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Autor: Catecismo de la Iglesia Católica | Fuente: Vatican.va V Justicia y solidaridad entre las naciones
Fragmento del Catecismo de la Iglesia Católica; Tercera Parte (La vida en Cristo); Segunda sección (Los diez mandamientos); Capítulo segundo (Amarás a tu prójimo como a ti mismo); Artículo 7 (El séptimo mandamiento); Punto V (Justicia y solidaridad entre
V Justicia y solidaridad entre las naciones
Catecismo de la Iglesia Católica
* TERCERA
PARTE LA VIDA EN CRISTO
o SEGUNDA SECCIÓN LOS DIEZ MANDAMIENTOS
+ CAPÍTULO SEGUNDO «AMARÁS A
TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO»
# Artículo 7
EL SÉPTIMO MANDAMIENTO
* V Justicia y solidaridad entre las naciones
2437 En el
plano internacional la desigualdad de los recursos y de los
medios económicos es tal que crea entre las naciones un
verdadero ‘abismo’ (SRS 14). Por un lado están los que
poseen y desarrollan los medios de crecimiento, y por otro,
los que acumulan deudas.
2438 Diversas causas, de naturaleza religiosa, política,
económica y financiera, confieren hoy a la cuestión social ‘una
dimensión mundial’ (SRS 9). Es necesaria la solidaridad entre las
naciones cuyas políticas son ya interdependientes. Es todavía más indispensable
cuando se trata de acabar con los ‘mecanismos perversos’ que
obstaculizan el desarrollo de los países menos avanzados (cf SRS
17; 45). Es preciso sustituir los sistemas financieros abusivos, si
no usurarios (cf CA 35), las relaciones comerciales inicuas entre
las naciones, la carrera de armamentos, por un esfuerzo común
para movilizar los recursos hacia objetivos de desarrollo moral, cultural
y económico ‘redefiniendo las prioridades y las escalas de valores’(CA
28).
2439 Las naciones ricas tienen una responsabilidad moral grave respecto
a las que no pueden por sí mismas asegurar los
medios de su desarrollo, o han sido impedidas de realizarlo
por trágicos acontecimientos históricos. Es un deber de solidaridad y
de caridad; es también una obligación de justicia si el
bienestar de las naciones ricas procede de recursos que no
han sido pagados con justicia.
2440 La ayuda directa constituye una
respuesta apropiada a necesidades inmediatas, extraordinarias, causadas por ejemplo por
catástrofes naturales, epidemias, etc. Pero no basta para reparar los
graves daños que resultan de situaciones de indigencia ni para
remediar de forma duradera las necesidades. Es preciso también reformar
las instituciones económicas y financieras internacionales para que promuevan y
potencien relaciones equitativas con los países menos desarrollados (cf SRS
16). Es preciso sostener el esfuerzo de los países pobres
que trabajan por su crecimiento y su liberación (cf CA
26). Esta doctrina exige ser aplicada de manera muy particular
en el ámbito del trabajo agrícola. Los campesinos, sobre todo
en el Tercer Mundo, forman la masa mayoritaria de los
pobres.
2441 Acrecentar el sentido de Dios y el conocimiento de
sí mismo constituye la base de todo desarrollo completo de
la sociedad humana. Este multiplica los bienes materiales y los
pone al servicio de la persona y de su libertad.
Disminuye la miseria y la explotación económicas. Hace crecer el
respeto de las identidades culturales y la apertura a la
trascendencia (cf SRS 32; CA 51).
2442 No corresponde a los
pastores de la Iglesia intervenir directamente en la actividad política
y en la organización de la vida social. Esta tarea
forma parte de la vocación de los fieles laicos, que
actúan por su propia iniciativa con sus conciudadanos. La acción
social puede implicar una pluralidad de vías concretas. Deberá atender
siempre al bien común y ajustarse al mensaje evangélico y
a la enseñanza de la Iglesia. Pertenece a los fieles
laicos ‘animar, con su compromiso cristiano, las realidades y, en
ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y de
justicia’ (SRS 47; cf 42).
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