uno
o dos años a las filiales del Grupo. Además de
aprender el idioma local, trabajan en la empresa y, a
veces, cursan también programas de postgrado. El número de jóvenes
en formación en las filiales depende de la evolución de
sus ventas y beneficios, pues se interpreta como una inversión
y una recompensa por la buena marcha del negocio.
Sin embargo
cuando el enganche entre las diferentes culturas no se produce
de modo fluido aparece un factor de tensión importante que
puede terminar con las buenas intensiones y con el negocio.
El profesor de dirección de personas del IESE, España, Yih-teen
Lee ha estudiado cómo afecta la cultura nacional al "encaje"
y motivación de las personas que trabajan en una empresa.
Su investigación, premiada por la Academy of Management, revela que
las distintas culturas perciben de forma diferente la autoridad, lo
que condiciona su integración y, con ello, su grado de
satisfacción y motivación laboral. En el estudio se plantea que
la clave del éxito para la globalización de las empresas
radica en el "diseñar estructuras congruentes con los sistemas de
valores locales".
El estudio va incluso más allá de los aspectos
culturales y entra de lleno en el tema valórico: cuando
no se conocen ni se comparten los valores corporativos, las
personas pasan a guiarse sólo por sus objetivos personales o
profesionales, lo que conduce a la ineficiencia de la empresa.
Una vez más los valores locales juegan un rol decisivo
en el éxito de las empresas.
Si en el contexto global
las grandes multinacionales están haciendo lo imposible por conectar a
sus empleados con sus valores corporativos es hora ya que
nuestras empresas nacionales copien tan buena práctica y se aboquen
a descubrir sus propias motivaciones para permear sus valores a
sus ejecutivos y empleados. En este camino, empezar por construir
o actualizar sus códigos de ética corporativos parece ser un
buen comienzo, donde la difusión a sus empleados parece ser
la clave de una buena parte del éxito de la
compañía.
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