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| Perdonar/Perdón: |
Es el acto con el que se condona el →
pecado mediante la → caridad, alcanzando así la → reconciliación.
El perdonar debería implicar estos elementos: la comprensión, la expiación
y el olvido. La comprensión reconoce que el pecador ha
sido engañado y extraviado. No pude darse un perdón verdadero
sin el previo juicio de misericordia, que distingue al pecador
del pecado (cf. Jn 8,10ss) y compadece la situación de
pecaminosidad como una "muerte" existencial (cf. Lc 15,24.32). Dios perdona,
porque conoce el corazón del hombre y su falibilidad. Por
esto Él espera con indómita esperanza la conversión del pecador
(cf. Sb 11,23): así hace el Padre del hijo pródigo
(Lc 15,20b). Jesús sobre la cruz reza: "Padre perdónales, porque
no saben lo que hacen" (Lc 23,34). La expiación consuma
la malignidad en el amor y hasta puede llegar a
transformar el sufrimiento padecido en intercesión por el pecador.
"Él
ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas.
Él soportó el castigo que nos trae la paz, y
con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas
erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó
sobre él la culpa de todos nosotros...Mas plugo a Yahveh
quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en
expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca
a Yahveh se cumplirá por su mano. Por las fatigas
de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento
justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos
soportará. Por eso le daré su parte entre los grandes
y con poderosos repartirá sus despojos, ya que indefenso se
entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado,
cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por
los rebeldes" (Is 53,5-6.10-12). Jesús, verdadero siervo de Yhwh y
Cordero de Dios (cf. Jn 1,29), mediante su intercesión de
amor ha expiado todos nuestros pecados (cf. 1 Jn 2,2).
El olvido indica que el corazón de quien ha perdonado
debe estar totalmente libre de cualquier resentimiento, hastío o rencor.
El Señor se "echó a la espalda" los pecados de
los hombres (Is 38,17); él arroja definitivamente la deuda que
pesa sobre los pecadores (cf. Mt 18,27; Col 2,14). Humanamente
esto significa poseer una disposición natural a perdonar las faltas
padecidas (cf. Mt 18,21-22).
El perdón no es fruto del
empeño o del esfuerzo humano, sino es obra de la
→ caridad, "que no toma en cuenta el mal" (1
Co 13,5). Por consiguiente, esto es posible sólo por obra
del Espíritu Santo que conforma al amor misericordioso de Cristo
(Ef 4,32).
La → Iglesia recibió de Cristo el mismo
poder divino de perdonar los pecados (cf. Mc 2,10). Ante
todo, lo hace mediante el Bautismo (cf. Mt 28,20), pero
especialmente con el sacramento de la Penitencia (cf. Jn 20,23).
La Eucaristía es también la festiva celebración de los redimidos
y el memorial de la remisión de los pecados en
la sangre de Cristo (cf. Mt 26,28). |
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