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| Clave conceptual: Libertad/Liberación |
En la Biblia el campo semántico que abarca este vocablo
es considerablemente amplio. Puede designar la "libertad de" (la autonomía
o independencia socioeconómica, a diferencia de la esclavitud; cf. p.e.
Es 21,2); la "libertad de" (la capacidad de elección, el
libre arbitrio que concierne sobretodo una vida más o menos
conforme al deseo divino; cf. p.e. Dt 30,15-20; Si 15,14-20);
o "la libertad para" (como la del joven esposo dispensado
del servicio militar para dedicarse a la mujer y a
la casa; cf. Dt 24,5). La libertad es de todos
modos siempre teo-céntrica: es Dio el autor y el garante
de la libertad. En cuanto Creador pone al hombre en
estado de libertad y responsabilidad (Gn 2,16-17), en cuanto Redentor
(Go´el), Él libra a su pueblo de la opresión de
la esclavitud egipcia o del exilio babilónico (cf. p.e. Ex
3,8; Is 14,3). La posición liberadora de Yhwh hacia su
pueblo debía suscitar por parte de los Israelitas una actitud
liberadora hacia los oprimidos (cf. p.e. Jr 34,17). Pero los
profetas anuncian una liberación más radical, la eliminación de la
muerte (cf. Is 25,8) y la redención para los corazones
abatidos (Is 61,1-3). En el NT Jesucristo es el portador
de la verdadera libertad (cf. Lc 4,1-4). Él mismo manifiesta
su suprema libertad mediante la autoridad (exousia) y la franqueza
(parrhêsia) de su enseñanza (cf. Mc 1,22; 8,32), pero sobre
todo, según el IV Evangelio, en la libre entrega
a la muerte por amor al Padre y a los
hombres (cf. Jn 10,18). Jesús dispone del poder único de
donar su vida. En esto está su libertad y majestuosidad
(cf. Mt 26,53; Jn 18,36). Tal prerrogativa cristológica ahonda sus
raíces en la intimidad filial de Jesús con el Padre,
en el Amor en el que permanece y del que
rinde testimonio (cf. Jn 15,9-13). Los fieles también podrán participar
de la divina libertad de amar sin condiciones, en la
gratuidad total (cf. Lc 6,32ss), después de haber sido amados
y perdonados primero (1 Jn 4,10), liberados del pecado y
del miedo a la muerte (cf. Hb 2,14-15), colmados por
el Espíritu de libertad (cf. 2 Tm 1,7).
La Iglesia con
su → Doctrina social enseña el valor y la necesidad
de la libertad socio-política y económica, pero su mensaje no
puede reducirse a este tipo de liberación. "La libertad, traída
por Cristo en el Espíritu Santo, nos ha devuelto la
capacidad, de la que el pecado nos había privado, de
amar a Dios por encima de todo y de permanecer
en comunión con él. Estamos libres del amor desordenado de
nosotros mismos, que es la fuente del desprecio del prójimo
y de las relaciones de dominio entre los hombres" (CDF,
Libertatis conscientiae 53). |
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